Ese pequeño “chirrido” que aparece con cada paso puede convertir unas zapatillas aparentemente perfectas en algo bastante molesto. A veces empieza después de mojarlas; otras, aparece cuando llevan cierto tiempo de uso.
Antes de pensar que están estropeadas, prueba algo muy sencillo: saca las plantillas, limpia y seca bien el interior y vuelve a colocarlas correctamente.
En muchas zapatillas, el ruido no procede directamente de la suela contra el suelo, sino del movimiento y la fricción entre la plantilla y el interior del calzado.
Primero descubre de dónde viene el ruido
Ponte las zapatillas y camina lentamente por diferentes superficies.
Después presiónalas con las manos y flexiona ligeramente la suela.
Intenta distinguir si el sonido procede de:
- La suela exterior.
- El talón.
- La plantilla.
- La lengüeta.
- Los cordones.
- Alguna pieza decorativa.
- El interior de la zapatilla.
Encontrar el origen evita aplicar soluciones que no tienen ninguna relación con el problema.
Haz la prueba sin la plantilla
Si la plantilla es extraíble, retírala con cuidado.
Camina unos pocos pasos con la zapatilla sin ella únicamente para comprobar el ruido, siempre que resulte cómodo y seguro.
Si el chirrido desaparece, acabas de encontrar una pista importante: probablemente existe fricción entre la plantilla y la base interior.
Limpia debajo de la plantilla
Una pequeña cantidad de polvo, arena o suciedad puede quedar atrapada debajo.
Sacude la zapatilla y utiliza un cepillo suave o una aspiradora con poca potencia para retirar las partículas.
Limpia también la cara inferior de la plantilla según el material.
A veces este gesto es suficiente.
Comprueba si existe humedad
Si las zapatillas se han mojado recientemente o las has lavado, puede quedar humedad debajo de la plantilla incluso cuando exteriormente parecen secas.
Sácala y toca cuidadosamente el interior.
Una zona ligeramente húmeda puede favorecer determinados chirridos al caminar.
Deja que se sequen completamente
Retira las plantillas y deja las zapatillas abiertas en un lugar ventilado.
Evita volver a montarlas mientras el interior siga húmedo.
Puedes introducir papel absorbente limpio para ayudar a retirar parte de la humedad, sustituyéndolo cuando esté mojado.
No utilices calor intenso para acelerar el proceso
Colocar las zapatillas directamente sobre un radiador o utilizar aire extremadamente caliente puede afectar adhesivos, espumas y determinados materiales.
Es preferible dejarlas secar gradualmente a temperatura ambiente siguiendo las recomendaciones del fabricante.
Revisa cómo está colocada la plantilla
Una plantilla ligeramente desplazada puede doblarse o rozar contra los laterales con cada paso.
Sácala y vuelve a introducirla asegurándote de que:
el talón queda centrado → los bordes permanecen planos → la punta llega correctamente al fondo → no existen dobleces.
Después vuelve a probar las zapatillas.
Mira si la plantilla está deformada
Con el uso, algunas plantillas pierden su forma.
Sácala y colócala sobre una superficie plana.
Si presenta zonas dobladas, espuma deteriorada o bordes levantados, el problema puede estar en la propia plantilla.
Cuando esté muy desgastada, quizá sea necesario sustituirla por un recambio adecuado.
Comprueba los cordones
No todos los ruidos proceden de abajo.
En determinadas zapatillas, los cordones pueden rozar contra ojales o piezas sintéticas y producir pequeños chirridos.
Afloja los cordones, vuelve a colocarlos correctamente y ajusta la tensión.
Si el sonido cambia, ya tienes otra pista.
La lengüeta también puede rozar
Camina unos pasos observando si el ruido aparece cuando se mueve la parte superior del pie.
Una lengüeta desplazada puede rozar contra los laterales.
Colócala correctamente y comprueba si las zapatillas disponen de una presilla para mantenerla centrada.
¿El ruido aparece únicamente en ciertos suelos?
Esta comprobación es fundamental.
Camina sobre una superficie diferente.
Si las zapatillas solo chirrían sobre baldosas muy lisas o determinados pavimentos, el sonido puede proceder simplemente de la interacción entre la goma de la suela y el suelo.
En ese caso, desmontar la plantilla probablemente no solucionará nada.
Limpia la suela exterior
Una suela con restos de productos, suciedad o determinadas sustancias puede producir más ruido sobre superficies lisas.
Límpiala siguiendo las recomendaciones del fabricante y deja que se seque.
No apliques aceites ni sustancias resbaladizas para intentar eliminar el chirrido.
No lijes la suela por sistema
En internet aparecen trucos que recomiendan desgastar deliberadamente la goma.
Esto puede reducir el agarre, alterar el diseño de la suela y acortar la vida útil del calzado.
Antes de modificar permanentemente una zapatilla, identifica la causa real.
Tampoco pongas lubricante
Aceites, siliconas y otros lubricantes no deberían aplicarse indiscriminadamente sobre una suela.
Podrían hacerla resbaladiza.
Si el ruido procede del exterior, utiliza únicamente procedimientos compatibles con el calzado.
El talco es un truco conocido, pero no siempre es necesario
A veces se recomienda poner polvo debajo de la plantilla para reducir humedad o fricción.
Antes de hacerlo, prueba primero el método más sencillo:
retirar → limpiar → secar → recolocar.
Introducir polvos dentro de unas zapatillas puede no ser apropiado para todos los materiales y puede resultar problemático para algunas personas sensibles al polvo.
Si utilizas plantillas ortopédicas
No las modifiques ni añadas materiales debajo sin considerar sus indicaciones específicas.
Una plantilla diseñada para modificar el apoyo del pie debe permanecer correctamente colocada.
Si genera ruido persistente, consulta las recomendaciones de su fabricante o del profesional que la indicó.
Revisa si el ruido empezó después de lavar las zapatillas
Esta es una pista especialmente útil.
Si antes no chirriaban y comenzaron justo después del lavado, la humedad atrapada puede ser una posible explicación.
Retira las plantillas y permite un secado completo antes de probar otras soluciones.
No metas cualquier zapatilla en la lavadora
Aunque algunas admiten lavado a máquina, otras contienen adhesivos, espumas o materiales que pueden deteriorarse.
Consulta siempre las instrucciones del fabricante.
Que unas zapatillas hayan sobrevivido anteriormente a la lavadora no significa que todas puedan lavarse de la misma manera.
Si el sonido procede del interior de la suela
Hay un caso diferente.
Algunas zapatillas incorporan cámaras, espumas y varias capas en la mediasuela.
Si el ruido parece proceder claramente de una parte interna que no puedes acceder y continúa incluso después de limpiar y secar, puede existir un problema estructural.
No intentes abrir la suela.
Revisa si existen separaciones
Observa todo el perímetro.
Busca:
- Suela parcialmente despegada.
- Grietas.
- Talón deformado.
- Costuras abiertas.
- Piezas sueltas.
- Desgaste desigual.
Si encuentras una separación, el ruido puede ser simplemente uno de los síntomas.
Si son nuevas, no las modifiques
Unas zapatillas recién compradas que producen un chirrido interno persistente pueden tener un defecto.
Antes de lijar, pegar, perforar o modificar cualquier parte, comprueba las condiciones de devolución o garantía.
Una modificación casera podría dificultar una reclamación posterior.
Compara las dos zapatillas
¿Solo hace ruido la derecha?
Intercambia las plantillas, únicamente si son idénticas y extraíbles, y comprueba qué sucede.
Si el ruido “viaja” con la plantilla, tendrás una pista bastante clara.
Si permanece siempre en la misma zapatilla, probablemente el origen está en otra parte.
Haz los cambios uno por uno
No limpies la suela, cambies la plantilla, añadas polvo y ajustes los cordones simultáneamente.
Nunca sabrás qué funcionó.
Prueba en este orden:
localizar → retirar plantilla → limpiar → secar → recolocar → probar.
Si continúa, investiga las demás posibilidades.
Errores que conviene evitar
- Suponer automáticamente que el ruido procede de la suela exterior.
- Ignorar la humedad debajo de las plantillas.
- Volver a colocar las plantillas todavía mojadas.
- Secar las zapatillas con calor excesivo.
- Aplicar aceites o lubricantes sobre la suela.
- Lijar la goma sin identificar primero el problema.
- Modificar plantillas ortopédicas.
- Abrir o perforar una mediasuela para buscar el origen del sonido.
- Modificar unas zapatillas nuevas antes de comprobar la garantía.
- Probar muchos trucos simultáneamente.
El método resumido
Si tus zapatillas chirrían al caminar:
comprueba en qué superficie ocurre → localiza aproximadamente el sonido → retira las plantillas si son extraíbles → elimina polvo y partículas → comprueba si existe humedad → deja secar zapatillas y plantillas por separado → vuelve a colocarlas perfectamente planas → ajusta lengüeta y cordones → limpia la suela exterior → prueba nuevamente.
Muchas veces no necesitas hacer nada extraño con las zapatillas.
Sacar la plantilla, limpiar lo que se ha acumulado debajo, dejar que todo se seque y colocarla correctamente puede ser ese pequeño ajuste que faltaba.
Y si el chirrido continúa procediendo claramente del interior de la suela, especialmente en unas zapatillas nuevas, es mejor consultar al fabricante o vendedor antes de empezar a modificarlas.