Si tu campana extractora ha empezado a sonar más fuerte, vibrar o parecer menos eficaz, no significa necesariamente que el motor esté fallando. Antes de pensar en una avería, revisa los filtros de grasa. Cuando acumulan aceite, polvo y residuos, el aire encuentra más resistencia al pasar y la campana puede trabajar con peor flujo y generar más ruido. Una limpieza correcta puede mejorar notablemente su funcionamiento, siempre que el problema no proceda del motor, el ventilador o el conducto.
Limpia primero los filtros metálicos de grasa
Los filtros situados en la parte inferior de muchas campanas son la primera barrera contra la grasa. Con el uso terminan cubiertos por una película pegajosa que puede obstruir parcialmente la malla.
Necesitas: agua caliente, lavavajillas desengrasante, un recipiente amplio, un cepillo de cerdas de nailon y guantes.
- Desconecta la campana de la corriente o sigue el procedimiento de seguridad indicado por el fabricante. Espera a que la placa y la campana estén frías.
- Retira los filtros siguiendo el manual. No fuerces pestañas ni cierres.
- Si son filtros metálicos lavables, sumérgelos durante 15-30 minutos en agua caliente con aproximadamente 5-10 ml de lavavajillas por cada litro de agua.
- Cepilla suavemente la malla por ambos lados, aclara bien y repite el proceso si todavía queda grasa.
- Déjalos secar completamente antes de volver a instalarlos.
Una vez montados, enciende la campana y compara el sonido en las distintas velocidades. Si el ruido ha disminuido y la aspiración parece normal, la acumulación de grasa probablemente contribuía al problema.
Comprueba primero qué tipo de filtro tienes
No todos los filtros pueden sumergirse en agua.
Los filtros metálicos de aluminio o acero suelen ser reutilizables, pero debes consultar las instrucciones de tu modelo. Algunos fabricantes permiten incluso lavarlos en lavavajillas, mientras que otros recomiendan hacerlo manualmente.
Las campanas de recirculación también suelen incorporar filtros de carbón activo destinados a reducir olores. Muchos de estos filtros convencionales no se lavan: deben sustituirse siguiendo el intervalo indicado por el fabricante. Existen modelos regenerables, por lo que conviene comprobar las instrucciones antes de hacer nada.
Nunca laves un filtro desechable simplemente porque parece sucio.
Como orientación de mantenimiento, revisa los filtros de grasa aproximadamente una vez al mes si cocinas habitualmente y ajusta la frecuencia según el uso y las recomendaciones del fabricante.
Revisa que el filtro haya quedado correctamente colocado
El ruido no siempre se debe únicamente a la suciedad. Una malla mal encajada puede vibrar cuando aumenta la velocidad del ventilador.
Con la campana apagada, comprueba que cada filtro esté colocado en su posición y que los cierres hayan quedado sujetos.
Presiona únicamente en los puntos indicados para su instalación. No dobles la malla para intentar que encaje.
También puedes revisar las piezas exteriores accesibles: una cubierta, rejilla o embellecedor ligeramente suelto puede generar una vibración que antes no existía.
No desmontes la carcasa del motor ni introduzcas herramientas en el ventilador. Si para localizar el ruido necesitas acceder a componentes eléctricos o internos, deja esa parte para un técnico cualificado.
Retira la grasa de la zona que rodea los filtros
Cuando retires los filtros probablemente encontrarás depósitos de grasa alrededor de su alojamiento.
Con la campana desconectada, prepara 500 ml de agua templada con 5 ml de lavavajillas. Humedece una microfibra y escúrrela muy bien antes de limpiar únicamente las superficies accesibles y lavables.
No pulverices el producto directamente hacia el interior de la campana.
En acero inoxidable, limpia suavemente siguiendo la dirección del acabado. En aluminio, superficies pintadas o acabados especiales, evita abrasivos, estropajos metálicos, lejía y desengrasantes agresivos salvo que el fabricante los autorice.
Después pasa un paño ligeramente humedecido si necesitas retirar restos de jabón y seca la superficie.
Si continúa haciendo ruido, observa cuándo aparece
Una vez limpios y correctamente instalados los filtros, escucha la campana durante unos segundos en cada nivel de potencia.
Un aumento progresivo del sonido cuando seleccionas velocidades superiores es normal. Lo que merece atención es un traqueteo, roce, zumbido nuevo, vibración intensa o cambio brusco respecto a su funcionamiento habitual.
En campanas conectadas al exterior, una obstrucción o problema en el conducto también puede reducir el flujo de aire y modificar el ruido. Sin embargo, no desmontes conductos inaccesibles ni introduzcas objetos para intentar desatascarlos.
Si escuchas roce metálico, notas olor a quemado, la campana se calienta de forma anormal, pierde mucha capacidad de extracción o hace saltar una protección eléctrica, apágala y solicita una revisión profesional.
Errores que debes evitar
- Limpiar la campana mientras está conectada: aumenta innecesariamente el riesgo al trabajar cerca de componentes eléctricos.
- Lavar cualquier filtro sin comprobar su tipo: algunos filtros de carbón son desechables y no deben mojarse.
- Volver a montar filtros húmedos: espera hasta que estén completamente secos.
- Usar limpiadores muy agresivos: pueden deteriorar aluminio, pintura y determinados acabados.
- Desmontar el motor buscando el origen del ruido: si limpiar y colocar correctamente los filtros no funciona, la revisión interna corresponde a un profesional.
Para ir un poco más allá
Limpia los filtros antes de que desarrollen una capa gruesa y pegajosa. Una revisión mensual permite ajustar el mantenimiento a la frecuencia con la que cocinas.
Limpia también regularmente la superficie exterior para impedir que la grasa envejecida se vuelva difícil de retirar.
Si tienes una campana de recirculación, anota cuándo sustituyes o regeneras el filtro de carbón y sigue el intervalo específico indicado para tu modelo.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto debo limpiar los filtros metálicos?
Depende del uso y del fabricante. Si cocinas con frecuencia, revisarlos aproximadamente una vez al mes es una rutina práctica; límpialos antes si observas una acumulación evidente de grasa.
¿Puedo meterlos en el lavavajillas?
Solo si el fabricante lo permite. Algunos filtros metálicos son aptos, pero determinados materiales pueden cambiar de aspecto o requerir lavado manual.
¿Un filtro sucio realmente puede aumentar el ruido?
Una acumulación importante puede restringir el paso del aire y alterar el funcionamiento acústico de la campana. Sin embargo, un ruido nuevo también puede proceder de piezas sueltas, ventilador, motor o conductos.
¿Cuándo debería llamar a un técnico?
Si el ruido persiste después de limpiar y colocar correctamente los filtros, o aparecen vibraciones fuertes, roce metálico, olor a quemado, problemas eléctricos o una pérdida importante de extracción, apaga la campana y solicita una revisión profesional.