Esperar semanas a que los tomates maduren y descubrir que empiezan a abrirse justo cuando adquieren color resulta frustrante. Sin embargo, las grietas no suelen deberse a una enfermedad. Con frecuencia aparecen cuando el fruto recibe de repente mucha agua después de un periodo en el que la planta estuvo relativamente seca. El interior del tomate aumenta de volumen rápidamente y la piel no consigue expandirse al mismo ritmo. La mejor prevención consiste en mantener una humedad lo más uniforme posible durante todo el desarrollo de los frutos.
El método principal: mantener un riego regular
En lugar de regar siguiendo únicamente un calendario, comprueba primero la humedad del suelo.
- Introduce un dedo aproximadamente 3-5 cm en la tierra cerca de la planta, procurando no dañar las raíces.
- Si esa capa comienza a estar seca, realiza un riego profundo y lento.
- Humedece principalmente el suelo alrededor de las raíces, evitando mojar innecesariamente las hojas y los frutos.
- Si cultivas en maceta, continúa hasta observar que empieza a salir algo de agua por los agujeros de drenaje.
- Vuelve a comprobar la humedad al día siguiente durante periodos muy calurosos.
El objetivo no es mantener la tierra constantemente empapada, sino evitar la alternancia extrema entre suelo muy seco y grandes cantidades de agua.
En pleno verano, un tomate cultivado en maceta puede necesitar revisiones diarias porque el sustrato se seca mucho más deprisa que la tierra del jardín.
Por qué una lluvia fuerte puede agrietarlos de repente
El problema resulta especialmente frecuente después de varios días secos seguidos de una tormenta.
Las raíces absorben rápidamente la nueva disponibilidad de agua y los frutos aumentan de volumen. Los tomates que ya están próximos a madurar son particularmente vulnerables.
No puedes controlar la lluvia, pero sí reducir las fluctuaciones anteriores.
Mantén un riego constante durante los periodos secos en lugar de esperar hasta que las plantas estén marchitas.
Si se anuncia una lluvia intensa y tienes tomates que ya han alcanzado su tamaño y están comenzando a cambiar de color, puedes cosechar los que hayan iniciado claramente la maduración y terminar de madurarlos en el interior.
No coseches automáticamente todos los frutos verdes antes de cada tormenta. Prioriza aquellos que ya muestran el primer cambio de color.
Añadir acolchado para conservar una humedad más estable
Una capa de materia orgánica sobre el suelo ayuda a reducir la velocidad con la que pierde agua.
Coloca aproximadamente 5-8 cm de acolchado alrededor de los tomates utilizando paja limpia, hojas trituradas bien acondicionadas u otro material apropiado para el huerto.
Deja unos 5 cm libres alrededor del tallo principal para evitar mantenerlo constantemente húmedo.
El acolchado ayuda a moderar los cambios de humedad y temperatura del suelo.
En macetas también puedes utilizar una capa más fina, de aproximadamente 2-4 cm, siempre que no dificulte comprobar la humedad.
No interpretes el acolchado como una razón para regar automáticamente. Introduce un dedo debajo de la capa y comprueba cómo está realmente el sustrato.
Regar las tomateras en maceta sin provocar grandes fluctuaciones
Los recipientes pequeños pueden pasar de húmedos a muy secos en pocas horas durante una jornada calurosa.
Para una tomatera productiva, utiliza una maceta de buen tamaño, preferiblemente de al menos 20-30 litros, aunque algunas variedades grandes agradecen todavía más volumen.
Comprueba que tenga varios agujeros de drenaje.
Durante el verano, revisa la humedad cada mañana. En periodos de calor extremo puede ser necesario comprobarla nuevamente por la tarde.
Cuando necesite agua, riega lentamente hasta que aparezca una pequeña cantidad por el fondo.
No compenses varios días de sequedad inundando repentinamente una maceta pequeña.
Tampoco dejes permanentemente agua en el plato.
Cuanto mayor sea el volumen de sustrato disponible, más fácil suele resultar mantener una humedad relativamente estable.
No intentar solucionar las grietas añadiendo fertilizante
Cuando aparecen tomates agrietados, añadir una dosis extra de fertilizante no suele resolver el problema.
Continúa con el programa de nutrición habitual utilizando un fertilizante adecuado para tomates y respetando exactamente la concentración indicada.
Si, por ejemplo, el fabricante recomienda 5 ml por litro de agua cada 7-14 días, no dupliques la cantidad.
Un exceso de nutrientes, especialmente de nitrógeno, puede favorecer un crecimiento vegetativo excesivo y generar otros problemas.
El calcio tampoco debe añadirse automáticamente cada vez que un tomate se agrieta. Las grietas relacionadas con cambios rápidos de humedad no se solucionan simplemente añadiendo calcio.
Antes de modificar la fertilización, revisa primero el patrón de riego y las condiciones meteorológicas recientes.
Elegir variedades menos propensas a agrietarse
No todas las variedades tienen la misma resistencia.
Algunos tomates presentan una piel más flexible o características genéticas que los hacen menos propensos a abrirse durante la maduración.
Cuando compres semillas o plantones, busca en la descripción expresiones como “resistente al agrietamiento”.
Esto resulta especialmente útil en regiones donde son habituales las tormentas estivales después de periodos secos.
Los tomates cherry también pueden agrietarse, especialmente cuando permanecen maduros en la planta y reciben posteriormente mucha agua.
Ninguna variedad es completamente inmune si las fluctuaciones son extremas, pero elegir variedades resistentes puede reducir considerablemente las pérdidas.
Qué hacer con un tomate que ya se ha agrietado
Una grieta no significa automáticamente que el tomate tenga que tirarse.
Si acaba de abrirse, el fruto está firme y no presenta moho, mal olor, insectos ni signos de deterioro, cóséchalo cuanto antes.
Lávalo con agua potable justo antes de utilizarlo y retira la zona dañada.
Es preferible consumir rápidamente un tomate agrietado en lugar de dejarlo varios días sobre la planta, porque la abertura facilita la entrada de microorganismos y plagas.
Desecha los frutos que presenten moho, podredumbre, olor desagradable o tejidos muy blandos alrededor de la grieta.
No almacenes durante mucho tiempo un tomate profundamente abierto.
Dos tipos de grietas que puedes encontrar
Las grietas radiales parten normalmente desde la zona próxima al pedúnculo y avanzan hacia abajo por el fruto.
Las grietas concéntricas forman círculos alrededor de la parte superior del tomate.
Ambas pueden estar relacionadas con cambios rápidos en el crecimiento y disponibilidad de agua, aunque la susceptibilidad también depende de la variedad y de las condiciones ambientales.
Los frutos grandes y próximos a la madurez suelen ser especialmente sensibles.
Una pequeña cicatriz superficial que se ha cerrado puede no afectar al desarrollo del tomate.
En cambio, una abertura profunda y húmeda debe vigilarse y, normalmente, conviene cosechar ese fruto.
Errores que conviene evitar
- Dejar secar completamente el suelo y después inundarlo. Es una de las situaciones que más favorecen cambios rápidos en el fruto.
- Regar automáticamente todos los días. Comprueba primero la humedad.
- Añadir fertilizante extra para “fortalecer” la piel. No corrige la causa principal.
- Utilizar una maceta demasiado pequeña. El sustrato experimentará cambios de humedad mucho más rápidos.
- Dejar tomates completamente maduros durante demasiado tiempo ante previsión de lluvia intensa. Los frutos maduros pueden ser especialmente vulnerables.
Para ir un poco más allá
Si se aproxima una tormenta fuerte, revisa los tomates que ya estén comenzando a adquirir su color definitivo y considera cosecharlos.
En un huerto muy soleado, utiliza acolchado para reducir la pérdida rápida de humedad entre riegos.
Para tomates cultivados en maceta, un sistema de riego por goteo con programación adecuada puede facilitar una humedad más uniforme durante periodos calurosos.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mis tomates se agrietan después de llover?
Tras un periodo relativamente seco, una gran disponibilidad repentina de agua puede hacer que el fruto crezca más rápidamente de lo que su piel consigue adaptarse.
¿Debo regar los tomates todos los días?
No necesariamente. Depende del clima, suelo, tamaño de la planta y recipiente. Comprueba la humedad a unos 3-5 cm de profundidad y adapta el riego.
¿Los tomates agrietados se pueden comer?
Los recién agrietados que estén firmes y sin signos de deterioro generalmente pueden aprovecharse tras lavarlos y retirar la parte dañada. Desecha los que tengan moho, podredumbre o mal olor.
¿El acolchado ayuda?
Sí. Una capa de aproximadamente 5-8 cm en el huerto puede reducir la evaporación y contribuir a mantener más estable la humedad del suelo.
¿Puedo impedir completamente que se agrieten?
No siempre, porque la variedad y el clima también influyen. Sin embargo, riego uniforme, acolchado, recipientes suficientemente grandes y cosecha oportuna pueden reducir considerablemente el problema.