Cuando el verano empieza a despedirse, es habitual mirar las tomateras y encontrar varios frutos que siguen completamente verdes. Las noches refrescan, las horas de luz disminuyen y parece que esos tomates ya no tendrán tiempo de madurar. La primera reacción puede ser arrancarlos todos o incluso retirar la planta.
Pero no tengas tanta prisa. Un tomate que sigue verde al final del verano todavía puede madurar, especialmente si ya ha alcanzado un buen tamaño y la planta continúa sana. Con algunos cuidados sencillos puedes favorecer la maduración de los frutos que ya están formados antes de que llegue el frío de verdad.
La clave durante estas últimas semanas cambia: ya no interesa que la tomatera produzca muchos brotes y flores nuevas, sino que concentre sus recursos en los tomates que tienen posibilidades reales de terminar de desarrollarse.
Primero observa el tamaño de los tomates
No todos los frutos verdes están en la misma situación.
Un tomate que ya ha alcanzado prácticamente su tamaño definitivo tiene muchas más posibilidades de completar la maduración que uno diminuto que acaba de formarse.
Revisa cada planta.
Busca especialmente frutos:
- bien desarrollados;
- firmes;
- sin daños;
- de tamaño cercano al esperado para la variedad.
Esos son los tomates que merece la pena priorizar.
El verde no significa que haya dejado de madurar
El cambio de verde a rojo, amarillo, naranja o al color correspondiente a la variedad ocurre durante una fase concreta de maduración.
Antes de cambiar visiblemente de color, el fruto ya puede estar experimentando cambios internos.
Por eso, arrancar todos los tomates simplemente porque siguen verdes puede ser prematuro.
Mientras las temperaturas sean adecuadas y la planta continúe activa, dales tiempo.
Elimina las flores que llegan demasiado tarde
Al final de la temporada puede que la tomatera siga produciendo flores.
En zonas donde el frío está próximo, muchas de esas flores ya no tendrán tiempo suficiente para convertirse en tomates maduros.
Puedes retirar las flores nuevas cuando esté claro que la temporada restante será demasiado corta.
Así la planta puede concentrarse en los frutos que ya están formados.
No es necesario eliminar indiscriminadamente todas las flores si tu clima todavía ofrece muchas semanas cálidas.
Revisa también los frutos diminutos
Si faltan pocas semanas para temperaturas realmente bajas, los tomates recién formados probablemente tendrán menos posibilidades de completar su desarrollo.
Puedes retirar selectivamente los frutos extremadamente pequeños y priorizar los más avanzados.
Hazlo con criterio.
En regiones con otoños largos y suaves, la tomatera puede continuar produciendo bastante más tiempo que en lugares donde las primeras heladas llegan pronto.
Despunta la planta cuando corresponda
Si el final de la temporada está realmente próximo, puedes retirar el extremo de crecimiento principal de una tomatera indeterminada.
Haz un corte limpio por encima de un racimo que quieras conservar, dejando hojas suficientes para mantener la planta activa.
El objetivo es limitar nuevo crecimiento que difícilmente tendrá tiempo de producir.
No realices una poda drástica.
Las hojas siguen siendo necesarias para la fotosíntesis y también ayudan a proteger los frutos.
No quites todas las hojas
Existe la idea de que dejar los tomates completamente expuestos al sol hará que maduren mucho más rápido.
No conviene desnudar la planta.
Retira principalmente:
- hojas enfermas;
- hojas completamente amarillas;
- hojas dañadas;
- follaje que toca el suelo;
- alguna hoja que impida excesivamente la ventilación.
Mantén suficiente follaje sano.
Una poda excesiva puede debilitar la tomatera y dejar los frutos expuestos a daños.
Mejora la entrada de luz con moderación
Si la planta está extremadamente densa, una pequeña limpieza puede mejorar la ventilación y permitir que la luz llegue mejor al conjunto.
Utiliza tijeras limpias.
No retires más follaje del necesario en una sola sesión.
La intención es ordenar la planta, no convertirla en un conjunto de tallos desnudos.
Reduce el exceso de nitrógeno
Al final de la temporada no interesa estimular una gran cantidad de hojas nuevas.
Un fertilizante muy rico en nitrógeno puede favorecer crecimiento vegetativo cuando lo que quieres es terminar la cosecha existente.
Si fertilizas, utiliza únicamente un producto adecuado para tomates y sigue exactamente la dosis del fabricante.
No aumentes la cantidad pensando que los frutos madurarán más rápido.
Más fertilizante no significa una maduración más rápida.
Mantén un riego regular
No dejes de regar de repente para “obligar” a los tomates a ponerse rojos.
La planta todavía necesita agua.
Comprueba la humedad introduciendo un dedo unos 3-5 cm en la tierra.
Si esa capa continúa húmeda, espera.
Si está seca y la planta necesita agua, riega profundamente alrededor de la base.
Evita alternar constantemente entre sequedad extrema y grandes cantidades de agua.
Reduce el riego si el clima ya es más fresco
A medida que bajan las temperaturas, la tierra suele tardar más en secarse.
Por eso probablemente necesitarás regar con menor frecuencia que durante las semanas más calurosas del verano.
No mantengas automáticamente el mismo calendario de julio.
Comprueba la tierra antes de cada riego.
El exceso de humedad en condiciones frescas puede favorecer problemas en raíces y follaje.
Riega por la mañana
Cuando sea posible, riega temprano.
Dirige el agua hacia la tierra y evita mojar innecesariamente las hojas.
Esto permite que cualquier humedad accidental tenga tiempo para secarse durante el día.
Con noches más frescas, mantener el follaje constantemente húmedo puede favorecer determinadas enfermedades.
Mantén los tomates separados del suelo
Los frutos bajos pueden terminar apoyándose sobre tierra húmeda.
Utiliza tutores o sujeciones para mantener las ramas correctamente levantadas.
Si un tomate toca continuamente el suelo, aumenta el riesgo de daños y deterioro.
Revisa especialmente las plantas cargadas de frutos grandes.
Sigue atando los tallos
Una tomatera llena de tomates puede volverse pesada precisamente al final de la temporada.
Comprueba tutores y cuerdas.
Utiliza ataduras suaves y deja suficiente espacio para no estrangular el tallo.
Una rama que se rompe ahora puede hacerte perder varios tomates que estaban a pocas semanas de madurar.
Retira inmediatamente los frutos dañados
Durante tu revisión, busca tomates:
- agrietados gravemente;
- podridos;
- afectados por plagas;
- con daños importantes.
No los dejes deteriorándose sobre la planta.
Retirarlos facilita además que puedas observar mejor el resto de la cosecha.
Vigila las noches frías
Aquí está el factor que realmente determina cuánto tiempo puedes esperar.
Los tomates son cultivos de clima cálido.
Cuando las noches empiezan a ser persistentemente frías, la maduración se ralentiza considerablemente.
Y si existe riesgo de helada, no conviene dejar los frutos esperando indefinidamente.
Consulta la previsión meteorológica local durante estas últimas semanas.
Antes de una helada, cambia de estrategia
Si se anuncia una helada y todavía tienes tomates verdes desarrollados, recógelos antes.
Selecciona frutos sanos y sin daños.
No esperes que una helada fuerte haga el trabajo por ti.
Los tomates dañados por frío pueden deteriorarse y conservarse peor.
Este es el momento en el que sí merece la pena cosecharlos verdes.
Algunos tomates pueden madurar fuera de la planta
Un tomate suficientemente desarrollado puede continuar su proceso de maduración después de cosecharlo.
Busca aquellos que hayan alcanzado prácticamente su tamaño definitivo.
En algunos frutos puede apreciarse un cambio del verde intenso hacia un verde más claro o incluso una primera tonalidad amarillenta o rosada.
Estos son excelentes candidatos para madurar en interior.
Cómo madurarlos dentro de casa
Coloca los tomates sanos en una sola capa dentro de una caja de cartón o sobre una bandeja.
Déjalos en un lugar seco a temperatura ambiente, lejos del sol directo intenso.
Revísalos todos los días o cada dos días.
Retira inmediatamente cualquier tomate que empiece a deteriorarse.
No necesitas colocarlos sobre un radiador ni aplicar calor fuerte.
El truco de la bolsa de papel
Si quieres favorecer la maduración de unos pocos tomates, puedes colocarlos en una bolsa de papel junto con una fruta madura, como un plátano o una manzana.
Estas frutas liberan etileno, un gas natural relacionado con la maduración.
No cierres los tomates dentro de una bolsa plástica hermética.
La humedad puede acumularse.
Revisa el contenido diariamente.
No necesitas luz solar para que se vuelvan rojos
Una vez cosechados en una fase suficientemente avanzada, no necesitan estar sobre una ventana recibiendo sol directo para madurar.
De hecho, un lugar con temperatura moderada y estable suele ser más apropiado.
Lo importante es revisar los frutos regularmente.
La luz no sustituye unas condiciones adecuadas de temperatura.
¿Qué hacer con tomates que permanecen verdes?
Si llega el final definitivo de la temporada y algunos tomates no maduran, todavía puedes utilizarlos en recetas específicas para tomate verde.
No todos tienen que terminar necesariamente rojos.
Eso sí, utiliza únicamente frutos sanos y apropiados para consumo.
Descarta cualquier tomate con podredumbre o deterioro importante.
En macetas tienes una ventaja
Si cultivas tomates en recipientes suficientemente manejables, puedes desplazar temporalmente las macetas hacia un lugar más protegido.
Busca una zona:
- luminosa;
- protegida del viento;
- con buena ventilación.
No introduzcas automáticamente plantas grandes dentro de casa sin revisar primero plagas y condiciones.
Mover una maceta tampoco compensará temperaturas extremadamente bajas durante mucho tiempo.
Una rutina para las últimas semanas
Cuando el verano esté terminando:
- Revisa todos los tomates.
- Prioriza los frutos grandes y bien desarrollados.
- Retira hojas enfermas.
- Elimina flores demasiado tardías cuando corresponda.
- Reduce nuevo crecimiento innecesario.
- Mantén suficiente follaje sano.
- Comprueba la humedad antes de regar.
- Refuerza tutores y ataduras.
- Vigila la previsión de temperaturas.
- Deja los tomates en la planta mientras las condiciones sigan siendo favorables.
- Cosecha los frutos desarrollados antes de una helada.
- Termina su maduración en interior si es necesario.
Errores que conviene evitar
- Arrancar todos los tomates verdes simplemente porque agosto o septiembre está terminando.
- Eliminar prácticamente todas las hojas para exponer los frutos.
- Dejar de regar completamente.
- Aplicar grandes cantidades de fertilizante para acelerar la maduración.
- Mantener el mismo riego del pleno verano cuando el suelo ya tarda mucho más en secarse.
- Ignorar las previsiones de heladas.
- Guardar tomates húmedos y amontonados en bolsas plásticas cerradas.
- Dejar frutos dañados junto a los sanos durante la maduración interior.
Para ir un poco más allá
Durante las últimas semanas de la temporada, coloca una pequeña marca en los racimos más desarrollados y obsérvalos cada pocos días.
Puede parecer que no ocurre nada y, de repente, uno de los tomates empezará a cambiar de verde intenso a una tonalidad más clara. Poco después aparecerá el color característico de la variedad.
El final del verano no significa automáticamente el final de la cosecha. La temperatura real de tu zona importa mucho más que la fecha del calendario.
Preguntas frecuentes
¿Debo arrancar los tomates que siguen verdes al final del verano?
No necesariamente. Si están sanos, desarrollados y todavía quedan temperaturas favorables, puedes dejarlos continuar madurando en la planta.
¿Conviene quitar hojas para que reciban más sol?
Retira hojas enfermas o innecesarias, pero no desnudes la tomatera. Necesita follaje sano para continuar funcionando.
¿Debo seguir regando?
Sí, pero adapta la frecuencia al clima. Comprueba la humedad del suelo antes de añadir agua.
¿Qué hago si anuncian una helada?
Cosecha previamente los tomates verdes que estén suficientemente desarrollados y sanos. Muchos pueden continuar madurando en interior.
¿Cuál es el consejo más importante?
No arranques los tomates únicamente porque el verano esté terminando. Primero mira su tamaño, el estado de la planta y, sobre todo, las temperaturas previstas. Si todavía tienes días templados, esos frutos verdes pueden estar mucho más cerca de madurar de lo que parece.