Después de preparar un guiso, legumbres, carne o una receta con especias, puedes lavar perfectamente la olla a presión y descubrir que, al día siguiente, todavía conserva olor. Muchas veces el problema no está en el recipiente de acero, sino en la junta de goma o silicona de la tapa.
Esta pieza permanece en contacto con vapor, grasa y aromas durante la cocción. Dependiendo del material y del modelo, puede retener olores con mayor facilidad que el cuerpo metálico de la olla.
En lugar de añadir más detergente a toda la olla, conviene desmontar la junta cuando el fabricante permita hacerlo, lavarla por separado y comprobar también la ranura donde se coloca.
Espera hasta que la olla esté completamente fría
Nunca desmontes una olla a presión mientras exista presión en su interior.
Antes de empezar:
- apaga el fuego o desconecta el aparato;
- deja que pierda completamente la presión;
- espera hasta que pueda manipularse con seguridad;
- abre siguiendo las instrucciones del fabricante.
La válvula, los sistemas de seguridad y la junta forman parte del funcionamiento seguro del aparato, por lo que no deben manipularse de cualquier manera.
Comprueba primero si la junta puede desmontarse
En muchas ollas a presión tradicionales, la junta puede retirarse para limpiarla. Sin embargo, el diseño varía entre fabricantes.
Consulta el manual antes de tirar de ella.
Observa también cómo está colocada. Tendrás que instalarla exactamente en la posición correcta después de limpiarla.
Si la junta no está diseñada para desmontarse durante el mantenimiento habitual, sigue el procedimiento específico indicado para tu modelo.
Retira la junta con suavidad
Cuando el fabricante permita desmontarla, hazlo con las manos limpias y sin utilizar herramientas afiladas.
No emplees:
- cuchillos;
- destornilladores;
- tijeras;
- pinzas metálicas puntiagudas.
Una pequeña perforación, corte o deformación puede impedir posteriormente que la olla selle correctamente.
Una junta dañada no debería seguir utilizándose simplemente porque todavía encaja en la tapa.
Lava la goma por separado
Para una junta lavable compatible, prepara aproximadamente:
1 litro de agua templada + 5 ml de lavavajillas suave.
Introduce la junta y límpiala con una esponja suave.
Pasa los dedos cuidadosamente por toda su superficie para retirar la película grasa.
Si tiene pequeños canales o relieves, presta especial atención a ellos.
No necesitas utilizar un estropajo abrasivo.
Si el olor permanece, prolonga un poco el lavado
Algunos alimentos dejan aromas especialmente persistentes.
Cebolla, ajo, pescado, curry y determinados guisos especiados pueden impregnar temporalmente la junta.
Si después de un primer lavado todavía notas olor, déjala unos 10-15 minutos en agua templada con una pequeña cantidad de detergente suave, siempre que el fabricante permita el remojo.
Después vuelve a lavarla.
No prolongues el remojo durante horas sin saber si el material lo admite.
No intentes eliminar el olor con productos agresivos
Una junta de olla a presión no es simplemente un trozo de goma cualquiera. Es un componente de seguridad que debe conservar su forma y elasticidad.
Evita aplicar automáticamente:
- lejía concentrada;
- disolventes;
- limpiadores de horno;
- desengrasantes agresivos;
- alcohol concentrado;
- productos abrasivos.
Tampoco hiervas la junta para eliminar el olor salvo que el fabricante indique expresamente que puede hacerse.
¿Y el bicarbonato o el vinagre?
Son habituales en los trucos domésticos para eliminar olores, pero no deberían aplicarse automáticamente a todas las juntas.
El material puede variar entre modelos.
Antes de utilizar vinagre, bicarbonato u otro producto distinto de un detergente suave, comprueba las recomendaciones del fabricante.
Muchas veces un buen lavado con agua templada y lavavajillas, seguido de secado y ventilación, es suficiente.
Limpia también la ranura de la tapa
No servirá de mucho dejar impecable la junta si vuelves a colocarla sobre una ranura llena de grasa.
Con la junta retirada, revisa la zona donde se asienta.
Puedes encontrar:
- pequeñas gotas de grasa;
- restos de salsa;
- partículas de comida;
- humedad.
Utiliza una microfibra o esponja suave compatible con el material.
No introduzcas objetos afilados en las ranuras.
Revisa la válvula según el manual
Si el olor parece proceder de toda la tapa, puede haber residuos en otras piezas.
Las válvulas y conductos de vapor también requieren mantenimiento, pero deben limpiarse exactamente como indica el fabricante.
No desmontes mecanismos de seguridad si el manual no indica que están diseñados para ello.
Nunca introduzcas objetos en una válvula sin comprobar previamente el procedimiento correcto para tu modelo.
Aclara muy bien la junta
Después de lavarla, elimina completamente el detergente.
Aclara con agua limpia hasta que no quede espuma.
Los residuos de jabón no deberían permanecer en una pieza que estará expuesta nuevamente al vapor durante la cocción.
Comprueba también que no queden restos dentro de sus relieves.
Déjala secar antes de montarla
No tengas prisa por volver a colocar la junta.
Sacude suavemente el exceso de agua y déjala secar según las recomendaciones del fabricante.
Puedes apoyarla sobre una superficie limpia y seca, sin doblarla ni estirarla.
Una vez seca, comprueba nuevamente si conserva un olor intenso.
Un ligero aroma residual no siempre significa que la pieza esté sucia, especialmente después de cocinar alimentos muy aromáticos.
Aprovecha para inspeccionarla
Cada vez que desmontes la junta, observa su estado.
Busca:
- grietas;
- cortes;
- deformaciones;
- endurecimiento;
- zonas excesivamente estiradas;
- pérdida de elasticidad.
La junta debe mantener las características necesarias para proporcionar el sellado previsto.
Si está deteriorada, sustitúyela por una pieza compatible siguiendo las recomendaciones del fabricante.
Vuelve a colocarla correctamente
Cuando esté limpia y seca, instala la junta en su posición.
No la estires innecesariamente.
Comprueba que quede asentada de manera uniforme y que ninguna parte esté doblada o fuera de su ranura.
Antes de volver a cocinar, revisa también que las válvulas y demás componentes de seguridad estén correctamente montados.
En una olla a presión, el montaje correcto es más importante que eliminar completamente un aroma residual.
No guardes la olla húmeda y completamente cerrada
Después de limpiarla, evita dejar humedad atrapada durante largos períodos.
Si el fabricante lo permite, guarda la olla de manera que pueda permanecer ventilada.
No coloques la tapa herméticamente cerrada mientras las piezas todavía estén húmedas.
La ventilación ayuda a que desaparezcan los olores residuales y evita mantener un ambiente húmedo dentro del recipiente.
Errores que conviene evitar
- Desmontar la olla cuando todavía tiene presión.
- Tirar de la junta con un cuchillo.
- Limpiar únicamente el recipiente metálico.
- Olvidar la ranura donde se coloca la goma.
- Frotar la junta con un estropajo abrasivo.
- Utilizar lejía concentrada o disolventes.
- Hervir la junta sin comprobar las instrucciones.
- Dejarla en remojo durante horas.
- Montarla todavía cubierta de detergente.
- Estirarla innecesariamente.
- Ignorar grietas o deformaciones.
- Volver a utilizar una junta claramente deteriorada.
- Desmontar válvulas sin seguir el manual.
Cómo limpiar la junta paso a paso
- Termina la cocción.
- Apaga la olla.
- Espera hasta que haya perdido completamente la presión.
- Deja que alcance una temperatura segura.
- Abre según las instrucciones del fabricante.
- Consulta cómo se desmonta la junta.
- Retírala cuidadosamente con las manos.
- Inspecciona su superficie.
- Prepara 1 litro de agua templada con unos 5 ml de lavavajillas suave.
- Lava la junta con una esponja suave.
- Limpia cuidadosamente sus relieves.
- Si el fabricante lo permite y persiste el olor, déjala unos 10-15 minutos en la solución.
- Limpia mientras tanto la ranura de la tapa.
- Revisa las piezas accesibles indicadas en el manual.
- Aclara completamente la junta.
- Elimina cualquier resto de detergente.
- Déjala secar.
- Comprueba que no tenga grietas ni deformaciones.
- Instálala correctamente.
- Verifica que todas las piezas de seguridad estén bien colocadas antes del siguiente uso.
El olor puede estar en una sola pieza
Cuando toda la olla parece conservar el aroma del guiso anterior, no necesariamente necesitas volver a lavar cada centímetro.
La junta está expuesta directamente al vapor cargado de aromas y grasa, por lo que limpiarla por separado puede ser mucho más eficaz que limitarse a pasar una esponja por la tapa con la goma todavía instalada.
Retírala únicamente si tu modelo lo permite, limpia también su alojamiento, aclara y seca cuidadosamente.
Y aprovecha ese momento para inspeccionarla. En una olla a presión, una junta no solo debe estar limpia: también debe encontrarse en buen estado y correctamente instalada.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la junta conserva olor aunque esté limpia?
Algunos materiales pueden retener temporalmente aromas de alimentos muy intensos, especialmente después de cocinar con ajo, cebolla, pescado o especias.
¿Puedo dejarla toda la noche en agua?
No es recomendable hacerlo automáticamente. Sigue las indicaciones del fabricante sobre remojo y mantenimiento.
¿Puedo utilizar vinagre para quitar el olor?
Solo si es compatible con la junta y el fabricante permite su uso. Empieza preferentemente con agua templada y detergente suave.
¿Puedo meter la junta en el lavavajillas?
Depende del modelo y del material. Consulta el manual antes de hacerlo.
¿Tengo que limpiar la ranura de la tapa?
Sí. Puede acumular grasa y residuos que vuelvan a ensuciar la junta después de montarla.
¿Cuándo debo cambiar la junta?
Cuando presente daños, pérdida de elasticidad o cuando haya alcanzado el intervalo de sustitución recomendado por el fabricante.
¿Puedo seguir utilizando la olla si la junta tiene una pequeña grieta?
No conviene utilizar una olla a presión con una junta dañada. Sustituye la pieza por una compatible y sigue las instrucciones del fabricante antes de volver a usar el aparato.