¿Utilizas un termómetro de cocina? No olvides limpiar la unión entre la sonda y el cuerpo

Un termómetro de cocina es una herramienta muy útil para comprobar si carnes, pescados, panes, salsas y otras preparaciones han alcanzado la temperatura adecuada. Después de utilizarlo, probablemente limpias la sonda metálica antes de guardarlo. Sin embargo, existe una pequeña zona que resulta fácil olvidar: la unión donde la sonda entra en el cuerpo del termómetro.

En ese borde pueden quedar pequeñas gotas de grasa, jugos de alimentos o restos de salsa. Y si el termómetro se ha utilizado con carne o aves crudas, merece todavía más atención.

La buena noticia es que limpiarlo correctamente solo necesita unos minutos. La clave está en no sumergir ni mojar el cuerpo electrónico salvo que el fabricante indique expresamente que es resistente al agua.

Empieza consultando las instrucciones

No todos los termómetros son iguales.

Existen modelos:

  • digitales de lectura instantánea;
  • plegables;
  • analógicos;
  • con sonda separada y cable;
  • resistentes al agua;
  • parcialmente resistentes a salpicaduras.

Antes de sumergir cualquier pieza, comprueba las instrucciones del fabricante.

Que la sonda sea metálica no significa que todo el dispositivo pueda introducirse bajo el agua.

Mira exactamente donde termina la sonda

Después de utilizar el termómetro, observa la zona donde el metal se encuentra con el plástico.

Si es un modelo plegable, abre completamente la sonda.

Utiliza buena iluminación.

Busca:

  • pequeñas gotas;
  • grasa;
  • restos de comida;
  • residuos secos;
  • suciedad alrededor de la bisagra.

Puede parecer insignificante, pero es precisamente una zona que suele quedar fuera de la limpieza rápida.

Limpia la sonda después de cada uso

Especialmente después de introducirla en carne, pollo, pescado u otros alimentos crudos.

Si el fabricante permite el lavado manual de la sonda, utiliza agua caliente y lavavajillas.

Frota cuidadosamente toda la parte que haya estado en contacto con el alimento.

Después aclara según las instrucciones del aparato.

Evita que el agua llegue al compartimento electrónico si no está diseñado para ello.

No limpies únicamente la punta

La sonda puede introducirse varios centímetros en un alimento.

Por tanto, no basta con pasar un papel por el extremo.

Limpia toda la longitud que haya tenido contacto con la comida, prestando atención a la zona próxima al cuerpo.

La unión necesita un gesto diferente

Para alcanzar ese pequeño borde, utiliza un paño limpio ligeramente humedecido con agua jabonosa.

Pásalo alrededor de la unión.

Si existe una ranura accesible, un bastoncillo puede ayudarte, siempre sin introducirlo profundamente en el aparato.

Después utiliza otro paño ligeramente humedecido para retirar los residuos de jabón cuando corresponda.

Finalmente, seca.

Si es plegable, limpia alrededor de la bisagra

Los termómetros plegables tienen otro punto delicado.

La sonda entra y sale del cuerpo continuamente y puede trasladar pequeñas cantidades de suciedad hacia la articulación.

Abre la sonda.

Limpia cuidadosamente las superficies accesibles alrededor de la bisagra.

No fuerces el mecanismo ni introduzcas objetos puntiagudos.

No utilices un cuchillo para las ranuras

Si encuentras un pequeño residuo seco, no intentes extraerlo con:

  • cuchillos;
  • agujas;
  • alfileres;
  • destornilladores.

Además de dañar el aparato, podrías empujar la suciedad hacia el interior.

Humedece ligeramente el residuo cuando el diseño lo permita y retíralo con una herramienta suave.

Mucho cuidado con el cuerpo electrónico

La pantalla, botones y compartimento de la batería necesitan un tratamiento diferente a la sonda.

Utiliza únicamente el método recomendado por el fabricante.

Para muchos modelos bastará con un paño ligeramente húmedo seguido de otro seco.

No pulverices limpiador directamente sobre:

  • pantalla;
  • botones;
  • juntas;
  • compartimento de la batería.

Aplica cualquier producto permitido sobre el paño, no directamente sobre el aparato.

¿Puedes sumergirlo?

Solo si las especificaciones del fabricante lo permiten.

Algunos termómetros modernos tienen niveles concretos de resistencia al agua, pero otros pueden estropearse con una simple inmersión.

No confundas “resistente a salpicaduras” con “sumergible”.

Cuando tengas dudas, mantén el cuerpo electrónico fuera del agua.

Después de medir carne cruda, evita la contaminación cruzada

Imagina que introduces el termómetro en un pollo que todavía no ha terminado de cocinarse.

La sonda acaba de entrar en contacto con alimento insuficientemente cocinado.

Si vuelves a introducirla posteriormente sin limpiarla correctamente, puedes trasladar microorganismos.

Limpia la sonda entre usos cuando exista riesgo de contaminación cruzada.

Tus manos también cuentan

Después de manipular carne cruda, puedes tocar el termómetro con las manos contaminadas.

Esto significa que la suciedad no necesariamente estará solo en la sonda.

Puedes haber tocado:

  • botón de encendido;
  • mango;
  • pantalla;
  • lateral del aparato.

Lávate las manos correctamente y limpia las superficies del termómetro que hayas contaminado siguiendo las instrucciones del fabricante.

No apoyes el termómetro sucio en la encimera

Después de medir un alimento crudo, evita colocar directamente la sonda sobre la superficie de trabajo.

Puedes preparar un pequeño plato limpio destinado a dejar el termómetro temporalmente.

Después lava tanto la sonda como cualquier superficie que haya podido contaminarse.

Si utilizas una sonda con cable

Los termómetros de horno pueden tener una sonda metálica conectada mediante cable a una unidad electrónica.

Consulta las instrucciones específicas.

En muchos casos, la sonda puede limpiarse de una manera mientras que el conector y la unidad electrónica deben mantenerse alejados del agua.

No sumerjas el enchufe o conector salvo indicación expresa del fabricante.

Limpia también el cable cuando sea necesario

Las salpicaduras pueden alcanzar el cable.

Utiliza un paño compatible con el material y sigue las instrucciones del fabricante.

Presta especial atención al punto donde el cable se une a la sonda.

No dobles repetidamente esta unión durante la limpieza.

¿Y los termómetros analógicos?

Aunque no tengan pantalla electrónica, tampoco debes asumir que cualquier modelo puede permanecer sumergido.

El agua puede entrar en determinadas carcasas.

Limpia la sonda y consulta las instrucciones correspondientes al cuerpo del termómetro.

Desinfectar cuando sea necesario

Si el termómetro ha tenido contacto con alimentos crudos, sigue las recomendaciones de limpieza y desinfección del fabricante.

Cuando utilices un producto desinfectante, asegúrate de que sea apropiado para superficies que pueden entrar en contacto con alimentos.

Respeta exactamente:

  • concentración;
  • tiempo de contacto;
  • necesidad de aclarado;
  • precauciones.

No improvises mezclas.

Nunca mezcles productos

No combines lejía con vinagre, amoníaco u otros limpiadores.

Tampoco necesitas utilizar varios productos diferentes para conseguir una limpieza adecuada.

Elige un método seguro y compatible con el dispositivo.

El alcohol no es apropiado automáticamente

Puede parecer práctico pasar alcohol por todo el termómetro, pero determinados plásticos, pantallas, adhesivos o revestimientos pueden no tolerarlo.

Consulta las instrucciones antes de utilizarlo.

Lo mismo ocurre con otros productos desinfectantes.

Seca cuidadosamente la unión

Después de limpiar, utiliza un paño seco.

Pasa alrededor de la zona donde la sonda entra en el cuerpo.

Si es un modelo plegable, déjalo abierto durante un tiempo para facilitar el secado de las superficies accesibles.

No lo cierres inmediatamente si todavía observas humedad.

No guardes el termómetro húmedo

La humedad atrapada puede resultar problemática, especialmente alrededor de articulaciones y componentes metálicos.

Espera hasta que esté completamente seco.

Después guarda el termómetro en un lugar limpio y protegido.

Revisa la funda

Algunos termómetros incluyen una funda para la sonda.

También necesita limpieza.

Si colocas una sonda recién lavada dentro de una funda sucia, vuelves a contaminarla.

Limpia la funda según su material y deja que se seque completamente antes de volver a utilizarla.

Comprueba periódicamente el estado del aparato

Aprovecha la limpieza para observar:

  • grietas;
  • piezas sueltas;
  • corrosión;
  • daños en la sonda;
  • cable deteriorado;
  • carcasa abierta.

Un termómetro dañado puede ser difícil de limpiar correctamente y también puede perder precisión.

No olvides comprobar su precisión

La limpieza no es el único mantenimiento importante.

Un termómetro que proporciona lecturas incorrectas pierde su función principal.

Consulta las instrucciones del fabricante para saber si el modelo puede calibrarse o verificarse.

Algunos termómetros permiten realizar comprobaciones utilizando puntos de temperatura conocidos, mientras que otros requieren procedimientos específicos.

La temperatura correcta depende del alimento

No utilices una única cifra para todo.

Las temperaturas seguras pueden variar según:

  • tipo de carne;
  • aves;
  • pescado;
  • preparación;
  • tiempo de mantenimiento;
  • recomendaciones sanitarias de tu país.

Consulta una fuente oficial de seguridad alimentaria para determinar la temperatura adecuada para cada alimento.

Una rutina rápida después de utilizarlo

Puedes convertirlo en un hábito:

  1. Termina la medición.
  2. Evita apoyar la sonda contaminada sobre superficies limpias.
  3. Lávate las manos cuando hayas manipulado alimentos crudos.
  4. Limpia toda la parte utilizada de la sonda.
  5. Revisa la unión con el cuerpo.
  6. Limpia la bisagra si es plegable.
  7. Limpia el mango si lo has contaminado.
  8. Aclara las zonas que corresponda.
  9. Seca cuidadosamente.
  10. Deja que termine de secarse antes de guardarlo.

Si la suciedad ya se ha secado

No rasques agresivamente.

Humedece un paño con agua jabonosa y mantenlo unos instantes sobre la zona accesible, siempre evitando que el líquido entre en el aparato.

Después frota suavemente.

Repite si es necesario.

La paciencia funciona mejor que una herramienta metálica.

Errores que conviene evitar

  • Limpiar únicamente la punta de la sonda.
  • Olvidar la unión entre metal y cuerpo.
  • Cerrar una sonda plegable todavía húmeda.
  • Sumergir un termómetro sin comprobar si es resistente al agua.
  • Pulverizar limpiadores directamente sobre la pantalla.
  • Utilizar objetos afilados para limpiar una ranura.
  • Volver a medir alimentos cocinados con una sonda contaminada por alimentos crudos.
  • Guardar una sonda limpia dentro de una funda sucia.
  • Ignorar cables o carcasas deteriorados.

Para ir un poco más allá

La próxima vez que prepares carne, presta atención a todo el recorrido del termómetro.

Quizá la sonda entra limpia en el alimento, pero después tu mano toca el mango mientras acabas de manipular carne cruda. Luego pulsas un botón, colocas el aparato sobre la encimera y vuelves a cogerlo.

Pensar en esos pequeños contactos ayuda a controlar la contaminación cruzada mucho mejor que limitarse a limpiar rápidamente la punta metálica.

Preguntas frecuentes

¿Debo limpiar el termómetro después de cada uso?

La parte que entra en contacto con alimentos debe limpiarse adecuadamente después de utilizarla y entre mediciones cuando exista riesgo de contaminación cruzada.

¿Puedo meterlo debajo del grifo?

Depende del modelo. Comprueba primero su resistencia al agua.

¿Qué zona suele olvidarse?

La pequeña unión entre la sonda metálica y el cuerpo, especialmente en modelos plegables.

¿Puedo sumergir solo la sonda?

Consulta las instrucciones. En algunos modelos puede hacerse, mientras que en otros el agua podría alcanzar componentes sensibles a través de la unión.

¿Qué hago con la funda?

Límpiala también y deja que se seque antes de introducir nuevamente la sonda.

¿Cuál es el gesto que conviene recordar?

Después de limpiar la sonda, no guardes todavía el termómetro. Mira alrededor del punto donde el metal entra en el cuerpo y pasa un paño por esa pequeña unión. Es precisamente el lugar donde una gota o un resto de comida puede esconderse aunque el resto del utensilio parezca impecable.