Si después de preparar una crema, asar verduras o cocinar para varios días te queda un poco de calabaza, no tienes que convertirla otra vez en una receta salada. Con unos 150 g de calabaza cocida puedes preparar unas tortitas suaves, ligeramente dulces y con ese aroma a canela que encaja especialmente bien con las mañanas de otoño. La clave está en utilizar un puré bastante espeso y controlar la cantidad de leche para conseguir una masa que mantenga la forma en la sartén.
Tortitas de calabaza y canela para 2–3 personas
Para unas 8–10 tortitas pequeñas necesitarás:
- 150 g de calabaza cocida y triturada
- 150 g de harina de trigo
- 1 huevo
- 120 ml de leche
- 15 g de azúcar, opcional
- 8 g de levadura química
- 2 g de canela molida, aproximadamente 1 cucharadita
- 1 ml de extracto de vainilla, opcional
- una pizca de sal
- 10 ml de aceite suave o mantequilla derretida
- 5–10 ml de aceite adicional para engrasar ligeramente la sartén
Preparación:
- Tritura la calabaza hasta obtener un puré homogéneo. Si está muy húmeda, déjala escurrir durante 10–15 minutos.
- Mezcla en un recipiente el huevo, la leche, los 10 ml de aceite y el puré de calabaza. En otro, combina harina, levadura, canela, azúcar y sal.
- Incorpora los ingredientes secos a los líquidos y mezcla únicamente hasta que no queden grandes zonas de harina. Deja reposar la masa 5 minutos.
- Calienta una sartén antiadherente a fuego medio-bajo y engrásala ligeramente. Añade aproximadamente 40–50 ml de masa por tortita.
- Cocina unos 2–3 minutos por el primer lado. Cuando aparezcan burbujas y los bordes empiecen a asentarse, gira y cocina otros 1–2 minutos, hasta que el centro esté completamente hecho.
Sirve las tortitas calientes con fruta, yogur natural, frutos secos o una pequeña cantidad de miel o sirope.
La humedad de la calabaza cambia la masa
No todos los purés tienen la misma cantidad de agua.
Una calabaza asada suele producir un puré más concentrado que una hervida. Por eso los 120 ml de leche son un punto de partida, no una cantidad que tengas que añadir obligatoriamente de una sola vez.
Empieza con unos 100 ml y observa la consistencia.
La masa debe caer de la cuchara lentamente, pero no extenderse como un líquido fino al tocar la sartén.
Si está demasiado espesa, añade leche de 10 ml en 10 ml.
Si está demasiado líquida porque el puré contenía mucha agua, incorpora 1 cucharada de harina, unos 10–12 g, mezcla suavemente y vuelve a comprobar.
Este pequeño ajuste ayuda a conseguir tortitas más gruesas y fáciles de girar.
No batas demasiado después de añadir la harina
Una vez incorporada la harina, no necesitas batir durante varios minutos.
Mezcla únicamente hasta integrar los ingredientes.
Una masa ligeramente irregular es normal.
Después déjala reposar unos 5 minutos mientras se calienta la sartén. Durante ese tiempo, la harina empezará a hidratarse y podrás comprobar mejor la consistencia.
Tampoco aplastes las tortitas con la espátula durante la cocción.
Presionarlas no hace que se cocinen mejor: simplemente puede expulsar parte del aire que ayuda a mantener una textura más ligera.
Cocínalas a fuego medio-bajo para que el interior tenga tiempo de hacerse antes de que la superficie se oscurezca demasiado.
Aprovecha la calabaza que ya tienes cocinada
Esta receta funciona especialmente bien para utilizar una pequeña cantidad de calabaza asada o cocida que haya quedado de otra preparación.
Eso sí, debe ser una calabaza sencilla.
Si ya contiene mucha sal, ajo, cebolla, caldo o especias saladas, probablemente no sea apropiada para unas tortitas dulces.
Si vas a cocinar calabaza expresamente, puedes cortarla en dados y asarla hasta que esté completamente tierna. Déjala enfriar antes de triturarla.
También puedes cocinarla al vapor.
Evita dejar la calabaza cocinada durante horas a temperatura ambiente. Si no vas a utilizarla inmediatamente, refrigérala a 4 °C o menos dentro de las 2 horas posteriores a su cocción, o dentro de 1 hora cuando la temperatura ambiente supere los 32 °C.
Canela, manzana y nueces combinan especialmente bien
La receta básica puede adaptarse fácilmente.
Puedes añadir a la masa 50 g de manzana rallada, pero exprime ligeramente el exceso de líquido antes de incorporarla.
Otra posibilidad es añadir:
- 20–30 g de nueces picadas
- una pizca de jengibre molido
- una pizca de nuez moscada
- ralladura fina de naranja
No necesitas utilizar todas estas opciones simultáneamente.
Si añades frutos secos y preparas las tortitas para otras personas, ten en cuenta posibles alergias.
Para servir, prueba con 100 g de yogur natural y una pieza de fruta cortada. Así puedes convertir unas pocas tortitas en un desayuno más completo sin depender únicamente de siropes o azúcar.
Cocina bien el centro antes de servirlas
El color exterior no siempre indica que una tortita está terminada.
Si la sartén está demasiado caliente, puede dorarse rápidamente mientras el interior continúa crudo.
Mantén fuego medio-bajo y observa los bordes.
Cuando aparezcan pequeñas burbujas en la superficie y la base esté dorada, gira la tortita con una espátula.
Después cocina el segundo lado hasta que el centro esté firme y completamente cocinado.
La receta contiene huevo crudo, por lo que no conviene probar la masa sin cocinar.
Si las tortitas son muy gruesas, utiliza porciones algo menores en lugar de subir la temperatura para intentar acelerar el proceso.
Guarda las tortitas que sobren correctamente
Si preparas más cantidad, deja que pierdan el exceso de vapor y refrigéralas sin superar el límite de 2 horas a temperatura ambiente, o 1 hora si hace más de 32 °C.
Guárdalas a 4 °C o menos en un recipiente cerrado y consúmelas, como regla general para sobras cocinadas, en 3–4 días.
Puedes calentarlas en una sartén, tostadora si su tamaño y características lo permiten, horno o microondas.
Para conservarlas durante más tiempo, sepáralas con papel adecuado para congelación y congélalas a -18 °C.
Al recalentar sobras, procura que alcancen aproximadamente 74 °C en el centro.
Errores que debes evitar
- Utilizar un puré excesivamente líquido. Escúrrelo antes o ajusta la cantidad de leche.
- Batir demasiado la masa. Mezcla solamente hasta integrar los ingredientes.
- Poner el fuego demasiado alto. El exterior puede quemarse antes de cocinar el centro.
- Aplastar las tortitas con la espátula. No es necesario y puede perjudicar su textura.
- Utilizar calabaza cocinada con ingredientes salados fuertes. Para esta receta necesitas un puré neutro.
Para ir un poco más allá
Puedes preparar el puré de calabaza con antelación y conservarlo refrigerado correctamente hasta utilizarlo.
Si quieres unas tortitas pequeñas para niños, utiliza porciones de unos 25–30 ml de masa y vigila el tiempo porque se cocinarán más rápido.
También puedes duplicar la receta y congelar parte de las tortitas ya cocinadas, separándolas para poder sacar únicamente las que necesites.
Preguntas frecuentes
¿Puedo utilizar calabaza asada?
Sí. De hecho, suele funcionar muy bien porque normalmente contiene menos agua que la calabaza hervida.
¿Por qué mis tortitas se extienden demasiado?
Probablemente la masa contiene demasiado líquido. Añade 10–12 g de harina, mezcla suavemente y vuelve a comprobar la consistencia.
¿Puedo prepararlas sin azúcar?
Sí. Los 15 g de azúcar son opcionales. La calabaza ya aporta cierto dulzor natural y puedes acompañarlas con fruta.
¿Cómo sé cuándo tengo que darles la vuelta?
Cuando los bordes empiecen a verse firmes, aparezcan burbujas en la superficie y la base esté dorada. Después cocina el segundo lado hasta que el centro esté completamente hecho.