Descongelar alimentos sobre una bandeja es una buena forma de evitar que posibles líquidos terminen directamente sobre otras superficies. Sin embargo, después de retirar el alimento, la bandeja puede parecer completamente limpia y llevarnos a cometer un error: secar unas gotas y volver a guardarla sin lavarla correctamente.
Esto es especialmente importante cuando has descongelado carne, pollo, pescado o marisco crudos. Los líquidos que desprenden pueden contener microorganismos que no podemos detectar simplemente mirando u oliendo la bandeja.
Por eso, después de cada uso con alimentos crudos, trátala como cualquier otro utensilio que haya estado en contacto con ellos: lávala correctamente antes de volver a utilizarla.
Primero: descongela de forma segura
Antes incluso de hablar de limpieza, conviene recordar dónde debe realizarse la descongelación.
Para alimentos perecederos, una opción segura es hacerlo dentro del frigorífico, colocando el alimento en un recipiente o bandeja que pueda contener cualquier líquido.
También existen métodos seguros mediante agua fría o microondas cuando se siguen correctamente y, en los casos necesarios, se cocina inmediatamente después.
Lo que no conviene es dejar carne, pescado u otros alimentos perecederos descongelándose durante horas sobre la encimera a temperatura ambiente.
Coloca la bandeja en la parte inferior del frigorífico
Si estás descongelando carne o pescado crudos, procura colocarlos en una zona donde un posible derrame no pueda caer sobre alimentos listos para comer.
Una balda inferior suele resultar práctica.
La bandeja debe tener bordes suficientemente altos para contener los líquidos.
No confíes únicamente en el envoltorio original.
Aunque no veas líquido, lávala
Un envase puede dejar únicamente una película prácticamente invisible.
Eso no significa que la bandeja esté limpia.
Después de retirar el alimento:
- lleva la bandeja directamente al fregadero;
- evita colocar encima otros utensilios;
- lávate las manos cuando sea necesario;
- limpia la bandeja antes de reutilizarla.
No necesitas esperar a encontrar una mancha evidente.
Utiliza agua caliente y lavavajillas
Si la bandeja admite lavado manual, utiliza agua corriente y lavavajillas.
Aplica suficiente producto para generar espuma y frota toda la superficie.
No limpies únicamente el punto donde estaba el alimento.
Recorre:
- centro;
- bordes;
- esquinas;
- asas;
- cara inferior;
- pequeños relieves.
Las esquinas son especialmente fáciles de olvidar.
Presta atención al borde interior
Si la bandeja tiene un pequeño reborde, los líquidos pueden acumularse allí.
Utiliza una esponja o cepillo limpio apropiado para llegar a toda la unión.
Pasa varias veces por el perímetro.
Si existen ranuras o relieves, comprueba que no queden restos atrapados.
Limpia también la cara inferior
Quizá hayas colocado la bandeja sobre una balda que tenía alguna gota o hayas tocado la base con las manos mientras manipulabas el alimento.
Por eso merece la pena lavar también el exterior.
No asumas que solo necesita atención la superficie superior.
Aclara completamente
Después del lavado, aclara con agua corriente.
Comprueba las esquinas.
No deberían quedar:
- espuma;
- grasa;
- partículas;
- residuos visibles.
Después deja secar la bandeja correctamente o utiliza un método de secado higiénico.
¿Puede ir al lavavajillas?
Si el fabricante indica que es apta, puedes utilizarlo.
Colócala de manera que el agua pueda alcanzar correctamente las superficies.
No todas las bandejas soportan las mismas temperaturas, especialmente determinados plásticos.
Comprueba siempre las indicaciones del fabricante.
¿Hay que desinfectarla?
Para muchos utensilios domésticos, un lavado completo con agua y lavavajillas elimina la suciedad y reduce considerablemente los microorganismos.
En determinadas situaciones puede ser apropiado realizar además una desinfección, especialmente tras contaminación con alimentos crudos.
Si decides hacerlo, utiliza únicamente un desinfectante apto para superficies en contacto con alimentos y sigue exactamente:
- concentración;
- tiempo de contacto;
- necesidad o no de aclarado;
- precauciones indicadas en la etiqueta.
No improvises concentraciones.
Nunca mezcles productos de limpieza
Especialmente importante: no mezcles lejía con vinagre, amoníaco, alcohol u otros limpiadores.
Estas combinaciones pueden producir gases peligrosos.
Si utilizas un producto desinfectante, sigue únicamente las instrucciones de su etiqueta.
Más producto no significa una superficie más segura.
Limpia inmediatamente cualquier derrame del frigorífico
Cuando retires la bandeja, mira la balda.
Si encuentras una gota que ha salido fuera, no la ignores.
Retira temporalmente los alimentos próximos cuando sea necesario y limpia la zona siguiendo las recomendaciones del fabricante del frigorífico.
Después lávate las manos.
Revisa debajo de la bandeja
Puede existir líquido en la base aunque la superficie del frigorífico parezca seca.
Levántala con cuidado.
Observa:
- balda;
- borde frontal;
- soportes;
- zonas próximas.
Una pequeña gota puede desplazarse bastante antes de detenerse.
Evita la contaminación cruzada
Después de manipular alimentos crudos, presta atención a lo que tocas.
Por ejemplo:
- tirador del frigorífico;
- grifo;
- bote de lavavajillas;
- encimera;
- teléfono móvil.
Lávate las manos con agua y jabón antes de continuar manipulando otros alimentos.
Si has contaminado alguna superficie, límpiala adecuadamente.
No coloques alimentos cocinados en la misma bandeja sin lavarla
Este error es especialmente importante.
Imagina que descongelas pollo en una bandeja, lo cocinas y después utilizas esa misma bandeja para llevarlo a la mesa.
Si no la has lavado correctamente entre ambas operaciones, puedes volver a contaminar el alimento ya cocinado.
Utiliza otra bandeja limpia o lava completamente la primera antes de reutilizarla.
Lo mismo ocurre con las pinzas y platos
La regla no afecta únicamente a la bandeja.
Cualquier utensilio que haya tocado carne, pescado o aves crudos debe mantenerse separado de los alimentos ya cocinados hasta haber sido correctamente lavado.
Esto incluye:
- platos;
- cuchillos;
- tablas;
- pinzas;
- recipientes.
No laves carne o pollo crudos
Limpiar la bandeja sí; lavar el pollo crudo bajo el grifo, no.
Las salpicaduras pueden dispersar microorganismos alrededor del fregadero y sobre otras superficies.
La cocción adecuada es la encargada de hacer seguro el alimento, no un enjuague previo.
Si utilizas una bandeja de plástico
Revisa periódicamente su estado.
Los arañazos profundos y las grietas pueden dificultar la limpieza.
Si una bandeja está muy deteriorada, considera sustituirla.
No utilices estropajos extremadamente abrasivos que creen todavía más marcas.
Si es de acero inoxidable
Lávala con agua y lavavajillas y presta atención a las esquinas y uniones.
Aclara bien.
Después puedes secarla para evitar marcas de agua.
No necesitas recurrir automáticamente a productos abrasivos.
Si es de cristal
Comprueba que no tenga:
- grietas;
- bordes dañados;
- pequeñas roturas.
Evita cambios bruscos de temperatura si el fabricante advierte contra ellos.
Una fuente de cristal apta para alimentos puede resultar muy práctica porque permite ver fácilmente si ha quedado algún residuo.
Ten una bandeja dedicada si descongelas con frecuencia
Si descongelas carne o pescado habitualmente, puedes reservar un recipiente para esta función.
Busca uno:
- fácil de lavar;
- con bordes elevados;
- suficientemente grande;
- que quepa cómodamente en el frigorífico.
Esto simplifica mucho la rutina y ayuda a mantener contenidos los posibles derrames.
No utilices una bandeja demasiado plana
Si el alimento desprende bastante líquido, un plato completamente plano puede no ser suficiente.
Elige un recipiente con borde.
Debe poder contener el líquido incluso si el paquete se desplaza ligeramente.
Lava también los recipientes reutilizables
Si colocas el alimento dentro de una caja hermética para descongelarlo, la misma regla se aplica.
Lava:
- recipiente;
- tapa;
- junta;
- ranuras.
Si la junta de silicona es extraíble según el fabricante, retírala periódicamente para limpiar la zona correctamente.
Una rutina sencilla después de descongelar
Cuando el alimento esté listo:
- Retíralo de la bandeja.
- Manipúlalo siguiendo prácticas seguras.
- Lleva la bandeja al fregadero.
- Lávate las manos cuando corresponda.
- Lava la bandeja con agua y lavavajillas.
- Frota bordes y esquinas.
- Limpia también la parte inferior.
- Aclara completamente.
- Desinfecta únicamente cuando sea apropiado y siguiendo las instrucciones del producto.
- Déjala secar.
- Comprueba la balda del frigorífico.
- Limpia cualquier derrame inmediatamente.
Son pocos minutos y evitas que una superficie aparentemente limpia se convierta en un punto olvidado.
No confíes únicamente en el olor
Una bandeja que no huele mal no está necesariamente limpia.
Los microorganismos responsables de enfermedades transmitidas por alimentos no tienen por qué producir un olor detectable.
Por eso la regla debe ser sencilla:
si ha estado en contacto con líquidos de alimentos crudos, se lava.
No necesitas decidirlo según su aspecto.
¿Y si el alimento estaba dentro de una bolsa cerrada?
Si estás completamente seguro de que el envase permaneció intacto y la bandeja no tuvo contacto con ningún líquido, el riesgo es diferente.
Aun así, revisa el recipiente.
Los envases pueden tener pequeñas fugas difíciles de detectar.
Cuando exista cualquier duda después de descongelar carne o pescado crudos, lavar la bandeja es una medida sencilla.
Errores que conviene evitar
- Descongelar alimentos perecederos durante horas a temperatura ambiente.
- Confiar únicamente en el envoltorio para contener líquidos.
- Secar la bandeja con papel y guardarla sin lavarla.
- Limpiar únicamente el centro y olvidar los bordes.
- Utilizar la misma bandeja para alimentos cocinados sin lavarla antes.
- Ignorar pequeñas gotas dentro del frigorífico.
- Lavar pollo crudo bajo el grifo.
- Mezclar diferentes productos de limpieza.
- Utilizar una bandeja agrietada o muy deteriorada.
- Pensar que ausencia de olor significa ausencia de contaminación.
Para ir un poco más allá
La próxima vez que descongeles algo, fíjate no solamente en la bandeja sino en todo el recorrido del alimento.
¿Has tocado el tirador del frigorífico después de manipular el paquete? ¿La bolsa ha rozado la encimera? ¿Has utilizado unas pinzas que después tocarán el alimento cocinado?
Pensar en ese recorrido ayuda a evitar la contaminación cruzada sin necesidad de llenar la cocina de productos desinfectantes.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que lavar la bandeja aunque parezca limpia?
Si ha contenido carne, aves, pescado o marisco crudos o sus líquidos, sí, lávala correctamente después de utilizarla.
¿Dónde es mejor descongelar alimentos perecederos?
El frigorífico es uno de los métodos seguros, utilizando un recipiente que pueda contener cualquier líquido. También existen métodos seguros con agua fría y microondas siguiendo las pautas adecuadas.
¿Puedo utilizar después la misma bandeja para el alimento cocinado?
Solo después de haberla lavado correctamente. Una alternativa sencilla es utilizar directamente una bandeja limpia diferente.
¿Tengo que lavar también la parte inferior?
Es recomendable, especialmente si has manipulado la bandeja con las manos contaminadas o existe posibilidad de derrame.
¿Necesito desinfectante?
No necesariamente para cada limpieza. Si se requiere desinfección, utiliza un producto adecuado para superficies en contacto con alimentos y sigue exactamente su etiqueta.
¿Cuál es la regla más fácil de recordar?
No decidas si la bandeja necesita limpieza por lo limpia que parece. Si ha estado en contacto con un alimento crudo o con sus líquidos durante la descongelación, lávala antes de volver a guardarla o utilizarla.