Cuando termina un cultivo y una parte del huerto va a permanecer vacía durante varias semanas o meses, dejar la tierra completamente desnuda no siempre es la mejor opción. La lluvia puede golpear directamente la superficie, aparecer costras, crecer hierbas espontáneas y perderse parte del suelo por erosión.
Una alternativa es sembrar abono verde: plantas cultivadas principalmente para proteger y mejorar el terreno, no para cosecharlas como alimento. Cuando llega el momento de preparar el siguiente cultivo, se siegan y se gestionan según la especie y el sistema de cultivo.
¿Qué es exactamente un abono verde?
El término no se refiere a un fertilizante que compras en una bolsa.
Se trata de un cultivo temporal sembrado entre dos cultivos principales o durante un periodo en el que una parcela estaría vacía.
Pueden utilizarse diferentes especies, entre ellas:
- veza;
- tréboles;
- habas o haboncillos destinados a cobertura;
- guisantes forrajeros;
- avena;
- centeno;
- cebada;
- mostaza;
- facelia.
También existen mezclas que combinan varias familias.
La elección depende de la época, el clima, el tiempo disponible y de lo que quieras plantar posteriormente.
La primera ventaja es mantener el suelo cubierto
Una parcela desnuda queda directamente expuesta al sol, viento y lluvia.
Cuando existe una cubierta vegetal, las hojas interceptan parte del impacto de las gotas y las raíces ayudan a mantener la estructura del terreno.
Esto puede reducir la erosión y limitar la formación de una costra superficial en determinados suelos.
Además, la cobertura vegetal dificulta que algunas hierbas espontáneas dispongan de todo el espacio y la luz disponibles.
No significa que desaparecerán todas las malas hierbas, pero una cobertura suficientemente densa puede competir con muchas de ellas.
Las raíces también están trabajando
La parte visible es solo una fracción del abono verde.
Mientras las plantas crecen, sus raíces exploran diferentes capas del terreno.
Cuando el cultivo se corta y las raíces mueren, parte de ese material permanece en el suelo y se descompone progresivamente.
Esta actividad puede contribuir a mantener una estructura más favorable y alimentar la vida del suelo.
Las especies no producen todas el mismo sistema radicular, por lo que las mezclas pueden resultar interesantes.
¿Por qué se utilizan tantas leguminosas?
Veza, trébol, haba y otras leguminosas aparecen frecuentemente en mezclas de abono verde porque pueden establecer una asociación con bacterias capaces de fijar nitrógeno atmosférico.
Sin embargo, esto no significa que sembrar una leguminosa equivalga automáticamente a añadir una cantidad determinada de fertilizante.
El beneficio dependerá del desarrollo de las plantas, la presencia de bacterias compatibles y de cómo se gestione posteriormente la biomasa.
Por eso, el abono verde forma parte del manejo del suelo, pero no sustituye automáticamente cualquier necesidad de fertilización.
Las gramíneas cumplen una función diferente
Avena, centeno y otras gramíneas producen bastante vegetación y una red de raíces interesante.
Pueden cubrir rápidamente el terreno y capturar nutrientes que permanecen disponibles después del cultivo anterior, reduciendo el riesgo de que algunos se pierdan durante el periodo sin cultivo.
Por eso es habitual encontrar mezclas de leguminosas + gramíneas.
Cada grupo aporta características diferentes.
La mostaza crece rápidamente, pero planifica la rotación
La mostaza puede producir cobertura en relativamente poco tiempo bajo condiciones adecuadas.
Sin embargo, pertenece a la familia de las brasicáceas.
Si después quieres plantar coles, brócoli, coliflor, rábanos u otras plantas de la misma familia, introducir mostaza en la rotación puede no ser la opción más conveniente, especialmente cuando existen problemas de enfermedades específicas.
El abono verde también debe formar parte de la planificación de cultivos.
¿Cuándo puedes sembrarlo?
Depende completamente de la especie y del clima.
Algunas mezclas están pensadas para primavera o verano, mientras que otras toleran mejor las condiciones frescas de otoño.
Al terminar el verano y comenzar el otoño, por ejemplo, pueden utilizarse determinadas especies resistentes al frío para cubrir parcelas que permanecerán vacías durante los próximos meses.
En regiones mediterráneas donde septiembre continúa siendo muy caluroso, puede ser conveniente esperar a que disminuyan las temperaturas y aprovechar las primeras lluvias o disponer de riego para conseguir una buena germinación.
Consulta siempre las fechas recomendadas para la especie y tu zona.
Prepara la parcela sin complicarla demasiado
Después de retirar el cultivo anterior, elimina plantas enfermas, frutos podridos y residuos problemáticos.
Las raíces sanas de determinados cultivos pueden dejarse según el sistema de manejo utilizado, pero no conviene conservar material claramente afectado por enfermedades.
Después nivela ligeramente la superficie.
Para muchos abonos verdes no necesitas preparar un semillero extremadamente fino.
El objetivo es conseguir suficiente contacto entre semilla y suelo para facilitar la germinación.
Respeta la dosis indicada para las semillas
No existe una cantidad universal de semillas por metro cuadrado.
El tamaño cambia muchísimo entre trébol, veza, haba, avena o facelia.
Utiliza la dosis recomendada en el envase.
Una siembra excesivamente escasa puede dejar grandes espacios sin cubrir, mientras que una densidad exagerada aumenta innecesariamente la competencia entre plantas.
Distribuye las semillas de manera uniforme.
¿Hay que enterrarlas?
También depende de la especie.
Las semillas pequeñas suelen necesitar una cobertura mucho más superficial que las grandes.
Después de distribuirlas, puedes pasar ligeramente un rastrillo si corresponde y presionar suavemente el terreno para mejorar el contacto.
No entierres profundamente todas las semillas utilizando la misma regla.
Consulta la profundidad indicada para cada especie o mezcla.
El primer riego puede marcar la diferencia
Si el suelo está seco y no se esperan lluvias, realiza un riego suave después de sembrar.
Evita un chorro fuerte que desplace las semillas y las concentre en determinadas zonas.
Durante la germinación interesa mantener una humedad suficiente sin encharcar.
Una vez establecidas, las necesidades de agua dependerán mucho de las especies y del clima.
No esperes a que el abono verde se convierta en otro problema
El cultivo debe gestionarse antes de establecer el siguiente.
En muchas situaciones conviene segarlo antes de que produzca semillas maduras, evitando que algunas especies terminen apareciendo espontáneamente por todo el huerto.
El momento exacto depende del objetivo y de la planta utilizada.
No existe una fecha universal.
¿Hay que enterrarlo siempre?
No necesariamente.
Tradicionalmente, el término abono verde suele asociarse a cortar la vegetación e incorporarla superficialmente al suelo.
Pero también puedes segarla y dejar parte del material como cobertura o llevar la biomasa al compost, dependiendo de tu sistema de cultivo.
Una incorporación excesivamente profunda de grandes cantidades de vegetación fresca tampoco resulta conveniente.
Si decides incorporarla, trocéala y trabaja de forma relativamente superficial siguiendo las necesidades de tu suelo y del cultivo siguiente.
No plantes inmediatamente después de incorporar mucha materia fresca
Si has incorporado una cantidad importante de vegetación, deja tiempo para que empiece a descomponerse antes de sembrar el cultivo siguiente.
Como orientación doméstica, pueden ser necesarias alrededor de 2-4 semanas, aunque el tiempo varía considerablemente según temperatura, humedad, especie, cantidad de biomasa y forma de incorporación.
Si vas a plantar muy pronto, quizá sea más práctico cortar el abono verde y utilizarlo como cobertura en lugar de introducir una gran masa vegetal dentro del terreno.
¿Puede sustituir al compost?
No necesariamente.
El compost maduro y un cultivo de cobertura cumplen funciones diferentes.
El abono verde mantiene raíces vivas mientras ocupa la parcela, protege físicamente la superficie y produce biomasa.
El compost aporta materia orgánica ya descompuesta y nutrientes en otra forma.
Ambas prácticas pueden complementarse.
Errores que conviene evitar
- Elegir una especie sin pensar en el cultivo que vendrá después.
- Sembrar mostaza antes de otras brasicáceas sin considerar la rotación.
- Utilizar la misma profundidad para todas las semillas.
- Sembrar en tierra extremadamente seca y olvidarse del establecimiento.
- Dejar que especies no deseadas produzcan abundantes semillas.
- Pensar que cualquier leguminosa sustituye automáticamente al fertilizante.
- Incorporar una enorme cantidad de vegetación fresca profundamente.
- Plantar inmediatamente después de enterrar mucha biomasa.
- Utilizar plantas enfermas como cobertura sin valorar el problema sanitario.
- Pensar que todos los abonos verdes funcionan igual en cualquier estación.
Cómo sembrar un abono verde paso a paso
- Decide cuánto tiempo permanecerá libre la parcela.
- Piensa qué cultivo plantarás posteriormente.
- Elige una especie o mezcla compatible con tu clima y rotación.
- Retira los restos enfermos del cultivo anterior.
- Elimina las hierbas que no quieras conservar.
- Nivela ligeramente la superficie.
- Consulta la dosis de siembra indicada para la especie.
- Distribuye las semillas uniformemente.
- Cúbrelas a la profundidad recomendada.
- Mejora suavemente el contacto entre semillas y suelo.
- Riega con poca presión si el terreno está seco.
- Mantén suficiente humedad durante la germinación.
- Deja que el cultivo cubra progresivamente la parcela.
- Vigila posibles plagas o enfermedades.
- No permitas que produzca semillas maduras si no quieres que se resiembre.
- Siega en el momento apropiado.
- Decide si dejarás los restos como cobertura, los compostarás o los incorporarás superficialmente.
- Si incorporas mucha biomasa fresca, permite un periodo de descomposición antes del siguiente cultivo.
- Prepara finalmente la parcela según las necesidades de la nueva plantación.
Sembrar abono verde significa utilizar el periodo de descanso para mantener raíces vivas y una cubierta vegetal sobre el terreno. En lugar de dejar una parcela desnuda durante meses, puedes hacer que ese espacio participe activamente en el cuidado del suelo hasta que llegue el siguiente cultivo.
Preguntas frecuentes
¿El abono verde es un fertilizante?
Es un cultivo utilizado para proteger y mejorar el suelo. Puede contribuir al ciclo de nutrientes y aportar materia orgánica, pero no equivale automáticamente a aplicar un fertilizante con una composición conocida.
¿Cuál puedo sembrar en otoño?
Depende de tu clima. Veza, determinados tréboles, avena y centeno son algunas posibilidades, pero debes comprobar las fechas y condiciones recomendadas para tu zona.
¿Tengo que enterrarlo obligatoriamente?
No. Según tu sistema, puedes incorporarlo superficialmente, utilizarlo como cobertura o compostar parte de la biomasa.
¿Cuándo debo cortarlo?
Depende de la especie y del objetivo, pero normalmente conviene gestionarlo antes de que produzca abundantes semillas maduras.
¿Puedo sembrar un único tipo de planta?
Sí. También existen mezclas de leguminosas, gramíneas y otras especies para combinar diferentes características.
¿Puedo plantar inmediatamente después de cortarlo?
Si solo lo cortas y manejas como cobertura, la situación es diferente. Si incorporas mucha materia verde al suelo, suele ser conveniente permitir un periodo de descomposición antes de plantar.
¿Sirve para evitar todas las malas hierbas?
No. Una cobertura densa puede competir con muchas hierbas espontáneas y reducir su establecimiento, pero no garantiza que desaparezcan por completo.