La base de un manojo de apio que normalmente termina en la basura puede producir hojas y tallos nuevos si todavía está fresca. El proceso es muy sencillo: se conserva la parte inferior del apio, se coloca unos días sobre una pequeña cantidad de agua y, cuando comienza a rebrotar, se traslada a una maceta con sustrato. No obtendrás inmediatamente otro manojo idéntico al comprado, pero es una forma interesante de aprovechar un resto de cocina y obtener nuevos brotes.
Cortar la base dejando suficiente tallo
Cuando utilices un manojo de apio, no cortes los tallos exactamente junto a la base.
Deja aproximadamente 5-7 cm de la parte inferior.
Necesitarás: la base de un apio fresco, un recipiente poco profundo, agua, una maceta con agujeros de drenaje y sustrato para hortalizas.
- Corta los tallos que vayas a utilizar.
- Conserva la base compacta y firme.
- Retira únicamente las partes exteriores que estén podridas o muy deterioradas.
- Aclara suavemente la base para eliminar restos de tierra.
- Comprueba que el centro permanezca intacto.
Cuanto más fresca esté la base, mayores serán las posibilidades de que aparezcan nuevos brotes.
Una pieza blanda, con moho o mal olor debe desecharse.
Colocar la base en un poco de agua
Busca un plato hondo, cuenco o recipiente ligeramente mayor que la base del apio.
Coloca el apio con la parte cortada de los tallos orientada hacia arriba.
Añade aproximadamente 1-2 cm de agua, suficiente para mantener húmeda únicamente la zona inferior.
No sumerjas toda la pieza.
Coloca el recipiente en un lugar luminoso, pero evita inicialmente un sol intenso durante muchas horas.
Cambia el agua todos los días o cada dos días para mantenerla limpia.
Si el recipiente desarrolla mal olor o el tejido comienza a volverse viscoso, retira la base y comprueba si existe pudrición.
Esperar a que aparezcan los primeros brotes
Los cambios pueden comenzar relativamente rápido.
Después de aproximadamente 3-5 días, es frecuente observar pequeñas hojas verdes emergiendo desde el centro.
Las partes exteriores cortadas pueden oscurecerse o secarse ligeramente mientras el crecimiento nuevo aparece en el centro.
Continúa cambiando el agua.
Después de aproximadamente 7-10 días, el rebrote central debería resultar claramente visible si la base se está desarrollando correctamente.
No es necesario mantener el apio en agua durante semanas.
El agua sirve principalmente para iniciar el rebrote; para continuar creciendo y obtener nutrientes, resulta preferible trasladarlo posteriormente a un sustrato apropiado.
Trasplantarlo a una maceta
Cuando observes crecimiento nuevo y la base continúe sana, prepara una maceta de aproximadamente 20-25 cm de diámetro con varios agujeros de drenaje.
Llénala con sustrato fértil y bien drenado.
Haz un hueco en el centro y coloca la base del apio.
Cubre la parte inferior y los laterales con sustrato, dejando los brotes nuevos y la parte superior de la corona por encima de la superficie.
Presiona ligeramente la tierra alrededor para estabilizarla.
Riega lentamente hasta humedecer todo el sustrato y deja salir el exceso de agua por los agujeros inferiores.
No entierres completamente el crecimiento verde.
Darle varias horas de buena luz
Una vez establecido en la maceta, el apio necesita bastante luminosidad.
Colócalo en un lugar que reciba aproximadamente 4-6 horas o más de buena luz, aumentando gradualmente la exposición al sol directo si anteriormente estaba dentro de casa.
En climas muy cálidos, el sol intenso de la tarde puede resultar excesivo para una planta cultivada en maceta.
Observa las hojas.
Si permanecen verdes y firmes, las condiciones probablemente son adecuadas.
Si trasladas la planta directamente desde una cocina con poca luz hasta un balcón muy soleado, haz la transición durante varios días para reducir el estrés.
Mantener el sustrato húmedo sin encharcarlo
El apio agradece una humedad relativamente constante.
Introduce un dedo aproximadamente 2-3 cm en el sustrato.
Cuando notes que esa capa empieza a secarse, riega profundamente.
Añade agua lentamente hasta que una pequeña cantidad salga por los agujeros de drenaje.
No dejes permanentemente la maceta dentro de un plato lleno de agua.
Durante días cálidos, comprueba la humedad con mayor frecuencia porque los recipientes pueden secarse rápidamente.
La falta repetida de agua puede producir tallos más duros y un crecimiento menos vigoroso, mientras que el encharcamiento favorece problemas en las raíces.
Aportar nutrientes para mantener el crecimiento
La pequeña base conserva algunas reservas, pero no puede alimentar indefinidamente todo el crecimiento nuevo.
Utiliza un sustrato fértil desde el trasplante.
Si el sustrato ya incorpora fertilizante, consulta cuánto tiempo dura ese aporte.
Posteriormente puedes utilizar un fertilizante apropiado para hortalizas siguiendo exactamente las cantidades y frecuencia indicadas por el fabricante.
No aumentes la dosis para acelerar el crecimiento.
El exceso de fertilizante puede dañar las raíces y no hará que el apio se transforme más rápidamente en una planta grande.
Un crecimiento constante y hojas de buen aspecto son mejores indicadores que intentar conseguir tallos enormes en poco tiempo.
Cosechar primero las hojas y tallos exteriores
Cuando la planta haya desarrollado suficiente follaje, puedes empezar a aprovechar pequeñas cantidades.
Corta primero los tallos exteriores, dejando intacto el centro para que continúe produciendo crecimiento nuevo.
Utiliza unas tijeras limpias y corta cerca de la base sin dañar la corona central.
También puedes cosechar algunas hojas para utilizarlas como aromático.
No retires todo el crecimiento de una sola vez.
Una planta regenerada desde un resto de cocina puede producir tallos más pequeños o diferentes del manojo original, especialmente cuando las condiciones de cultivo no son idénticas a las comerciales.
¿Se puede dejar permanentemente en agua?
El apio puede producir brotes durante un tiempo dentro del recipiente, pero mantenerlo únicamente en agua corriente no proporciona las mismas condiciones que un cultivo en sustrato.
Si quieres observar simplemente el rebrote durante unos días, puedes mantenerlo en agua.
Si pretendes desarrollar una planta durante más tiempo, trasplántala a una maceta.
No esperes a que la base empiece a pudrirse.
Cuando el centro esté creciendo correctamente, realiza el trasplante.
Después de plantarlo, la parte vieja puede deteriorarse gradualmente mientras la planta desarrolla nuevas raíces y hojas.
Errores que conviene evitar
- Sumergir completamente la base. Solo la parte inferior necesita estar en contacto con el agua.
- No cambiar el agua. El agua estancada favorece malos olores y deterioro.
- Mantenerlo semanas únicamente en agua. Trasplántalo cuando el rebrote esté establecido.
- Enterrar las hojas nuevas. La corona y los brotes deben quedar sobre el nivel del sustrato.
- Dejar secar completamente la maceta repetidamente. El apio prefiere una humedad relativamente constante.
- Esperar un manojo idéntico al del supermercado. El rebrote doméstico puede ser más pequeño.
Para ir un poco más allá
Si tienes varias bases de apio, prueba a cultivar cada una en una maceta independiente para evitar competencia.
En un balcón muy caluroso, protege la planta del sol intenso de las horas centrales si observas estrés.
Puedes añadir una fina capa de acolchado alrededor de la planta, sin cubrir la corona, para ayudar a conservar la humedad del sustrato.
Si aparecen hojas amarillas o crecimiento débil, revisa primero riego, drenaje, luz y nutrición antes de añadir más fertilizante.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda el apio en empezar a rebrotar?
En buenas condiciones pueden aparecer pequeños brotes verdes aproximadamente a los 3-5 días.
¿Cuánta agua debo poner en el recipiente?
Aproximadamente 1-2 cm, de manera que solamente la parte inferior de la base permanezca en contacto con el agua.
¿Cuándo debo pasarlo a tierra?
Cuando exista un rebrote central evidente y la base continúe firme y sana, normalmente después de aproximadamente una semana, aunque el tiempo puede variar.
¿Volverá a crecer un apio completo?
Puede desarrollar nuevas hojas y tallos, pero no necesariamente producirá un manojo idéntico en tamaño y forma al original. Aun así, permite aprovechar una parte que normalmente se desecha y continuar cosechando crecimiento nuevo.