Sacas la colada de la lavadora y encuentras camisetas, camisas y pantalones mucho más arrugados de lo esperado. Aunque el centrifugado influye, hay un error muy común que puede empeorar considerablemente el problema: llenar demasiado el tambor.
Cuando introduces tanta ropa que las prendas apenas tienen espacio para moverse, quedan comprimidas y retorcidas unas contra otras durante el lavado y el centrifugado. El resultado puede ser una colada con más pliegues y arrugas difíciles de eliminar.
La solución empieza antes de pulsar el botón: no convertir el tambor en una maleta que necesitas cerrar a presión.
Por qué sobrecargar la lavadora produce más arrugas
La ropa necesita cierto espacio para moverse durante el ciclo.
Si el tambor está excesivamente lleno, las prendas pueden permanecer apelmazadas y enredarse entre sí.
Durante el centrifugado, esa masa de tejido queda presionada contra el tambor.
Cuando finalmente sacas la ropa, muchos de esos pliegues están muy marcados.
Además, una carga excesiva puede perjudicar el lavado y el aclarado.
No te fijes únicamente en si cabe una prenda más
Que físicamente puedas introducir otro pantalón no significa que debas hacerlo.
La capacidad máxima de una lavadora se expresa normalmente en kilogramos de ropa seca, pero el límite apropiado puede variar según el programa.
Un ciclo para algodón puede admitir una carga diferente a uno para prendas delicadas, sintéticas o lana.
Por eso, la referencia más fiable es el manual de tu modelo.
El sencillo truco de la mano
Existe una comprobación doméstica útil para detectar un tambor claramente abarrotado.
Con la ropa introducida sin comprimirla, comprueba si todavía existe algo de espacio libre en la parte superior del tambor.
Si necesitas empujar y aplastar las prendas para conseguir cerrar cómodamente, probablemente estás intentando lavar demasiado de una vez.
No obstante, la “regla de la mano” es solo orientativa. Respeta siempre la carga máxima correspondiente al programa seleccionado.
No empujes la ropa hacia el fondo
Otro error frecuente consiste en llenar el tambor, presionar las prendas hacia dentro y descubrir que mágicamente aparece espacio para unas cuantas más.
Ese espacio no es realmente libre.
Simplemente has comprimido los tejidos.
Introduce las prendas sueltas, sin convertirlas en un bloque compacto.
Algunas prendas necesitan todavía más espacio
Camisas, blusas y tejidos que se arrugan fácilmente pueden beneficiarse especialmente de cargas moderadas.
Si quieres que una camisa salga relativamente lisa, mezclarla dentro de un tambor abarrotado con toallas, pantalones y muchas otras prendas no suele ser la mejor estrategia.
Agrupa la ropa según sus necesidades de lavado.
El centrifugado también importa
Una velocidad de centrifugado elevada elimina más agua, pero puede dejar determinados tejidos más marcados.
Si las etiquetas de las prendas y el programa lo permiten, una velocidad más moderada puede ayudar con ropa propensa a arrugarse.
El inconveniente es que saldrá con más humedad y necesitará más tiempo para secarse.
Busca un equilibrio según el tejido.
Utiliza el programa apropiado
Muchas lavadoras incluyen ciclos para:
- Sintéticos.
- Camisas.
- Delicados.
- Fácil planchado.
- Prendas mixtas.
Estos programas pueden modificar el movimiento del tambor, la carga recomendada y el centrifugado.
No utilices automáticamente el mismo ciclo intensivo para toda la ropa.
Consulta las etiquetas y las instrucciones del aparato.
El segundo gran error ocurre cuando termina el ciclo
Incluso una carga correctamente dimensionada puede terminar muy arrugada si permanece horas formando una bola húmeda dentro del tambor.
Retira la ropa cuanto antes cuando finalice el lavado.
Los pliegues que quedan comprimidos durante mucho tiempo pueden marcarse más.
Sacude cada prenda
Antes de tender una camiseta o una camisa, sujétala y dale unas sacudidas firmes pero controladas.
Después estira suavemente:
- Mangas.
- Costuras.
- Cuellos.
- Perneras.
- Bajos.
Este gesto de pocos segundos puede eliminar numerosos pliegues mientras el tejido todavía está húmedo.
Tiende las camisas correctamente
Para prendas que quieres mantener relativamente lisas, la forma de secarlas también importa.
Algunas camisas pueden secarse en una percha adecuada si la etiqueta lo permite.
Abotona ligeramente cuando sea útil, coloca correctamente el cuello y alisa el tejido con las manos.
La gravedad hará parte del trabajo mientras se seca.
No hagas una bola dentro del cesto
Has sacado rápidamente la colada y has solucionado el primer problema.
Pero después la dejas media hora comprimida dentro de un cesto.
El resultado puede ser parecido.
Si vas a tenderla, hazlo cuanto antes.
Si necesitas esperar unos minutos, evita aplastar innecesariamente las prendas.
Cuidado al mezclar prendas muy diferentes
Una camisa ligera puede terminar completamente enrollada alrededor de prendas más grandes.
Cuando sea práctico, separa tejidos muy delicados o propensos a arrugarse de cargas pesadas.
Esto también permite seleccionar un programa más adecuado para cada grupo.
No utilices más detergente para solucionar las arrugas
Añadir detergente adicional no proporciona más espacio dentro del tambor.
Utiliza la cantidad recomendada según el producto, el tamaño de la carga, la dureza del agua y las indicaciones de tu lavadora.
Un exceso puede dificultar el aclarado y dejar residuos.
Las arrugas se combaten principalmente mediante carga adecuada, programa correcto, centrifugado apropiado y secado rápido.
Comprueba las etiquetas antes de experimentar
No todas las prendas pueden tratarse igual.
Una camisa de algodón, una blusa sintética y un jersey de lana pueden necesitar cuidados completamente distintos.
La etiqueta te indicará las condiciones de lavado y secado permitidas.
Si una prenda es especialmente delicada, sigue esas instrucciones antes que cualquier truco doméstico.
Si utilizas secadora
Cuando las prendas sean aptas para secadora, tampoco conviene sobrecargarla.
La ropa necesita espacio para moverse.
Retirar determinadas prendas cuando termina el programa y doblarlas o colgarlas rápidamente puede ayudar a reducir arrugas.
Respeta siempre las etiquetas y los programas correspondientes.
Una carga pequeña tampoco significa llenar el tambor de agua
Las lavadoras modernas ajustan muchos parámetros según el programa y, en algunos modelos, según la carga detectada.
No intentes modificar manualmente el funcionamiento del aparato salvo que sus controles lo permitan.
Simplemente utiliza la cantidad de ropa y el ciclo recomendados.
Haz una prueba en tu próxima colada
Si normalmente llenas la lavadora hasta que apenas puedes introducir nada más, prueba algo sencillo.
La próxima vez coloca una carga más moderada.
Utiliza el mismo tipo de prendas y un programa adecuado.
Después compara cómo salen.
Si observas que están menos apelmazadas y resulta más fácil sacudirlas y tenderlas, probablemente habrás identificado parte del problema.
Errores que conviene evitar
- Llenar el tambor hasta comprimir la ropa.
- Empujar las prendas para conseguir introducir unas cuantas más.
- Ignorar la carga máxima específica del programa.
- Utilizar siempre el centrifugado máximo sin considerar el tejido.
- Mezclar prendas delicadas con cargas muy pesadas cuando no conviene.
- Dejar la colada húmeda durante horas dentro de la lavadora.
- Amontonarla después dentro del cesto.
- Tender las prendas sin sacudirlas ni estirarlas.
- Pensar que añadir más detergente reducirá las arrugas.
- Ignorar las instrucciones de las etiquetas.
El método resumido
Si quieres que la próxima colada salga menos arrugada:
introduce la ropa sin comprimir → respeta la carga recomendada para el programa → deja espacio para que las prendas puedan moverse → selecciona un ciclo y centrifugado apropiados → retira la colada al terminar → sacude y alisa cada prenda → tiéndela cuanto antes.
El detalle más importante ocurre antes de empezar el lavado: si necesitas aplastar la ropa para conseguir meter una última camiseta, probablemente esa camiseta debería esperar a la siguiente colada.
Dos cargas correctamente dimensionadas pueden requerir algo más de organización, pero también pueden evitar que saques del tambor una enorme bola de ropa húmeda llena de pliegues que después tendrás que combatir con la plancha.