Cuando empiezan a refrescar las noches, muchas alfombras vuelven al salón o al dormitorio después de pasar todo el verano enrolladas. Pero antes de extenderlas directamente sobre el suelo, conviene hacer una revisión rápida. Durante meses de almacenamiento pueden acumular polvo, absorber humedad o aparecer pequeños daños e incluso señales de insectos. Mirar bien ambas caras, airearlas y comprobar su base puede evitar que un problema oculto termine instalado en medio de la habitación.
Desenrolla la alfombra y revisa cuidadosamente las dos caras
Hazlo en un espacio limpio, seco y con buena iluminación. No la coloques definitivamente hasta terminar la comprobación.
- Desenróllala lentamente. Observa si desprende un olor extraño o aparecen restos acumulados entre las vueltas.
- Examina la superficie. Mira especialmente bordes, flecos y zonas que estuvieron dobladas o comprimidas.
- Dale la vuelta. Comprueba si existen manchas de humedad, pequeños agujeros, restos de insectos o deterioro de la base.
- Aspira ambas caras cuando el material lo permita. Utiliza una potencia moderada y evita cepillos giratorios sobre fibras delicadas.
- Déjala airearse durante unas horas. Hazlo en un espacio seco y ventilado, evitando humedad y exposición intensa al sol si el material es sensible.
Una alfombra lista para volver a utilizarse debería estar completamente seca, sin olor anormal y sin señales de plagas o deterioro importante.
Presta atención a pequeños agujeros y fibras desprendidas
Los daños producidos durante el almacenamiento pueden ser muy discretos al principio.
Observa especialmente los bordes y las zonas que permanecieron oscuras durante meses. Pequeños agujeros, fibras comidas, larvas o restos similares a diminutas pieles pueden indicar actividad de insectos que atacan determinados textiles.
Si encuentras algo sospechoso, no lleves inmediatamente la alfombra junto al resto de textiles. Sepárala mientras identificas el problema y revisa también mantas, ropa o cajas que estuvieran almacenadas cerca.
Aspira cuidadosamente el lugar donde estaba guardada, incluyendo esquinas, juntas y rodapiés.
No pulverices insecticidas domésticos sobre la alfombra sin comprobar que el producto esté autorizado y sea compatible con sus fibras.
Si huele a humedad, no intentes solucionarlo con perfume
Un ligero olor a cerrado puede desaparecer después de varias horas de ventilación. Un olor fuerte y persistente a humedad merece una revisión más cuidadosa.
Busca manchas, cambios de color o zonas que se sientan húmedas. Comprueba también la pared, suelo o armario donde estaba almacenada.
No empapes la alfombra intentando eliminar el olor. Una pieza gruesa puede retener agua durante mucho tiempo y terminar con un problema mayor.
Tampoco utilices automáticamente bicarbonato, vinagre u otros remedios sobre cualquier alfombra. Lana, fibras vegetales, seda, tintes y respaldos adhesivos pueden reaccionar de forma diferente.
En alfombras delicadas, antiguas o valiosas, consulta las instrucciones del fabricante o recurre a una limpieza profesional.
Comprueba el reverso antes de apoyarlo sobre el suelo
Esta parte suele olvidarse porque queda completamente oculta una vez colocada.
Algunas alfombras incorporan bases de goma, látex o materiales antideslizantes que pueden deteriorarse con los años. Si el reverso está pegajoso, quebradizo o desprende pequeños fragmentos, no lo apoyes directamente sobre el pavimento.
También debes revisar el protector antideslizante independiente si utilizas uno. Debe permanecer plano, limpio, seco y ser compatible con tu tipo de suelo.
Una base degradada puede dejar residuos y aumentar el riesgo de desplazamientos o pliegues.
Si las esquinas permanecen levantadas, evita pegarlas al suelo con adhesivos improvisados que puedan dañar el pavimento o las fibras.
Limpia y seca el suelo antes de colocarla
Aprovecha que la habitación está despejada para limpiar la zona que quedará cubierta durante los próximos meses.
Aspira primero el polvo y después utiliza el procedimiento adecuado para tu pavimento.
En madera o laminado, emplea poca humedad y no dejes agua acumulada. Si tienes mármol, travertino, caliza u otra piedra natural sensible, evita vinagre, ácido cítrico y otros limpiadores ácidos.
Deja que el suelo se seque completamente antes de extender la alfombra.
Una vez colocada, camina alrededor y comprueba que no forme arrugas, que las esquinas estén planas y que no pueda deslizarse fácilmente en una zona de paso.
Errores que debes evitar
- Ponerla directamente en el suelo al sacarla del almacén. Primero revisa superficie, reverso y bordes.
- Ignorar pequeños agujeros o restos extraños. Podrían indicar actividad de insectos.
- Enmascarar un olor a humedad con ambientador. Hay que identificar y eliminar su causa.
- Mojar toda la alfombra sin conocer el material. Algunos tejidos y respaldos requieren limpieza especializada.
- Extenderla sobre un suelo húmedo. La humedad puede quedar atrapada durante días debajo del tejido.
Para ir un poco más allá
Mientras la alfombra está levantada, revisa también los rodapiés y las esquinas que normalmente quedan ocultos. Es un buen momento para aspirar zonas difíciles de alcanzar durante la limpieza habitual.
Si tienes varias alfombras guardadas, coloca una pequeña etiqueta antes de volver a almacenarlas indicando habitación y tamaño. Así no necesitarás desenrollarlas todas la próxima temporada.
Cuando llegue el momento de guardarlas otra vez, hazlo únicamente cuando estén limpias y completamente secas. En las piezas que lo permitan, enrollarlas correctamente suele evitar las marcas profundas que aparecen al doblarlas durante meses.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo debo dejar airear una alfombra?
Si simplemente tiene olor a cerrado y está completamente seca, unas horas en una zona ventilada pueden bastar. Un olor persistente requiere investigar la causa.
¿Puedo aspirar todas las alfombras de la misma manera?
No. La potencia y el accesorio deben adaptarse al material. Los flecos, tejidos delicados y determinadas alfombras artesanales requieren más cuidado.
¿Qué hago si encuentro señales de insectos?
Separa la alfombra de otros textiles, revisa los objetos almacenados cerca y limpia cuidadosamente la zona. Si la infestación es importante o no puedes identificarla, considera ayuda profesional.
¿Cómo evitar problemas cuando vuelva a guardarla?
Límpiala según sus instrucciones, deja que se seque por completo y almacénala en un lugar seco y protegido, sin colocar objetos pesados que puedan deformarla.