El machacador de ajos parece uno de los utensilios más sencillos de lavar: retiras los restos visibles, lo pasas por agua, limpias los pequeños agujeros y lo dejas en el escurridor. Sin embargo, existe una zona que puede pasar desapercibida: la bisagra que une los dos brazos.
Al presionar un diente de ajo, pequeños fragmentos y jugos pueden desplazarse hacia las uniones. Si aclaras el utensilio mientras está medio cerrado, el agua puede no llegar correctamente a esa zona.
Por eso, antes de darlo por limpio, ábrelo completamente y mira alrededor del eje, las ranuras y la parte posterior de la cámara donde colocas el ajo.
Límpialo justo después de utilizarlo
El ajo fresco es relativamente fácil de retirar mientras permanece húmedo.
Cuando sus restos se secan, pueden quedar fuertemente adheridos a:
- agujeros;
- esquinas;
- placa de presión;
- bisagra.
Si puedes, lleva el machacador al fregadero nada más terminar.
Retira primero los trozos grandes y después empieza la limpieza.
Ábrelo hasta el final
Este es el gesto más importante.
Separa completamente ambos mangos, sin forzar el mecanismo más allá de su recorrido normal.
Ahora observa la articulación desde diferentes ángulos.
Es posible encontrar una pequeña cantidad de pasta de ajo precisamente en el punto que quedaba oculto cuando el utensilio estaba cerrado.
Revisa las dos caras de la cámara
La parte donde introduces el diente de ajo necesita limpieza por dentro y por fuera.
Mira especialmente:
- esquinas;
- borde superior;
- pequeños orificios;
- parte posterior de la rejilla.
Un simple chorro de agua puede retirar los restos grandes, pero no siempre los que quedan introducidos en cada agujero.
Utiliza un cepillo pequeño
Para un modelo que admita lavado convencional, aplica unas gotas de lavavajillas sobre un cepillo de cocina.
Cepilla primero la cámara.
Después trabaja alrededor de la bisagra.
Mueve los brazos lentamente mientras cepillas para exponer diferentes partes de la articulación.
No necesitas ejercer mucha fuerza.
Los agujeros necesitan atención por ambos lados
Cepillar únicamente el interior puede dejar pequeñas fibras de ajo sobresaliendo por la cara exterior.
Gira el utensilio y trabaja también desde el otro lado.
Las cerdas pueden ayudar a desprender los restos sin tener que introducir objetos metálicos en cada orificio.
Si el ajo ya se ha secado
No empieces raspando con un cuchillo.
Si el material y el fabricante permiten el remojo, deja el machacador durante 5-10 minutos en agua templada con unas gotas de lavavajillas.
Esto ayudará a reblandecer los restos.
Después vuelve a utilizar el cepillo.
Un remojo breve suele facilitar mucho más el trabajo que rascar agresivamente.
No todos los machacadores pueden permanecer en agua
Comprueba el material.
Puede estar fabricado en:
- acero inoxidable;
- aluminio;
- plástico;
- aleaciones metálicas;
- combinaciones de varios materiales.
Algunos acabados pueden reaccionar mal ante determinados detergentes, lavavajillas automáticos o remojos prolongados.
Sigue las indicaciones del fabricante.
Mucho cuidado con el aluminio
Algunos machacadores de aluminio pueden oscurecerse o deteriorar su acabado con determinados productos o con el lavavajillas.
No utilices automáticamente limpiadores agresivos.
Para estos utensilios, las instrucciones específicas del fabricante son especialmente importantes.
No introduzcas cuchillos en los agujeros
Cuando queda ajo atrapado, resulta tentador empujarlo con la punta de un cuchillo.
Evítalo.
Además del riesgo de cortarte, puedes rayar o deformar el utensilio.
Utiliza un cepillo o la pequeña herramienta de limpieza incluida con algunos modelos.
Si incorpora una rejilla desmontable
Algunos machacadores permiten retirar la pieza perforada.
Hazlo únicamente si está diseñada para desmontarse.
Límpiala por separado, prestando atención a los bordes.
Después aclárala y déjala secar antes de volver a montarla.
No fuerces piezas fijas.
La placa que empuja el ajo también se ensucia
Cuando cierras el machacador, una pequeña placa presiona el ajo contra los agujeros.
Su cara frontal suele ser evidente, pero mira también alrededor de su unión con el brazo.
Pueden quedar fibras pegadas en los bordes.
Cepilla toda la pieza antes de pasar a la bisagra.
Ahora vuelve a la articulación
Con el utensilio completamente abierto, aplica agua jabonosa alrededor del eje cuando el material lo permita.
Abre y cierra varias veces.
Este movimiento ayuda a exponer diferentes superficies.
Cepilla desde ambos lados.
Después aclara mientras continúas moviendo suavemente la articulación.
Comprueba que no quede olor fuerte
El ajo tiene compuestos aromáticos muy persistentes.
Después del lavado, acerca el utensilio sin tocarlo con la cara y comprueba si conserva un olor muy intenso acompañado de restos visibles.
Si es así, revisa nuevamente:
- agujeros;
- bisagra;
- esquinas.
Normalmente, una segunda limpieza con lavavajillas es preferible a intentar cubrir el olor con otros productos.
No necesitas mezclar remedios caseros
Evita combinar vinagre, bicarbonato, lejía u otros limpiadores sin necesidad.
Para la limpieza cotidiana, agua, un detergente apropiado y acción mecánica con un cepillo suelen ser suficientes.
Si necesitas un producto específico, comprueba primero que sea compatible con el material.
Acláralo completamente abierto
Mantén los brazos separados.
Haz que el agua recorra:
- cámara;
- rejilla;
- placa;
- bisagra;
- mangos.
Muévelo varias veces durante el aclarado.
Así reduces la posibilidad de que quede detergente dentro de una pequeña unión.
Sacude el agua de la bisagra
Cuando termines, no coloques inmediatamente el utensilio en el cajón.
Sacúdelo suavemente sobre el fregadero.
Ábrelo y ciérralo.
Puede aparecer una pequeña gota desde el eje aunque el exterior parezca seco.
Déjalo secar abierto
Colócalo en el escurridor con los brazos separados.
Esta posición permite una mayor circulación de aire alrededor de la cámara y la articulación.
Si lo cierras mientras todavía está húmedo, las dos partes pueden mantener agua atrapada entre ellas.
Seca especialmente los modelos metálicos
Puedes pasar un paño limpio por las superficies accesibles antes de dejar que termine de secarse al aire.
Presta atención a:
- eje;
- tornillos;
- uniones;
- bordes.
No introduzcas el tejido profundamente en mecanismos estrechos.
¿Puede ir al lavavajillas?
Depende completamente del modelo.
Aunque un utensilio sea metálico, eso no significa automáticamente que sea apto para lavavajillas.
Consulta las instrucciones.
Si es compatible, colócalo abierto para facilitar que el agua llegue a la cámara y otras superficies.
Al terminar, comprueba igualmente la bisagra antes de guardarlo.
Revisa si aparece corrosión
Durante la limpieza, observa el eje.
Si encuentras:
- óxido;
- grietas;
- piezas flojas;
- metal deteriorado;
no lo ignores.
Una articulación dañada puede resultar cada vez más difícil de limpiar y afectar al funcionamiento del utensilio.
No lubriques la bisagra con cualquier producto
Si el mecanismo empieza a moverse mal, no añadas aceite doméstico o lubricante industrial a una pieza utilizada alrededor de alimentos.
Consulta primero las recomendaciones del fabricante.
Si necesita lubricación, utiliza únicamente un producto indicado como apropiado para ese uso y siguiendo sus instrucciones.
Una rutina de dos minutos
Después de machacar ajo:
- Abre completamente el utensilio.
- Retira los restos grandes.
- Aclara antes de que el ajo se seque.
- Cepilla el interior de la cámara.
- Cepilla los agujeros desde ambos lados.
- Limpia la placa de presión.
- Abre al máximo la bisagra.
- Cepilla alrededor del eje.
- Aclara moviendo los brazos.
- Sacude el exceso de agua.
- Déjalo secar abierto.
- Guárdalo únicamente cuando esté completamente seco.
Errores que conviene evitar
- Aclararlo rápidamente mientras permanece medio cerrado.
- Limpiar los agujeros pero olvidar la bisagra.
- Dejar que los restos de ajo se sequen durante horas.
- Introducir cuchillos o agujas en los orificios.
- Forzar una rejilla que no es desmontable.
- Utilizar productos agresivos sin comprobar el material.
- Meter cualquier machacador en el lavavajillas.
- Guardarlo todavía húmedo.
- Aplicar lubricantes no apropiados para utensilios de cocina.
Para ir un poco más allá
Cuando limpies utensilios articulados, aplica la misma regla: si una pieza se mueve, limpia también la zona que queda expuesta durante ese movimiento.
Puedes comprobar:
- pinzas de cocina;
- tijeras de cocina;
- cascanueces;
- abrelatas;
- peladores articulados.
Las superficies exteriores pueden estar impecables mientras una pequeña unión continúa acumulando residuos.
Preguntas frecuentes
¿Qué parte del machacador suele olvidarse?
La bisagra que conecta ambos brazos, especialmente alrededor del eje.
¿Cómo retiro ajo seco de los agujeros?
Si el material lo permite, reblandécelo durante unos minutos con agua templada y lavavajillas y utiliza después un cepillo.
¿Tengo que limpiar los agujeros por ambos lados?
Sí. Las fibras de ajo pueden quedar atravesadas en la rejilla.
¿Puedo dejarlo en remojo?
Solo si el fabricante y el material lo permiten. Algunos metales y acabados requieren más cuidado.
¿Cómo debo secarlo?
Sacude el exceso de agua y déjalo completamente abierto en un lugar ventilado hasta que la articulación esté seca.
¿Cuál es el gesto que marca la diferencia?
Antes de darlo por limpio, abre los mangos hasta el final y mira directamente la bisagra. Unos segundos con el cepillo en esa pequeña unión pueden retirar los restos que un aclarado rápido deja escondidos.