Hay una esquina del sofá que parece tener un imán. Puedes apartar al gato diez veces y, en cuanto te despistas, vuelve exactamente al mismo punto, estira las patas delanteras y empieza a arañar.
Puede parecer una mala costumbre, pero arañar es un comportamiento normal de los gatos. Les sirve para mantener las uñas, estirar el cuerpo y dejar señales visuales y olfativas en lugares que consideran importantes.
Por eso, limitarse a regañarlo suele solucionar poco. Una estrategia mucho más práctica consiste en descubrir por qué ha elegido precisamente esa esquina y colocar allí una alternativa que le permita hacer lo mismo sin destrozar el sofá.
¿Por qué siempre vuelve al mismo sitio?
Los gatos no suelen elegir sus lugares de rascado completamente al azar.
Una esquina del sofá puede resultar especialmente atractiva porque:
- está junto a una zona de paso;
- se encuentra cerca de donde duerme;
- permite estirar completamente el cuerpo;
- el tejido ofrece una resistencia agradable;
- la esquina proporciona una superficie vertical estable;
- ya contiene sus propias señales de rascado y olor.
Después de utilizar repetidamente ese lugar, volver allí puede convertirse en parte de su rutina.
Por eso mover al gato hasta un rascador situado en la otra punta de la casa no siempre funciona.
Coloca el rascador exactamente donde está el problema
Si tu gato araña la esquina derecha del sofá, empieza colocando el rascador justo delante o inmediatamente al lado de esa esquina.
No a dos metros.
No escondido detrás de una puerta.
No en una habitación diferente.
Al principio, queremos que encuentre una alternativa prácticamente en el mismo lugar que ya ha elegido.
Una vez que utilice el rascador regularmente, podrás intentar desplazarlo gradualmente si necesitas cambiar su ubicación.
El rascador debe permitirle estirarse
Un rascador vertical demasiado pequeño puede resultar poco atractivo para un gato adulto.
Observa cómo araña el sofá.
Si se levanta sobre las patas traseras y estira completamente las delanteras, necesita una superficie suficientemente alta para repetir ese movimiento.
Como referencia práctica, muchos gatos agradecen postes de alrededor de 80-90 cm o más, aunque el tamaño adecuado depende del propio animal.
Más importante todavía: debe permanecer estable.
Si se tambalea en cuanto el gato apoya las patas, probablemente preferirá el sofá, que no se mueve.
La textura también importa
Comprar cualquier rascador no garantiza que vaya a utilizarlo.
Los gatos pueden mostrar preferencias por diferentes materiales:
- sisal;
- cartón;
- madera;
- determinados tejidos.
Observa qué parece atraerle del sofá.
Si le gusta una superficie vertical y rugosa, un poste de sisal firme puede funcionar mejor que un pequeño rascador horizontal de cartón.
Si normalmente araña alfombras o superficies horizontales, quizá prefiera un modelo plano.
Protege temporalmente la esquina del sofá
Mientras enseñas al gato a utilizar la alternativa, puedes hacer que la esquina habitual resulte menos interesante.
Existen protectores para muebles diseñados específicamente para este propósito.
Escoge uno compatible con el material del sofá y comprueba primero cualquier sistema adhesivo en una zona poco visible.
No utilices productos que puedan:
- dañar la tapicería;
- dejar residuos permanentes;
- desprender piezas pequeñas;
- resultar tóxicos;
- atrapar las uñas.
La protección debe ser segura tanto para el gato como para el mueble.
Haz que el nuevo rascador resulte interesante
No necesitas coger las patas del gato y obligarlo a rascar.
Eso puede conseguir precisamente lo contrario.
Puedes despertar su curiosidad jugando alrededor del rascador con un juguete apropiado o colocando premios cerca cuando se aproxima voluntariamente.
Si utiliza el rascador, recompensa inmediatamente el comportamiento con algo que valore: una pequeña golosina, juego o atención.
La idea es sencilla:
rascador = experiencia agradable.
Evita castigos y gritos
Gritar, golpear el sofá cerca del animal o rociarlo con agua puede asustarlo, pero no le enseña qué superficie debería utilizar.
Además, puede asociar el castigo contigo en lugar de comprender que el problema es el sofá.
Si lo encuentras arañando, interrumpe la situación sin asustarlo y redirige su atención hacia una alternativa apropiada.
Después recompensa el uso correcto.
No elimines inmediatamente el rascador viejo
Un rascador completamente destrozado puede parecernos horrible, pero para el gato puede ser precisamente el mejor de la casa.
Tiene su olor, sus marcas y una textura que ya conoce.
Si necesitas sustituirlo, coloca el nuevo junto al antiguo durante un tiempo.
Cuando empiece a utilizar regularmente el nuevo, retira progresivamente el anterior.
Coloca rascadores cerca de las zonas de descanso
Muchos gatos se estiran y arañan después de despertarse.
Si observas este patrón, coloca una superficie apropiada cerca de su lugar habitual de descanso.
También pueden ser útiles cerca de:
- entradas de habitaciones;
- zonas de paso;
- lugares donde pasa mucho tiempo;
- muebles que ya ha elegido para arañar.
En una casa con varios gatos puede ser necesario disponer de varias opciones distribuidas por el espacio.
Mantener las uñas ayuda, pero no elimina la necesidad de arañar
Un corte periódico apropiado puede reducir parte del daño producido por uñas muy afiladas.
Pero cortar las uñas no elimina el comportamiento natural de rascado.
Si no sabes hacerlo con seguridad, pide a un veterinario o profesional que te enseñe.
Solo debe recortarse la punta adecuada, evitando la zona vascularizada y sensible de la uña.
Nunca intentes impedir físicamente que el gato realice cualquier comportamiento de rascado.
Necesita una superficie donde poder hacerlo.
No utilices aceites esenciales como repelente improvisado
En internet aparecen muchos trucos que recomiendan pulverizar aceites esenciales o mezclas aromáticas sobre los muebles.
No es una buena solución improvisada.
Algunas sustancias concentradas pueden resultar perjudiciales para los gatos, y además determinados productos pueden estropear la tapicería.
Si necesitas un producto repelente, utiliza únicamente opciones específicamente formuladas y consideradas seguras para gatos, siguiendo sus instrucciones.
Revisa también si el comportamiento ha cambiado de repente
Arañar es normal.
Sin embargo, si aparece de manera repentina junto con otros cambios importantes —inquietud, marcaje, conflictos entre animales, alteraciones del apetito, vocalizaciones inusuales o comportamientos repetitivos— conviene prestar atención.
Los cambios ambientales y el estrés pueden modificar la conducta.
Si el comportamiento es nuevo, muy intenso o viene acompañado de otros signos preocupantes, consulta con un veterinario.
Errores que conviene evitar
- Regañar continuamente al gato por un comportamiento natural.
- Colocar el único rascador lejos del sofá.
- Comprar un poste demasiado bajo.
- Utilizar un rascador que se tambalea.
- Obligar físicamente al gato a pasar las patas por el poste.
- Retirar el rascador viejo antes de que acepte el nuevo.
- Esperar que cortar las uñas elimine las ganas de rascar.
- Utilizar productos aromáticos o aceites esenciales sin comprobar su seguridad.
- Aplicar adhesivos directamente sobre una tapicería delicada sin probarlos.
- Castigar con agua o golpes.
- Esperar resultados definitivos después de un solo día.
Cómo proteger el sofá paso a paso
- Observa exactamente qué esquina utiliza.
- Fíjate en si araña vertical u horizontalmente.
- Observa cuánto estira el cuerpo.
- Identifica la textura que parece preferir.
- Escoge un rascador suficientemente grande.
- Comprueba que sea muy estable.
- Colócalo inmediatamente junto a la esquina elegida.
- Protege temporalmente la tapicería con una solución segura y compatible.
- Deja que el gato investigue el rascador voluntariamente.
- Juega cerca de él para aumentar su interés.
- Recompensa al gato cuando lo utilice.
- No lo castigues cuando se equivoque.
- Redirígelo hacia la alternativa.
- Mantén la ubicación durante varias semanas.
- Comprueba si disminuyen los arañazos en el sofá.
- Añade otro tipo de rascador si ignora completamente el primero.
- Prueba una textura diferente.
- Coloca superficies de rascado cerca de sus zonas de descanso.
- Mantén las uñas correctamente cuidadas.
- Cuando el nuevo hábito esté establecido, mueve el rascador gradualmente solo si realmente necesitas cambiarlo de sitio.
En lugar de luchar contra el hábito, cambia el lugar donde puede realizarlo
La clave no está en conseguir que un gato deje de arañar.
Está en conseguir que elija una superficie apropiada para hacerlo.
Si vuelve continuamente a una esquina concreta del sofá, esa insistencia te está dando una pista muy útil: ese lugar tiene algo que le funciona.
Aprovecha esa información.
Coloca allí un rascador alto, firme y con una textura adecuada, protege temporalmente la esquina y recompensa cada vez que el gato utiliza la nueva opción.
Cuando ofrecemos una alternativa que satisface la misma necesidad en el mismo lugar, tenemos muchas más posibilidades de proteger el sofá sin convertir una conducta natural en una batalla diaria.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi gato araña el sofá si ya tiene rascador?
Puede que el rascador esté mal situado, sea inestable, demasiado pequeño o tenga una textura que no le resulta atractiva.
¿Dónde debo colocar el rascador?
Al principio, justo junto a la zona del sofá que ya utiliza. También pueden funcionar bien lugares próximos a sus zonas de descanso y rutas habituales.
¿Es mejor un rascador vertical u horizontal?
Depende de las preferencias del gato. Si araña verticalmente el sofá mientras estira todo el cuerpo, prueba primero con un poste vertical alto y estable.
¿Debo castigarlo cuando araña el sofá?
No es recomendable. Resulta más eficaz ofrecer una alternativa adecuada y reforzar su utilización.
¿Cortar las uñas solucionará el problema?
Puede reducir el daño, pero no elimina la necesidad natural de arañar.
¿Puedo utilizar aceites esenciales para mantenerlo alejado?
No es una buena opción improvisada, ya que algunos pueden resultar perjudiciales para los gatos. Utiliza únicamente productos cuya seguridad para gatos esté claramente establecida.
¿Cuánto tiempo puede tardar en cambiar de lugar?
Depende del gato y de lo consolidado que esté el hábito. Mantén la alternativa en el lugar elegido y sé constante durante varias semanas antes de concluir que no funciona.