El truco de las abuelas para guardar las patatas y evitar que broten demasiado pronto

Comprar una bolsa de patatas y encontrar brotes pocos días después es un problema frecuente, especialmente cuando se guardan en una cocina cálida y luminosa. El método tradicional que sigue teniendo sentido es sencillo: mantenerlas en un lugar oscuro, fresco, seco y bien ventilado, en lugar de dejarlas dentro de una bolsa de plástico o junto a una ventana. Además, conviene separarlas de ciertos alimentos, revisar periódicamente las piezas almacenadas y comprar cantidades acordes al consumo de casa.

Sácalas de la bolsa de plástico y protégelas de la luz

Las patatas necesitan oscuridad y ventilación durante el almacenamiento. Una bolsa de plástico cerrada puede retener humedad, mientras que la exposición a la luz favorece que la piel se vuelva verde.

Necesitas: una cesta ventilada, caja de cartón con orificios o bolsa de papel; papel limpio y seco para el fondo y un lugar oscuro.

  1. Saca las patatas del envase y examínalas una por una. Separa las que estén golpeadas, húmedas o dañadas para utilizarlas primero si siguen siendo aptas.
  2. Coloca 1-2 hojas de papel limpio y seco en el fondo del recipiente si necesitas protegerlo, sin cerrar las entradas de aire.
  3. Distribuye las patatas sin comprimirlas. Una cesta o caja no debería quedar tan llena que impida la circulación de aire.
  4. Guárdalas completamente a oscuras, lejos del sol y de fuentes de calor.
  5. Revísalas cada 3-7 días y retira cualquier patata deteriorada.

No las laves antes de almacenarlas. Si tienen tierra seca, déjala hasta el momento de utilizarlas.

Busca el lugar más fresco de la despensa

La temperatura importa mucho. Una cocina cálida puede acelerar la aparición de brotes, mientras que unas condiciones frescas y estables prolongan el período de conservación.

Para almacenamiento doméstico, busca un espacio fresco, oscuro y ventilado, idealmente alrededor de 7-10 °C cuando sea posible. Una despensa fresca, un sótano adecuado o un armario alejado del horno pueden funcionar mejor que la encimera.

Evita situar las patatas junto al horno, lavavajillas, calentador o una ventana soleada. Tampoco las almacenes en lugares húmedos o con condensación.

Si tu casa se mantiene bastante por encima de esa temperatura, compra cantidades menores y consúmelas antes. En condiciones domésticas cálidas no existe ningún truco natural capaz de detener indefinidamente la brotación.

Mantén las patatas separadas de las cebollas

Guardar patatas y cebollas juntas en la misma cesta es una costumbre muy extendida, pero no es la mejor forma de conservarlas durante períodos prolongados.

Ambos productos liberan humedad y compuestos durante el almacenamiento que pueden perjudicar la conservación cuando permanecen amontonados juntos. Lo más sencillo es proporcionarles recipientes independientes y bien ventilados.

Deja, si puedes, cierta separación entre ambos recipientes y no los encierres juntos en una bolsa.

Tampoco hace falta introducir manzanas como supuesto remedio universal contra los brotes. Aunque el etileno puede influir en la brotación bajo determinadas condiciones, las manzanas también maduran y se deterioran. Para casa, controlar luz, temperatura, humedad y ventilación es una estrategia mucho más predecible.

Haz una revisión semanal de apenas dos minutos

Una sola patata podrida puede ensuciar y humedecer las que están a su alrededor. Por eso, el método tradicional funciona mejor acompañado de una inspección frecuente.

Cada 3-7 días, vacía parcialmente la cesta y busca zonas blandas, humedad, olor desagradable, moho, coloración verde y brotes.

Si encuentras una patata firme con brotes pequeños, evalúa también su color y estado general antes de utilizarla. Los brotes deben eliminarse generosamente. Si la patata está muy brotada, arrugada, blanda, amarga o presenta amplias zonas verdes, lo más prudente es desecharla.

No intentes aprovechar patatas podridas o con moho cortando únicamente una pequeña zona afectada.

Después de retirar una pieza deteriorada, limpia y seca el recipiente antes de volver a colocar las demás.

No laves las patatas hasta que vayas a utilizarlas

Lavar toda la bolsa al llegar a casa parece práctico, pero añade humedad innecesaria durante el almacenamiento.

Guarda las patatas secas y sin lavar. Cuando llegue el momento de prepararlas, lávalas cuidadosamente bajo agua corriente y retira la tierra con las manos o con un cepillo limpio destinado a verduras.

No necesitas jabón, lejía, vinagre ni bicarbonato para almacenarlas o lavarlas.

Si alguna patata se moja accidentalmente, sécala bien y mantenla separada hasta comprobar que la superficie está completamente seca antes de devolverla al recipiente.

La combinación que interesa durante el almacenamiento es sencilla: oscuridad, temperatura fresca y ventilación, pero sin humedad acumulada sobre los tubérculos.

Errores que debes evitar

  • Dejarlas expuestas a la luz: puede aparecer coloración verde y aumentar la concentración de glicoalcaloides como la solanina.
  • Guardarlas en una bolsa de plástico cerrada: puede acumularse humedad y favorecer el deterioro.
  • Colocarlas junto al horno: el calor acelera los cambios asociados al envejecimiento y la brotación.
  • Almacenar patatas y cebollas amontonadas: es preferible mantener cada producto en su propio recipiente ventilado.
  • Pensar que cualquier patata brotada es automáticamente segura después de quitar el brote: hay que valorar también si está verde, blanda, muy arrugada o excesivamente brotada.

Para ir un poco más allá

Si compras patatas en grandes cantidades, divide el lote entre dos cajas ventiladas. Así resulta más fácil revisarlas y una pieza deteriorada tiene menos contacto con las demás.

En verano o en viviendas cálidas, compra cantidades para períodos más cortos. Un almacenamiento perfecto no puede compensar indefinidamente una temperatura elevada.

Y utiliza primero las patatas que presenten pequeños golpes o imperfecciones superficiales, reservando para más adelante las piezas firmes, secas y completamente sanas.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el mejor recipiente para guardar patatas?

Una cesta ventilada, una caja de cartón con aberturas o una bolsa de papel permiten protegerlas de la luz sin encerrarlas herméticamente.

¿Por qué las patatas se ponen verdes?

Principalmente por la exposición a la luz. El verde corresponde a clorofila y sirve como señal de que el tubérculo ha estado expuesto a condiciones que también pueden favorecer niveles mayores de glicoalcaloides.

¿Puedo comer una patata que ha empezado a brotar?

Una patata todavía firme, sin zonas verdes importantes y con brotes pequeños puede aprovecharse retirando ampliamente los brotes y las zonas afectadas. Si está muy brotada, verde, blanda, arrugada o tiene sabor amargo, deséchala.

¿Cuánto tiempo se conservan así?

Depende mucho de la variedad, su estado inicial y, sobre todo, de la temperatura. En un lugar fresco, oscuro y ventilado pueden durar considerablemente más que sobre una encimera cálida, pero conviene revisarlas al menos una vez por semana.