A finales del verano los pimientos suelen estar en uno de sus mejores momentos. Si has comprado una bolsa grande, tienes una cosecha abundante o simplemente ves que varios empiezan a perder firmeza, esperar demasiado puede acabar en desperdicio.
Una solución práctica es asar muchos pimientos de una sola vez. En aproximadamente una hora puedes dejar preparada una base que después sirve para ensaladas, tortillas, pasta, bocadillos, arroz o guarniciones.
La idea no es cocinar el mismo plato para cuatro días, sino adelantar el ingrediente que requiere más tiempo y transformarlo después de maneras diferentes.
Empieza por los pimientos más maduros
Antes de encender el horno, revisa todos los pimientos.
Utiliza primero aquellos que estén maduros o ligeramente arrugados, siempre que continúen en buenas condiciones.
Descarta los que presenten:
- moho;
- zonas viscosas;
- olor desagradable;
- partes podridas;
- deterioro evidente.
Un pimiento que simplemente ha perdido algo de firmeza puede ser perfecto para asar. Uno deteriorado no debe intentar recuperarse mediante la cocción.
Una bandeja grande te ahorra trabajo
Para preparar una cantidad suficiente para varias comidas puedes utilizar:
- 6 pimientos grandes, aproximadamente 1,2–1,5 kg;
- 1 cucharada de aceite de oliva, opcional;
- una pequeña cantidad de sal, mejor añadida después según cada receta.
Puedes combinar pimientos rojos, amarillos y naranjas. Los verdes también sirven, aunque aportarán un sabor diferente y generalmente menos dulce.
Lávalos bajo agua corriente y sécalos.
Cómo preparar los pimientos para asarlos
Puedes asarlos enteros, pero cortarlos por la mitad facilita bastante el trabajo posterior.
Corta cada pimiento longitudinalmente.
Retira:
- el tallo;
- las semillas;
- las membranas interiores más gruesas.
Coloca las mitades sobre una bandeja apta para horno con la piel orientada hacia arriba.
No es necesario bañarlos en aceite. Si quieres utilizarlo, una cucharada repartida entre toda la bandeja es suficiente.
Hornéalos a temperatura alta
Precalienta el horno a 220 °C.
Introduce la bandeja y cocina aproximadamente durante 25–40 minutos.
El tiempo dependerá del tamaño, grosor y variedad de los pimientos, además de las características de tu horno.
Más que mirar constantemente el reloj, observa la piel.
Debe aparecer tostada y oscurecida en diferentes zonas, mientras que la pulpa debe quedar tierna.
No necesitas carbonizar completamente los pimientos.
Déjalos reposar antes de pelarlos
Cuando salgan del horno estarán extremadamente calientes.
Pásalos con cuidado a un recipiente resistente al calor y cúbrelos.
Déjalos reposar aproximadamente 10–15 minutos.
El vapor que queda atrapado ayuda a separar la piel de la pulpa.
Cuando puedas manipularlos sin quemarte, retira la piel suavemente.
No pasa nada si queda algún pequeño fragmento.
No los laves después de asarlos
Una costumbre frecuente consiste en poner los pimientos asados debajo del grifo para retirar rápidamente piel y semillas.
Es más práctico evitarlo.
El agua puede llevarse parte de los jugos que aportan sabor.
Retira la piel y las semillas restantes con los dedos limpios o con un utensilio.
Después corta la pulpa en tiras.
Ahora divide, no guardes todo junto
Este es el paso que convierte una bandeja de pimientos en varias comidas.
En lugar de guardar todo en un recipiente enorme, piensa qué vas a cocinar durante los próximos días.
Puedes dividir los pimientos en 3 o 4 porciones.
Así solo sacas del frigorífico la cantidad que necesitas y el resto permanece almacenado.
Primera comida: ensalada de pimientos asados
Utiliza aproximadamente 2 pimientos asados cortados en tiras.
Añade:
- 1 cucharada de aceite de oliva;
- 1 cucharadita de vinagre o zumo de limón;
- una pizca de sal;
- perejil al gusto.
Puedes completar la ensalada con tomate, cebolla, huevo cocido, atún o garbanzos.
En pocos minutos tienes una comida preparada a partir del trabajo que ya hiciste el día anterior.
Segunda comida: tortilla rápida
Para una tortilla sencilla utiliza:
- 3–4 huevos;
- 1 pimiento asado;
- una pizca de sal;
- 1 cucharadita de aceite para la sartén, si es necesario.
Corta el pimiento en pequeñas tiras.
Añádelo a los huevos batidos y cocina normalmente.
Como el pimiento ya está completamente cocinado, la preparación tarda muy poco.
Tercera comida: salsa para pasta
Los pimientos asados también pueden convertirse en una salsa cremosa sin necesidad de utilizar nata.
Tritura:
- 2 pimientos asados;
- 1 cucharada de aceite de oliva;
- 1 pequeño diente de ajo, opcional;
- 2–4 cucharadas del agua de cocción de la pasta;
- pimienta y sal al gusto.
Tritura hasta conseguir la textura deseada y calienta la salsa antes de mezclarla con la pasta.
Puedes añadir queso rallado, hierbas aromáticas o legumbres para completar el plato.
Cuarta comida: bocadillo o tostada
Las tiras que queden pueden convertirse rápidamente en el relleno de un bocadillo.
Combinan bien con:
- queso;
- huevo;
- atún;
- pollo previamente cocinado;
- hummus;
- tomate.
Así, aunque hayas preparado todos los pimientos de la misma manera, cada comida puede resultar diferente.
Enfríalos y refrigéralos correctamente
La preparación anticipada también necesita una buena conservación.
Una vez terminados, no dejes los pimientos cocinados durante horas sobre la encimera.
Distribuirlos en recipientes poco profundos ayuda a que pierdan temperatura más rápidamente.
Como regla general de seguridad alimentaria, los alimentos perecederos no deberían permanecer a temperatura ambiente durante más de 2 horas, o más de 1 hora si la temperatura ambiente supera aproximadamente los 32 °C.
Después mantenlos refrigerados a 4 °C o menos.
Planifica consumirlos en 3–4 días
Para organizar las comidas, una referencia práctica es utilizar los pimientos cocinados refrigerados dentro de aproximadamente 3–4 días.
Por ejemplo:
Día 1: ensalada.
Día 2: tortilla.
Día 3: pasta.
Día 4: bocadillo o guarnición.
No significa que tengas que seguir exactamente ese menú. Lo importante es preparar únicamente la cantidad que razonablemente podrás consumir.
Congela lo que sabes que no utilizarás
Si después de asarlos descubres que todavía tienes demasiados, no necesitas obligarte a comer pimientos durante cuatro días seguidos.
Congela una parte.
Una vez preparados y correctamente enfriados, divídelos en porciones.
Puedes congelarlos:
- enteros ya pelados;
- en tiras;
- picados;
- triturados como base de salsa.
Utiliza recipientes o bolsas aptos para congelación y mantenlos aproximadamente a −18 °C.
La textura será algo más blanda al descongelarse, pero seguirán funcionando perfectamente para muchas recetas cocinadas.
No conviertas un tarro con aceite en una conserva de despensa
Si añades aceite de oliva, ajo o hierbas a los pimientos, no asumas que introducirlos en un tarro permite conservarlos a temperatura ambiente.
Pimientos en aceite no equivalen automáticamente a una conserva segura.
Las verduras almacenadas en condiciones poco adecuadas pueden presentar riesgos microbiológicos importantes.
Para conservar alimentos a temperatura ambiente se necesitan procedimientos y recetas de conservación específicamente validados.
Si simplemente preparas pimientos asados con aceite para tus comidas, mantenlos refrigerados y consúmelos dentro del plazo adecuado.
Errores que conviene evitar
- Esperar hasta que los pimientos estén deteriorados para aprovecharlos.
- Asar piezas con moho.
- Utilizar demasiado aceite innecesariamente.
- Quemar completamente la pulpa intentando facilitar el pelado.
- Intentar pelarlos recién salidos del horno.
- Enjuagarlos bajo el grifo después de asarlos.
- Dejar los pimientos cocinados toda la tarde sobre la encimera.
- Guardar toda la cantidad en un recipiente profundo y enorme.
- Mantener las sobras durante demasiados días.
- Esperar hasta que empiecen a deteriorarse para congelarlas.
- Considerar seguro un tarro de pimientos en aceite para almacenarlo en la despensa sin un método de conservación validado.
Cómo preparar los pimientos para varias comidas paso a paso
- Selecciona 6 pimientos grandes en buen estado.
- Utiliza primero los que estén más maduros.
- Lávalos bajo agua corriente.
- Sécalos bien.
- Precalienta el horno a 220 °C.
- Corta los pimientos por la mitad.
- Retira tallos, semillas y membranas gruesas.
- Colócalos con la piel hacia arriba.
- Añade hasta 1 cucharada de aceite de oliva, si quieres.
- Hornea aproximadamente 25–40 minutos.
- Retíralos cuando la pulpa esté tierna y la piel bien tostada.
- Colócalos en un recipiente.
- Cubre y deja reposar 10–15 minutos.
- Pela los pimientos cuando puedas manipularlos con seguridad.
- Retira las semillas restantes.
- Corta la pulpa en tiras.
- Divide en varias porciones.
- Refrigera rápidamente lo que consumirás durante los próximos 3–4 días.
- Congela las porciones que no vayas a utilizar durante ese periodo.
- Transforma cada porción en una comida diferente.
Cocinar una vez puede simplificar varios días
Preparar comida con antelación no tiene por qué significar llenar cinco recipientes con exactamente el mismo plato.
Puedes adelantar únicamente los ingredientes que requieren más tiempo.
En este caso, una bandeja de pimientos necesita horno, reposo y pelado una sola vez. Después, convertirlos en una tortilla, una ensalada o una salsa requiere apenas unos minutos.
Si tienes demasiados pimientos al final del verano, ásalos antes de que empiecen a deteriorarse, divide la preparación y deja que cada porción termine en un plato diferente.
Es una forma sencilla de ahorrar tiempo y aprovechar mejor los alimentos que ya tienes en casa.
Preguntas frecuentes
¿A qué temperatura se asan los pimientos?
Una referencia práctica es 220 °C durante aproximadamente 25–40 minutos, ajustando el tiempo según el tamaño y tu horno.
¿Hay que pelarlos obligatoriamente?
No, aunque muchas personas prefieren retirar la piel después del asado. El reposo cubierto durante 10–15 minutos facilita mucho el proceso.
¿Cuánto tiempo puedo guardar los pimientos asados en la nevera?
Como referencia práctica de seguridad para alimentos cocinados, planifica consumirlos dentro de aproximadamente 3–4 días, manteniendo el frigorífico a 4 °C o menos.
¿Puedo congelarlos?
Sí. Divide los pimientos en porciones y congela aquello que no vayas a consumir durante los próximos días.
¿Pierden textura al congelarse?
Pueden quedar algo más blandos después de descongelarlos. Esto no suele ser un problema para tortillas, salsas, guisos o rellenos.
¿Puedo guardar los pimientos asados con aceite?
Puedes refrigerar una preparación con aceite siguiendo buenas prácticas de conservación, pero añadir aceite no la convierte en una conserva segura para guardar a temperatura ambiente.
¿Puedo asar un pimiento que está arrugado?
Si únicamente ha perdido algo de firmeza y no presenta moho, viscosidad, olor desagradable ni otros signos de deterioro, asarlo cuanto antes puede ser una buena forma de aprovecharlo.