Ver cómo unas flores que estaban abiertas y bonitas empiezan a cerrarse antes de lo esperado puede hacer pensar inmediatamente en falta de agua. La reacción habitual es coger la regadera y añadir más. Sin embargo, una flor cerrada no significa necesariamente que la planta tenga sed.
Algunas especies cierran sus flores de manera natural cuando disminuye la luz, durante las horas de mayor calor o al acercarse la noche. En otros casos, el cierre puede estar relacionado con temperaturas extremas, flores que están terminando su ciclo, problemas en las raíces o incluso exceso de humedad.
Antes de aumentar el riego, dedica unos minutos a observar la planta completa.
Primero, fíjate en qué momento se cierran
Este detalle puede darte una pista importante.
Observa las flores por la mañana, al mediodía y al final de la tarde.
Si se abren cuando reciben suficiente luz y vuelven a cerrarse cada tarde o noche, probablemente estés observando un comportamiento normal de la especie.
Algunas flores responden naturalmente a los cambios de luz y temperatura.
Por eso, no modifiques el riego basándote únicamente en unas flores cerradas al atardecer.
Comprueba si vuelven a abrirse
Antes de intervenir, espera hasta la mañana siguiente.
Si las flores vuelven a abrirse normalmente cuando aumenta la luz, es poco probable que el problema sea simplemente falta de agua.
En cambio, si permanecen cerradas durante todo el día y además observas cambios en hojas y tallos, merece la pena investigar.
Mira las hojas
Las flores son solamente una parte de la planta.
Observa también el follaje.
Busca:
- hojas caídas;
- amarilleamiento;
- bordes secos;
- manchas;
- hojas blandas;
- pérdida general de vigor.
Una planta realmente deshidratada suele mostrar otras señales además del cierre de las flores.
Toca la tierra antes de regar
Esta es probablemente la comprobación más útil.
Introduce un dedo aproximadamente 2-3 cm en el sustrato.
Si la capa superior está seca pero debajo todavía notas bastante humedad, quizá no sea necesario añadir agua inmediatamente.
Si el sustrato está seco a mayor profundidad y la planta muestra signos compatibles con falta de agua, entonces sí puede necesitar riego.
En macetas grandes, comprueba varios puntos.
No te fíes únicamente de la superficie
Durante los días calurosos, el primer centímetro del sustrato puede secarse rápidamente mientras las capas inferiores continúan húmedas.
Regar cada vez que la superficie parece seca puede mantener constantemente mojada la zona de las raíces.
Comprueba siempre un poco más abajo.
Observa el peso de la maceta
Si cultivas en recipiente, existe otra prueba sencilla.
Levanta ligeramente la maceta cuando el sustrato esté bien regado y recuerda aproximadamente su peso.
Haz lo mismo cuando empiece a secarse.
Con la práctica, notarás fácilmente la diferencia.
Una maceta sorprendentemente pesada varios días después del último riego puede indicar que todavía conserva bastante agua.
Mira los agujeros de drenaje
Comprueba la parte inferior.
Los agujeros deben permanecer libres.
Si utilizas un plato, revisa también si contiene agua acumulada.
Después del riego, deja salir el exceso y vacía el plato cuando sea necesario. No conviene mantener las raíces permanentemente dentro de agua estancada.
El exceso de agua también produce síntomas
Una planta con raíces constantemente saturadas puede presentar:
- hojas amarillas;
- crecimiento débil;
- tejidos blandos;
- caída de hojas;
- deterioro general.
Paradójicamente, añadir todavía más agua puede empeorar la situación.
Por eso es tan importante comprobar el sustrato antes de actuar.
El calor intenso puede cerrar algunas flores
Durante una tarde especialmente calurosa, determinadas plantas reducen temporalmente su actividad.
Las flores pueden cerrarse o perder firmeza durante las horas más difíciles y recuperarse cuando baja la temperatura.
Observa la planta nuevamente al final de la tarde o a primera hora de la mañana.
Si se recupera, no significa necesariamente que necesite duplicar el riego.
Comprueba cuánto sol recibe
Una planta que funcionaba perfectamente en primavera puede encontrarse en condiciones muy diferentes a finales del verano.
El recorrido del sol cambia y las temperaturas también.
Observa cuántas horas recibe de sol directo y, especialmente, si está expuesta durante las horas más calurosas.
Las necesidades varían enormemente entre especies.
No cambies inmediatamente la planta de sitio
Si sospechas exceso de sol, tampoco la traslades de golpe desde pleno sol hasta una sombra profunda.
Los cambios bruscos pueden causar más estrés.
Comprueba primero las necesidades concretas de la especie y realiza cualquier adaptación progresivamente cuando corresponda.
Mira si las flores simplemente están envejeciendo
Una flor no permanece abierta indefinidamente.
Cuando termina su ciclo puede:
- cerrarse;
- perder color;
- marchitarse;
- secarse;
- caer.
Si solamente están afectadas las flores más antiguas mientras continúan apareciendo nuevos capullos, puede ser completamente normal.
Retira las flores marchitas cuando corresponda
Muchas plantas ornamentales se benefician de retirar las flores gastadas, aunque no todas necesitan el mismo tratamiento.
Utiliza unas tijeras limpias y corta en el punto apropiado para la especie.
No arranques indiscriminadamente capullos que todavía podrían abrirse.
Revisa los capullos
Si el problema también afecta a flores que todavía no han abierto, observa los botones florales.
Busca:
- manchas;
- deformaciones;
- pequeños agujeros;
- zonas marrones;
- insectos;
- telarañas muy finas.
Un problema de plagas puede confundirse fácilmente con estrés hídrico.
Mira debajo de las hojas
No revises únicamente la cara superior.
El reverso es uno de los lugares preferidos por diferentes plagas.
Utiliza buena luz y comprueba especialmente los brotes tiernos y las zonas cercanas a los capullos.
Si encuentras insectos, identifica primero qué son antes de aplicar un tratamiento.
Comprueba los tallos
Los tallos deberían ayudarte a distinguir un problema localizado en las flores de un deterioro general.
Observa si están:
- firmes;
- blandos;
- ennegrecidos;
- dañados;
- cubiertos de manchas.
Un tallo blando cerca de la base acompañado de un sustrato constantemente mojado merece especial atención.
No añadas fertilizante automáticamente
Una planta que está cerrando flores no necesita necesariamente “más alimento”.
Fertilizar una planta estresada sin conocer la causa puede empeorar el problema.
Si utilizas fertilizante, respeta la dosis y frecuencia indicadas para la especie y el producto.
No dupliques la cantidad para intentar estimular nuevas flores.
Revisa cuándo fertilizaste por última vez
El exceso de fertilización también puede afectar a las plantas.
Si has aplicado recientemente varios productos, no añadas otro simplemente porque las flores parecen diferentes.
Mantén un registro sencillo de las aplicaciones.
Esto evita repetir tratamientos por error.
Si realmente necesita agua, riega profundamente
Cuando hayas comprobado que el sustrato está suficientemente seco y la planta necesita riego, hazlo correctamente.
Añade agua lentamente alrededor del sustrato.
En una maceta con drenaje, continúa hasta que empiece a salir una pequeña cantidad por los agujeros inferiores.
Después deja escurrir.
No mantengas permanentemente agua en el plato.
Evita pequeños sorbos constantes
Añadir un poco de agua varias veces al día puede humedecer únicamente la superficie.
Es preferible ajustar el riego a las necesidades reales de la planta y conseguir que el agua alcance adecuadamente la zona radicular.
Después deja que el sustrato evolucione según las necesidades de esa especie antes del siguiente riego.
La hora del día también ayuda
Cuando sea posible, regar por la mañana suele ser una opción práctica.
La planta dispone de agua antes de las horas más calurosas y puedes observar durante el día cómo responde.
Dirige el agua principalmente al sustrato, especialmente en especies cuyas flores son sensibles a permanecer mojadas.
No existe una frecuencia universal
Evita reglas como “regar todas las plantas cada dos días”.
Una pequeña maceta expuesta al sol puede secarse mucho más rápido que un recipiente grande situado en semisombra.
La frecuencia depende de:
- especie;
- tamaño de maceta;
- temperatura;
- viento;
- tipo de sustrato;
- exposición;
- época del año.
Utiliza la humedad real del suelo como guía.
Haz esta revisión de cinco minutos
Antes de aumentar el riego:
- Observa a qué hora se cierran las flores.
- Comprueba si vuelven a abrirse por la mañana.
- Mira las hojas.
- Toca el sustrato a 2-3 cm de profundidad.
- Comprueba el peso de la maceta.
- Revisa el drenaje.
- Mira debajo de las hojas.
- Examina capullos y tallos.
- Comprueba la exposición al sol.
- Decide después si realmente necesita agua.
Muchas veces encontrarás la explicación antes de llegar al último paso.
Errores que conviene evitar
- Interpretar cualquier flor cerrada como falta de agua.
- Regar sin tocar primero el sustrato.
- Fijarse únicamente en la superficie de la tierra.
- Dejar agua constantemente en el plato.
- Ignorar el comportamiento natural de la especie.
- Confundir flores envejecidas con un problema de cultivo.
- No revisar el reverso de las hojas.
- Añadir fertilizante para intentar solucionar cualquier problema.
- Cambiar bruscamente la exposición de la planta.
- Seguir un calendario rígido de riego independientemente del clima.
Para ir un poco más allá
Durante tres días, haz una pequeña observación.
Mira la planta aproximadamente a las mismas horas: por la mañana, durante la tarde y al anochecer.
Anota cuándo están abiertas las flores y cuándo se cierran.
También comprueba la humedad del suelo antes de regar.
Este sencillo seguimiento puede revelar que el supuesto problema se repite cada día exactamente a la misma hora y forma parte del ritmo normal de la planta.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mis flores se cierran por la tarde?
En algunas especies es un comportamiento natural relacionado con la luz y la temperatura. Comprueba si vuelven a abrirse al día siguiente.
¿Significa que necesitan más agua?
No necesariamente. Revisa primero el sustrato, las hojas, el drenaje y las condiciones ambientales.
¿Cómo compruebo la humedad?
Introduce un dedo unos 2-3 cm en el sustrato. No te guíes únicamente por el aspecto seco de la superficie.
¿Qué pasa si la tierra sigue mojada?
No añadas más agua automáticamente. Deja que evolucione según las necesidades de la especie y comprueba que el drenaje funciona correctamente.
¿Debo cortar las flores cerradas?
No simplemente porque estén cerradas. Retira únicamente las flores realmente gastadas cuando sea apropiado para esa planta.
¿Cuál es la comprobación más importante?
Observa la planta antes de coger la regadera. Si las flores se cierran durante determinadas horas pero las hojas están sanas, el sustrato conserva humedad y las flores vuelven a abrirse después, aumentar el riego podría ser completamente innecesario.