Septiembre puede convertirse en una auténtica “segunda primavera” del jardín. El suelo conserva parte del calor del verano, mientras que las temperaturas empiezan a moderarse y, en muchas regiones, aumenta la humedad. Estas condiciones favorecen nuevas raíces, brotes y cultivos de otoño. No significa que todas las plantas necesiten lo mismo: el clima local sigue siendo decisivo. Rosales, plantas perennes, aromáticas y algunas hortalizas son buenos candidatos para recibir ahora unos cuidados sencillos que las preparen para los meses más fríos.
Empieza por las plantas perennes que han sufrido durante el verano
Las plantas perennes pueden llegar a septiembre con flores secas, hojas dañadas y un suelo muy compacto. Una pequeña puesta a punto ayuda a que aprovechen las semanas templadas.
Necesitas: tijeras de poda limpias, una pequeña azada, compost maduro y material para acolchado.
- Retira flores marchitas y hojas claramente secas o enfermas, evitando podas drásticas si desconoces cómo responde la especie.
- Elimina las malas hierbas y airea muy superficialmente los primeros 2-3 cm de tierra, sin dañar raíces.
- Extiende alrededor de la planta una capa de 1-2 cm de compost maduro, sin enterrarlo profundamente.
- Si el suelo está seco, riega lentamente hasta humedecer la zona de las raíces.
- Añade 3-5 cm de acolchado, dejando unos centímetros libres alrededor de tallos y coronas.
Durante las siguientes 2-3 semanas, deberías observar plantas menos estresadas y, según la especie, nuevos brotes o crecimiento de raíces aunque la parte aérea avance lentamente.
Presta atención a los rosales sin estimularlos demasiado
Muchos rosales todavía pueden producir flores a finales de verano y comienzos de otoño. Retira las flores marchitas si quieres mantenerlos ordenados, pero evita una poda estructural intensa únicamente porque haya llegado septiembre.
Corta tallos claramente muertos, dañados o enfermos utilizando tijeras desinfectadas con alcohol al 70 % y dejando que se sequen antes de trabajar.
Mantén un riego profundo cuando el terreno empiece a secarse. Como orientación, un rosal establecido puede recibir alrededor de 10-15 litros por riego, ajustando la cantidad al suelo, la temperatura y las lluvias.
Evita grandes aportes de fertilizantes ricos en nitrógeno cuando se aproxime el frío. Un exceso puede estimular brotes tiernos que tendrán poco tiempo para endurecerse antes de temperaturas bajas.
Aprovecha para renovar algunas aromáticas
Perejil, cilantro y cebollino pueden agradecer las temperaturas más suaves de septiembre, especialmente en lugares donde el verano ha sido demasiado caluroso.
El perejil puede sembrarse en un sustrato fértil y drenante, cubriendo las semillas con aproximadamente 0,5-1 cm de tierra. Mantén la superficie ligeramente húmeda durante la germinación, que puede ser lenta.
El cilantro también prefiere generalmente temperaturas moderadas y puede sembrarse directamente con una profundidad aproximada de 1-2 cm.
Para aromáticas mediterráneas ya establecidas, como romero, tomillo y lavanda, actúa de otra manera: necesitan excelente drenaje y no agradecen un suelo constantemente húmedo.
No las sometas a una poda severa justo antes de una época fría. Retira principalmente partes secas o dañadas y conserva suficiente crecimiento sano.
Siembra verduras que prefieren el tiempo fresco
Septiembre también permite iniciar una pequeña huerta de otoño en muchos climas. Espinacas, rábanos, rúcula y algunas lechugas pueden desarrollarse mejor con temperaturas moderadas que durante el calor del verano.
Para espinacas, siembra aproximadamente a 1-2 cm de profundidad. Los rábanos pueden sembrarse alrededor de 1 cm, respetando posteriormente la separación recomendada para la variedad.
Mantén el semillero uniformemente húmedo, pero nunca encharcado.
En regiones donde septiembre continúa siendo muy cálido, proporciona algo de sombra durante las horas más intensas y espera a que bajen las temperaturas para especies sensibles al calor.
En zonas donde las primeras heladas llegan pronto, consulta el tiempo aproximado hasta la cosecha indicado en el paquete de semillas antes de sembrar. El calendario debe adaptarse siempre al clima.
Revisa las plantas cultivadas en macetas
Las macetas han pasado meses sometidas a calor, riegos frecuentes y crecimiento de raíces. Septiembre es un buen momento para comprobar su estado.
Observa los agujeros de drenaje. Si aparecen muchas raíces o el agua atraviesa inmediatamente un cepellón extremadamente compacto, la planta puede necesitar un recipiente mayor.
Cuando la especie tolere un trasplante otoñal, utiliza una maceta solo 2-5 cm más ancha que la anterior y sustrato adecuado para esa planta. No coloques simplemente una planta pequeña en un recipiente enorme, porque resultará más difícil controlar la humedad.
Aprovecha también para limpiar hojas secas y revisar plagas, especialmente el envés de las hojas.
Si las noches empiezan a ser frías, identifica las especies tropicales o sensibles que deberán trasladarse posteriormente a un lugar protegido.
Errores que debes evitar
- Podar todas las plantas de la misma manera: algunas especies forman ahora las yemas que producirán flores la próxima temporada.
- Abonar intensamente con nitrógeno: puede provocar crecimiento tierno justo antes de la llegada del frío.
- Mantener el riego de pleno verano sin comprobar el suelo: al bajar las temperaturas, muchas plantas necesitan agua con menor frecuencia.
- Cubrir los tallos con acolchado: la humedad permanente alrededor de la base puede favorecer problemas de pudrición.
- Sembrar únicamente siguiendo el calendario: septiembre puede ser fresco en una región y todavía extremadamente caluroso en otra.
Para ir un poco más allá
Anota qué plantas sufrieron más durante el verano. Septiembre es un buen momento para decidir si necesitan más sombra, un acolchado mejor o una ubicación diferente el próximo año.
Puedes realizar siembras de rúcula, rábanos o espinacas cada 10-15 días para escalonar las cosechas.
Revisa también tutores y soportes antes de la llegada del tiempo más ventoso. Sustituye los que estén rotos sin apretar las ataduras alrededor de los tallos.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama a septiembre la “segunda primavera”?
Es una expresión informal que describe el regreso de condiciones favorables para muchas plantas después del calor estival. El suelo puede seguir templado mientras las temperaturas del aire se vuelven más moderadas.
¿Hay que fertilizar todo el jardín en septiembre?
No. Depende de la planta, el suelo y el clima. Un poco de compost maduro puede resultar útil para muchas zonas, pero no todas las especies necesitan fertilización y conviene evitar excesos de nitrógeno antes del frío.
¿Qué puedo sembrar ahora?
Espinacas, rúcula, rábanos y determinadas lechugas son opciones habituales para otoño. Comprueba siempre la temperatura local y los días necesarios hasta la cosecha.
¿Debo seguir regando como en agosto?
Normalmente no. Comprueba la humedad a 3-5 cm de profundidad y ajusta el riego a las lluvias y temperaturas. El objetivo es mantener las raíces hidratadas sin dejar el terreno permanentemente mojado.