El frigorífico funciona las 24 horas y, precisamente por eso, es uno de esos electrodomésticos que colocamos en su sitio y después casi olvidamos mover. Sin embargo, detrás puede acumularse una cantidad sorprendente de polvo, pelusas y grasa, especialmente cuando está instalado cerca de la zona de cocina.
Si además queda completamente pegado a la pared, puede dificultarse la ventilación prevista por el fabricante. El resultado puede ser un aparato que necesita trabajar más para eliminar el calor.
Antes de pensar que tu frigorífico está perdiendo rendimiento, merece la pena mirar lo que ocurre detrás y comprobar si dispone del espacio de ventilación adecuado.
El frigorífico necesita liberar calor
Aunque su interior esté frío, el frigorífico genera y expulsa calor durante su funcionamiento.
Dependiendo del modelo, parte de ese intercambio se produce por la zona posterior, inferior o incluso por los laterales.
Por eso no existe una distancia universal que sirva para todos los frigoríficos.
Algunos necesitan más separación trasera que otros, mientras que determinados modelos modernos están diseñados para funcionar con espacios bastante reducidos.
Consulta el manual de tu modelo antes de decidir cuánto debes separarlo de la pared.
Mira detrás antes de mover nada
Utiliza una linterna y observa los laterales y la parte posterior.
Puedes encontrar:
- polvo;
- pelos de mascotas;
- pelusas;
- restos de grasa;
- pequeños objetos caídos;
- rejillas cubiertas de suciedad.
Si hace mucho tiempo que no limpias esa zona, probablemente merezca una revisión.
No introduzcas herramientas a ciegas ni intentes desmontar paneles.
Limpia con el frigorífico desconectado
Si necesitas acceder a componentes externos o mover el aparato para limpiar, desenchúfalo primero siempre que puedas hacerlo de forma segura.
No tires del cable para desconectarlo; sujeta el enchufe.
Después separa el frigorífico lentamente.
Si es grande o pesado, no intentes moverlo solo. Además de poder hacerte daño, las patas o ruedas pueden rayar determinados suelos.
Ten también cuidado con los modelos conectados a una toma de agua.
Empieza por aspirar el polvo
No necesitas empapar la parte posterior.
Utiliza el accesorio de cepillo o una boquilla adecuada de la aspiradora para retirar suavemente el polvo accesible.
Trabaja especialmente alrededor de rejillas y zonas de ventilación visibles.
Para rincones estrechos puedes utilizar un cepillo suave y seco, siempre sin forzar componentes, cables o tubos.
Evita utilizar objetos metálicos para alcanzar lugares difíciles.
No pulverices limpiador directamente
Si encuentras suciedad adherida en superficies exteriores accesibles, aplica el producto sobre un paño, no directamente sobre el frigorífico.
Para una limpieza general puede bastar con un paño ligeramente humedecido con agua y unas gotas de detergente suave.
Escúrrelo muy bien.
Después seca completamente.
No permitas que agua o limpiador entren en conexiones eléctricas, motores, ventiladores o aberturas.
La grasa de la cocina puede mezclarse con el polvo
Cuando el frigorífico está cerca de los fogones, el polvo puede combinarse con una fina película grasa.
En lugar de una pelusa fácil de aspirar, aparece una suciedad más pegajosa.
Primero retira todo el polvo seco posible.
Después, únicamente sobre superficies exteriores lavables, puedes utilizar una mezcla sencilla de 500 ml de agua templada y unas gotas de lavavajillas suave.
Humedece el paño, escúrrelo y limpia poco a poco.
No utilices estropajos abrasivos.
Aprovecha para limpiar el suelo
Cuando retires el frigorífico encontrarás probablemente una zona que no recibe una limpieza normal desde hace meses.
Aspira primero.
Después limpia el suelo según su material y deja que se seque completamente antes de volver a colocar el electrodoméstico.
No dejes un suelo mojado debajo.
También es un buen momento para comprobar si existen pequeñas manchas de agua que puedan indicar algún problema.
Respeta el espacio recomendado
Después de limpiar, no empujes automáticamente el frigorífico hasta que toque la pared.
Consulta las instrucciones del fabricante y deja las separaciones indicadas en la parte posterior, superior y laterales.
Esto es especialmente importante cuando el aparato está instalado dentro de un hueco entre muebles.
Una instalación demasiado ajustada puede limitar la circulación de aire prevista para ese modelo.
Comprueba también la parte frontal inferior
En algunos frigoríficos, componentes relacionados con la ventilación o el condensador pueden encontrarse en la zona inferior.
Si existe una rejilla frontal accesible, comprueba si está cubierta de polvo.
No la desmontes salvo que el manual indique cómo hacerlo.
En algunos modelos la limpieza periódica del condensador es necesaria; en otros, determinadas partes no están diseñadas para que el usuario acceda a ellas.
Por eso el manual vuelve a ser la mejor referencia.
¿Cada cuánto conviene revisar detrás?
No necesitas mover el frigorífico cada semana.
Una revisión cada 6–12 meses puede ser una referencia práctica para muchas viviendas, pero la frecuencia dependerá del modelo y del entorno.
Puede ser necesario hacerlo antes si:
- tienes mascotas que sueltan mucho pelo;
- la cocina acumula bastante polvo;
- el frigorífico está cerca de los fogones;
- observas suciedad visible en las rejillas;
- el fabricante recomienda una frecuencia diferente.
Errores que conviene evitar
- Empujar el frigorífico completamente contra la pared sin consultar el manual.
- Limpiar componentes eléctricos con un paño mojado.
- Pulverizar desengrasante directamente detrás del aparato.
- Introducir objetos metálicos entre tubos o cables.
- Mover solo un frigorífico grande y pesado.
- Tirar del cable para desenchufarlo.
- Olvidar una posible conexión de agua.
- Utilizar estropajos abrasivos.
- Bloquear rejillas de ventilación con objetos almacenados.
- Desmontar paneles que no están destinados al mantenimiento doméstico.
Cómo limpiar detrás del frigorífico paso a paso
- Consulta el manual para conocer las separaciones necesarias.
- Retira los objetos situados encima o alrededor.
- Desenchufa el frigorífico antes de acceder a la parte posterior.
- Comprueba si existe una conexión de agua.
- Muévelo lentamente y pide ayuda si pesa demasiado.
- Aspira el polvo del suelo y de las zonas accesibles.
- Utiliza un cepillo suave para desprender pelusas acumuladas.
- Limpia únicamente las superficies lavables con un paño bien escurrido.
- Seca cualquier humedad.
- Limpia y seca el suelo.
- Comprueba que las rejillas visibles no estén bloqueadas.
- Devuelve el frigorífico a su posición respetando las separaciones recomendadas.
- Comprueba que el cable y cualquier tubo no queden aplastados.
- Vuelve a conectarlo.
Un espacio que también forma parte del mantenimiento
La parte posterior del frigorífico no se ve, pero eso no significa que pueda ignorarse indefinidamente.
El polvo puede acumularse alrededor de las zonas de ventilación y un aparato instalado sin el espacio requerido puede tener más dificultades para liberar el calor correctamente.
Por eso, de vez en cuando, mira detrás, retira el polvo y comprueba que el frigorífico conserve las separaciones indicadas para su modelo.
Es una tarea relativamente sencilla que, además de mejorar la limpieza de la cocina, ayuda a mantener las condiciones para las que fue diseñado el electrodoméstico.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos centímetros debo dejar entre el frigorífico y la pared?
Depende del modelo. No existe una medida válida para todos; consulta el manual del fabricante.
¿El polvo puede afectar al funcionamiento?
Una acumulación importante alrededor de las zonas que necesitan disipar calor puede dificultar el funcionamiento previsto del aparato.
¿Puedo limpiar detrás sin desenchufarlo?
Para una limpieza profunda o cuando vas a mover el frigorífico, es más seguro desconectarlo primero siguiendo las indicaciones del fabricante.
¿Puedo utilizar agua para limpiar?
En superficies exteriores compatibles, utiliza únicamente un paño ligeramente húmedo y bien escurrido. Mantén la humedad lejos de componentes eléctricos.
¿Cada cuánto debería limpiar esa zona?
Como referencia, puedes revisarla cada 6–12 meses y ajustar la frecuencia según el polvo, las mascotas y las recomendaciones de tu frigorífico.
¿Qué hago si el frigorífico está encajado entre muebles?
Comprueba especialmente las instrucciones de instalación. El aparato debe conservar las entradas y salidas de aire requeridas por su diseño.