Cuando llegan varios días consecutivos de temperaturas muy altas, mantener la vivienda confortable puede convertirse en un reto, especialmente si no dispone de aire acondicionado. Sin embargo, una buena preparación permite limitar la entrada de calor y aprovechar mejor las horas más frescas. Cerrar persianas en el momento adecuado, ventilar estratégicamente y reducir las fuentes internas de calor son medidas sencillas que pueden marcar una diferencia.
Lo ideal es preparar la casa antes de que alcance temperaturas elevadas. Estos hábitos también permiten utilizar la climatización de forma más eficiente cuando sea necesaria.
Cierra ventanas y persianas antes de que aumente la temperatura
Una de las medidas más útiles consiste en impedir que el calor entre en la vivienda durante las horas más calurosas.
Necesitarás:
- Persianas, contraventanas, toldos o cortinas.
- Un termómetro interior y exterior, si dispones de ellos.
Pasos:
- Ventila la vivienda temprano por la mañana, cuando el exterior esté más fresco.
- Cuando la temperatura exterior supere la interior, cierra las ventanas.
- Baja las persianas o extiende los toldos, especialmente en ventanas expuestas directamente al sol.
- Vuelve a abrir las ventanas por la noche cuando el aire exterior sea claramente más fresco.
El sombreado exterior suele ser especialmente eficaz porque reduce la radiación solar antes de que atraviese el cristal.
Crea ventilación cruzada durante las horas frescas
Abrir todas las ventanas a mediodía no siempre refresca la casa. Si fuera hace más calor que dentro, puede conseguir justamente lo contrario.
Por la mañana temprano o durante la noche, abre durante 20 a 30 minutos dos ventanas situadas en lados diferentes de la vivienda. Si las condiciones lo permiten, mantén también abiertas las puertas interiores para facilitar la circulación del aire.
Si utilizas ventiladores, colócalos de forma que ayuden a mover el aire por las habitaciones. Recuerda que un ventilador refresca principalmente a las personas mediante el movimiento del aire; dejarlo funcionando en una habitación vacía normalmente no aporta beneficio.
Reduce las fuentes de calor dentro de casa
Durante una ola de calor, algunos aparatos domésticos pueden elevar todavía más la temperatura interior.
En las horas centrales del día intenta reducir el uso de:
- Horno.
- Secadora.
- Placa de cocina durante periodos prolongados.
- Iluminación que genere mucho calor.
- Ordenadores y otros equipos que no sean necesarios.
Siempre que sea posible, utiliza estos aparatos por la mañana temprano o por la noche.
Apaga además los dispositivos que no necesites en lugar de mantenerlos funcionando innecesariamente.
Utiliza el aire acondicionado de manera eficiente
Si dispones de aire acondicionado, no es necesario convertir la vivienda en un espacio excesivamente frío.
Mantén puertas y ventanas cerradas mientras funciona y evita colocar objetos delante de las salidas de aire. Limpia los filtros con la frecuencia indicada por el fabricante, especialmente durante periodos de uso intensivo.
Una diferencia térmica moderada respecto al exterior suele proporcionar confort sin exigir innecesariamente al equipo. Si tienes personas especialmente vulnerables en casa, prioriza siempre las recomendaciones sanitarias locales frente al ahorro energético.
Prepara la habitación para dormir
Las noches muy calurosas pueden dificultar el descanso. Antes de acostarte, aprovecha cualquier descenso de la temperatura exterior para renovar el aire.
Utiliza ropa de cama ligera y transpirable y retira mantas o edredones innecesarios. Si utilizas ventilador, procura que permita una circulación agradable del aire sin crear molestias.
Durante el día, mantén las ventanas del dormitorio protegidas del sol para evitar que paredes, muebles y textiles acumulen demasiado calor.
Mantén agua disponible y presta atención a las personas vulnerables
Durante una ola de calor conviene tener agua potable fácilmente accesible y beber regularmente, sin esperar necesariamente a tener mucha sed.
Presta especial atención a:
- Personas mayores.
- Bebés y niños pequeños.
- Personas embarazadas.
- Personas con determinadas enfermedades o que toman ciertos medicamentos.
- Mascotas.
Las necesidades pueden variar según la persona. Ante una alerta meteorológica importante, sigue las indicaciones de las autoridades sanitarias de tu zona.
Errores que debes evitar
- Abrir las ventanas cuando fuera hace más calor. Puede aumentar rápidamente la temperatura interior.
- Dejar entrar el sol directamente durante horas. Las ventanas expuestas pueden aportar una cantidad considerable de calor.
- Utilizar el horno en las horas más calurosas. Añade calor innecesario a la vivienda.
- Dejar personas o animales dentro de un vehículo estacionado. La temperatura interior puede alcanzar niveles peligrosos en muy poco tiempo.
- Esperar a tener mucha sed para beber. Durante periodos de calor intenso conviene hidratarse regularmente.
Cómo prepararte antes de que llegue el calor
Si se anuncia una ola de calor, dedica 20 o 30 minutos el día anterior a comprobar persianas, toldos, ventiladores y sistemas de climatización. Coloca agua en el frigorífico, prepara ropa de cama ligera y comprueba que las ventanas que utilizarás para la ventilación nocturna funcionan correctamente.
También puedes identificar previamente cuál es la habitación más fresca de la vivienda. Durante los momentos de máximo calor, concentrar allí las actividades puede resultar más práctico que intentar enfriar toda la casa.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor abrir o cerrar las ventanas durante una ola de calor?
Depende de la temperatura exterior. Cuando fuera hace más calor que dentro, normalmente conviene mantenerlas cerradas y protegerlas del sol. Ábrelas cuando el exterior vuelva a estar más fresco.
¿Las cortinas realmente ayudan?
Sí, aunque las persianas, toldos y contraventanas exteriores suelen bloquear mejor la radiación solar porque actúan antes de que llegue al cristal. Las cortinas interiores también pueden contribuir a reducir parte de la ganancia de calor.
¿Debo dejar el ventilador encendido cuando salgo?
Normalmente no. Un ventilador mueve el aire y ayuda a que una persona perciba mayor frescor, pero no enfría una habitación como un aire acondicionado.
¿Qué hago si la vivienda sigue estando demasiado caliente?
Busca la habitación más fresca, mantente hidratado y limita las actividades físicas intensas. Si las condiciones interiores resultan peligrosas, especialmente para personas vulnerables, considera acudir durante las horas de mayor calor a un espacio climatizado seguro y sigue las recomendaciones emitidas por las autoridades locales.