Durante el verano es habitual mantener las ventanas abiertas durante horas. Entra aire fresco, pero también polvo fino, polen, pequeñas partículas del exterior y, dependiendo de la zona, incluso arena. Los cojines situados junto a esas ventanas pueden actuar como auténticos receptores de todo lo que circula por el ambiente.
A simple vista quizá parezcan limpios. Sin embargo, al golpearlos o sentarte sobre ellos puede salir una pequeña nube de polvo.
Antes de volver a utilizarlos diariamente con la llegada de la nueva rutina, merece la pena hacer algo muy sencillo: retirar primero toda la suciedad seca y después limpiar cada cojín según el material de su funda y relleno.
Empieza por llevarlos a una zona ventilada
Si puedes hacerlo sin molestar a otras personas ni dispersar polvo hacia viviendas cercanas, lleva los cojines a un balcón, terraza o zona exterior apropiada.
Sacúdelos suavemente.
No hace falta golpearlos violentamente.
El objetivo es desprender parte del polvo superficial antes de empezar una limpieza más detallada.
Si tienes sensibilidad al polvo o al polen, evita crear nubes de partículas y considera utilizar la aspiradora directamente.
La aspiradora puede retirar lo que no ves
Después del primer sacudido, utiliza el accesorio para tapicerías de la aspiradora.
Haz pasadas lentas sobre toda la superficie.
Presta especial atención a:
- costuras;
- cremalleras;
- esquinas;
- pliegues;
- zonas de contacto con el sofá;
- parte posterior del cojín.
Pasa también la aspiradora por ambos lados.
Si el fabricante del cojín desaconseja aspirarlo o se trata de un tejido especialmente delicado, sigue sus instrucciones de cuidado.
No olvides limpiar el lugar donde estaban apoyados
No tiene mucho sentido limpiar perfectamente los cojines y devolverlos inmediatamente a una superficie llena de polvo.
Retíralos todos y aspira el sofá, banco o sillón.
Limpia especialmente las zonas ocultas entre el respaldo y el asiento.
Si estaban sobre el alféizar o una repisa junto a la ventana, limpia también esa superficie.
Deja todo completamente seco antes de volver a colocar los textiles.
Mira la etiqueta antes de abrir la lavadora
El siguiente paso depende completamente del material.
Busca la etiqueta de mantenimiento.
Una funda puede ser:
- lavable a máquina;
- apta únicamente para lavado a mano;
- incompatible con determinados productos;
- destinada a limpieza profesional.
Además, una funda desmontable no significa automáticamente una funda lavable en lavadora.
Respeta siempre las indicaciones del fabricante.
Si la funda es desmontable y lavable
Retírala con cuidado.
Antes de introducirla en la lavadora, cierra las cremalleras si las instrucciones de la prenda lo permiten y comprueba que no existan manchas que necesiten tratamiento previo.
Selecciona la temperatura y el ciclo indicados en la etiqueta.
Utiliza la dosis de detergente recomendada para la carga.
No añadas más detergente pensando que varios meses de polvo necesitan una dosis doble. Un exceso puede dificultar el aclarado y dejar residuos.
Si no puedes retirar la funda
No empapes automáticamente todo el cojín.
Después de aspirarlo, trata únicamente las manchas cuando el material permita limpieza localizada.
Prueba cualquier producto primero en una zona poco visible.
Utiliza poca humedad y evita saturar el relleno.
Un cojín grueso que queda húmedo por dentro puede tardar mucho en secarse y desarrollar olor desagradable.
Revisa también el relleno
Si puedes retirar la funda, observa el interior.
Comprueba si presenta:
- olor a humedad;
- manchas;
- zonas húmedas;
- deformaciones;
- deterioro de la espuma;
- relleno apelmazado.
Si existe un olor intenso a humedad o signos visibles de moho, no te limites a colocar una funda recién lavada encima.
Hay que determinar hasta dónde llega el problema y valorar si el relleno puede limpiarse de forma segura o necesita sustituirse.
No laves espuma sin comprobar las instrucciones
Algunos cojines contienen espuma que puede deteriorarse o resultar muy difícil de secar si se sumerge completamente.
Otros rellenos sí admiten determinados métodos de lavado.
Por eso, evita aplicar una regla universal.
Consulta la etiqueta o las instrucciones del fabricante antes de mojar el interior.
El secado es tan importante como el lavado
Una funda limpia pero todavía húmeda no debería volver inmediatamente al cojín.
Déjala secar completamente.
Haz lo mismo con cualquier relleno que haya sido limpiado siguiendo un método compatible.
No vuelvas a montar el cojín hasta que todas sus partes estén secas.
La humedad atrapada en el interior puede generar olor y favorecer problemas posteriores.
Aprovecha para girar los cojines
Una vez limpios, observa si siempre han permanecido exactamente en la misma posición.
Si su diseño lo permite, intercambia o gira los cojines periódicamente.
Esto puede ayudar a repartir:
- exposición a la luz;
- presión;
- desgaste;
- acumulación de polvo.
No todos los cojines son reversibles, así que comprueba su construcción antes de hacerlo.
La luz de la ventana también puede dejar huella
El polvo no es el único efecto de pasar meses junto a una ventana.
La exposición prolongada a la luz solar puede alterar progresivamente algunos colores y tejidos.
Si notas que el lado orientado hacia la ventana está más claro, la limpieza no devolverá necesariamente el color original.
Puedes reducir futuras diferencias utilizando cortinas o persianas durante las horas de radiación intensa y cambiando periódicamente la posición de los cojines cuando sea posible.
Cuidado con los ambientadores y perfumes
Si un cojín huele a cerrado, rociarlo con perfume no elimina la causa.
Primero aspira, revisa el relleno y comprueba que no exista humedad.
Evita saturar los tejidos con ambientadores, especialmente si no conoces su compatibilidad con el material.
Un olor persistente después de una limpieza y un secado correctos merece una revisión más cuidadosa.
Convierte esta revisión en un cambio de temporada
No necesitas realizar una limpieza profunda de los cojines constantemente.
Pero después de meses de ventanas abiertas, una revisión puede resultar útil.
También es un buen momento para:
- aspirar debajo del sofá;
- limpiar las repisas de las ventanas;
- revisar las fundas;
- comprobar cremalleras;
- retirar manchas;
- redistribuir los cojines.
Así empiezas la nueva temporada con toda la zona realmente limpia, no solamente con la superficie visible.
Errores que conviene evitar
- Meter todos los cojines directamente en la lavadora.
- Suponer que cualquier funda desmontable puede lavarse a máquina.
- Golpear violentamente tejidos delicados.
- Aspirar con un accesorio inadecuado.
- Empapar un relleno de espuma sin consultar sus instrucciones.
- Utilizar demasiado detergente.
- Colocar una funda todavía húmeda.
- Volver a poner cojines limpios sobre un sofá lleno de polvo.
- Intentar ocultar olor a humedad con perfume.
- Ignorar manchas sospechosas en el relleno.
- Dejar durante años el mismo lado orientado hacia una ventana muy soleada.
Cómo preparar los cojines paso a paso
- Retira todos los cojines de la zona.
- Observa si tienen manchas o daños.
- Lee las etiquetas de mantenimiento.
- Sacúdelos suavemente en un lugar apropiado si el tejido lo permite.
- Aspira el primer lado.
- Trabaja lentamente alrededor de las costuras.
- Aspira el reverso.
- Presta atención a cremalleras y pliegues.
- Retira las fundas cuando sean desmontables.
- Revisa el estado del relleno.
- Lava únicamente las fundas cuya etiqueta lo permita.
- Respeta la temperatura indicada.
- Utiliza la cantidad correcta de detergente.
- Trata localmente los cojines no lavables cuando sea apropiado.
- Evita saturar el relleno con agua.
- Deja secar completamente todas las piezas.
- Aspira mientras tanto el sofá o asiento.
- Limpia también la zona próxima a la ventana.
- Monta nuevamente los cojines cuando todo esté seco.
- Gíralos o intercámbialos periódicamente si su diseño lo permite.
Una limpieza que empieza antes de meter nada en agua
Después de todo un verano junto a una ventana abierta, un cojín puede haber acumulado bastante más que unas pocas motas visibles.
Por eso, aspirar primero es más lógico que empezar mojando el tejido. Retiras polvo, polen, pelos y partículas sueltas antes de decidir si realmente necesita lavado.
Después, la etiqueta determina el siguiente paso.
Algunos cojines admitirán lavadora; otros necesitarán únicamente una limpieza superficial; y determinados rellenos no deberían empaparse.
Con esta pequeña revisión de cambio de temporada puedes recuperar los cojines sin someterlos a lavados innecesarios y, de paso, limpiar esa parte del sofá que llevaba meses escondida debajo.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que lavar los cojines después del verano?
No necesariamente. Si no tienen manchas ni olores, una aspiración profunda puede ser suficiente. La necesidad de lavado depende del uso y del material.
¿Puedo meter el cojín completo en la lavadora?
Solo si su etiqueta indica expresamente que puede lavarse de esa manera.
¿Qué hago si la funda tiene cremallera?
Comprueba primero la etiqueta. Que pueda retirarse no garantiza que sea apta para lavadora.
¿Cómo retiro el polvo sin lavar?
Utiliza una aspiradora con accesorio apropiado para tapicería, trabajando por ambos lados y alrededor de las costuras.
¿Puedo poner la funda cuando todavía esté ligeramente húmeda?
Es mejor esperar hasta que esté completamente seca para evitar mantener humedad atrapada alrededor del relleno.
¿Por qué un lado del cojín está más claro?
La exposición prolongada a la luz solar puede provocar decoloración. La limpieza no necesariamente recuperará el color perdido.
¿Qué hago si el relleno huele a humedad?
Revisa si existe humedad o deterioro y consulta sus instrucciones de limpieza. Si presenta signos de moho o un olor persistente, no lo ocultes simplemente con perfume.