Termina el programa, abres el lavavajillas y los platos parecen limpios. Sin embargo, al retirar la cesta inferior puedes descubrir algo menos agradable: pequeños trozos de comida, semillas, etiquetas o grasa acumulados alrededor del filtro y en la zona inferior del aparato.
El filtro es precisamente una de las piezas diseñadas para impedir que los restos más grandes continúen circulando por el sistema. Por eso puede estar sucio aunque la vajilla haya salido aparentemente impecable. Si se deja acumular demasiada suciedad, pueden aparecer malos olores y empeorar el rendimiento del lavado.
La solución no requiere necesariamente productos especiales: retirar los residuos con frecuencia y limpiar correctamente el filtro suele ser suficiente.
Empieza siempre con el lavavajillas frío
No intentes limpiar el filtro inmediatamente después de finalizar un ciclo caliente.
Espera hasta que el interior se haya enfriado.
Apaga el aparato y sigue las instrucciones de seguridad de su fabricante antes de desmontar cualquier pieza.
Retira la cesta inferior para acceder cómodamente a la base.
Normalmente encontrarás el conjunto del filtro cerca del brazo aspersor inferior, aunque su ubicación y diseño pueden variar.
Antes de tocarlo, haz una foto rápida con el móvil si no estás familiarizado con su posición. Te ayudará a colocarlo correctamente después.
Mira alrededor del filtro antes de retirarlo
Antes de desmontar nada, observa la base.
Puedes encontrar:
- granos de arroz;
- semillas;
- pequeños trozos de pasta;
- restos de verduras;
- fragmentos de papel;
- etiquetas desprendidas;
- pequeños huesos;
- grasa solidificada.
Retira los residuos grandes accesibles con papel de cocina o utilizando guantes.
No los empujes hacia los conductos.
También conviene comprobar si existe algún fragmento de vidrio. Si recientemente se ha roto un vaso dentro del lavavajillas, no introduzcas la mano a ciegas en la zona inferior.
Retira el filtro siguiendo el manual
En muchos modelos, el filtro cilíndrico se desbloquea mediante un pequeño giro y después puede levantarse.
Pero no todos funcionan igual.
Busca las marcas de bloqueo o consulta el manual.
No fuerces una pieza que ofrece resistencia.
Una vez retirado, observa tanto la parte exterior como la interior. Es frecuente encontrar restos precisamente en la cara que normalmente no ves.
Algunos aparatos utilizan varios componentes de filtración. Sepáralos únicamente si están diseñados para desmontarse durante el mantenimiento doméstico.
Limpia primero los residuos sólidos
Coloca el filtro sobre el fregadero.
Retira manualmente los trozos grandes y tíralos a la basura.
Después, si el fabricante indica que el filtro puede lavarse, acláralo con agua templada.
Para grasa o suciedad adherida, utiliza unas gotas de lavavajillas manual y un cepillo de cerdas suaves.
Cepilla durante aproximadamente 1-2 minutos, prestando atención a la malla.
No utilices un estropajo metálico.
Una malla deformada o perforada puede dejar de filtrar correctamente.
Aclara hasta eliminar jabón y residuos.
No olvides la placa o filtro plano
Dependiendo del modelo, debajo o alrededor del filtro cilíndrico puede existir una pieza plana.
Puede parecer limpia desde arriba mientras conserva una película grasa por debajo.
Retírala únicamente si el fabricante lo permite.
Límpiala con agua templada, detergente suave y una esponja no abrasiva.
Revisa las esquinas y perforaciones.
No dobles la pieza para intentar sacar suciedad de los agujeros.
Cuando esté limpia, aclárala y déjala escurrir mientras revisas el interior del aparato.
Mira el hueco donde estaba colocado
Una vez retirado el filtro, probablemente encontrarás algunos residuos alrededor de su alojamiento.
Elimina únicamente aquello que sea claramente visible y accesible.
Utiliza papel absorbente o un paño.
No introduzcas herramientas profundamente en bombas, conductos u otras aberturas.
Si encuentras agua en la parte inferior, no significa automáticamente que exista una avería. Algunos modelos pueden conservar una pequeña cantidad de agua en determinadas zonas de su sistema.
Sin embargo, una cantidad anormal de agua acompañada de problemas de drenaje requiere revisar el manual o buscar asistencia técnica.
Cuidado con los cristales pequeños
Esta es una de las razones por las que conviene observar antes de introducir los dedos.
Un fragmento diminuto de vidrio puede resultar casi invisible bajo el agua.
Si sabes que se ha roto un vaso, utiliza iluminación suficiente y sigue el procedimiento recomendado por el fabricante para retirar los fragmentos.
No manipules cristales con las manos desnudas.
Si sospechas que han llegado a una zona interna inaccesible, no desmontes componentes eléctricos o bombas sin los conocimientos necesarios.
Revisa también el brazo aspersor inferior
Ya que has retirado la cesta, observa los pequeños orificios del brazo giratorio.
Un resto de comida puede quedar atrapado y dificultar la salida del agua.
Gira suavemente el brazo para comprobar que se mueve libremente.
Si el modelo permite desmontarlo, hazlo siguiendo el manual.
Acláralo y revisa sus orificios.
No agrandes los agujeros utilizando objetos metálicos.
Si necesitas liberar una partícula visible, utiliza únicamente el método recomendado por el fabricante.
Limpia alrededor de la puerta
El filtro no es el único lugar donde puede esconderse suciedad.
Observa la parte inferior de la puerta y las juntas.
Estas zonas pueden quedar fuera de la acción directa de los chorros de agua.
Para superficies compatibles, prepara:
500 ml de agua templada + unas gotas de lavavajillas suave.
Humedece una microfibra y escúrrela bien.
Limpia las juntas y bordes accesibles.
Después pasa un paño húmedo solo con agua y seca.
No tires de las juntas ni introduzcas objetos afilados entre ellas.
Vuelve a instalar correctamente el filtro
Un filtro perfectamente limpio pero mal colocado puede provocar problemas.
Instala cada componente en el orden correcto.
Gira o bloquea el filtro hasta la posición indicada.
Comprueba suavemente que esté estable.
No pongas en marcha el lavavajillas con el conjunto de filtración mal instalado.
Después vuelve a colocar la cesta inferior y comprueba que el brazo aspersor pueda girar sin golpear platos o utensilios.
¿Hay que aclarar todos los platos antes de meterlos?
No necesariamente.
Los lavavajillas modernos y los detergentes están diseñados para trabajar con vajilla sucia, y un prelavado completo bajo el grifo puede desperdiciar agua.
Sin embargo, existe una diferencia entre no prelavar y meter grandes cantidades de comida dentro de la máquina.
Antes de cargarla, retira restos importantes:
- huesos;
- grandes trozos de comida;
- cáscaras;
- servilletas;
- palillos;
- grandes cantidades de salsa o residuos sólidos.
No necesitas dejar el plato limpio: simplemente elimina aquello que razonablemente podría acabar bloqueando el filtro.
Las etiquetas de los tarros son especialmente problemáticas
Si reutilizas tarros de cristal, presta atención a las etiquetas de papel.
Durante el programa pueden desprenderse y fragmentarse.
Los pequeños trozos pueden terminar alrededor del filtro o adheridos a otras superficies.
Retira previamente las etiquetas que puedan soltarse.
Haz lo mismo con adhesivos de recipientes nuevos.
Una pequeña pegatina aparentemente inofensiva puede convertirse en varios fragmentos después de un ciclo caliente.
¿Cada cuánto deberías limpiar el filtro?
Depende del modelo, frecuencia de uso y cantidad de residuos que introduzcas.
Consulta siempre el manual.
Como rutina práctica, revísalo aproximadamente una vez por semana si utilizas el lavavajillas a diario, ajustando la frecuencia a las recomendaciones del fabricante.
Si encuentras muchos restos cada vez que lo abres, compruébalo con mayor frecuencia y revisa cómo estás cargando la vajilla.
Una inspección visual tarda apenas un minuto.
Si aparece mal olor, empieza aquí
Cuando un lavavajillas desarrolla olor desagradable, muchas personas recurren inmediatamente a ambientadores o ciclos con productos caseros.
Antes de hacerlo, retira la cesta inferior y revisa el filtro.
Una pequeña acumulación de restos húmedos puede ser suficiente para generar olor.
Limpia filtro, alojamiento, juntas y superficies accesibles.
Después ejecuta el programa de mantenimiento recomendado por el fabricante si corresponde.
Utiliza únicamente un limpiador específico compatible con tu máquina cuando sea necesario.
No mezcles productos para “desinfectar” el aparato
Evita preparar combinaciones caseras de lejía, vinagre, bicarbonato y otros limpiadores.
Especialmente, nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco, ácidos u otros productos de limpieza.
Además, determinados componentes del lavavajillas pueden no ser compatibles con algunos productos químicos.
Para una limpieza rutinaria del filtro, normalmente bastan agua templada, unas gotas de detergente suave y un cepillo.
Para una limpieza interna profunda, sigue las instrucciones específicas del fabricante.
Si el filtro vuelve a llenarse demasiado rápido
Encontrar algunas partículas después de varios ciclos puede ser normal.
Encontrar constantemente grandes cantidades merece una revisión.
Comprueba:
- si estás retirando los restos grandes antes de cargar;
- si el filtro está correctamente instalado;
- si los brazos aspersores giran libremente;
- si el programa seleccionado es adecuado;
- si existe algún problema de drenaje.
Si además queda agua sucia en el fondo, la vajilla sale con residuos o aparecen errores, consulta el manual.
Puede existir un problema que una simple limpieza no resolverá.
Errores que conviene evitar
- Limpiar únicamente las paredes interiores. Revisa también el filtro.
- Meter platos con grandes trozos de comida. Retíralos antes.
- Introducir la mano a ciegas alrededor del filtro. Podría haber vidrio.
- Utilizar objetos metálicos para limpiar la malla. Puedes dañarla.
- Forzar el filtro al desmontarlo. Consulta cómo se desbloquea.
- Volver a colocarlo incorrectamente. Comprueba que quede bien fijado.
- Mezclar productos químicos para eliminar olores. Utiliza métodos compatibles con el aparato.
Para ir un poco más allá
Crea una rutina sencilla: antes de una de las últimas cargas de la semana, retira la cesta inferior y mira el filtro durante 30 segundos.
Si está limpio, no necesitas hacer nada más.
Si encuentras residuos, retíralos antes de que se acumulen.
Una vez al mes, revisa también juntas, brazos aspersores y zona inferior de la puerta siguiendo las instrucciones de mantenimiento de tu modelo.
Y antes de introducir tarros, comprueba que no tengan etiquetas que puedan desprenderse.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la parte donde suelen quedar restos de comida?
Principalmente el filtro situado en la parte inferior del lavavajillas y la zona que lo rodea.
¿Tengo que limpiar el filtro después de cada ciclo?
No necesariamente. La frecuencia depende del modelo y del uso. Sigue las recomendaciones del fabricante y aumenta las revisiones si encuentras residuos con frecuencia.
¿Debo enjuagar completamente los platos?
En general, no es necesario dejarlos prácticamente limpios antes de introducirlos. Sí conviene retirar los restos sólidos grandes que podrían terminar en el filtro.
¿Qué hago si los platos empiezan a salir con restos?
Empieza por sacar la cesta inferior y revisar filtro, alojamiento y brazos aspersores. A veces el problema no está en el detergente ni en el programa: está escondido justo en esa pequeña pieza del fondo que lleva semanas recogiendo todo aquello que ya no ves en los platos.