La campana extractora es uno de los electrodomésticos que más grasa acumula en la cocina. Cada vez que cocinas, el vapor transporta pequeñas partículas de aceite que quedan atrapadas en el filtro. Con el paso de las semanas, esta grasa se endurece, reduce la capacidad de extracción de la campana y puede provocar malos olores. Además, un filtro muy sucio obliga al motor a trabajar más y aumenta el consumo de energía.
La buena noticia es que la mayoría de los filtros metálicos pueden limpiarse fácilmente con agua caliente, bicarbonato de sodio y jabón desengrasante. Con un mantenimiento regular recuperarán gran parte de su capacidad de extracción y la cocina permanecerá más libre de grasa y olores.
Ablanda la grasa con agua caliente y bicarbonato
El primer paso consiste en reblandecer la grasa acumulada para que se desprenda con facilidad sin necesidad de frotar con fuerza.
Materiales necesarios:
- 4 litros de agua muy caliente (no es necesario que hierva).
- 4 cucharadas soperas (aproximadamente 60 g) de bicarbonato de sodio.
- 1 cucharada (15 ml) de detergente líquido para lavar platos con poder desengrasante.
- Un recipiente lo suficientemente grande para sumergir el filtro.
- Un cepillo de cerdas suaves o una esponja no abrasiva.
Pasos:
- Llena el recipiente con el agua caliente.
- Disuelve el bicarbonato y añade el detergente.
- Introduce completamente el filtro metálico.
- Déjalo en remojo entre 20 y 30 minutos.
Durante ese tiempo, la grasa comenzará a desprenderse y el agua adquirirá un tono amarillento o marrón, señal de que el tratamiento está funcionando.
Precaución: Este método está indicado para filtros metálicos de aluminio o acero inoxidable. No sumerjas filtros de carbón activo, ya que no son lavables y deben sustituirse según las recomendaciones del fabricante.
Cepilla suavemente las zonas con grasa incrustada
Después del remojo, la mayor parte de la grasa estará reblandecida.
Saca el filtro y frótalo suavemente con un cepillo de cerdas suaves o una esponja no abrasiva, prestando especial atención a las esquinas y a la malla metálica.
Si encuentras alguna zona con grasa persistente, vuelve a aplicar un poco de detergente directamente sobre esa parte y espera otros 5 minutos antes de continuar.
Evita utilizar estropajos metálicos, ya que pueden rayar el aluminio y deteriorar el acabado del filtro.
Aclara y seca completamente
Aclara el filtro con abundante agua caliente para eliminar cualquier resto de grasa, bicarbonato y detergente.
Después:
- Sacúdelo suavemente para eliminar el exceso de agua.
- Sécalo con un paño de microfibra limpio.
- Déjalo terminar de secarse al aire durante 30 a 60 minutos antes de volver a colocarlo.
No reinstales el filtro mientras conserve humedad, ya que esta puede favorecer la acumulación de suciedad y afectar al funcionamiento de la campana.
Limpia también el interior visible de la campana
Aprovecha que el filtro está desmontado para limpiar la zona visible donde se aloja.
Prepara una solución con:
- 500 ml de agua tibia.
- 1 cucharadita (5 ml) de detergente desengrasante.
Humedece ligeramente un paño de microfibra y limpia las superficies accesibles. Después pasa otro paño humedecido solo con agua y seca completamente.
No pulverices líquidos directamente sobre el motor ni sobre los componentes eléctricos.
¿Cada cuánto tiempo conviene limpiar el filtro?
La frecuencia depende del uso de la cocina.
Como referencia:
- Uso diario: cada 3 o 4 semanas.
- 3 o 4 veces por semana: cada 6 semanas.
- Uso ocasional: cada 2 o 3 meses.
Si fríes alimentos con frecuencia, conviene revisar el filtro con mayor regularidad, ya que la grasa se acumula más rápidamente.
Errores que debes evitar
- No limpiar el filtro durante varios meses. La grasa endurecida resulta mucho más difícil de eliminar y reduce el rendimiento de la campana.
- Utilizar productos con lejía. Pueden deteriorar algunos metales y nunca deben mezclarse con otros limpiadores.
- Frotar con estropajos metálicos. Pueden deformar o rayar la malla del filtro.
- Instalar el filtro todavía húmedo. La humedad favorece la acumulación de suciedad.
- Lavar filtros de carbón activo. Estos filtros no son lavables y deben sustituirse cuando pierden eficacia.
Cómo mantener el filtro limpio durante más tiempo
Después de cocinar alimentos con mucho aceite, deja la campana funcionando entre 5 y 10 minutos para ayudar a eliminar el vapor y reducir la acumulación de grasa. Además, limpia regularmente la superficie exterior de la campana con un paño humedecido en agua tibia y unas gotas de detergente desengrasante para evitar que la grasa se endurezca.
Preguntas frecuentes
¿Puedo lavar el filtro en el lavavajillas?
Muchos filtros metálicos son aptos para lavavajillas, pero conviene comprobar primero el manual del fabricante. Si se utiliza este método, selecciona un programa de alta temperatura y evita lavar al mismo tiempo utensilios delicados.
¿El bicarbonato puede dañar el aluminio?
No. Utilizado en las cantidades recomendadas y durante un remojo de 20 a 30 minutos, el bicarbonato es seguro para la mayoría de filtros metálicos domésticos.
¿Qué hago si el filtro sigue teniendo grasa?
Repite el remojo durante otros 20 minutos y cepilla nuevamente. Si la grasa lleva muchos meses acumulada, pueden ser necesarias dos limpiezas consecutivas.
¿Cómo sé si debo cambiar el filtro?
Los filtros metálicos suelen durar muchos años si se limpian correctamente. En cambio, los filtros de carbón activo deben sustituirse periódicamente, normalmente cada 3 a 6 meses, según el uso y las indicaciones del fabricante.