Las fundas desmontables hacen que mantener limpio un sofá sea mucho más sencillo. Se retiran, se lavan y, aparentemente, solo queda esperar a que se sequen para volver a colocarlas. Sin embargo, es precisamente durante el secado cuando puede aparecer uno de los problemas más frustrantes: la funda parece haberse vuelto demasiado pequeña.
Cuesta introducir el cojín, las esquinas no coinciden o la cremallera queda sometida a demasiada tensión. No siempre significa que hayas lavado mal la funda. Un secado con demasiado calor puede provocar encogimiento en determinados tejidos.
Por eso, antes de meter las fundas directamente en la secadora, hay algo mucho más importante: comprobar cómo recomienda secarlas el fabricante.
Mira la etiqueta antes de lavar y secar
Que una funda sea desmontable no significa automáticamente que pueda lavarse a máquina o utilizarse en secadora.
Busca la etiqueta de cuidados del sofá o de la propia funda.
Comprueba especialmente:
- temperatura máxima de lavado;
- si admite centrifugado;
- si puede utilizarse secadora;
- temperatura permitida;
- si debe secarse al aire;
- si necesita limpieza profesional.
Algunos tejidos pueden soportar perfectamente un lavado suave pero reaccionar mal al calor intenso de una secadora.
Si la etiqueta indica limpieza en seco o profesional, no experimentes con un lavado doméstico.
El calor puede cambiar el tamaño de algunas fundas
Fibras como el algodón y determinados tejidos mezclados pueden encoger dependiendo de su composición y fabricación.
El problema puede pasar casi desapercibido hasta que intentas volver a montar el sofá.
Una diferencia relativamente pequeña en cada lado puede ser suficiente para que una funda ajustada deje de encajar correctamente.
Por eso, no elijas automáticamente un programa de secado intenso simplemente porque quieres terminar antes.
Si el fabricante permite secadora, utiliza únicamente las condiciones indicadas en la etiqueta.
Secarlas al aire suele requerir más paciencia
Cuando las instrucciones permiten el secado al aire, extiende las fundas correctamente.
No las dejes durante horas completamente arrugadas dentro de la lavadora después de terminar el ciclo.
Sácalas, sacúdelas suavemente y devuelve con las manos su forma general, sin estirar con fuerza.
Después colócalas en una zona bien ventilada.
Una funda grande necesita circulación de aire por ambos lados. Si queda doblada sobre sí misma, algunas zonas pueden continuar húmedas mucho después que otras.
Evita el sol intenso si el tejido no lo permite
Colocar las fundas bajo un sol muy fuerte puede parecer la forma más rápida de secarlas, pero tampoco siempre es conveniente.
Algunos colores pueden perder intensidad y determinados tejidos pueden reaccionar mal a condiciones de calor excesivo.
Una zona ventilada y protegida del sol intenso suele proporcionar un secado más controlado cuando la etiqueta no especifica otra cosa.
También puedes girar las fundas durante el proceso para favorecer un secado uniforme.
No las coloques directamente sobre un radiador
Otro error frecuente durante los meses fríos consiste en extender las fundas sobre un radiador o colocar un calefactor muy cerca.
El calor concentrado puede afectar a determinados tejidos y provocar un secado desigual.
Además, algunas partes pueden secarse rápidamente mientras costuras, pliegues o cremalleras continúan húmedos.
Es preferible aumentar la ventilación de la habitación y darles suficiente espacio para secarse.
¿Conviene colocarlas cuando todavía están húmedas?
Existe un consejo popular que recomienda montar las fundas ligeramente húmedas para que recuperen su forma.
Pero no es una regla válida para todos los sofás.
Si el fabricante recomienda este procedimiento, sigue sus instrucciones. En caso contrario, evita introducir un cojín dentro de una funda claramente húmeda.
La humedad atrapada entre la funda y el relleno puede favorecer malos olores y dificultar el secado completo.
La opción más segura es respetar el método específico indicado para tu sofá.
No fuerces una funda que parece demasiado pequeña
Si después del lavado notas que cuesta colocarla, no tires violentamente de las esquinas.
Tampoco fuerces la cremallera mientras otra persona comprime el cojín con todo su peso.
Podrías romper:
- costuras;
- cremalleras;
- tiradores;
- tejido alrededor de los cierres.
Primero comprueba que estás utilizando la funda correcta para cada cojín. En algunos sofás parecen idénticas, pero tienen pequeñas diferencias.
Extiéndela y alinea correctamente las esquinas antes de introducir completamente el relleno.
Lava las fundas de forma organizada
Si vas a desmontar todo el sofá, evita crear una montaña de fundas sin saber posteriormente dónde estaba cada una.
Haz una fotografía antes de retirarlas.
Puedes organizar las piezas por cojín, respaldo y asiento.
También conviene cerrar las cremalleras según indiquen las instrucciones del fabricante antes del lavado para evitar deformaciones o enganches.
Si existen velcros, correas u otros cierres, protégelos como indique la etiqueta.
No laves una sola funda sin pensar en el color
Si varias fundas forman una superficie continua y una necesita limpieza, comprueba las recomendaciones del fabricante.
Con el tiempo, los tejidos pueden cambiar ligeramente de tono por la luz y el uso. Lavar solamente una pieza puede hacer que posteriormente exista una pequeña diferencia visual.
Además, nunca utilices lejía, quitamanchas fuertes o blanqueadores sin comprobar previamente que son compatibles con el tejido.
Errores que conviene evitar
- Meter las fundas en la secadora sin leer la etiqueta.
- Elegir temperatura alta para terminar antes.
- Dejar las fundas arrugadas dentro de la lavadora durante horas.
- Secarlas directamente sobre un radiador.
- Exponer tejidos delicados a sol intenso durante demasiado tiempo.
- Estirar violentamente una funda que ha encogido.
- Forzar una cremallera que no llega correctamente.
- Volver a montar una funda todavía muy húmeda sin indicación del fabricante.
- Utilizar lejía o quitamanchas agresivos sin comprobar la compatibilidad.
- Mezclar todas las fundas y después no saber a qué cojín pertenece cada una.
Cómo lavar y secar las fundas paso a paso
- Fotografía el sofá antes de desmontarlo.
- Localiza las etiquetas de cuidado.
- Identifica qué funda corresponde a cada cojín.
- Trata únicamente las manchas con productos compatibles.
- Lava siguiendo la temperatura y el programa indicados.
- Cuando termine el ciclo, retira las fundas cuanto antes.
- Sacúdelas suavemente y recupera su forma con las manos.
- Si deben secarse al aire, colócalas extendidas en un espacio ventilado.
- Evita fuentes de calor intenso salvo que las instrucciones permitan otro método.
- Gíralas si es necesario para conseguir un secado uniforme.
- Antes de montarlas, comprueba que no queden zonas húmedas.
- Introduce cada cojín poco a poco, alineando primero las esquinas y cerrando las cremalleras sin forzarlas.
El secado merece tanta atención como el lavado
Cuando una funda deja de encajar después de lavarla, es fácil culpar inmediatamente al programa de la lavadora. Pero el problema también puede haberse producido durante el secado.
Una temperatura demasiado alta puede ser suficiente para alterar determinados tejidos, especialmente cuando las fundas estaban diseñadas para quedar muy ajustadas.
Por eso, lee la etiqueta antes de lavar, evita improvisar con el calor y deja que las fundas se sequen según las instrucciones del fabricante.
Tardar unas horas más puede ser mucho menos molesto que terminar intentando colocar una funda que ya no alcanza las esquinas del cojín.
Preguntas frecuentes
¿Todas las fundas desmontables pueden meterse en la lavadora?
No. Algunas necesitan lavado específico o limpieza profesional. Que puedas retirar una funda no significa que sea lavable a máquina.
¿Puedo utilizar la secadora?
Solo cuando la etiqueta lo permita y utilizando la temperatura indicada.
¿Por qué la funda ya no entra después del lavado?
Puede haber encogido por la temperatura de lavado o secado, aunque también conviene comprobar que corresponda al cojín correcto.
¿Es mejor secarlas al sol?
No necesariamente. Un sol intenso puede afectar a determinados colores y tejidos. Sigue siempre las instrucciones de cuidado.
¿Puedo ponerlas sobre el radiador?
Es mejor evitar el calor directo salvo que el fabricante indique que el tejido lo admite.
¿Qué hago si la funda está muy ajustada?
Alinea primero las esquinas e introdúcela gradualmente. Si necesitas ejercer demasiada fuerza, detente para no romper las costuras o la cremallera.
¿Cuál es el error más fácil de prevenir?
Utilizar calor intenso sin mirar la etiqueta. Antes de lavar las fundas del sofá, comprueba también cómo deben secarse: ese pequeño detalle puede decidir si después vuelven a encajar correctamente.