¿Las patatas empiezan a ponerse verdes en casa? El lugar donde las guardas puede ser el problema

Compras una bolsa de patatas aparentemente perfecta y, unos días después, algunas presentan zonas verdosas. El problema puede estar en el lugar elegido para almacenarlas. La exposición a la luz favorece que la piel produzca clorofila y se vuelva verde, y ese cambio puede ir acompañado de un aumento de glicoalcaloides naturales como la solanina. Por eso no conviene limitarse a pelarlas automáticamente y seguir cocinando. Un lugar oscuro, fresco, seco y ventilado ayuda a conservarlas mejor y reduce este problema.

Cambia las patatas a un lugar oscuro y ventilado

No necesitas un recipiente especial. Una cesta cubierta, una caja ventilada o una bolsa de papel pueden funcionar mejor que dejarlas expuestas sobre una encimera iluminada.

  1. Saca todas las patatas y revísalas. Separa las que tengan zonas verdes, estén podridas, muy blandas o presenten daños importantes.
  2. Busca un lugar oscuro. Una despensa fresca o un armario ventilado alejado del horno, radiadores y ventanas puede funcionar.
  3. Permite que circule el aire. Utiliza una cesta, caja perforada o bolsa de papel. Evita recipientes herméticos y bolsas de plástico cerradas donde pueda acumularse humedad.
  4. Guárdalas sin lavar. La tierra superficial puede retirarse suavemente si es necesario, pero es preferible lavarlas justo antes de utilizarlas.
  5. Revísalas una vez por semana. Retira cualquier patata que empiece a pudrirse para que no permanezca en contacto con las demás.

Las condiciones ideales de almacenamiento doméstico no siempre son fáciles de conseguir. Como orientación, un ambiente fresco alrededor de 7–10 °C, oscuro y bien ventilado favorece una conservación prolongada. En una vivienda más cálida, compra cantidades menores y consúmelas antes.

El color verde es una señal que conviene tomar en serio

La clorofila que produce el color verde no es por sí misma el principal problema. Lo importante es que la exposición a la luz también puede asociarse con niveles mayores de glicoalcaloides.

Estas sustancias se encuentran naturalmente en las patatas, pero en cantidades elevadas pueden causar síntomas gastrointestinales y otros efectos adversos.

Si una patata tiene zonas verdes extensas, sabor amargo o una fuerte brotación, lo prudente es desecharla. No pruebes una patata cruda o cocinada para decidir si es segura.

Cuando el verde es muy pequeño y superficial, algunas recomendaciones permiten retirar generosamente la zona afectada y los brotes. Sin embargo, ante una patata intensamente verde o muy deteriorada, no merece la pena intentar aprovecharla.

Los niños pueden ser especialmente sensibles por su menor peso corporal, así que conviene ser conservador.

No las dejes en una cesta decorativa junto a la ventana

Una cesta abierta puede parecer una buena solución porque permite circular el aire, pero deja de serlo si recibe luz durante muchas horas.

No hace falta que las patatas estén bajo sol directo para que aparezca el problema. Una encimera luminosa o una despensa con iluminación frecuente tampoco son las mejores ubicaciones para conservarlas durante semanas.

Si utilizas una cesta, colócala dentro de un armario ventilado o protégela de la luz con un material transpirable.

Evita también la proximidad de fuentes de calor. El espacio junto al horno, lavavajillas o radiador puede alcanzar temperaturas bastante superiores a las del resto de la cocina.

Tampoco conviene acumular humedad

Oscuridad no significa encerrar las patatas herméticamente.

Si introduces patatas húmedas en una bolsa de plástico cerrada, la humedad queda atrapada y puede favorecer el deterioro. Por eso es preferible utilizar recipientes que permitan cierta circulación de aire.

Si alguna patata llega mojada a casa, déjala secar antes de almacenarla.

También conviene mantener limpio el recipiente. Cuando lo vacíes, elimina restos de tierra y pieles y comprueba que esté completamente seco antes de volver a llenarlo.

No utilices una patata que presente podredumbre, moho o un olor anormal simplemente porque todavía tenga una parte aparentemente buena.

Mantén las patatas separadas de las cebollas

Aunque resulte cómodo guardar patatas y cebollas en la misma cesta, es preferible disponer de espacios separados y ventilados.

Ambos alimentos necesitan condiciones de almacenamiento algo diferentes y, cuando se amontonan juntos, resulta más difícil controlar la humedad, detectar piezas deterioradas y mantener una buena circulación de aire.

Puedes utilizar dos cestas o cajas diferentes dentro de la misma despensa, dejando espacio entre ellas.

Aprovecha la revisión semanal para utilizar primero las patatas que tengan pequeños golpes o empiecen a perder firmeza, siempre que continúen siendo aptas para el consumo.

Errores que debes evitar

  • Dejarlas expuestas a la luz. Puede favorecer el reverdecimiento y el aumento de glicoalcaloides.
  • Guardarlas húmedas en plástico cerrado. La falta de ventilación puede acelerar su deterioro.
  • Conservarlas junto a una fuente de calor. Las temperaturas elevadas reducen su vida útil.
  • Pensar que cocinar soluciona una patata muy verde. La cocción doméstica no debe utilizarse como método para convertir una patata con niveles potencialmente elevados de glicoalcaloides en un alimento seguro.
  • Ignorar una patata podrida dentro del lote. Revísalas periódicamente y retira las piezas deterioradas.

Para ir un poco más allá

Compra cantidades adaptadas a tu consumo. Si en casa hace calor y no dispones de una despensa fresca, una bolsa enorme puede deteriorarse antes de que tengas tiempo de terminarla.

Mantén las patatas nuevas detrás y coloca delante las más antiguas para consumirlas primero.

Si dispones de un sótano o despensa muy fresca, comprueba también que esté seco, protegido de heladas y sin acceso para roedores u otras plagas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se ponen verdes las patatas?

Principalmente por la exposición a la luz. El verde corresponde a clorofila, pero sirve como advertencia porque las mismas condiciones pueden favorecer una mayor concentración de glicoalcaloides.

¿Puedo comer una patata ligeramente verde si la pelo?

Si el verde es pequeño y superficial, puede retirarse generosamente junto con cualquier brote. Si está ampliamente verde, tiene sabor amargo o presenta una fuerte brotación, es preferible desecharla.

¿Debo guardar las patatas en la nevera?

Para almacenamiento doméstico, sigue las recomendaciones del productor y las condiciones disponibles. Un lugar fresco, oscuro, seco y ventilado suele ser adecuado; evita especialmente la luz, el calor y la humedad.

¿Hay que lavar las patatas antes de guardarlas?

Es mejor esperar hasta el momento de utilizarlas. Si las lavas, la humedad residual puede favorecer su deterioro si no se secan completamente.