Durante el verano, las ventanas pasan muchas más horas abiertas. Entra aire, pero también polvo, polen y pequeñas partículas del exterior que terminan depositándose en mosquiteras, marcos, barras y, por supuesto, en las cortinas.
Por eso, cuando las temperaturas empezaban a bajar y llegaba el momento de mantener las ventanas cerradas durante más tiempo, en muchas casas se aprovechaba para hacer una pequeña limpieza de cambio de temporada: sacudir, airear, revisar y lavar las cortinas antes de volver a pasar meses con ellas instaladas.
No se trataba únicamente de conseguir que olieran bien. Era una oportunidad para retirar todo lo acumulado durante los meses de ventanas abiertas y revisar pequeños desperfectos antes del otoño.
Empieza mirando la cortina con buena luz
Antes de desmontarla, extiéndela todo lo posible.
La luz lateral de una ventana puede revelar fácilmente:
- polvo;
- pequeñas manchas;
- marcas alrededor del bajo;
- suciedad cerca de los bordes;
- zonas amarillentas;
- hilos sueltos.
Mira especialmente la parte que queda más próxima a una ventana abierta.
Puede parecer limpia desde lejos y mostrar bastante polvo cuando la observas de cerca.
No olvides la parte superior
Es probablemente la zona menos revisada.
Sube con seguridad únicamente si puedes acceder cómodamente y observa:
- ojales;
- trabillas;
- cinta fruncidora;
- ganchos;
- anillas;
- parte superior del tejido.
El polvo puede asentarse sobre estos pequeños pliegues durante todo el verano.
Antes de lavar, sacude o aspira esta zona siguiendo las necesidades del tejido.
Aspira antes de desmontar si hay mucho polvo
Si las cortinas admiten aspiración, utiliza el accesorio de tapicería y una potencia baja.
Trabaja desde arriba hacia abajo.
No presiones excesivamente la boquilla contra tejidos delicados.
Este paso permite retirar gran parte del polvo superficial antes de introducir la cortina en agua.
Mira siempre la etiqueta
Este es el paso que decide todo lo demás.
No todas las cortinas pueden meterse en la lavadora.
Algunas necesitan:
- lavado delicado;
- agua fría;
- lavado a mano;
- limpieza profesional;
- cuidados específicos.
También pueden encoger o deformarse si utilizas una temperatura incorrecta.
Sigue siempre las instrucciones del fabricante.
Retira los accesorios que puedan quitarse
Antes del lavado, comprueba si hay:
- ganchos;
- anillas desmontables;
- pequeños pesos extraíbles;
- piezas decorativas.
Retira únicamente los componentes diseñados para separarse.
Guárdalos juntos en un pequeño recipiente para no perderlos.
No fuerces ojales ni piezas cosidas.
Revisa las manchas antes de lavar
Una pequeña mancha puede resultar mucho más fácil de tratar antes del ciclo.
Identifica primero qué la ha provocado.
Después utiliza un tratamiento compatible con el tejido.
Prueba cualquier producto nuevo en una zona discreta si existe riesgo de decoloración.
No frotes agresivamente una tela delicada.
No utilices demasiado detergente
Más detergente no significa cortinas más limpias.
Utiliza la cantidad recomendada para:
- carga;
- dureza del agua;
- producto elegido.
Un exceso puede dificultar el aclarado y dejar residuos en las fibras.
No llenes demasiado la lavadora
Las cortinas necesitan espacio para moverse.
Introducir varias piezas voluminosas en un tambor pequeño puede dificultar el lavado y aumentar las arrugas.
Si tienes varias cortinas grandes, puede ser preferible dividirlas en diferentes cargas respetando la capacidad de la máquina.
Los visillos necesitan especial cuidado
Los tejidos ligeros pueden ser más delicados de lo que parecen.
Una bolsa de lavado de tamaño apropiado puede ayudar con algunas piezas, siempre que sea compatible con sus cuidados.
Selecciona únicamente el programa indicado en la etiqueta.
Evita temperaturas elevadas por costumbre.
Aprovecha mientras están desmontadas
Aquí está la parte que muchas veces olvidamos.
Con las cortinas fuera, tienes acceso perfecto a zonas que normalmente permanecen parcialmente cubiertas.
Limpia:
- barra;
- riel;
- soportes;
- parte superior del marco;
- alféizar.
Empieza retirando el polvo en seco.
Después utiliza el método apropiado para cada material.
Mira la parte superior de la barra
Pasa una microfibra por encima.
Es frecuente que aparezca una línea de polvo aunque la parte frontal parezca impecable.
Trabaja con cuidado y utiliza una escalera estable si necesitas altura.
No te subas sobre sillas inestables.
Los rieles también acumulan polvo
Si la cortina se mueve mediante pequeños carros o ganchos dentro de un riel, observa el canal.
Aspira suavemente el polvo utilizando una boquilla estrecha.
Después pasa una microfibra cuando el material lo permita.
No apliques aceites o lubricantes sin comprobar primero qué recomienda el fabricante del sistema.
Limpia también la ventana
Tiene poco sentido colocar una cortina recién lavada junto a un marco lleno de polvo.
Aprovecha para limpiar:
- cristal;
- marco;
- tiradores;
- alféizar.
Si existe una mosquitera, revisa también su estado.
El objetivo es devolver la cortina limpia a una zona igualmente limpia.
El secado puede evitar muchas arrugas
Consulta siempre la etiqueta.
Muchas cortinas ligeras pueden beneficiarse de un secado al aire adecuado.
Si el tejido lo permite, colgarlas cuando todavía conservan una ligera humedad puede ayudar a que su propio peso reduzca algunas arrugas.
Pero no hagas esto con cualquier material: sigue las instrucciones específicas.
No guardes una cortina húmeda
Si estás retirando cortinas de verano para sustituirlas por otras más gruesas, asegúrate de que estén completamente secas antes de doblarlas.
Comprueba especialmente:
- dobladillos;
- cintas superiores;
- pliegues;
- varias capas de tejido.
Estas zonas pueden conservar humedad más tiempo que el centro.
Revisa el dobladillo
El borde inferior recibe bastante desgaste.
Puede rozar:
- suelo;
- alféizar;
- radiador;
- muebles.
Mira si existen hilos sueltos o costuras abiertas.
Una pequeña reparación antes de volver a colocar la cortina puede evitar que el daño avance.
Comprueba los ganchos y anillas
Límpialos antes de volver a instalarlos.
Si alguno está:
- roto;
- deformado;
- oxidado;
- muy desgastado,
sustitúyelo si es necesario.
También es un buen momento para comprobar que todos estén colocados a una distancia uniforme.
Si tienes cortinas gruesas
No asumas que puedes tratarlas igual que un visillo.
Los modelos con:
- forro;
- tejido blackout;
- terciopelo;
- materiales técnicos;
pueden requerir cuidados especiales.
Consulta la etiqueta y, cuando corresponda, utiliza limpieza profesional.
Una elección incorrecta puede afectar al revestimiento o provocar deformaciones.
No pulverices perfume para sustituir la limpieza
Si una cortina tiene olor a polvo o a ambiente cerrado, cubrirlo con ambientador no elimina la causa.
Primero airea y limpia siguiendo las instrucciones del tejido.
Los perfumes también pueden dejar manchas sobre determinados materiales.
Aprovecha para comprobar la longitud
Después de meses instalada, observa cómo cae la cortina.
Si arrastra demasiado sobre el suelo, acumulará polvo con mayor facilidad.
Si tienes intención de ajustar el dobladillo, este es un buen momento para hacerlo mientras la pieza está limpia y revisada.
Si vas a cambiar a cortinas de invierno
Saca las cortinas que estaban guardadas con cierta antelación.
Despliégalas y comprueba:
- olor;
- manchas;
- humedad;
- estado de las costuras;
- ganchos.
No esperes a una noche fría para descubrir que necesitan limpieza o reparación.
Una rutina sencilla de cambio de temporada
Puedes organizarla así:
- Extiende las cortinas.
- Comprueba la etiqueta.
- Retira el polvo superficial.
- Revisa manchas.
- Quita los accesorios desmontables.
- Lava únicamente según las instrucciones del tejido.
- Limpia barras y rieles.
- Limpia marcos y alféizares.
- Deja secar correctamente.
- Revisa dobladillos y costuras.
- Limpia ganchos y anillas.
- Vuelve a colgar únicamente cuando todo esté limpio y seco.
No necesitas hacer esta limpieza constantemente. El cambio entre verano y otoño es simplemente un momento práctico para recordarla.
Errores que conviene evitar
- Meter las cortinas en la lavadora sin mirar la etiqueta.
- Olvidar retirar ganchos desmontables.
- Utilizar agua caliente por costumbre.
- Sobrecargar la lavadora.
- Limpiar las cortinas pero olvidar la barra.
- Volver a colocarlas junto a una ventana todavía llena de polvo.
- Doblar cortinas húmedas para guardarlas.
- Aplicar perfumes directamente sobre tejidos delicados.
- Tratar un tejido blackout como una cortina convencional.
- Utilizar una silla inestable para alcanzar la barra.
Para ir un poco más allá
Cuando retires las cortinas, aprovecha esos minutos en los que la ventana está completamente despejada para revisar algo que normalmente queda oculto: las esquinas superiores del marco y la pared situada detrás de la tela.
Esas zonas pueden haber acumulado polvo durante todo el verano.
Una limpieza de cambio de temporada funciona mejor cuando no se limita al tejido: cortina, barra, riel y ventana forman prácticamente una misma zona.
Preguntas frecuentes
¿Por qué limpiar las cortinas al terminar el verano?
Porque durante meses de ventanas abiertas pueden acumular polvo, polen y otras partículas procedentes del exterior.
¿Todas pueden lavarse en la lavadora?
No. Consulta siempre la etiqueta, ya que algunos tejidos necesitan lavado manual o limpieza profesional.
¿Qué zona suele olvidarse?
La parte superior: pliegues, ojales, ganchos y barra.
¿Debo limpiar la barra mientras las cortinas están fuera?
Sí. Es uno de los mejores momentos para hacerlo porque tienes acceso completo.
¿Puedo guardar las cortinas de verano justo después de lavarlas?
Solo cuando estén completamente secas, incluidos dobladillos y zonas con varias capas.
¿Cuál era la lógica de esta costumbre?
Aprovechar el final de los meses de ventanas abiertas para retirar lo acumulado antes de pasar más tiempo con la casa cerrada. Las cortinas quedaban limpias, las barras libres de polvo y cualquier pequeño desperfecto podía repararse antes de la siguiente temporada.