Abres una lata de tomate, maíz, atún o legumbres, utilizas solo una parte y surge la solución más rápida: cubrir la lata y meterla directamente en el frigorífico.
Aunque refrigerar las sobras rápidamente es importante, una lata abierta no suele ser el mejor recipiente para conservarlas. Una vez abierta, el envase deja de ofrecer las mismas condiciones que cuando estaba sellado y el alimento queda más expuesto al aire, los olores y posibles contaminaciones durante la manipulación.
Una opción sencilla es transferir el contenido sobrante a un recipiente limpio, apto para alimentos y con tapa, refrigerándolo sin demora.
La lata está diseñada principalmente para conservar el alimento cerrada
Antes de abrirla, la lata forma parte de un sistema de conservación hermético.
Una vez utilizas el abrelatas o retiras la tapa, esa situación cambia.
El alimento queda expuesto al ambiente y la lata abierta ya no proporciona un cierre hermético práctico.
Por eso, si quedan sobras, conviene pensar en ellas como cualquier otro alimento abierto que necesita refrigeración adecuada.
Cambiar de recipiente también protege mejor de los olores
Una lata abierta cubierta de manera improvisada puede permitir que el alimento absorba olores del frigorífico.
Esto se nota especialmente con alimentos de sabor relativamente delicado.
Un recipiente bien cerrado ayuda a mantener:
- sabor;
- aroma;
- humedad;
- higiene.
También evita que el propio alimento transmita olores intensos al resto del frigorífico.
No necesitas esperar horas para hacerlo
Si sabes que no vas a utilizar todo el contenido, prepara un recipiente limpio mientras cocinas.
Cuando termines, transfiere las sobras.
Utiliza una cuchara limpia y evita introducir en el alimento utensilios que hayan estado en contacto con otros ingredientes crudos.
Cierra el recipiente y refrigéralo rápidamente.
¿Qué recipiente utilizar?
Una buena opción es un recipiente de vidrio o plástico apto para contacto alimentario que pueda cerrarse correctamente.
El tamaño también importa.
Si únicamente quedan 150 gramos de alimento, no necesitas utilizar un recipiente enorme.
Escoge uno suficientemente grande para contenerlo sin derrames y con una tapa que ajuste bien.
Si utilizas un recipiente reutilizable, comprueba que esté:
- limpio;
- seco;
- sin grietas importantes;
- apto para alimentos;
- provisto de una tapa en buen estado.
Conserva también el líquido cuando corresponda
Algunos alimentos enlatados se conservan en agua, salmuera, salsa o jugo.
No siempre conviene escurrirlos antes de guardar las sobras.
Por ejemplo, determinados alimentos pueden mantenerse mejor cubiertos por su líquido original.
Sigue las indicaciones del fabricante cuando estén disponibles.
Si una receta necesita el producto escurrido, separa únicamente la cantidad que vas a utilizar y manipula el resto lo menos posible.
No reutilices un recipiente sucio
Has utilizado medio bote de tomate para una salsa y necesitas guardar el resto.
No lo viertas en el bol donde acabas de manipular carne cruda ni utilices una cuchara contaminada para transferirlo.
La conservación segura comienza antes de que el recipiente llegue al frigorífico.
Utiliza utensilios y envases limpios.
Pon una fecha
Una vez que el alimento sale de su envase original, resulta más fácil olvidar cuándo se abrió.
Una pequeña etiqueta puede solucionar el problema.
Escribe:
“Abierto: 10/09”
o simplemente la fecha correspondiente.
Esto resulta especialmente útil cuando varias personas utilizan el mismo frigorífico.
Además, conserva la información de la lata o haz una foto de la etiqueta si necesitas recordar las instrucciones específicas del fabricante.
Sigue el plazo indicado en el envase
No existe un único número de días válido para todos los alimentos enlatados una vez abiertos.
Atún, tomate, legumbres, fruta, leche evaporada y otros productos pueden tener recomendaciones diferentes.
Por eso, después de abrir una lata, comprueba si la etiqueta indica algo como:
“Una vez abierto, conservar refrigerado y consumir en X días.”
Esa indicación debe tener prioridad.
Cuando no exista una instrucción clara, utiliza recomendaciones fiables de seguridad alimentaria para ese tipo concreto de producto.
El frigorífico debe estar suficientemente frío
Cambiar el alimento de recipiente no sirve de mucho si el frigorífico está demasiado caliente.
Como referencia de seguridad alimentaria, el frigorífico debería mantenerse a 4 °C o menos.
Un pequeño termómetro de frigorífico puede ayudarte a comprobarlo.
Evita guardar alimentos perecederos durante periodos prolongados en la puerta, donde la temperatura puede fluctuar más.
No dejes las sobras toda la tarde fuera
Otro error frecuente consiste en abrir una lata durante la comida y acordarse varias horas después de que el resto continúa sobre la encimera.
Los alimentos perecederos deberían refrigerarse con rapidez.
Como regla general de seguridad alimentaria, no conviene mantener alimentos perecederos a temperatura ambiente durante más de 2 horas, o 1 hora cuando la temperatura ambiental supera aproximadamente los 32 °C.
En días especialmente calurosos, esto merece todavía más atención.
¿Hay que esperar a que esté completamente frío?
Si el contenido de la lata se ha utilizado en una preparación caliente y quieres conservar las sobras del plato cocinado, no es necesario dejar la comida durante horas fuera esperando a que alcance la temperatura ambiente.
Las cantidades grandes se enfrían mejor divididas en recipientes poco profundos.
Refrigera las sobras de forma segura dentro del plazo recomendado.
No pruebes el alimento para comprobar si sigue bueno
Si dudas de cuánto tiempo lleva abierto o sospechas que ha estado mal conservado, probar una cucharada no es un método seguro para decidir.
Algunos microorganismos capaces de provocar enfermedades no producen necesariamente cambios evidentes de sabor, olor o aspecto.
Cuando existen dudas importantes sobre la conservación, es mejor desechar el alimento.
Una lata dañada merece otra consideración
Antes incluso de abrir una conserva, observa el envase.
No consumas alimentos procedentes de latas que presenten señales preocupantes como:
- abombamiento;
- fugas;
- daños graves en las uniones;
- contenido que sale de forma anormal al abrir;
- signos evidentes de deterioro.
Tampoco pruebes el contenido para “ver si está bien”.
Cuando una conserva presenta señales sospechosas, la opción prudente es desecharla siguiendo las recomendaciones de seguridad alimentaria correspondientes.
Errores que conviene evitar
- Dejar una lata abierta sin cubrir dentro del frigorífico.
- Mantener las sobras durante horas sobre la encimera.
- Utilizar un recipiente que no esté limpio.
- Transferir el alimento con utensilios contaminados.
- Olvidar cuándo se abrió.
- Suponer que todos los productos duran el mismo número de días.
- Ignorar las instrucciones de la etiqueta.
- Mantener el frigorífico a una temperatura demasiado elevada.
- Probar alimentos dudosos para comprobar si son seguros.
- Mezclar sobras antiguas con una lata recién abierta.
- Consumir el contenido de una lata abombada o con fugas.
Cómo guardar correctamente el contenido paso a paso
- Abre la lata con utensilios limpios.
- Retira únicamente la cantidad que necesitas.
- No introduzcas utensilios contaminados.
- Prepara un recipiente limpio apto para alimentos.
- Transfiere las sobras.
- Conserva el líquido original cuando corresponda.
- Evita llenar excesivamente el recipiente.
- Coloca una tapa que cierre correctamente.
- Anota la fecha de apertura.
- Consulta las instrucciones de conservación de la lata.
- Guarda el recipiente en el frigorífico sin demora.
- Mantén el frigorífico a 4 °C o menos.
- Respeta el plazo indicado por el fabricante.
- Desecha el alimento si muestra signos claros de deterioro.
- Si desconoces cuánto tiempo lleva almacenado y existen dudas sobre su seguridad, no lo pruebes para comprobarlo.
Un cambio de recipiente facilita mucho la conservación
Guardar directamente la lata abierta puede parecer la opción más rápida porque evita ensuciar otro recipiente.
Pero transferir las sobras requiere apenas un minuto y ofrece una solución mucho más práctica.
Puedes cerrar correctamente el alimento, ponerle fecha, protegerlo de otros olores y ver fácilmente cuánto queda.
Así que la próxima vez que abras una lata y utilices solamente la mitad, no dejes el resto olvidado en su envase abierto.
Ten preparado un recipiente pequeño, limpio y con tapa, transfiere el contenido y llévalo al frigorífico cuanto antes.
Preguntas frecuentes
¿Es peligroso automáticamente guardar comida en una lata abierta?
No significa que el alimento se vuelva peligroso inmediatamente por permanecer en la lata. Sin embargo, después de abrirla es preferible transferir las sobras a un recipiente limpio y cerrado para una conservación más adecuada.
¿Es mejor vidrio o plástico?
Ambos pueden utilizarse si son recipientes aptos para alimentos, están limpios, en buen estado y pueden cerrarse correctamente.
¿Cuántos días dura una lata después de abrirla?
Depende del alimento. Consulta primero la etiqueta, ya que el fabricante puede indicar un plazo específico después de la apertura.
¿Debo tirar el líquido de la conserva?
No necesariamente. En algunos productos conviene conservar el alimento junto con su líquido original. Sigue las indicaciones específicas del producto.
¿Puedo cubrir simplemente la lata con film?
Para una conservación más práctica y protegida, es preferible trasladar las sobras a un recipiente limpio con tapa.
¿A qué temperatura debe estar el frigorífico?
Como referencia de seguridad alimentaria, mantenlo a 4 °C o menos.
¿Qué hago si no recuerdo cuándo abrí la lata?
Si existen dudas importantes sobre cuánto tiempo lleva almacenada o sobre sus condiciones de conservación, la opción más segura es desechar el alimento.