Por qué las abuelas revisaban los botones de abrigos y chaquetas antes de que llegara el frío

Antes de que comenzaran los días realmente fríos, en muchas casas era habitual sacar del armario los abrigos y chaquetas que habían pasado meses guardados. Pero no bastaba con airearlos o comprobar que estuvieran limpios. Había un pequeño gesto de mantenimiento que evitaba problemas durante todo el invierno: revisar uno por uno los botones y reforzar los que empezaban a aflojarse.

Tiene mucho sentido. Un botón ligeramente suelto en septiembre puede parecer insignificante, pero después de semanas abrochando y desabrochando un abrigo grueso, el hilo puede terminar rompiéndose. Y encontrar exactamente el mismo botón meses después no siempre resulta sencillo.

Esta revisión preventiva apenas requiere unos minutos y puede ahorrarte una reparación más complicada.

Saca los abrigos antes de necesitarlos

No esperes al primer día de frío.

Saca del armario:

  • abrigos;
  • chaquetas;
  • gabardinas;
  • americanas gruesas;
  • prendas con botones decorativos o funcionales.

Colócalas sobre una percha y obsérvalas con buena luz.

Es mucho más cómodo detectar pequeños problemas ahora que cinco minutos antes de salir de casa.

Empieza tocando cada botón

No basta con mirarlos.

Sujeta cada botón suavemente entre los dedos y muévelo de un lado a otro.

Un botón correctamente cosido puede tener cierto movimiento dependiendo de su diseño, especialmente en tejidos gruesos. Lo que buscas es detectar un cambio evidente en la tensión del hilo.

Si el botón gira demasiado, cuelga o ves varios hilos sueltos, conviene repararlo.

Mira también por dentro

En algunos abrigos encontrarás un pequeño botón interior situado detrás del principal.

Su función puede ser repartir la tensión sobre el tejido.

Abre la prenda y comprueba esa zona.

Busca:

  • hilos flojos;
  • pequeños desgarros;
  • tejido estirado;
  • botones interiores sueltos.

Reforzar únicamente el botón exterior puede no solucionar el problema si el tejido situado detrás ya está debilitado.

No tires de los hilos sueltos

Si encuentras un extremo de hilo, evita tirar de él para comprobar hasta dónde llega.

Podrías terminar deshaciendo varias puntadas que todavía estaban sujetando correctamente el botón.

Observa primero cómo está cosido.

Si necesita reparación, utiliza unas tijeras pequeñas para trabajar de forma controlada.

Busca el botón de repuesto

Muchas prendas incluyen uno.

Puede estar:

  • cosido en una etiqueta interior;
  • dentro de una pequeña bolsa;
  • guardado junto con la documentación de la prenda.

Si todavía lo tienes, colócalo en un lugar donde puedas encontrarlo fácilmente.

Los botones de determinados abrigos tienen colores, formas y acabados difíciles de reproducir exactamente.

Si un botón está flojo, repáralo ahora

No esperes a que se caiga.

Necesitarás:

  • aguja apropiada;
  • hilo resistente de un color similar;
  • tijeras;
  • el propio botón.

Corta aproximadamente 50-60 cm de hilo para trabajar cómodamente sin crear demasiados enredos.

Enhebra la aguja y haz un nudo seguro.

Observa cómo están cosidos los demás

Antes de empezar, mira el botón situado encima o debajo.

Esto te servirá como referencia.

Comprueba:

  • orientación;
  • disposición del hilo;
  • distancia respecto al tejido;
  • número de agujeros.

En un abrigo cuidado, interesa que la reparación resulte resistente pero también visualmente coherente con los demás botones.

No coses igual un botón de dos y uno de cuatro agujeros

En los botones de dos agujeros, pasa el hilo alternativamente entre ambos.

En los de cuatro, reproduce el patrón de los botones originales: puede ser paralelo o cruzado.

Realiza varias pasadas hasta que el botón quede firmemente sujeto.

Evita apretar tanto que el botón quede completamente pegado al tejido si el grosor del abrigo necesita espacio para abrocharse.

Los abrigos gruesos necesitan cierta holgura

Este detalle es importante.

Cuando el tejido es grueso, el botón necesita espacio para que la tela del lado contrario pueda quedar debajo al abrocharlo.

Puedes colocar temporalmente un palillo o una aguja gruesa sobre el botón mientras coses para mantener una pequeña separación, retirándolo después.

Luego enrolla varias veces el hilo alrededor de las puntadas situadas debajo del botón para formar un pequeño cuello de hilo.

Termina asegurándolo por la parte interior.

Los botones con pie son diferentes

Algunos botones de abrigo no tienen agujeros visibles en la parte frontal. Incorporan una pequeña anilla o pie detrás.

En ese caso, cose pasando el hilo a través de esa anilla.

No necesitas crear el mismo cuello de hilo que con un botón plano.

Comprueba que el pie quede correctamente orientado.

Revisa también los ojales

Un botón perfecto sirve de poco si el ojal está empezando a deteriorarse.

Observa cada abertura.

Busca:

  • hilos levantados;
  • bordes desgastados;
  • pequeñas roturas;
  • deformaciones.

Si detectas un daño importante en una prenda delicada, puede ser mejor acudir a un profesional antes de que el ojal se abra todavía más.

Abrocha todo el abrigo

Después de la revisión, ponte la prenda o colócala extendida y abrocha todos los botones.

Esto permite detectar problemas que no aparecen cuando el abrigo está abierto.

Comprueba si algún botón:

  • tira excesivamente del tejido;
  • está desalineado;
  • cuesta introducir en el ojal;
  • queda claramente diferente de los demás.

No fuerces un botón que apenas pasa por su ojal.

Aprovecha para revisar los broches

Muchas chaquetas combinan botones con cierres de presión.

Ábrelos y ciérralos varias veces.

Comprueba que ninguna pieza esté floja.

Si un broche metálico se está separando del tejido, evita seguir tirando de él porque puedes agrandar el agujero.

Y no olvides las cremalleras

Ya que estás preparando la ropa para el frío, sube y baja cada cremallera.

Hazlo lentamente.

Comprueba que:

  • el cursor se mueva correctamente;
  • los dientes estén alineados;
  • no haya tela atrapada;
  • la costura de los extremos esté firme.

Detectar ahora una cremallera problemática resulta mucho más cómodo que descubrirla cuando necesitas cerrar el abrigo.

Comprueba los bolsillos

Introduce la mano en cada uno.

Puede haber objetos olvidados de la temporada anterior.

Después revisa las costuras interiores.

Las llaves, teléfonos y otros objetos pesados pueden debilitar las esquinas de los bolsillos.

Una pequeña abertura es mucho más fácil de reparar antes de que se convierta en un agujero.

Mira las zonas de mayor desgaste

Presta atención a:

  • puños;
  • codos;
  • cuello;
  • axilas;
  • borde inferior.

No estás buscando que la prenda parezca nueva, sino pequeños daños que puedan empeorar durante varios meses de uso.

Comprueba la etiqueta antes de limpiar

Si el abrigo necesita una limpieza antes de comenzar la temporada, consulta primero su etiqueta.

La lana, el plumón, los tejidos técnicos y determinadas prendas estructuradas pueden necesitar tratamientos muy diferentes.

No metas automáticamente un abrigo en la lavadora solo porque haya estado guardado durante meses.

Airearlo puede ser suficiente en algunos casos

Si la prenda está limpia pero tiene olor a armario, puede bastar con dejarla airear en un lugar seco y ventilado durante unas horas.

Evita dejar tejidos sensibles durante periodos prolongados bajo sol intenso.

Si existe una mancha o un olor persistente, sigue las instrucciones de limpieza correspondientes al material.

Revisa el forro

Abre completamente el abrigo y observa el interior.

El forro puede empezar a separarse alrededor de:

  • mangas;
  • bolsillos;
  • costuras laterales.

Una pequeña costura abierta puede repararse antes de que siga avanzando.

Una revisión de diez minutos

Para cada abrigo:

  1. Cuélgalo con buena luz.
  2. Comprueba todos los botones con los dedos.
  3. Mira los botones interiores.
  4. Revisa los ojales.
  5. Refuerza cualquier botón flojo.
  6. Prueba broches y cremalleras.
  7. Vacía los bolsillos.
  8. Comprueba sus costuras.
  9. Mira puños y cuello.
  10. Examina el forro.
  11. Consulta la etiqueta si necesita limpieza.
  12. Déjalo listo para utilizar.

Guarda juntos los botones de repuesto

Una pequeña caja puede ahorrarte muchos problemas.

Guarda allí los botones sobrantes que vienen con:

  • abrigos;
  • chaquetas;
  • pantalones;
  • camisas.

Si puedes identificar fácilmente a qué prenda corresponde cada uno, mejor todavía.

Cuando realmente pierdas un botón, sabrás dónde buscar.

Errores que conviene evitar

  • Esperar a que un botón se caiga para repararlo.
  • Tirar de los hilos que empiezan a soltarse.
  • Coser demasiado pegado un botón sobre tejido grueso.
  • Olvidar los botones interiores.
  • Revisar los botones pero no los ojales.
  • Forzar broches o cremalleras que funcionan mal.
  • Guardar botones de repuesto sin saber a qué prenda pertenecen.
  • Lavar un abrigo sin consultar su etiqueta.
  • Ignorar pequeñas roturas en bolsillos y forros.

Para ir un poco más allá

Convierte esta antigua costumbre en una pequeña revisión de cambio de temporada.

No necesitas sacar todo el armario. Empieza por las tres o cuatro prendas que más utilizas durante el invierno.

Pruébatelas, abróchalas y comprueba que siguen cómodas. Revisa botones, bolsillos, cremalleras y costuras. Después colócalas en una zona accesible del armario.

Cuando llegue realmente el frío, estarán listas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué revisar los botones antes del invierno?

Porque un botón que ya está ligeramente flojo puede terminar desprendiéndose después de varias semanas de uso.

¿Cómo sé si necesita refuerzo?

Muévelo suavemente. Si cuelga, el hilo está visiblemente flojo o aparecen extremos sueltos, conviene repararlo.

¿Por qué algunos abrigos tienen otro botón por dentro?

En determinados diseños ayuda a repartir la tensión y proteger el tejido alrededor del botón exterior.

¿Debo apretar el botón completamente contra el abrigo?

No siempre. Los tejidos gruesos suelen necesitar cierta separación para que el botón pueda abrocharse cómodamente.

¿Qué más debería revisar?

Ojales, broches, cremalleras, bolsillos, puños y forro.

¿Cuál era la lógica de esta costumbre?

Arreglar un pequeño problema antes de necesitar la prenda todos los días. Unos minutos revisando y reforzando botones antes de la llegada del frío podían evitar perderlos precisamente cuando el abrigo empezaba a utilizarse con más frecuencia.