Cuando termina el verano, las fresas pueden presentar un aspecto bastante desordenado. Después de producir frutos durante semanas, es habitual encontrar hojas viejas, estolones que se han extendido fuera de su sitio y una plantación mucho más densa que al comienzo de la temporada.
Precisamente ahora conviene realizar una tarea sencilla: sanear las plantas y controlar los estolones. El objetivo no es dejar las fresas completamente peladas, sino eliminar material deteriorado, mejorar la ventilación y decidir qué plantas nuevas merece la pena conservar.
Lo que hagas al final del verano puede influir en la salud y productividad de la plantación durante la siguiente temporada.
Empieza observando cada planta
Antes de cortar nada, revisa las fresas individualmente.
Busca:
- hojas completamente secas;
- hojas muy deterioradas o enfermas;
- frutos viejos;
- restos vegetales alrededor de la corona;
- estolones largos;
- plantas nuevas formadas al final de esos estolones;
- zonas excesivamente densas.
También comprueba que la corona —la parte central de la que salen las hojas— permanezca firme y saludable.
No todas las hojas con pequeñas imperfecciones necesitan desaparecer.
Retira primero las hojas deterioradas
Con unas tijeras limpias y afiladas, corta las hojas secas, rotas o claramente dañadas cerca de su base, pero sin cortar la corona central.
Retira también restos de frutos que hayan quedado alrededor de las plantas.
Trabaja con cuidado: una poda excesiva al final del verano puede debilitar innecesariamente las fresas.
En variedades que continúan produciendo durante buena parte del otoño, el saneamiento debería ser todavía más selectivo.
No arranques las hojas con fuerza
Aunque una hoja parezca completamente seca, tirar de ella puede ejercer presión sobre la corona o las raíces.
Es preferible cortarla.
Si has encontrado plantas con síntomas de enfermedad, limpia las herramientas antes de utilizarlas sobre ejemplares sanos.
El alcohol al 70 % puede utilizarse para desinfectar las hojas de las tijeras, dejándolas secar antes de continuar.
Los estolones merecen especial atención
Durante el verano, muchas fresas producen largos tallos horizontales llamados estolones.
En determinados puntos aparecen pequeñas plantas capaces de desarrollar sus propias raíces.
Si permites que todos permanezcan en la misma zona, la plantación puede terminar demasiado congestionada.
Más plantas no significan necesariamente una cosecha mejor.
Decide cuáles quieres conservar
Observa las plantas jóvenes.
Si quieres ampliar o renovar tu cultivo, conserva algunos ejemplares fuertes que ya estén bien enraizados.
Una planta joven saludable puede utilizarse para:
- ampliar la zona de fresas;
- sustituir plantas viejas;
- llenar espacios vacíos;
- cultivar en otra maceta.
Una vez que la planta hija tenga raíces suficientes y esté establecida, puedes cortar el estolón que la conecta con la planta madre.
¿Y los estolones que no necesitas?
Puedes eliminarlos con unas tijeras limpias.
Córtalos sin tirar de ellos.
Esto evita mantener una maraña de plantas nuevas ocupando todo el espacio disponible y permite conservar una separación suficiente para que circule el aire.
Si tus fresas están en macetas, controlar los estolones es todavía más importante porque el volumen de tierra y nutrientes disponible es limitado.
Aprovecha para retirar las malas hierbas
Después del saneamiento tendrás mucho mejor acceso al suelo.
Retira las malas hierbas con cuidado para no dañar las raíces superficiales de las fresas.
Hazlo preferentemente cuando la tierra esté ligeramente húmeda, ya que suelen salir con mayor facilidad.
No remuevas profundamente alrededor de las coronas.
Las raíces de las fresas pueden encontrarse bastante cerca de la superficie.
Comprueba que las coronas estén a la altura correcta
Este es un buen momento para revisar cómo están asentadas las plantas.
La corona no debería quedar profundamente enterrada.
El punto donde nacen las hojas debe permanecer aproximadamente a nivel de la superficie del suelo, con las raíces cubiertas.
Enterrar completamente la corona puede favorecer problemas de pudrición, mientras que dejar demasiadas raíces expuestas tampoco es conveniente.
Renueva el acolchado cuando sea necesario
Si utilizas paja u otro acolchado adecuado y está muy deteriorado, retira las partes sucias o descompuestas y renueva la capa según las necesidades de tu cultivo.
No amontones el material directamente encima de las coronas.
El acolchado puede ayudar a conservar humedad, limitar malas hierbas y proteger el suelo, pero una capa permanentemente húmeda pegada a la planta tampoco es deseable.
Ajusta el riego al cambio de estación
Al final del verano las temperaturas empiezan a descender en muchas regiones.
Eso significa que la tierra puede tardar más en secarse.
No continúes regando automáticamente con la misma frecuencia que durante las semanas más calurosas.
Comprueba la humedad del suelo antes de regar y procura mantener unas condiciones relativamente uniformes, evitando tanto la sequedad prolongada como el encharcamiento.
¿Hay que abonar después de limpiar?
Depende del tipo de fresa, del suelo y de cómo hayas manejado el cultivo durante la temporada.
Las fresas que han producido abundantemente pueden beneficiarse de una nutrición adecuada para continuar desarrollándose, pero no conviene aplicar una gran dosis de fertilizante sin conocer las necesidades del suelo.
Si utilizas un fertilizante específico para fresas o pequeños frutos, respeta estrictamente la dosis indicada por el fabricante.
Un exceso de nitrógeno puede favorecer mucho follaje sin traducirse necesariamente en una mejor cosecha.
No todas las fresas se manejan exactamente igual
Hay variedades que concentran buena parte de su cosecha en un periodo concreto y otras remontantes que pueden seguir produciendo durante más tiempo.
Por eso, una limpieza intensa que podría realizarse después de terminar completamente una cosecha no debe aplicarse automáticamente a una planta que todavía está produciendo flores y frutos.
Al final del verano, una estrategia segura consiste en sanear de forma selectiva y controlar los estolones, adaptando cualquier renovación más intensa a la variedad cultivada.
También es buen momento para evaluar las plantas viejas
Las fresas no mantienen indefinidamente el mismo nivel de productividad.
Si alguna planta lleva varias temporadas produciendo cada vez menos, el final del verano puede ser una buena ocasión para planificar su sustitución por una planta joven obtenida de un estolón sano.
De esta manera puedes renovar progresivamente el cultivo sin tener que cambiar toda la plantación de una vez.
Una rutina práctica para finales del verano
- Revisa todas las plantas.
- Identifica hojas secas, dañadas o enfermas.
- Córtalas con tijeras limpias.
- No dañes la corona central.
- Retira frutos viejos y restos vegetales.
- Localiza todos los estolones.
- Decide qué plantas jóvenes quieres conservar.
- Deja que esas plantas desarrollen buenas raíces.
- Corta los estolones innecesarios.
- Retira cuidadosamente las malas hierbas.
- Comprueba la posición de las coronas.
- Revisa el estado del acolchado.
- Ajusta el riego a las temperaturas más suaves.
- Abona únicamente cuando sea necesario y con una dosis adecuada.
- Vigila durante las siguientes semanas la aparición de nuevas hojas y posibles enfermedades.
Errores que conviene evitar
- Cortar indiscriminadamente todas las hojas.
- Dañar la corona al podar.
- Arrancar los estolones tirando de ellos.
- Conservar todas las plantas hijas aunque el espacio esté saturado.
- Enterrar la corona bajo tierra o acolchado.
- Remover profundamente alrededor de las raíces.
- Mantener automáticamente el riego intenso del verano.
- Aplicar demasiado fertilizante para intentar recuperar rápidamente las plantas.
- Realizar una renovación intensa sin saber qué tipo de fresa estás cultivando.
El objetivo no es que queden bonitas inmediatamente
Después del saneamiento, la plantación puede parecer menos frondosa, pero esa no es la finalidad principal.
Lo importante es conseguir plantas saludables, espacio suficiente, coronas despejadas y una cantidad controlada de nuevos ejemplares.
Además, eliminar hojas muy deterioradas y restos acumulados facilita observar rápidamente cualquier problema durante el otoño.
Las plantas jóvenes que hayas seleccionado tendrán también espacio para establecer sus raíces antes de la siguiente temporada.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que cortar todas las hojas al terminar el verano?
No. Para un mantenimiento general, elimina principalmente las hojas secas, dañadas o enfermas. Las renovaciones más intensas dependen del tipo de fresa y del momento en que haya terminado su producción.
¿Debo eliminar todos los estolones?
No necesariamente. Puedes conservar algunos para obtener nuevas plantas, especialmente si quieres renovar ejemplares antiguos.
¿Cuándo puedo separar una planta hija?
Cuando haya desarrollado raíces propias y esté firmemente establecida en el suelo o en su recipiente.
¿Puedo tirar del estolón para quitarlo?
Es mejor cortarlo con tijeras limpias para evitar dañar la planta madre o las raíces.
¿Hay que seguir regando durante el otoño?
Sí cuando sea necesario, pero ajustando la frecuencia a la temperatura, las lluvias y la humedad real del suelo.
¿Debo abonar después del saneamiento?
Solo si las condiciones del cultivo lo requieren. Utiliza un fertilizante apropiado y evita superar las cantidades recomendadas.
¿Cuál es la tarea más importante al terminar el verano?
Revisar y sanear la plantación mientras decides qué hacer con los estolones. Eliminar material deteriorado y evitar que las plantas terminen excesivamente amontonadas ayuda a preparar unas fresas mejor organizadas y saludables para afrontar los meses siguientes y llegar en buenas condiciones a la próxima cosecha.