Cuando termina el verano, es tentador meter sandalias, alpargatas y otros zapatos directamente en una caja hasta el año siguiente. Sin embargo, guardarlos con polvo, arena, sudor o algo de humedad puede hacer que meses después aparezcan olores, manchas o deformaciones. La vieja costumbre de limpiar, secar y rellenar ligeramente el calzado antes de guardarlo sigue teniendo sentido. No necesitas productos complicados: lo importante es adaptar la limpieza al material, dejar que se seque completamente y almacenarlo sin aplastarlo.
Limpia y seca cada par antes de meterlo en una caja
Haz una pequeña revisión mientras todavía puedes solucionar fácilmente cualquier problema.
- Retira la suciedad seca. Sacude arena y polvo y utiliza un cepillo suave o un paño según el material.
- Limpia las suelas. Para materiales compatibles, utiliza un paño con 500 ml de agua templada y 2–3 ml de jabón neutro. Evita mojar innecesariamente la parte superior.
- Trata el exterior según su material. Piel, ante, lona, fibras vegetales y materiales sintéticos no deben limpiarse automáticamente de la misma manera.
- Déjalos secar completamente. Colócalos en un lugar ventilado y alejado de fuentes intensas de calor.
- Rellénalos ligeramente antes de guardarlos. Papel limpio y sin tinta que pueda transferirse, o rellenos específicos para calzado, pueden ayudar a mantener la forma.
Dependiendo de cuánto los hayas mojado, pueden necesitar 24 horas o más para secarse completamente. No los guardes simplemente porque la superficie parezca seca.
El relleno ayuda a evitar que aparezcan deformados
Esta era una de esas pequeñas costumbres domésticas que requerían poco esfuerzo: antes de guardar determinados zapatos durante meses, se introducía papel en su interior.
El objetivo es mantener su forma, especialmente en calzado blando que podría quedar aplastado por otros pares.
No introduzcas tanto papel que el zapato quede sometido a presión. Basta con rellenar suavemente la puntera y las zonas que tienden a hundirse.
Evita periódicos si existe riesgo de que la tinta manche el interior. El papel blanco limpio y seco resulta más seguro para materiales claros.
Para calzado de piel estructurado o especialmente valioso, las hormas adecuadas pueden ofrecer mejor soporte que el papel.
No intentes acelerar el secado junto a un radiador
Guardar zapatos húmedos es mala idea, pero secarlos demasiado rápido también puede causar problemas.
No coloques automáticamente calzado de piel, materiales encolados o fibras delicadas directamente sobre un radiador ni utilices aire extremadamente caliente. El calor intenso puede deformar algunos componentes, endurecer determinados cueros o afectar a adhesivos.
Retira las plantillas si el diseño lo permite y deja que se aireen por separado.
Coloca los zapatos en una habitación seca y ventilada. Si están muy mojados, cambia el papel absorbente utilizado durante el secado cuando se humedezca.
No vuelvas a introducir el relleno definitivo hasta que tanto el interior como el exterior estén completamente secos.
Cada material necesita una limpieza diferente
Las sandalias sintéticas lavables pueden admitir una limpieza húmeda que sería poco apropiada para unas alpargatas de yute.
En piel lisa, utiliza los productos y acondicionadores recomendados para ese acabado. En ante o nobuk, suele ser preferible trabajar en seco con cepillos específicos y seguir las instrucciones del fabricante.
Las alpargatas y otros zapatos con fibras vegetales necesitan especial cuidado con el agua. Empaparlos puede deformar la suela o afectar a las uniones.
Con calzado deportivo lavable, consulta la etiqueta antes de meterlo en la lavadora. No todos los adhesivos, espumas y estructuras están diseñados para soportar un ciclo automático.
Haz siempre una prueba discreta antes de utilizar un producto nuevo.
Elige una caja que permita guardarlos sin aplastarlos
Una vez limpios y secos, coloca cada par en una caja o sistema de almacenamiento adecuado.
No necesitas sellarlos dentro de una bolsa húmeda o sin ventilación. Si utilizas una caja reutilizada, comprueba que esté limpia, seca y libre de olores.
Coloca los pares más pesados abajo y los delicados encima.
No hagas pilas tan altas que las cajas inferiores terminen deformándose. Si guardas muchos zapatos, añade una etiqueta con una descripción sencilla: “sandalias negras”, “alpargatas” o “calzado de playa”.
El lugar de almacenamiento también importa. Evita espacios con humedad persistente, calor extremo o exposición directa al sol.
Errores que debes evitar
- Guardar los zapatos directamente después del último uso. Primero elimina polvo, arena y suciedad.
- Encerrarlos cuando todavía están húmedos. Deja que se sequen completamente antes de almacenarlos.
- Usar el mismo limpiador para todos los materiales. Piel, ante, yute y sintéticos necesitan cuidados diferentes.
- Secarlos con calor intenso. Puede deformar materiales o afectar a pegamentos y acabados.
- Apilar objetos pesados encima. El calzado puede pasar meses sometido a presión y perder su forma.
Para ir un poco más allá
Antes de guardar cada par, revisa suelas, cierres, hebillas y costuras. Si necesita una pequeña reparación, hazla ahora en lugar de descubrirla el primer día que quieras volver a utilizarlo.
Limpia también el zapatero. En superficies compatibles, puedes utilizar un paño bien escurrido con 500 ml de agua templada y 2–3 ml de detergente neutro. Déjalo secar completamente antes de volver a llenarlo.
Y deja aproximadamente un 10–20 % del espacio libre cuando sea posible: un zapatero demasiado lleno favorece que los pares terminen aplastados unos contra otros.
Preguntas frecuentes
¿Por qué poner papel dentro de los zapatos?
Un relleno ligero ayuda a conservar la forma durante los meses en que el calzado no se utiliza, especialmente en punteras y materiales blandos.
¿Puedo utilizar papel de periódico?
Es mejor evitarlo en calzado claro o delicado porque algunas tintas pueden transferirse. Utiliza papel blanco limpio y completamente seco.
¿Cuánto tiempo debo dejar secar los zapatos?
Hasta que estén totalmente secos por dentro y por fuera. Dependiendo del material y de la humedad inicial, pueden necesitar 24 horas o más.
¿Puedo guardar todos los zapatos en bolsas de plástico?
No es la mejor solución universal, especialmente si existe cualquier resto de humedad. Elige un sistema limpio y seco adecuado al material y a las condiciones del lugar donde permanecerán almacenados.