Cómo eliminar grasa y restos de comida de la encimera en pocos minutos y sin usar lejía

Cómo eliminar grasa y restos de comida del horno en minutos y sin lejía

Que acumular grasa en la cocina sea inevitable, no quiere decir que haya que resignarse a usar productos químicos agresivos. Limpiar a fondo el horno sin recurrir a la lejía es posible y más sencillo de lo que crees.

La grasa y los restos de comida suelen ser un problema, no solo porque cuesta mucho eliminarlos, sino porque es fácil dañar la superficie del horno, especialmente si es de cerámica o tiene revestimientos delicados.

Te mostramos varios trucos efectivos para limpiar el horno, eliminando grasa y suciedad incrustada, sin riesgo de rayarlo ni poner en peligro tu salud.

Limón y bicarbonato

Estos ingredientes cuentan con propiedades desengrasantes y desinfectantes que disuelven la suciedad y los restos pegados, devolviendo el horno a su estado original.

Mezcla el jugo de 7 limones con 3 cucharadas de sal gruesa y 2 de bicarbonato sódico hasta obtener una pasta homogénea y cremosa.

Aplica esta mezcla directamente sobre las áreas sucias del horno y deja actuar durante un minuto. Luego frota bien con una esponja y finaliza pasando un paño limpio. Si es necesario, repite el proceso.

Agua caliente, jabón y limón

El jabón para platos es excelente para eliminar grasas, y el limón aporta poder desinfectante. Estas cualidades hacen esta mezcla ideal para limpiar hornos de cerámica o con revestimientos en azulejo.

Calienta un poco de agua y añade el jugo de un limón junto con unas gotas de jabón líquido.

Empapa una esponja en la solución y frota cuidadosamente toda la superficie del horno. La grasa y los residuos se desprenderán con facilidad.

Termina pasando un paño húmedo para eliminar restos de jabón y suciedad.

Vinagre y bicarbonato de sodio

La mezcla de vinagre blanco y bicarbonato es una de las más poderosas para la limpieza doméstica. Además de eliminar la grasa más difícil, también ayuda a quitar manchas.

Mezcla 100 ml de vinagre blanco con 3 cucharadas de bicarbonato y espera a que se disipe la reacción efervescente.

Aplica la solución sobre la superficie del horno y deja actuar durante unos diez minutos. Luego frota bien con una esponja o con un cepillo de dientes viejo.

Finalmente, limpia con un paño seco para retirar cualquier resto y dejar el horno impecable.