Pocas recetas anuncian el otoño como unas manzanas asándose lentamente con canela. Es un postre sencillo, económico y especialmente práctico cuando tienes varias manzanas maduras que ya nadie quiere comer tal cual. No necesitas preparar una masa ni utilizar muchos ingredientes: manzana, canela, un poco de líquido y unos minutos de horno son suficientes. La clave está en elegir piezas de tamaño parecido, retirar el corazón sin atravesar completamente la base y hornearlas hasta que estén tiernas sin convertirlas en puré.
Manzanas asadas con canela para 4 personas
Necesitarás:
- 4 manzanas medianas, unos 600–700 g en total
- 20 g de mantequilla, o 15 ml de aceite suave
- 2 g de canela molida, aproximadamente 1 cucharadita
- 20 g de azúcar moreno o miel, opcional
- 40 ml de agua
- 10 ml de zumo de limón
- 20–30 g de nueces picadas, opcional
- una pizca de sal
Preparación:
- Precalienta el horno a 190 °C. Lava bien las manzanas y sécalas.
- Retira el corazón desde la parte superior con un descorazonador o cuchillo pequeño, pero sin perforar completamente la base. Así el relleno permanecerá dentro durante el horneado.
- Mezcla la mantequilla, canela, azúcar o miel y las nueces. Reparte aproximadamente una cuarta parte dentro de cada manzana.
- Colócalas en una fuente y vierte los 40 ml de agua y 10 ml de limón alrededor, no directamente dentro.
- Hornea durante aproximadamente 30–40 minutos, comprobando a partir de los 25–30 minutos.
Estarán listas cuando un cuchillo pequeño pueda entrar fácilmente en la pulpa, pero la manzana todavía conserve razonablemente su forma.
Elige manzanas que aguanten bien el horno
No todas las manzanas reaccionan igual al calor.
Algunas variedades mantienen su estructura durante bastante tiempo, mientras que otras se ablandan rápidamente.
Para asarlas enteras, busca manzanas firmes y sin zonas podridas. Si están maduras pero todavía conservan una buena textura, son perfectas para esta receta.
Intenta utilizar cuatro piezas de tamaño parecido.
Si una es mucho más pequeña que las demás, puede estar completamente blanda cuando las grandes todavía necesitan otros diez minutos.
Una manzana ligeramente arrugada puede aprovecharse si está en buenas condiciones. En cambio, si presenta moho o zonas claramente podridas, descártala en lugar de intentar aprovechar únicamente la parte aparentemente sana.
No atravieses la base al quitar el corazón
Este pequeño detalle evita que todo el relleno termine en el fondo de la fuente.
Introduce el descorazonador desde arriba y detente aproximadamente 1–2 cm antes de llegar a la base.
Retira las semillas y la parte dura central.
Si utilizas un cuchillo, trabaja lentamente y sobre una superficie estable, manteniendo los dedos alejados de la trayectoria de la hoja.
No necesitas crear un hueco enorme.
Un espacio de unos 2–3 cm de diámetro suele ser suficiente para colocar una pequeña cantidad de mantequilla, canela y frutos secos.
Durante el horneado, los jugos de la propia fruta se mezclarán con el relleno y aportarán sabor al interior.
El azúcar es opcional
Las manzanas ya contienen azúcares naturales y su sabor se concentra al hornearlas.
Por eso puedes preparar perfectamente la receta sin añadir los 20 g de azúcar o miel.
Si las manzanas son bastante ácidas, esa pequeña cantidad puede equilibrar el sabor.
También puedes reducirla a 10 g para las cuatro piezas.
La canela proporciona aroma sin necesidad de aumentar mucho el dulzor.
Si utilizas miel, recuerda que no debe darse a menores de 12 meses.
Otra posibilidad es añadir una pequeña cantidad de vainilla, nuez moscada o ralladura de naranja, pero evita cargar el relleno con demasiados sabores diferentes.
Añade nueces para conseguir contraste
Unos 20–30 g de nueces picadas aportan una textura diferente frente a la pulpa blanda de la manzana.
Puedes colocarlas dentro desde el principio, aunque si prefieres que queden más tostadas puedes añadir una pequeña parte durante los últimos 8–10 minutos.
También sirven almendras o avellanas picadas.
Si vas a servir el postre a otras personas, comprueba posibles alergias antes de incorporar frutos secos.
Para una versión sencilla y tradicional, puedes omitirlos completamente y utilizar únicamente manzana, canela y una pequeña cantidad de mantequilla.
El postre seguirá teniendo el característico aroma de fruta horneada y especias.
Aprovecha el jugo que queda en la fuente
Durante la cocción, las manzanas liberarán líquido que se mezclará con el agua, limón, canela y relleno.
No necesitas añadir grandes cantidades de agua.
Los 40 ml iniciales ayudan a mantener algo de humedad en el fondo sin convertir el postre en una compota.
Cuando saques las manzanas, deja que reposen 5–10 minutos porque el interior estará muy caliente.
Después puedes colocar una cucharada del jugo de la fuente sobre cada pieza.
Si quieres acompañarlas, prueba con una cucharada de yogur natural.
El contraste entre la manzana templada y el yogur fresco funciona especialmente bien y evita necesitar una salsa más elaborada.
También puedes aprovechar manzanas demasiado blandas para servir enteras
Si tus manzanas están tan maduras que probablemente no mantendrán la forma, todavía puedes preparar una versión diferente.
Pélalas si lo deseas, elimina el corazón y córtalas en trozos de aproximadamente 2–3 cm.
Colócalas en una fuente con canela, limón y una pequeña cantidad de agua.
Al estar cortadas, empezarán a ablandarse antes que las manzanas enteras, así que comprueba la cocción a partir de 15–20 minutos.
Puedes servirlas sobre yogur, gachas de avena o tostadas.
Es una manera práctica de aprovechar fruta madura sin exigir que conserve una presentación perfecta.
Guarda las manzanas asadas correctamente
Si sobran, no las dejes toda la noche dentro del horno apagado.
Refrigéralas a 4 °C o menos dentro de las 2 horas posteriores a la preparación, o dentro de 1 hora si la temperatura ambiente supera los 32 °C.
Guárdalas en un recipiente cerrado y consúmelas, como regla general para sobras cocinadas, en 3–4 días.
Puedes comerlas frías o recalentarlas.
Si las recalientas, procura que alcancen aproximadamente 74 °C en el centro.
Ten cuidado al probarlas inmediatamente después: el interior puede conservar bastante calor incluso cuando la superficie parece simplemente templada.
Errores que debes evitar
- Utilizar manzanas de tamaños muy diferentes. No terminarán de cocinarse al mismo tiempo.
- Atravesar completamente la base al descorazonarlas. El relleno puede escaparse.
- Añadir demasiado líquido. El objetivo es asarlas, no hervirlas.
- Guiarte únicamente por el tiempo. Comprueba la textura con un cuchillo.
- Intentar aprovechar fruta con moho o podredumbre evidente. En ese caso, es mejor descartarla.
Para ir un poco más allá
Añade unas pasas al relleno si te gusta un resultado más dulce, o utiliza ralladura fina de naranja para reforzar el aroma otoñal.
También puedes preparar las manzanas con antelación y calentarlas justo antes de servir.
Si quieres convertirlas en un desayuno, córtalas después de asarlas y sírvelas con yogur natural, avena y unas pocas nueces.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que pelar las manzanas?
No. Para asarlas enteras es habitual conservar la piel, ya que ayuda a mantener su estructura. Lávalas bien antes de utilizarlas.
¿Cuánto tardan en el horno?
Como referencia, unas manzanas medianas necesitan aproximadamente 30–40 minutos a 190 °C, aunque el tiempo cambia según variedad, tamaño y horno.
¿Puedo hacerlas sin azúcar?
Sí. Puedes omitir completamente el azúcar o la miel. Las manzanas adquieren bastante dulzor al cocinarse.
¿Cómo sé cuándo están listas?
Introduce un cuchillo fino en la pulpa. Debe entrar con facilidad, mientras la manzana todavía conserva su forma y no se ha convertido completamente en puré.