¿Tu cepillo para lavar platos empieza a oler mal? Así puedes limpiarlo antes de volver a usarlo

Un cepillo para lavar platos está continuamente en contacto con grasa, restos de comida, detergente y agua. Si después de utilizarlo permanece húmedo durante horas o quedan residuos atrapados entre las cerdas, puede empezar a desprender un olor desagradable.

No conviene intentar ocultarlo añadiendo más lavavajillas o dejándolo permanentemente dentro de agua con jabón. Lo primero es retirar los restos visibles, lavar bien las cerdas y permitir que el cepillo se seque completamente entre usos.

Empieza retirando cualquier resto de comida

Observa el cepillo con buena luz.

Es frecuente encontrar pequeños residuos atrapados cerca de la base de las cerdas: arroz, hierbas, queso, masa o fragmentos vegetales.

Retíralos bajo agua corriente sin introducir los dedos entre zonas que puedan contener restos cortantes.

Si necesitas ayuda, utiliza unas pinzas limpias exclusivamente para retirar residuos accesibles.

Presta especial atención a la unión entre las cerdas y el cabezal.

Acláralo inmediatamente después de usarlo

Una buena limpieza empieza justo después de terminar los platos.

Mantén las cerdas bajo agua corriente y muévelas suavemente para desprender espuma y partículas.

No basta con dejar el cepillo dentro del fregadero esperando al siguiente uso.

Los restos de comida y la humedad permanente favorecen la aparición de olores.

Lávalo con agua y detergente

Si el cepillo es lavable, prepara aproximadamente:

500 ml de agua templada + 3-4 gotas de lavavajillas líquido.

Introduce únicamente las partes que el fabricante permita mojar.

Frota las cerdas entre sí o contra una superficie de limpieza apropiada durante 30-60 segundos, procurando que el detergente llegue hasta su base.

Si el mango tiene relieves o uniones lavables, límpialos también.

Después aclara abundantemente hasta eliminar el jabón.

No olvides el mango

El olor no siempre procede exclusivamente de las cerdas.

La zona donde sujetas el cepillo puede acumular grasa de las manos y salpicaduras del fregadero.

Pasa una esponja limpia con agua jabonosa por el mango si el material es lavable.

Presta atención a:

  • uniones;
  • relieves;
  • borde del cabezal;
  • orificios para colgar;
  • base del mango.

Aclara y seca después.

Si tiene depósito de detergente, desmóntalo cuando corresponda

Algunos cepillos incorporan un pequeño depósito de lavavajillas.

En esos modelos pueden acumularse residuos alrededor de la tapa, juntas y mecanismo dispensador.

Desmonta únicamente las piezas indicadas por el fabricante.

Lávalas por separado y acláralas cuidadosamente.

No dejes detergente viejo diluido con agua durante largos periodos dentro del depósito.

Comprueba también el recipiente donde lo guardas

Puedes limpiar perfectamente el cepillo y volver a colocarlo inmediatamente dentro de un vaso con agua acumulada.

En ese caso, el problema reaparecerá.

Vacía el soporte y comprueba su fondo.

Si es lavable, utiliza agua templada y unas gotas de lavavajillas, frota durante 30-60 segundos, aclara y seca.

Revisa también la superficie situada debajo del recipiente.

El secado es fundamental

Después de aclararlo, sacude suavemente el exceso de agua dentro del fregadero.

Coloca el cepillo de manera que pueda escurrir y recibir aire.

Si dispone de un orificio para colgarlo, esa posición puede facilitar el secado.

Si utilizas un soporte, procura que no mantenga las cerdas sumergidas en el agua que escurre.

Un cepillo permanentemente húmedo volverá a desarrollar olores con mucha más facilidad.

¿Se puede utilizar el lavavajillas?

Algunos cepillos pueden limpiarse en lavavajillas y otros no.

Comprueba las instrucciones del fabricante.

El calor puede deformar determinados plásticos, dañar mecanismos o afectar a cepillos que contienen madera, adhesivos o piezas especiales.

No asumas que todos son aptos simplemente porque se utilizan para lavar platos.

¿Y si quieres desinfectarlo?

La limpieza física con agua y detergente es el primer paso.

Si necesitas una desinfección adicional, utiliza únicamente un método o producto compatible con el material y apropiado para utensilios de cocina, siguiendo exactamente las instrucciones de su etiqueta, incluidas concentración, tiempo de contacto y aclarado cuando corresponda.

No improvises mezclas.

Especialmente, nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco, alcohol, ácidos ni otros productos de limpieza.

Una concentración mayor tampoco significa necesariamente una mejor desinfección.

No intentes solucionar el olor con perfume

Un cepillo que huele mal no necesita ambientador, aceite esencial o un detergente muy perfumado.

El aroma podría simplemente ocultar temporalmente el problema.

Si existen residuos atrapados, hay que retirarlos. Si el cepillo permanece húmedo, hay que mejorar su secado.

¿Cuándo es mejor sustituirlo?

La limpieza no puede recuperar indefinidamente un utensilio deteriorado.

Considera cambiar el cabezal o el cepillo completo cuando:

  • las cerdas estén muy deformadas;
  • existan grietas difíciles de limpiar;
  • aparezca suciedad imposible de retirar;
  • el material esté deteriorado;
  • persista un olor fuerte después de lavar y secar completamente;
  • el fabricante recomiende su sustitución.

Un cabezal desmontable permite reemplazar únicamente la parte desgastada en algunos modelos.

Cuidado después de limpiar alimentos crudos

Si el cepillo ha estado en contacto con superficies o utensilios contaminados por carne, pollo, pescado o huevo crudos, presta especial atención a la higiene y evita utilizarlo para repartir contaminación por otras superficies.

Lava correctamente el cepillo y aplica, cuando corresponda, un método de desinfección compatible.

También limpia el fregadero y las zonas que hayan podido recibir salpicaduras.

Errores que conviene evitar

  • Dejar restos de comida entre las cerdas.
  • Guardar el cepillo sin aclararlo.
  • Mantener las cerdas dentro de agua estancada.
  • Añadir más detergente para ocultar el olor.
  • Olvidar limpiar el mango y el soporte.
  • Guardar el cepillo todavía empapado.
  • Meter cualquier modelo en el lavavajillas sin comprobarlo.
  • Aplicar desinfectantes sin respetar su etiqueta.
  • Mezclar diferentes productos de limpieza.
  • Seguir utilizando indefinidamente un cepillo deteriorado.

Cómo limpiar el cepillo paso a paso

  1. Retira los restos visibles atrapados entre las cerdas.
  2. Aclara el cabezal bajo agua corriente.
  3. Comprueba especialmente la base de las cerdas.
  4. Prepara 500 ml de agua templada con 3-4 gotas de lavavajillas.
  5. Lava las partes del cepillo que admitan agua.
  6. Trabaja las cerdas durante 30-60 segundos.
  7. Limpia también el borde del cabezal.
  8. Lava el mango y sus relieves si son compatibles.
  9. Desmonta el depósito únicamente si el fabricante lo permite.
  10. Aclara completamente el detergente.
  11. Sacude suavemente el exceso de agua.
  12. Limpia también el recipiente donde guardas el cepillo.
  13. Vacía cualquier agua acumulada en su interior.
  14. Coloca el cepillo en una posición ventilada.
  15. Deja que las cerdas se sequen completamente.
  16. Si necesitas desinfectarlo, utiliza únicamente un método compatible siguiendo sus instrucciones.
  17. Si el olor reaparece incluso después de limpiar y secar correctamente, revisa el estado del material.
  18. Sustituye el cepillo o cabezal cuando esté deteriorado o ya no pueda limpiarse adecuadamente.

La medida más efectiva no consiste en aplicar cada vez productos más fuertes. Retirar los residuos, aclarar bien y evitar que las cerdas permanezcan húmedas durante todo el día puede marcar una gran diferencia en el estado del cepillo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué empieza a oler el cepillo?

Normalmente intervienen restos orgánicos, grasa y humedad persistente. Las zonas profundas entre las cerdas y el soporte donde se guarda son especialmente importantes.

¿Puedo dejarlo dentro de agua con jabón?

No es una buena forma de almacenarlo. Después de utilizarlo, conviene aclararlo y dejar que escurra y se seque.

¿Puedo utilizar agua muy caliente?

Depende del material. Temperaturas elevadas pueden deformar ciertos plásticos o dañar componentes. Sigue las indicaciones del fabricante.

¿Puedo meterlo en el lavavajillas?

Solo cuando el fabricante indique que el modelo es apto.

¿Hay que limpiar también el soporte?

Sí. Si acumula agua sucia en el fondo, un cepillo recién lavado volverá a estar en contacto con esa humedad.

¿Qué hago si continúa oliendo después de limpiarlo?

Déjalo secar completamente y vuelve a comprobarlo. Si persiste un olor fuerte o existen grietas, suciedad incrustada o cerdas muy deterioradas, puede ser momento de sustituirlo.

¿Cada cuánto debería cambiarlo?

No existe una frecuencia universal. Depende del uso y del modelo. El estado de las cerdas, la facilidad de limpieza y la presencia de olor persistente son mejores indicadores que una fecha fija.