Un césped perfectamente uniforme puede resultar atractivo, pero mantenerlo así implica trabajo: siegas frecuentes, riego, fertilización, control de malas hierbas y reparación de las zonas que pierden densidad. En climas secos o durante veranos cada vez más calurosos, además, conservarlo verde puede requerir una cantidad considerable de agua.
Por eso, algunos jardines están sustituyendo parte del césped por plantas cubresuelos vivas. No pretenden crear una copia exacta de una pradera tradicional. La idea es diferente: cubrir la tierra con especies bajas capaces de formar alfombras vegetales y adaptarse mejor a determinadas zonas.
Tomillo rastrero, Dichondra, trébol enano y otras cubresuelos pueden ser interesantes, pero existe una condición fundamental: hay que elegirlas según el clima, el suelo, la cantidad de sol y, sobre todo, cuánto se va a pisar esa superficie.
No existe una planta que sustituya al césped en cualquier situación
Antes de arrancar el césped, piensa para qué utilizas realmente esa zona.
No es lo mismo una superficie que únicamente observas que otra donde juegan niños, pasa un perro varias veces al día o colocas mesas y sillas.
Muchas cubresuelos toleran alguna pisada ocasional, pero no soportan el tráfico intenso de la misma manera que un césped diseñado para ello.
Por eso, en ocasiones la mejor solución consiste en sustituir solo determinadas zonas.
Tomillo rastrero para lugares soleados
Los tomillos de crecimiento bajo son una de las alternativas más conocidas para zonas secas y soleadas.
Forman pequeñas matas que pueden extenderse gradualmente y algunas variedades producen numerosas flores.
Una vez bien establecidos, determinados tomillos pueden tolerar condiciones relativamente secas.
Funcionan especialmente bien:
- entre piedras;
- junto a caminos;
- en bordes;
- en pequeñas pendientes;
- en zonas decorativas con poco tránsito.
No son la mejor elección para un lugar donde se juega al fútbol diariamente.
Además, necesitan un suelo con buen drenaje.
Dichondra para conseguir una alfombra diferente
La Dichondra repens forma hojas pequeñas y redondeadas y puede producir una cubierta verde muy distinta visualmente al césped.
Puede funcionar en determinadas situaciones de sol suave o semisombra, dependiendo del clima.
Sin embargo, sus necesidades cambian considerablemente según temperatura, humedad y exposición.
No conviene elegirla simplemente porque aparece como “sustituto del césped” en una fotografía.
Comprueba primero si está bien adaptada a tu región y qué comportamiento presenta durante los meses más fríos o calurosos.
El trébol también puede formar una cubierta verde
El trébol, incluido el trébol blanco y algunas selecciones compactas utilizadas en mezclas, ha recuperado interés en jardines menos obsesionados con una superficie perfectamente uniforme.
Puede permanecer relativamente bajo y sus flores son utilizadas por polinizadores.
Además, al ser una leguminosa, mantiene una relación con bacterias capaces de fijar nitrógeno.
Pero tampoco es una solución perfecta.
Puede extenderse fuera de la zona prevista y su aspecto cambia durante el año. Si florece, además, habrá insectos visitándolo, algo positivo desde el punto de vista ecológico pero que conviene considerar en zonas donde se camina descalzo.
Algunas cubresuelos funcionan mejor entre pasos que bajo ellos
Una estrategia especialmente práctica consiste en combinar plantas bajas con superficies de paso.
Puedes instalar losas, piedras o un pequeño sendero y permitir que las cubresuelos crezcan entre ellas.
Así, el peso de las pisadas recae principalmente sobre las piedras mientras las plantas mantienen el aspecto verde alrededor.
Esto amplía enormemente las posibilidades.
Una especie que no soportaría un tránsito diario directo puede funcionar perfectamente entre losas separadas.
Antes de elegir, observa el sol durante todo el día
No compres primero las plantas y busques después dónde colocarlas.
Observa la zona durante un día despejado.
Anota aproximadamente cuántas horas recibe sol directo.
Una esquina que permanece en sombra gran parte del día necesita una especie diferente de una superficie expuesta al sol intenso durante toda la tarde.
También debes considerar el clima.
Una recomendación válida para un jardín fresco y húmedo puede funcionar mal en un verano mediterráneo muy caluroso.
Comprueba también el drenaje
Incluso una cubresuelo considerada resistente puede fracasar si sus raíces permanecen en condiciones incompatibles.
Después de una lluvia intensa o un riego, observa cuánto tarda en desaparecer el agua.
Si se forman charcos durante mucho tiempo, quizá sea necesario corregir el drenaje antes de plantar.
Esto resulta especialmente importante con especies adaptadas a terrenos relativamente secos.
No plantes directamente sobre un césped existente
Si quieres transformar una zona, prepara primero el terreno.
Retira el césped y las malas hierbas que compitan con las nuevas plantas.
Evita dejar raíces de especies problemáticas que puedan reaparecer entre las cubresuelos.
Después:
- afloja superficialmente la tierra cuando sea necesario;
- elimina piedras y restos;
- corrige problemas de drenaje;
- prepara una superficie nivelada;
- planta siguiendo la separación recomendada para cada especie.
No necesitas llenar inmediatamente cada centímetro.
Las plantas necesitan espacio para extenderse.
El primer año todavía requiere cuidados
“Bajo mantenimiento” no significa plantar y olvidarse.
Durante el establecimiento, las raíces todavía ocupan un volumen pequeño de tierra y las plantas pueden necesitar riegos más frecuentes que cuando sean adultas.
Comprueba la humedad regularmente.
Riega profundamente cuando corresponda en lugar de mantener automáticamente la superficie mojada todos los días.
También tendrás que retirar malas hierbas mientras quedan espacios abiertos.
A medida que la cubierta se vuelve más densa, esa tarea puede disminuir.
No esperes una alfombra perfecta inmediatamente
Dependiendo de la especie, tamaño inicial y separación, cerrar completamente los espacios puede llevar meses o más de una temporada.
Plantar excesivamente junto para obtener una fotografía perfecta desde el primer día aumenta el coste y puede provocar competencia innecesaria.
Consulta la anchura adulta de cada planta y calcula la separación a partir de ella.
La paciencia forma parte del proceso.
Una mezcla puede ser mejor que sustituir todo
No tienes que decidir entre “césped en todo el jardín” y “cero césped”.
Puedes conservar una pequeña zona resistente para juegos o reuniones y transformar aquellas partes que apenas se pisan.
Por ejemplo:
Zona de uso frecuente: césped o pavimento adecuado.
Bordes: cubresuelos.
Debajo de determinadas plantas: especies adaptadas a la sombra.
Entre losas: plantas resistentes al tránsito ocasional.
Rincones secos: especies de bajo consumo hídrico apropiadas para tu clima.
Esta distribución puede reducir considerablemente la superficie que necesita siega.
Algunas cubresuelos pueden volverse demasiado entusiastas
La capacidad para extenderse es precisamente lo que buscamos, pero también puede convertirse en un inconveniente.
Antes de plantar, comprueba si la especie:
- se propaga mediante rizomas;
- produce abundantes semillas;
- invade fácilmente otras zonas;
- está considerada invasora en tu región.
Una planta excelente en un país puede representar un problema ecológico en otro.
Evita introducir especies invasoras simplemente porque prometen cubrir rápidamente el terreno.
Las flores cambian la función de la superficie
Algunas cubresuelos producen floraciones muy atractivas y pueden ofrecer alimento a abejas y otros polinizadores.
Eso puede transformar una superficie verde bastante estéril en un espacio más interesante para pequeños animales.
Pero planifica dónde quieres esas flores.
Si tienes una zona de paso frecuente, quizá resulte más práctico mantener las especies floríferas junto a los bordes y dejar un recorrido definido para caminar.
Errores que conviene evitar
- Elegir una cubresuelo únicamente por una fotografía.
- Esperar que cualquier especie soporte pisadas intensas.
- Sustituir todo el césped de una sola vez sin hacer una prueba.
- Ignorar las horas de sol.
- No comprobar el drenaje.
- Plantar sobre malas hierbas existentes.
- Esperar una cobertura completa en pocas semanas.
- Abandonar el riego inmediatamente después de plantar.
- Colocar las plantas excesivamente juntas.
- Elegir una especie invasora.
- Suponer que “resistente a la sequía” significa “nunca necesita agua”.
- Intentar que una cubresuelo tenga exactamente el aspecto y comportamiento de un césped convencional.
Cómo sustituir una pequeña zona de césped paso a paso
- Empieza con una superficie pequeña.
- Observa cuánto se pisa realmente.
- Calcula las horas de sol.
- Comprueba el drenaje.
- Identifica tu tipo de clima.
- Busca cubresuelos adaptados a esas condiciones.
- Comprueba su comportamiento invasivo en tu región.
- Consulta su altura y anchura adultas.
- Decide si necesitas losas para las zonas de paso.
- Retira el césped existente.
- Elimina las malas hierbas y raíces problemáticas.
- Prepara y nivela ligeramente el suelo.
- Distribuye las plantas antes de enterrarlas.
- Respeta la separación recomendada.
- Planta a la profundidad adecuada para cada cepellón.
- Riega después de plantar.
- Mantén una humedad apropiada durante el establecimiento.
- Retira las malas hierbas que aparezcan entre las plantas jóvenes.
- Evita pisarlas excesivamente mientras se establecen.
- Deja que se extiendan gradualmente.
- Recorta los bordes si empiezan a ocupar zonas no deseadas.
- Evalúa el resultado antes de transformar otra parte del jardín.
El objetivo no tiene que ser fabricar otro césped
Esta es quizá la idea más importante.
Si sustituyes el césped esperando encontrar otra planta que sea igual de uniforme, tolere cualquier pisada, permanezca verde todo el año, nunca necesite agua y no requiera ningún mantenimiento, probablemente acabarás decepcionado.
Las cubresuelos ofrecen otra forma de entender el jardín.
Pueden aportar hojas de distintas texturas, pequeñas flores, cambios estacionales y una apariencia menos rígida, al mismo tiempo que reducen la necesidad de segar determinadas superficies.
Empieza por ese rincón donde el cortacésped siempre resulta incómodo o donde prácticamente nadie camina.
Quizá descubras que el jardín no necesita parecer una alfombra perfectamente recortada para sentirse verde.
Preguntas frecuentes
¿Las cubresuelos necesitan cortarse?
Depende de la especie. Muchas necesitan mucha menos siega que un césped convencional, aunque pueden requerir recortes ocasionales para controlar bordes o retirar partes deterioradas.
¿Puedo caminar sobre ellas?
Algunas toleran tránsito ocasional, pero pocas soportan pisadas intensas continuas. Consulta las características de cada especie.
¿El tomillo rastrero necesita mucho sol?
Generalmente funciona mejor en lugares soleados y con buen drenaje, aunque las condiciones exactas dependen de la especie o cultivar y del clima.
¿Puedo utilizar trébol como alternativa?
Puede formar una cubierta útil en determinadas condiciones, pero debes aceptar su floración, su aspecto diferente y su capacidad para extenderse.
¿Necesitaré seguir regando?
Sí, especialmente durante el establecimiento. Las necesidades posteriores dependerán de la especie, el suelo y el clima.
¿Cuánto tardan en cubrir el suelo?
Puede llevar varios meses o más de una temporada. Depende de la especie, la separación inicial, el clima y las condiciones de cultivo.
¿Tengo que eliminar todo mi césped?
No. Una estrategia muy práctica consiste en conservarlo únicamente donde realmente necesitas una superficie resistente y utilizar cubresuelos en bordes, rincones y áreas con poco tránsito.