Cuando el verano empieza a terminar, muchos dan por acabada la temporada del huerto. Los tomates reducen su producción, algunas plantas comienzan a agotarse y quedan espacios vacíos en macetas y bancales.
Sin embargo, finales de verano pueden ser el momento perfecto para iniciar una segunda ronda de cultivos.
A medida que las temperaturas comienzan a bajar, hortalizas como rábanos, lechugas, espinacas, rúcula, acelgas o determinados tipos de zanahoria pueden encontrar unas condiciones mucho más favorables que durante las semanas de calor intenso.
La clave está en elegir cultivos de ciclo relativamente rápido y calcular cuántas semanas quedan antes de que llegue el frío importante en tu zona.
Empieza por conocer tu primera helada
Antes de comprar semillas, busca la fecha aproximada de la primera helada otoñal de tu localidad.
No es una fecha exacta, pero sirve como referencia.
Después consulta en el paquete de semillas los “días hasta la cosecha”.
Si una variedad necesita unos 40 días y todavía tienes bastante margen antes del frío fuerte, puede ser una buena candidata.
Añade algo de tiempo adicional porque durante el otoño los días se acortan y el crecimiento puede hacerse más lento.
Los rábanos son una de las opciones más rápidas
Si buscas resultados en poco tiempo, empieza por ellos.
Muchas variedades de rábano tienen ciclos relativamente cortos y agradecen temperaturas más suaves.
Siémbralos directamente en el lugar definitivo porque desarrollan su raíz rápidamente.
Puedes realizar pequeñas siembras escalonadas cada cierto tiempo en lugar de plantar todas las semillas el mismo día.
Así evitarás tener treinta rábanos listos simultáneamente.
La rúcula puede crecer rápidamente
La rúcula es otra excelente candidata para el final del verano.
Cuando disminuye el calor intenso, puede resultar más sencillo mantenerla sin que espigue tan rápidamente.
Puedes cosechar hojas jóvenes progresivamente.
En una jardinera no necesita ocupar demasiado espacio y combina muy bien con otras verduras de hoja.
Lechugas para las temperaturas más suaves
Muchas lechugas sufren durante los periodos más calurosos porque tienden a espigar.
Con la llegada de temperaturas más moderadas, vuelve a abrirse una buena oportunidad.
Puedes cultivar variedades destinadas a formar cogollo o realizar cosechas continuas de hojas exteriores.
Si todavía hace mucho calor en tu zona, proporciona las condiciones apropiadas para la germinación y evita que el semillero se seque.
Espinacas: espera a que baje el calor
Las espinacas son especialmente interesantes para el huerto de otoño.
Prefieren condiciones relativamente frescas y pueden comportarse mucho mejor cuando las temperaturas estivales empiezan a descender.
No tengas demasiada prisa si todavía estás atravesando una ola de calor.
Esperar un poco puede proporcionar una germinación y desarrollo mejores que sembrarlas en un suelo excesivamente caliente.
Las acelgas pueden darte una cosecha prolongada
La acelga no es tan rápida como un rábano, pero tiene una gran ventaja: puedes ir retirando las hojas exteriores mientras la planta continúa creciendo.
Si el otoño de tu zona es relativamente suave, puede continuar produciendo durante bastante tiempo.
También funciona bien en recipientes suficientemente profundos.
Zanahorias, pero elige variedades apropiadas
Todavía puedes sembrar determinadas zanahorias si dispones de suficiente temporada por delante.
Busca variedades de desarrollo relativamente rápido.
Siembra directamente en tierra suelta y profunda.
Una vez germinen, aclara las plantas para proporcionar espacio a las raíces.
No intentes trasplantarlas desde un semillero convencional si puedes evitarlo, ya que alterar la raíz principal puede provocar deformaciones.
Los nabos también merecen espacio
Los nabos son muy interesantes para una segunda temporada.
Dependiendo de la variedad, puedes aprovechar tanto la raíz como las hojas.
Necesitan espacio para desarrollar correctamente la parte subterránea, por lo que conviene respetar las distancias recomendadas.
Como ocurre con los rábanos, suele ser preferible sembrarlos directamente.
Prueba con remolachas
Si todavía tienes suficientes semanas de temperaturas adecuadas, las remolachas pueden incorporarse al huerto otoñal.
Además de la raíz, sus hojas jóvenes son aprovechables en determinadas preparaciones.
No esperes necesariamente raíces enormes antes de cosechar.
Las remolachas más pequeñas también pueden resultar interesantes culinariamente.
Guisantes cuando el clima lo permita
En regiones con un otoño suficientemente largo y fresco, algunos jardineros realizan una segunda siembra de guisantes.
Sin embargo, aquí el calendario es especialmente importante.
Si llega el frío fuerte demasiado pronto, las plantas quizá no tengan tiempo de producir.
Consulta la duración de la variedad y las condiciones locales antes de dedicarles mucho espacio.
Algunas brassicas funcionan mejor mediante plantones
Brócoli, col rizada, coliflor y otras plantas de la familia de las brassicas pueden ser excelentes cultivos de temporada fresca.
El problema es que muchas necesitan bastante tiempo.
Si llegas tarde para empezar desde semilla, comprar plantones jóvenes puede ahorrarte varias semanas.
La col rizada resulta especialmente interesante porque determinadas variedades toleran temperaturas bastante bajas una vez establecidas.
No siembres según el calendario solamente
“Finales de verano” puede significar condiciones completamente diferentes según dónde vivas.
En una región todavía puedes tener semanas de temperaturas muy altas.
En otra, las noches ya pueden ser frías.
Por eso debes mirar tres datos:
temperatura actual + primera helada aproximada + días hasta cosecha de la variedad.
Esos datos son mucho más útiles que una fecha genérica.
Aprovecha los huecos que dejan los cultivos de verano
Cuando retires una planta agotada de judías, calabacín u otro cultivo, no plantes inmediatamente sin revisar el terreno.
Retira raíces y restos enfermos.
Elimina malas hierbas.
Afloja ligeramente el suelo cuando sea necesario.
Añade compost maduro u otra enmienda apropiada según las condiciones de tu huerto.
Después puedes utilizar ese espacio para la siguiente cosecha.
Pero no dejes plantas enfermas en el bancal
Si el cultivo anterior tenía una enfermedad importante, no entierres simplemente todos los restos.
Retira el material afectado y gestiona los residuos adecuadamente.
También conviene considerar la rotación de cultivos cuando sea posible.
Plantar repetidamente miembros de la misma familia en el mismo espacio puede favorecer determinados problemas.
El gran enemigo al principio todavía puede ser el calor
Aunque estés pensando en cosechas de otoño, las semillas germinarán durante los últimos días del verano.
La superficie del suelo puede secarse con enorme rapidez.
Mantén una humedad uniforme durante la germinación sin convertir el sustrato en barro permanentemente saturado.
En climas muy cálidos, algunas siembras agradecerán protección temporal frente al sol más intenso.
Un acolchado ligero puede ayudar
Una vez establecidas las plantas, una capa apropiada de acolchado puede reducir la pérdida de humedad y moderar las variaciones de temperatura del suelo.
No entierres las pequeñas plántulas bajo el material.
Deja espacio alrededor de tallos y coronas.
Cuando llegue el frío, el acolchado también puede proporcionar cierta protección al suelo.
Siembra de forma escalonada
No necesitas plantar todas tus lechugas, rábanos y rúcula el mismo fin de semana.
Puedes realizar pequeñas siembras sucesivas.
Por ejemplo, planta una pequeña cantidad de rábanos y, después de un intervalo apropiado, realiza otra siembra.
De esta manera puedes conseguir cosechas progresivas en lugar de una enorme cantidad de producto listo al mismo tiempo.
Ten preparado algún sistema de protección
Cuando las noches empiecen a enfriarse, una protección ligera puede prolongar la temporada de determinados cultivos.
Los túneles, mantas térmicas hortícolas y estructuras similares pueden ayudar frente a episodios moderados de frío cuando se utilizan correctamente.
No coloques plástico pesado directamente sobre hojas delicadas y recuerda ventilar las estructuras durante días cálidos.
Cultivar en macetas ofrece una ventaja
Los recipientes pueden trasladarse.
Una jardinera de rúcula o lechuga puede moverse a un lugar más protegido cuando cambian las condiciones.
Pero las macetas también se enfrían y secan de manera diferente al suelo del jardín.
Revisa su humedad con frecuencia.
Asegúrate siempre de que tengan agujeros de drenaje.
Qué sembrar si tienes muy poco espacio
Un balcón pequeño todavía puede producir una cosecha otoñal interesante.
Prioriza:
- Rábanos.
- Rúcula.
- Lechugas de hoja.
- Espinacas.
- Acelgas.
- Hierbas apropiadas para la temporada.
Utiliza recipientes adaptados al tamaño adulto de cada planta.
Una maceta pequeña puede servir para rúcula, pero no necesariamente para varias plantas grandes de acelga.
Una combinación sencilla para empezar
Si acabas de liberar un pequeño bancal, puedes dividirlo en varias zonas:
rábanos + rúcula + lechuga + espinaca.
Los rábanos pueden ocupar el terreno durante relativamente poco tiempo.
Las hojas pueden cosecharse progresivamente.
Si dispones de más espacio y un otoño largo, añade zanahorias, remolachas, nabos o algunas brassicas.
Errores que conviene evitar
- Dar por terminada la temporada cuando acaba agosto.
- Sembrar sin conocer aproximadamente cuándo llega el frío en tu zona.
- Ignorar los días hasta cosecha indicados para cada variedad.
- Sembrar espinacas cuando el suelo todavía está excesivamente caliente.
- Dejar secar el semillero durante los últimos días calurosos.
- Plantar cultivos de ciclo largo demasiado tarde.
- Olvidar que el crecimiento se ralentiza al acortarse los días.
- Sembrar todo el mismo día y obtener toda la cosecha simultáneamente.
- Reutilizar un bancal lleno de restos enfermos sin limpiarlo.
- Suponer que el mismo calendario sirve para todos los climas.
El método resumido
Para mantener el huerto produciendo durante el otoño:
consulta cuándo suele llegar el primer frío → cuenta las semanas disponibles → elige variedades que puedan madurar dentro de ese periodo → prepara los espacios liberados por los cultivos estivales → siembra rábanos, rúcula, lechugas, espinacas y otras hortalizas apropiadas → realiza siembras escalonadas → protege los cultivos cuando empiecen las noches frías.
El final del verano no tiene por qué significar el final de la cosecha.
De hecho, para muchas verduras de hoja y raíces de ciclo corto, la bajada progresiva de las temperaturas abre una nueva temporada de cultivo. Con una planificación sencilla puedes pasar de recoger los últimos frutos del verano a cortar hojas frescas y sacar nuevas raíces de la tierra durante buena parte del otoño.