¿Has oído hablar de los tomates injertados? Por qué una planta puede crecer sobre las raíces de otra completamente diferente

Cuando compras una planta de tomate, normalmente imaginas que las raíces, el tallo, las hojas y los futuros frutos pertenecen a la misma variedad. Sin embargo, con los tomates injertados ocurre algo diferente: la parte que producirá los tomates puede estar creciendo sobre las raíces de otra planta seleccionada por su vigor y resistencia.

No se trata de mezclar dos variedades para crear un tomate extraño. El injerto consiste en unir físicamente dos plantas compatibles para que terminen creciendo como una sola. Una aporta las raíces y otra conserva las características de los frutos que queremos cosechar.

Dos plantas para formar una sola

En un tomate injertado encontramos dos partes principales.

El portainjerto es la planta inferior. Aporta las raíces y una pequeña parte del tallo. Suele seleccionarse por características como vigor, buen desarrollo radicular o resistencia frente a determinados problemas del suelo.

La segunda parte, llamada injerto o variedad productiva, es la que continuará creciendo por encima de la unión y producirá los tomates.

Por ejemplo, puedes tener una variedad de tomate apreciada por su sabor creciendo sobre un portainjerto elegido por la fortaleza de sus raíces.

Los frutos seguirán correspondiendo a la variedad de la parte superior.

¿Cómo pueden unirse dos plantas?

El secreto está en utilizar plantas compatibles y unir sus tallos cuando todavía son jóvenes.

En viveros y cultivos especializados se realiza un corte preciso en ambos tallos. Después se colocan las superficies cortadas en contacto y se sujetan mediante una pequeña pinza.

Durante los días siguientes, las plantas necesitan condiciones controladas de humedad, temperatura y luz.

Si la unión cicatriza correctamente, los tejidos terminan conectándose y permiten que agua y nutrientes circulen entre las raíces del portainjerto y la parte superior.

Cuando el proceso ha terminado, la planta puede continuar desarrollándose como una sola unidad.

¿Para qué se injertan los tomates?

Una de las principales razones es aprovechar un sistema radicular especialmente vigoroso.

Una variedad puede producir tomates excelentes pero tener raíces menos robustas. En lugar de renunciar a sus frutos, puede injertarse sobre otra planta con un sistema radicular seleccionado para soportar mejor determinadas condiciones.

Los portainjertos también pueden ofrecer resistencia frente a ciertas enfermedades transmitidas por el suelo, aunque esto depende de cada variedad.

Por eso es importante leer la etiqueta de la planta: “injertado” no significa automáticamente resistente a todas las enfermedades.

Pueden convertirse en plantas muy vigorosas

Una característica que sorprende al cultivar algunos tomates injertados es su crecimiento.

Un sistema radicular potente puede sostener una planta grande y productiva cuando dispone de buenas condiciones.

Por esta razón, necesitan suficiente espacio y un soporte resistente.

Una pequeña caña que funcionaría con un tomate compacto puede quedarse corta.

Según el tipo de tomate, puedes utilizar una jaula robusta, varios tutores o una estructura vertical suficientemente firme.

Instala el soporte cuando la planta todavía sea pequeña para evitar manipular demasiado las raíces posteriormente.

Hay un detalle importante al plantarlos

Con los tomates convencionales existe una práctica habitual: enterrar parte del tallo para favorecer la formación de raíces adicionales.

Con un tomate injertado hay que tener más cuidado.

La zona del injerto debe permanecer por encima del suelo.

Busca el pequeño engrosamiento o cicatriz donde se unieron las dos plantas. En ejemplares jóvenes todavía puede existir incluso una pinza de injerto.

Si entierras esa unión, la parte superior puede producir sus propias raíces y reducir la ventaja de crecer exclusivamente sobre el portainjerto elegido.

Coloca la planta de manera que la unión quede claramente sobre el nivel final del terreno.

También hay que vigilar los brotes inferiores

En ocasiones puede aparecer un brote procedente del portainjerto, especialmente cerca o por debajo de la zona del injerto.

Conviene retirarlo cuando todavía es pequeño.

Si permites que crezca, competirá con la variedad que realmente quieres cultivar.

Antes de cortar cualquier brote, comprueba dónde nace. No confundas un tallo normal de la variedad productiva con un brote procedente del portainjerto.

¿Producen tomates diferentes?

El portainjerto no transforma directamente una variedad de tomate rojo en amarillo ni cambia un cherry por un tomate grande.

Los frutos se desarrollan en la parte superior y conservan las características propias de esa variedad.

El portainjerto influye principalmente en cómo funciona el sistema radicular y puede afectar al vigor general de la planta.

El resultado final también dependerá del suelo, temperaturas, agua, nutrición, luz y manejo del cultivo.

No significa que puedas olvidarte de los cuidados

Una planta injertada sigue necesitando buenas condiciones.

Necesita suficiente luz, riego adecuado, nutrientes, espacio y vigilancia frente a plagas y enfermedades.

Mantén un riego relativamente regular, evitando pasar continuamente de un suelo extremadamente seco a otro completamente saturado.

También puedes colocar una capa de 3–5 cm de acolchado alrededor para ayudar a conservar la humedad y limitar las malas hierbas, dejando un pequeño espacio libre alrededor del tallo.

¿Merecen la pena en un huerto pequeño?

Depende de lo que busques.

Las plantas injertadas suelen ser más caras que los plantones convencionales porque producirlas requiere más trabajo.

Pueden resultar interesantes cuando quieres cultivar una variedad concreta y buscas una planta especialmente vigorosa o cuando existen determinados problemas de suelo para los que se ha seleccionado un portainjerto resistente.

Pero no son imprescindibles para conseguir buenos tomates.

En un suelo sano y con variedades bien adaptadas, una planta convencional puede ofrecer excelentes resultados.

Errores que conviene evitar

  • Enterrar la zona del injerto.
  • Pensar que una planta injertada es resistente a cualquier enfermedad.
  • Dejar crecer brotes procedentes del portainjerto.
  • Utilizar un tutor demasiado débil.
  • Plantar ejemplares vigorosos demasiado juntos.
  • Regar en exceso simplemente porque la planta crece mucho.
  • Suponer que el portainjerto cambiará la variedad de los tomates.
  • Comprar una planta sin comprobar qué resistencias indica su etiqueta.
  • Descuidar el cultivo pensando que el injerto sustituye los cuidados normales.

Cómo plantar un tomate injertado paso a paso

  1. Elige un lugar con suficiente sol.
  2. Prepara un suelo fértil y con buen drenaje.
  3. Riega ligeramente el plantón antes del trasplante si el cepellón está seco.
  4. Localiza claramente la unión del injerto.
  5. Haz un hoyo aproximadamente del tamaño del cepellón.
  6. Coloca la planta sin enterrar la zona injertada.
  7. Rellena suavemente alrededor de las raíces.
  8. Riega después del trasplante.
  9. Instala desde el principio un soporte resistente.
  10. Añade 3–5 cm de acolchado sin pegarlo al tallo.
  11. Revisa periódicamente la zona situada debajo del injerto.
  12. Elimina los brotes que aparezcan desde el portainjerto.

Una técnica sorprendente con una idea muy sencilla

El injerto permite combinar características útiles de dos plantas sin cambiar la identidad de la variedad que produce los frutos.

Las raíces pueden proceder de un portainjerto vigoroso y resistente, mientras que la parte superior sigue produciendo los tomates que elegiste.

La clave al llevar uno de estos plantones al huerto está en recordar qué lo hace diferente: localiza la unión, mantenla por encima del suelo, controla los brotes inferiores y proporciona suficiente soporte para una planta que puede crecer con bastante fuerza.

Preguntas frecuentes

¿Un tomate injertado es una planta modificada genéticamente?

No. El injerto es una técnica hortícola basada en unir físicamente dos plantas compatibles.

¿El portainjerto cambia el tipo de tomate?

La variedad situada sobre el injerto es la que determina las características principales del fruto.

¿Puedo enterrar profundamente un tomate injertado?

No conviene enterrar la unión del injerto. Debe permanecer claramente por encima del nivel del suelo.

¿Tengo que quitar los brotes que aparecen debajo del injerto?

Sí, los brotes procedentes del portainjerto pueden competir con la variedad productiva y conviene eliminarlos.

¿Son resistentes a todas las enfermedades?

No. La resistencia depende del portainjerto concreto. Consulta la etiqueta para saber frente a qué problemas ha sido seleccionado.

¿Son mejores que los tomates normales?

No necesariamente. Su principal ventaja aparece cuando las características del portainjerto aportan algo útil para tus condiciones de cultivo.