Hay postres que no necesitan ingredientes complicados para llenar la cocina de un aroma irresistible. Estas natillas caseras de limón y canela se preparan con leche, yemas, azúcar y un poco de maicena, siguiendo una receta sencilla que permite conseguir una crema suave y sin grumos. La clave está en aromatizar primero la leche y cocinar después la mezcla a fuego suave, sin dejar que hierva violentamente. En unos minutos tendrás un postre clásico que puedes preparar con antelación y servir bien frío.
La receta básica para unas natillas suaves y cremosas
Estas cantidades permiten preparar aproximadamente 6 raciones pequeñas.
Ingredientes
- 750 ml de leche entera;
- 5 yemas de huevo;
- 90 g de azúcar;
- 25 g de maicena;
- la piel de 1 limón;
- 1 rama de canela;
- canela molida para terminar, opcional;
- 6 galletas tipo María, opcionales.
Al retirar la piel del limón, procura utilizar solamente la parte amarilla. La zona blanca puede aportar un sabor amargo.
Preparación
- Reserva aproximadamente 150 ml de leche fría. Pon los otros 600 ml en un cazo con la piel de limón y la rama de canela.
- Calienta a fuego medio hasta que esté muy caliente y empiece a desprender vapor, pero retírala antes de que hierva con fuerza. Apaga el fuego, tapa y deja infusionar durante 10 minutos.
- Mientras tanto, mezcla en un bol las 5 yemas, 90 g de azúcar, 25 g de maicena y los 150 ml de leche fría reservada. Bate hasta que no queden grumos.
- Retira el limón y la canela de la leche caliente. Incorpora poco a poco parte de esa leche a la mezcla de yemas mientras remueves continuamente. Después vierte todo de nuevo en el cazo.
- Cocina a fuego medio-bajo durante aproximadamente 5–8 minutos, removiendo constantemente con unas varillas o espátula, hasta que las natillas espesen.
Estarán listas cuando cubran ligeramente la parte posterior de una cuchara y dejen un surco visible al pasar un dedo por ella. Evita una ebullición fuerte, que puede estropear la textura.
El truco para que no aparezcan grumos
La maicena debe disolverse primero en líquido frío. Si la añades directamente a la leche caliente, es mucho más fácil que aparezcan pequeños grumos difíciles de eliminar.
También conviene incorporar la leche caliente gradualmente a las yemas.
Este paso, conocido como templado, aumenta progresivamente su temperatura antes de devolverlas al cazo.
Una vez en el fuego, no dejes de remover, prestando especial atención al fondo y las esquinas.
Si a pesar de todo aparecen pequeños grumos, pasa inmediatamente las natillas calientes por un colador fino antes de repartirlas en los recipientes.
No necesitas batirlas durante varios minutos ni añadir más maicena.
Ajusta el espesor antes de enfriarlas
Recuerda que las natillas espesan más al enfriarse.
Cuando todavía están calientes deben tener una textura cremosa y fluida, no parecer un pudin completamente firme.
Si utilizas demasiada maicena o prolongas excesivamente la cocción, después de varias horas en el frigorífico pueden quedar demasiado compactas.
Con 25 g para 750 ml de leche, obtendrás unas natillas con cuerpo pero todavía cremosas.
Si las prefieres algo más fluidas, puedes reducir la maicena a unos 20 g.
No intentes corregir unas natillas calientes añadiendo grandes cantidades adicionales de espesante sin diluir.
Limón y canela: el aroma se consigue mediante la infusión
No necesitas utilizar esencias artificiales para conseguir un sabor intenso.
Dejar la leche caliente en contacto con la piel de limón y la rama de canela durante 10 minutos permite extraer buena parte de sus aromas.
Si quieres un sabor todavía más marcado, puedes prolongar la infusión hasta unos 15 minutos.
Evita rallar grandes cantidades de la parte blanca del limón.
También es preferible utilizar una rama de canela para infusionar y reservar la canela molida para el acabado, ya que así obtendrás una crema más lisa.
La clásica galleta puede ponerse antes de enfriar
Si quieres preparar las tradicionales natillas con galleta, reparte la crema todavía caliente entre seis cuencos y coloca una galleta tipo María sobre cada uno.
La galleta irá absorbiendo humedad y quedará tierna.
Si prefieres que conserve algo de textura crujiente, añádela justo antes de servir.
Puedes terminar cada ración con una pequeña cantidad de canela molida.
No necesitas añadir grandes cantidades: aproximadamente una pizca por cuenco es suficiente para aportar aroma sin ocultar el limón.
Enfríalas correctamente antes de servir
Una vez repartidas, deja que pierdan parte del calor durante un periodo breve y refrigéralas dentro de las 2 horas posteriores a su preparación, o antes de una hora si la temperatura ambiente supera los 32 °C.
Para evitar que se forme una película gruesa en la superficie, puedes colocar film apto para alimentos directamente en contacto con la crema.
Mantén las natillas en un frigorífico a 4 °C o menos.
Necesitarán aproximadamente 3–4 horas de frío para adquirir una textura agradable, aunque puedes prepararlas la víspera.
Al contener leche y huevo, no deben permanecer durante horas sobre la mesa.
Puedes variar la receta sin perder su carácter tradicional
Para conseguir un aroma diferente, sustituye parte de la piel de limón por una pequeña tira de piel de naranja.
También puedes añadir ½ cucharadita de extracto de vainilla una vez terminada la cocción.
Si prefieres unas natillas menos dulces, reduce el azúcar de 90 a 70–75 g. La textura apenas cambiará.
Para una presentación sencilla, sírvelas en pequeños vasos transparentes con canela y una tira muy fina de piel de limón.
No añadas la piel utilizada para infusionar como decoración si ha quedado demasiado blanda o amarga.
Errores que debes evitar
- Añadir la maicena directamente a la leche caliente. Puede formar grumos; disuélvela primero en leche fría.
- Hervir violentamente la crema. El calor excesivo puede afectar a las yemas y producir una textura poco agradable.
- Dejar de remover mientras espesa. La mezcla puede pegarse rápidamente al fondo.
- Utilizar demasiada parte blanca de la piel del limón. Puede aportar amargor.
- Dejar las natillas varias horas a temperatura ambiente. Contienen leche y huevo y necesitan refrigeración adecuada.
Para ir un poco más allá
Puedes preparar las natillas por la noche y dejarlas refrigeradas para el día siguiente. El aroma del limón y la canela se integra especialmente bien después de unas horas.
Para una presentación más casera, utiliza pequeños cuencos de cerámica y añade la canela justo antes de llevarlos a la mesa.
Y si preparas una cantidad doble, es preferible cocinarla en dos tandas. Controlar el espesamiento resulta mucho más sencillo que trabajar con una olla excesivamente llena.
Preguntas frecuentes
¿Puedo utilizar leche semidesnatada?
Sí. Funcionará, aunque las natillas pueden resultar ligeramente menos cremosas que con leche entera.
¿Por qué mis natillas quedan demasiado espesas?
Probablemente utilizaste demasiado espesante o prolongaste demasiado la cocción. Recuerda que todavía ganarán consistencia cuando se enfríen.
¿Cuánto tiempo duran en el frigorífico?
Bien refrigeradas a 4 °C o menos y almacenadas en recipientes limpios y tapados, es prudente consumirlas en unos 3–4 días.
¿Se pueden comer recién hechas?
Técnicamente sí una vez correctamente cocinadas, pero su textura mejora considerablemente después de 3–4 horas de refrigeración. Además, tradicionalmente se sirven frías.