Las alfombrillas para secar platos son prácticas: absorben las gotas de vasos, cubiertos, tazas y recipientes sin ocupar tanto espacio como un escurreplatos tradicional. El problema es precisamente esa capacidad de absorber agua. Si permanece húmeda durante muchas horas y vuelve a utilizarse antes de secarse completamente, puede empezar a desarrollar olor y acumular suciedad.
A simple vista puede parecer limpia, especialmente si solo colocamos sobre ella vajilla recién lavada. Pero las gotas de agua, pequeñas partículas, restos de detergente y el contacto constante con una encimera húmeda hacen que también necesite mantenimiento.
Una rutina sencilla puede marcar la diferencia: sacúdela, lávala siguiendo su etiqueta y, sobre todo, deja que se seque completamente antes de volver a colocarla junto al fregadero.
No esperes a que huela mal
El olor a humedad es una señal evidente de que necesita atención, pero no debería ser el recordatorio habitual para lavarla.
Si utilizas la alfombrilla todos los días, obsérvala regularmente.
Comprueba si:
- permanece húmeda durante horas;
- presenta manchas;
- tiene restos de comida;
- empieza a sentirse rígida;
- desprende olor;
- la parte inferior está constantemente mojada.
La frecuencia de lavado dependerá del uso y del material, pero una alfombrilla de uso diario necesita limpiarse con regularidad.
Levántala después de utilizarla
Uno de los gestos más útiles no requiere ningún producto.
Cuando termines de secar los platos, retira la vajilla y levanta la alfombrilla de la encimera.
Si la dejas completamente plana mientras está mojada, la cara inferior recibe poca circulación de aire.
Cuélgala o colócala de forma que el aire pueda llegar a ambas caras.
Mira debajo
Esta zona suele olvidarse.
Levanta la alfombrilla y observa la encimera.
Puedes encontrar:
- pequeñas gotas;
- humedad acumulada;
- restos de jabón;
- marcas de agua;
- migas.
Pasa un paño por la superficie y sécala antes de volver a colocar la alfombrilla.
No tiene sentido lavar el tejido y devolverlo inmediatamente sobre una encimera húmeda.
Sacúdela antes del lavado
Aunque la vajilla esté limpia, pueden caer pequeñas partículas.
Antes de introducir la alfombrilla en la lavadora, sacúdela sobre un lugar apropiado.
Si encuentras restos secos adheridos, retíralos suavemente.
Esto evita que terminen circulando innecesariamente durante el lavado.
Mira siempre la etiqueta
Las alfombrillas pueden estar fabricadas con materiales muy diferentes.
Existen modelos de:
- microfibra;
- algodón;
- poliéster;
- espuma;
- materiales sintéticos;
- combinaciones de varias capas.
Por eso no existe una temperatura de lavado válida para todas.
Comprueba la etiqueta antes de meterla en la lavadora.
Si puede lavarse a máquina
Utiliza el programa y la temperatura recomendados por el fabricante.
Añade la cantidad habitual de detergente correspondiente al tamaño de la carga.
No necesitas llenar el cajetín pensando que una mayor cantidad eliminará mejor el olor.
Un exceso de detergente puede resultar difícil de aclarar y dejar residuos en las fibras.
No sobrecargues el tambor
Una alfombrilla absorbente necesita espacio para moverse y aclararse correctamente.
Evita introducirla dentro de una lavadora completamente llena de toallas y otros tejidos pesados.
Si el fabricante lo permite, puedes lavarla con otros artículos compatibles, pero respeta la capacidad de la máquina.
¿Puede lavarse a mano?
Si la etiqueta permite lavado manual, utiliza agua a la temperatura indicada y una pequeña cantidad de detergente para ropa.
Distribuye el detergente en el agua antes de introducir la alfombrilla.
Presiona suavemente el tejido para que el agua atraviese las fibras.
Evita retorcer con fuerza los modelos que contienen espuma o varias capas, ya que podrían deformarse.
Presta atención a las manchas
Si cae café, salsa u otro alimento, trata la mancha cuanto antes.
Retira primero cualquier resto sólido.
Después utiliza un quitamanchas compatible con el tejido siguiendo sus instrucciones.
Haz una prueba en una zona discreta si desconoces cómo reaccionará el color.
No mezcles diferentes productos de limpieza.
¿Y si ya huele a humedad?
Empieza con un lavado completo siguiendo la etiqueta.
No intentes solucionar el problema únicamente pulverizando perfume o ambientador.
Un olor persistente puede indicar que la alfombrilla está permaneciendo húmeda demasiado tiempo entre usos.
Después del lavado, asegúrate especialmente de que se seque por completo.
El secado es fundamental
Una alfombrilla puede parecer seca por fuera mientras las capas interiores todavía conservan humedad.
Déjala en un lugar bien ventilado.
Si la etiqueta permite secadora, utiliza únicamente el programa recomendado.
Si debe secarse al aire, extiéndela o cuélgala de manera que el aire llegue a toda la superficie.
No la dobles mientras continúe húmeda.
Comprueba las esquinas
Antes de volver a colocarla junto al fregadero, toca:
- centro;
- bordes;
- esquinas;
- cara inferior.
Las zonas más gruesas pueden tardar más en secarse.
Si alguna parte se siente fresca y húmeda, déjala secar durante más tiempo.
No coloques platos sobre una alfombrilla húmeda del día anterior
Si todavía está mojada cuando vuelves a necesitarla, utiliza otra superficie limpia y apropiada mientras termina de secarse.
Una solución práctica consiste en tener dos alfombrillas y alternarlas.
Mientras una está en uso, la otra puede estar limpia y completamente seca.
Limpia también el espacio del fregadero
La alfombrilla forma parte de una zona que recibe agua continuamente.
Aprovecha su lavado para limpiar:
- encimera;
- borde del fregadero;
- zona alrededor del grifo;
- soporte del jabón;
- escurreplatos, si tienes uno.
Después seca las superficies.
No dejes agua acumulada alrededor
Si cada vez que lavas los platos queda un pequeño charco debajo de la alfombrilla, intenta corregirlo.
Escurre ligeramente los utensilios antes de colocarlos encima.
Vacía recipientes que tengan agua acumulada en su base.
La alfombrilla está diseñada para absorber gotas, pero no debería funcionar permanentemente como una esponja empapada.
Cuidado con las tablas de cortar
Evita colocar directamente sobre la alfombrilla objetos que todavía tengan restos de alimentos.
Una tabla recién lavada debe estar realmente limpia antes de pasar a la zona de secado.
Lo mismo ocurre con:
- cuchillos;
- recipientes;
- utensilios de cocina.
La alfombrilla no sustituye una limpieza correcta de la vajilla.
Dale la vuelta de vez en cuando
Cuando esté secándose al aire, cambiar su posición puede ayudar.
Si está apoyada sobre una superficie, dale la vuelta para exponer la cara inferior.
Mejor aún, cuélgala de forma que ambas caras reciban aire.
Esto resulta especialmente útil con modelos gruesos y absorbentes.
No la guardes húmeda en un cajón
Si utilizas la alfombrilla solo ocasionalmente, lávala y deja que se seque completamente antes de guardarla.
Doblarla todavía húmeda y colocarla en un espacio cerrado favorece la aparición de olores.
Guárdala limpia y seca.
Revisa su estado
El lavado también permite detectar cuándo una alfombrilla necesita ser reemplazada.
Observa si presenta:
- espuma deteriorada;
- costuras abiertas;
- manchas persistentes;
- zonas que ya no se secan correctamente;
- olor que reaparece inmediatamente después de una limpieza adecuada.
Un artículo muy deteriorado puede dejar de resultar práctico aunque todavía parezca utilizable.
Una rutina sencilla después de lavar los platos
Puedes incorporar estos pasos:
- Retira toda la vajilla cuando esté seca.
- Sacude la alfombrilla.
- Levántala de la encimera.
- Seca cualquier humedad que haya debajo.
- Cuélgala para que se ventilen ambas caras.
- Lávala regularmente siguiendo su etiqueta.
- Déjala secar completamente.
- No vuelvas a utilizarla si continúa húmeda.
Son gestos pequeños, pero evitan que permanezca mojada día tras día.
Errores que conviene evitar
- Esperar hasta que aparezca un olor fuerte para lavarla.
- Dejarla permanentemente plana sobre la encimera.
- Olvidar limpiar la superficie situada debajo.
- Utilizar más detergente del necesario.
- Aplicar agua muy caliente sin comprobar la etiqueta.
- Retorcer agresivamente modelos con espuma.
- Doblarla o guardarla húmeda.
- Cubrir un olor desagradable únicamente con perfume.
- Colocar sobre ella utensilios que todavía tienen restos de comida.
- Suponer que está seca porque la superficie exterior lo parece.
Para ir un poco más allá
Haz una pequeña prueba esta noche: cuando termines con los platos, levanta completamente la alfombrilla y toca la encimera situada debajo.
Si encuentras humedad, seca la superficie y cuelga la alfombrilla en lugar de dejarla plana hasta la mañana siguiente.
Ese sencillo gesto puede ser incluso más importante que añadir productos de limpieza. Cuanto más rápido pueda secarse entre usos, menos tiempo permanecerá húmeda.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto debería lavar la alfombrilla?
Depende de cuánto la utilices y de las instrucciones del fabricante. Si es de uso diario, conviene lavarla regularmente y siempre que presente manchas u olor.
¿Puedo meterla en la lavadora?
Solo si la etiqueta indica que es apta para lavado a máquina.
¿Por qué puede oler si encima solo pongo platos limpios?
Porque absorbe agua continuamente y puede permanecer húmeda durante muchas horas, además de acumular pequeñas partículas y residuos.
¿Puedo utilizar suavizante?
Consulta la etiqueta. En determinados tejidos absorbentes, algunos productos pueden afectar a su capacidad de absorción.
¿Cómo consigo que se seque mejor?
No la dejes plana sobre la encimera. Cuélgala o colócala de forma que circule aire por ambas caras.
¿Cuál es el hábito más importante?
No esperar a que la alfombrilla huela para acordarte de ella. Lávala regularmente y, después de cada uso, levántala para que tanto la alfombrilla como la encimera puedan secarse completamente.