Cuando llega el calor, unas gafas que normalmente permanecen en su sitio pueden empezar a deslizarse por la nariz una y otra vez. El sudor y la grasa natural de la piel reducen el agarre, pero no siempre son los únicos responsables. Un pequeño desajuste en las plaquetas nasales o en las varillas puede hacer que el problema sea mucho más evidente durante el verano.
Antes de comprar accesorios antideslizantes o intentar doblar la montura en casa, conviene hacer una comprobación sencilla: limpia bien los puntos de contacto y observa cómo apoyan las gafas. Si están desajustadas, un óptico puede realizar un pequeño ajuste que muchas veces mejora considerablemente la sujeción.
Primero comprueba cómo se deslizan
Ponte las gafas como lo haces normalmente y mírate de frente.
Después mueve ligeramente la cabeza hacia abajo.
Observa qué ocurre.
Si las gafas bajan inmediatamente por el puente de la nariz, fíjate también en si:
- una lente queda más alta que la otra;
- una varilla parece más abierta;
- las gafas están torcidas;
- una plaqueta toca más que la otra;
- la montura queda demasiado separada de la cara.
Estas pistas pueden indicar que no se trata únicamente del sudor.
Limpia primero las plaquetas nasales
Las pequeñas piezas que apoyan sobre la nariz están en contacto constante con la piel.
Pueden acumular grasa, sudor y restos de productos cosméticos.
Antes de intentar cualquier ajuste, límpialas.
Utiliza agua tibia —no caliente— y una pequeña cantidad de jabón suave sin lociones, siempre que sea adecuado para tus gafas.
Después aclara y seca con una microfibra limpia.
Si la montura no tiene plaquetas
Muchas gafas de plástico apoyan directamente sobre el puente de la nariz.
En ese caso, limpia cuidadosamente esa zona de la montura.
También conviene limpiar las partes de las varillas que descansan detrás de las orejas.
Son precisamente los puntos que ayudan a mantener las gafas estables.
Limpia también tu piel
Si hace mucho calor, el sudor puede reaparecer pocos minutos después.
Antes de colocarte las gafas, seca suavemente el puente de la nariz.
No necesitas aplicar ningún producto especial.
Un pañuelo limpio puede ser suficiente para retirar temporalmente el exceso de humedad.
Haz una segunda prueba
Con las gafas y la piel limpias, vuelve a colocarlas.
Inclina suavemente la cabeza.
Si ahora permanecen considerablemente mejor, la acumulación de grasa y sudor probablemente contribuía al problema.
Si continúan bajando con facilidad, merece la pena comprobar el ajuste de la montura.
Observa las plaquetas
En las monturas que las incorporan, las dos plaquetas deberían apoyar de manera cómoda y relativamente uniforme.
Si una está torcida o demasiado abierta, la montura puede perder estabilidad.
Aquí aparece el pequeño ajuste que puede ayudarte: corregir ligeramente la posición de las plaquetas para mejorar el apoyo sobre la nariz.
Pero eso no significa que debas doblarlas tú mismo.
Evita ajustar las plaquetas con fuerza en casa
Los soportes metálicos que sujetan las plaquetas pueden ser pequeños y delicados.
Si aplicas demasiada presión puedes:
- doblarlos;
- romperlos;
- dejar las gafas torcidas;
- provocar un apoyo incómodo.
Además, mover demasiado las plaquetas puede hacer que presionen la nariz.
Si parecen claramente desajustadas, llévalas a una óptica.
Un profesional puede comprobar su posición y realizar pequeños cambios de forma controlada.
Las varillas también influyen
Las gafas no se sostienen únicamente sobre la nariz.
Las varillas y sus terminales ayudan a mantenerlas en posición detrás de las orejas.
Si están demasiado abiertas, la montura puede desplazarse hacia delante con mayor facilidad.
Coloca las gafas sobre una superficie plana y observa si existe alguna asimetría evidente.
No intentes doblarlas bruscamente.
Cuidado con las monturas de plástico
Intentar doblar plástico frío puede dañarlo.
Y calentarlo en casa con un secador, agua muy caliente o cualquier otra fuente de calor tampoco es recomendable.
Un exceso de temperatura puede deformar la montura o afectar determinados tratamientos de las lentes.
Si una montura de plástico necesita ajuste, deja esa tarea al óptico.
Comprueba los tornillos de las bisagras
Abre y cierra ambas varillas.
Si una se mueve de manera anormalmente suelta, puede existir un tornillo flojo.
No ignores el problema.
Una bisagra con demasiado juego puede modificar la posición de las gafas y, si el tornillo termina saliendo, podrías perder una varilla.
Si no tienes experiencia reparándolas, pide que lo revisen en una óptica.
No aprietes las gafas hasta que resulten incómodas
El objetivo no es que queden inmóviles a cualquier precio.
Unas gafas correctamente ajustadas deberían mantenerse estables sin generar presión excesiva.
Si después de un ajuste aparecen:
- dolor detrás de las orejas;
- marcas profundas en la nariz;
- presión en las sienes;
- molestias persistentes;
el ajuste puede ser demasiado fuerte.
Una marca ligera no siempre significa un problema
Las gafas apoyan físicamente sobre la piel, por lo que puede aparecer una ligera marca temporal.
Lo que no deberías normalizar es una presión dolorosa o una marca intensa y persistente.
En ese caso, vuelve a revisar el ajuste.
Limpia las gafas con mayor frecuencia durante el verano
Cuando sudamos más, los puntos de contacto se ensucian antes.
Puedes realizar una limpieza suave diariamente si es necesario.
Utiliza siempre productos compatibles con tus lentes y montura.
Evita limpiar las lentes en seco cuando tienen polvo o partículas adheridas, ya que podrías rayarlas.
Evita utilizar la camiseta para limpiar las lentes
Aunque sea cómodo, la ropa puede contener polvo y pequeñas partículas.
Utiliza una microfibra limpia destinada a las gafas.
Lávala periódicamente según las instrucciones apropiadas y evita utilizarla cuando esté impregnada de grasa.
Una microfibra sucia puede volver a extender residuos sobre las lentes y la montura.
Cuidado con cremas y protector solar
En verano utilizamos más protector solar y determinados productos pueden terminar sobre el puente de las gafas.
Después de aplicar una crema, deja que se absorba según sus indicaciones antes de colocarte la montura.
Si aparecen residuos sobre las gafas, límpialos siguiendo las recomendaciones del fabricante.
No utilices disolventes o productos domésticos agresivos.
No coloques las gafas sobre la cabeza constantemente
Utilizarlas como una diadema puede abrir progresivamente las varillas en algunas monturas.
Si ya tienes unas gafas que se deslizan, este hábito puede empeorar el ajuste.
Cuando no las utilices, guárdalas en su estuche.
Quítatelas utilizando ambas manos
Sujeta las dos varillas y retira las gafas hacia delante.
Quitarlas constantemente con una sola mano puede ejercer una tensión desigual sobre las bisagras y favorecer pequeños desajustes con el tiempo.
Es un gesto sencillo que ayuda a conservar la alineación.
¿Y los accesorios antideslizantes?
Existen almohadillas y pequeños accesorios diseñados para aumentar el agarre.
Pueden ser útiles en determinadas situaciones, pero no deberían ocultar un problema evidente de ajuste.
Antes de añadir accesorios, comprueba que:
- la montura sea del tamaño apropiado;
- las plaquetas estén correctamente colocadas;
- las varillas tengan un ajuste adecuado;
- las bisagras estén en buen estado.
Después podrás valorar si necesitas algo adicional.
Si siempre se han deslizado, quizá sea la montura
Si las gafas se caían incluso cuando eran nuevas y durante el invierno, puede que el problema no tenga relación únicamente con el calor.
La forma y dimensiones de la montura deben adaptarse razonablemente a tu rostro.
Un óptico puede comprobar:
- anchura;
- puente;
- posición de las plaquetas;
- longitud de las varillas;
- apoyo detrás de las orejas.
En algunos casos, un ajuste es suficiente. En otros, otra geometría de montura puede resultar más adecuada.
Una comprobación de cinco minutos
Si tus gafas empiezan a deslizarse cuando sube la temperatura:
- Lava tus manos.
- Limpia las gafas correctamente.
- Insiste en plaquetas y terminales.
- Seca completamente la montura.
- Seca el puente de la nariz.
- Ponte las gafas.
- Comprueba si están niveladas.
- Inclina ligeramente la cabeza.
- Observa si una plaqueta apoya de forma diferente.
- Comprueba si alguna varilla está excesivamente suelta.
- Si siguen deslizándose, pide una revisión del ajuste en una óptica.
Errores que conviene evitar
- Doblar las plaquetas repetidamente con los dedos.
- Intentar cerrar las varillas aplicando mucha fuerza.
- Calentar una montura de plástico con un secador.
- Utilizar agua muy caliente.
- Aplicar productos agresivos para eliminar la grasa.
- Ignorar una bisagra claramente floja.
- Apretar tanto las gafas que terminen causando dolor.
- Quitarlas siempre con una sola mano.
- Utilizarlas constantemente sobre la cabeza.
El pequeño ajuste que puede marcar la diferencia
Si el problema aparece principalmente durante los días calurosos, empieza por lo más sencillo: mantén limpios y secos los puntos donde la montura toca la nariz y las orejas.
Después observa el ajuste.
Una corrección mínima de las plaquetas o las varillas realizada correctamente puede hacer que la montura vuelva a descansar donde debería sin necesidad de estar empujándola hacia arriba cada pocos minutos.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mis gafas se deslizan más en verano?
El sudor y la grasa de la piel disminuyen el agarre. Un pequeño desajuste que apenas notas durante el resto del año también puede hacerse mucho más evidente.
¿Puedo acercar yo mismo las plaquetas?
Es preferible no forzarlas. Sus soportes pueden deformarse o romperse. Si necesitan corrección, un óptico puede ajustarlas con mayor precisión.
¿Puedo calentar las varillas para doblarlas?
No es recomendable hacerlo en casa. El calor excesivo puede deformar la montura o dañar otros componentes.
¿Qué puedo probar inmediatamente?
Limpia y seca las plaquetas, el puente de la montura y los terminales de las varillas, además de secar el sudor de la nariz.
¿Qué hago si siguen cayéndose?
Llévalas a una óptica para comprobar el ajuste. A veces unos milímetros de corrección en los puntos de apoyo son suficientes para que unas gafas que se deslizaban constantemente vuelvan a mantenerse cómodamente en su sitio.