Las tapas de los táperes tienen una habilidad especial para ocupar más sitio del que parece posible. Cuando se guardan unas encima de otras, se deslizan, se mezclan los tamaños y encontrar la correcta obliga a sacar media pila. Hay una alternativa mucho más práctica: guardarlas en vertical, como si fueran carpetas, agrupadas por tamaño y cerca de sus recipientes. No necesitas comprar un organizador específico; una caja estrecha, un separador de cajón o incluso un recipiente que ya tengas puede servir para recuperar espacio.
Coloca las tapas en vertical y ordénalas por tamaño
Empieza sacando todos los recipientes y tapas. Antes de reorganizar, conviene descubrir cuántas piezas realmente forman parejas.
Necesitas: una caja estrecha, cesta, separadores de cajón o un organizador estable que ya tengas.
- Reúne todos los recipientes y todas las tapas sobre una mesa.
- Empareja cada táper con su tapa correspondiente.
- Aparta tapas deformadas, agrietadas o que ya no cierren correctamente.
- Agrupa las restantes en pequeñas, medianas y grandes.
- Colócalas verticalmente, dejando suficiente holgura para sacar una sin mover todas las demás.
La reorganización suele llevar unos 15-20 minutos.
La prueba de que funciona es sencilla: deberías poder localizar y retirar cualquier tapa con una sola mano sin desmontar una pila completa.
Utiliza una caja estrecha como si fuera un archivador
No hace falta comprar un accesorio nuevo.
Una cesta rectangular, una caja de plástico baja o incluso un recipiente grande que apenas utilizas puede convertirse en el soporte de las tapas.
Colócalas apoyadas sobre uno de sus lados, como documentos dentro de un archivador.
Si tienes muchas, crea dos o tres grupos: tapas pequeñas, medianas y grandes.
No llenes la caja hasta el límite. Mantener aproximadamente un 10-20 % de espacio libre facilita mover las piezas y evita que vuelvan a quedar apretadas.
El recipiente organizador debe ser suficientemente estable para que no vuelque cuando saques una tapa.
Si lo colocas en un cajón, comprueba también que ninguna pieza sobresalga e impida cerrarlo correctamente.
Guarda los recipientes encajados, pero sin forzarlos
Una vez solucionado el problema de las tapas, puedes reducir también el volumen de los táperes.
Agrupa recipientes de la misma forma y encaja unos dentro de otros.
Haz pilas pequeñas y estables. No introduzcas un recipiente a presión dentro de otro, porque puede quedarse atascado o deformarse.
Si tienes modelos cuadrados, rectangulares y redondos, normalmente resulta más práctico mantener cada forma en su propio grupo.
Coloca los recipientes de uso frecuente delante y los menos utilizados detrás.
Una cocina pequeña se beneficia especialmente de esta separación: cuerpos encajados por un lado y tapas ordenadas verticalmente justo al lado.
Elimina las piezas que ya no tienen pareja
Muchas veces el problema no es el tamaño del cajón, sino la cantidad de piezas incompletas acumuladas durante años.
Después de emparejar todo, probablemente aparecerá alguna tapa sin recipiente y algún recipiente sin tapa.
Antes de desecharlos, comprueba si pertenecen a otro juego que esté en el lavavajillas, congelador o frigorífico.
Si después de unos días continúan sin pareja, decide si realmente tienen otra utilidad.
También conviene retirar recipientes muy deteriorados, agrietados o deformados que ya no cierren correctamente.
En recipientes destinados a alimentos, sigue las indicaciones del fabricante sobre microondas, congelador, lavavajillas y sustitución por desgaste.
No guardes los táperes todavía húmedos
Apilar recipientes inmediatamente después del lavado puede atrapar pequeñas cantidades de agua.
Antes de guardarlos, comprueba especialmente esquinas, rebordes y ranuras de las tapas.
Déjalos secar completamente al aire o termina el secado con un paño limpio.
Cuando encajes varios recipientes, puedes dejarlos ligeramente desplazados hasta comprobar que no queda humedad.
Esto es especialmente útil en tapas con juntas o canales profundos.
Si una tapa incorpora una junta de silicona desmontable, retírala para limpiarla únicamente cuando el fabricante indique que puede hacerse y vuelve a colocarla correctamente cuando esté totalmente seca.
Reserva el lugar más accesible para los tamaños que utilizas
No todos los recipientes necesitan ocupar la zona principal del cajón.
Durante una semana, fíjate en cuáles utilizas para sobras, almuerzos o alimentos abiertos.
Esos tamaños deberían quedar delante o en la parte más accesible.
Los recipientes muy grandes que solo utilizas ocasionalmente pueden trasladarse a una balda superior o a otra zona de almacenamiento.
Evita, sin embargo, colocar pilas pesadas en lugares altos donde resulte difícil bajarlas con seguridad.
Una buena organización no consiste únicamente en conseguir que todo quepa. También debe permitir sacar y devolver cada pieza sin reorganizar el armario cada vez.
Prueba a reducir el número de formatos
Tener diez tamaños y sistemas de cierre diferentes hace que organizar las tapas resulte mucho más complicado.
Cuando necesites sustituir recipientes en el futuro, puede ser útil elegir modelos compatibles entre sí o una misma gama con varios tamaños.
No hace falta tirar los que ya tienes para conseguir uniformidad.
Simplemente tenlo en cuenta cuando una pieza llegue al final de su vida útil.
Con menos formatos diferentes resulta más sencillo reconocer las tapas, apilar los recipientes y mantener el orden.
Incluso algunas gamas utilizan una misma tapa para varios recipientes, aunque esto depende del fabricante.
Haz una revisión rápida una vez al mes
El sistema puede mantenerse con muy poco esfuerzo.
Una vez al mes, dedica 5 minutos a comprobar que cada tapa sigue en su grupo y que no se han acumulado recipientes sin pareja.
Aprovecha para limpiar migas o polvo del cajón.
En una superficie lavable compatible puedes utilizar un paño ligeramente humedecido con 500 ml de agua templada y 2-3 ml de lavavajillas suave.
Después seca completamente antes de devolver los recipientes.
Si el cajón vuelve a desordenarse continuamente, probablemente está demasiado lleno. Retira algunas piezas en lugar de añadir más separadores.
Errores que debes evitar
- Apilar todas las tapas horizontalmente: las inferiores resultan difíciles de encontrar y la pila se desordena fácilmente.
- Guardar piezas sin comprobar si tienen pareja: ocupan espacio durante meses sin poder utilizarse correctamente.
- Llenar el organizador hasta el límite: deja algo de holgura para sacar cada tapa.
- Encajar recipientes todavía húmedos: puede quedar agua atrapada entre ellos.
- Comprar organizadores antes de clasificar: quizá puedas resolverlo con una caja o cesta que ya tengas.
Para ir un poco más allá
Coloca una pequeña etiqueta para separar tapas pequeñas, medianas y grandes si en casa varias personas guardan los recipientes.
Mantén tapas y cuerpos en el mismo cajón o armario siempre que el espacio lo permita para evitar búsquedas.
Y aplica una regla sencilla: cuando un recipiente nuevo entra en un cajón ya lleno, comprueba primero si existe alguna pieza deteriorada, deformada o sin pareja que pueda salir.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor guardar los táperes con la tapa puesta?
Puede ser cómodo si tienes pocos y mucho espacio, pero ocupa considerablemente más volumen. Para colecciones grandes suele resultar más eficiente encajar los recipientes y organizar las tapas aparte.
¿Cómo evito que las tapas verticales se caigan?
Utiliza una cesta estrecha o separadores y no dejes demasiado espacio vacío entre ellas. Deben quedar sujetas sin estar comprimidas.
¿Qué hago con una tapa sin recipiente?
Comprueba primero que su pareja no esté en uso. Si realmente ha desaparecido, decide si la tapa tiene una utilidad concreta; de lo contrario, solo estará ocupando espacio.
¿Puedo guardar recipientes si quedan unas gotas de agua?
Es mejor secarlos completamente antes de apilarlos o cerrarlos. Presta especial atención a juntas, bordes y ranuras donde el agua puede quedar atrapada.