Encontrar un pequeño charco alrededor del bebedero de tu perro o gato de vez en cuando es bastante normal. El problema empieza cuando ocurre varias veces al día: el animal empuja el recipiente, mete las patas, bebe con entusiasmo o simplemente lo desplaza mientras pasa.
Antes de comprar otro bebedero, observa dónde está colocado el que ya tienes. Una superficie irregular, una zona de paso o un rincón demasiado estrecho pueden facilitar que el recipiente se mueva o vuelque.
Con unos pequeños cambios puedes mantener el agua accesible para tu mascota y, al mismo tiempo, proteger mejor el suelo.
Empieza observando cómo se vuelca
No todos los derrames tienen la misma causa.
Durante uno o dos días, fíjate en lo que sucede cuando tu mascota se acerca al agua.
Puede que:
- empuje el cuenco con el hocico;
- lo golpee al pasar;
- meta una pata dentro;
- arrastre el recipiente mientras bebe;
- deje caer agua desde la boca;
- choque con él cuando corre;
- juegue deliberadamente con el agua.
Un perro grande que salpica al beber necesita una solución diferente a un gato que empuja un recipiente demasiado ligero.
Evita colocarlo en una zona de paso
El pasillo entre la cocina y otra habitación puede parecer práctico, pero normalmente hay bastante movimiento.
Personas y animales pasan constantemente junto al recipiente.
Un simple golpe puede desplazarlo.
Busca una zona tranquila que siga siendo fácilmente accesible para tu mascota, pero que no esté justo en medio de una ruta habitual.
Un lateral de la cocina o una zona protegida contra una pared puede funcionar mejor.
Pero tampoco lo encierres demasiado
Colocar el bebedero en un rincón diminuto tampoco es siempre una buena solución.
Algunos animales necesitan suficiente espacio para acercarse cómodamente, colocarse frente al recipiente y retirarse sin golpearlo.
El lugar debería permitir que tu mascota adopte una postura natural.
Observa especialmente a animales grandes, mayores o con movilidad reducida.
Comprueba que el suelo esté completamente nivelado
Una pequeña irregularidad puede hacer que el cuenco se mueva cada vez que el animal toca un borde.
Coloca el recipiente vacío en su posición habitual y presiónalo suavemente desde distintos lados.
¿Se balancea?
Si lo hace, prueba otra zona.
También conviene evitar colocarlo parcialmente sobre dos superficies diferentes, por ejemplo con una mitad sobre una alfombra y otra sobre el suelo.
Necesita una base estable.
Una alfombrilla puede solucionar dos problemas
Colocar debajo una alfombrilla impermeable y antideslizante apta para este uso puede ser una de las soluciones más sencillas.
Cumple dos funciones.
Por un lado, aumenta el agarre y dificulta que el recipiente se desplace.
Por otro, recoge parte del agua que cae mientras el animal bebe.
Elige una alfombrilla suficientemente grande para que exista un margen alrededor del cuenco.
Después tendrás que limpiarla y secarla regularmente. Dejar agua permanentemente atrapada debajo puede generar olor, suciedad o deteriorar determinados tipos de suelo.
El peso del cuenco también importa
Un recipiente de plástico muy ligero puede desplazarse fácilmente cuando un perro grande empuja el borde.
En ese caso, puede resultar útil un bebedero:
- más pesado;
- con base ancha;
- con parte inferior antideslizante;
- diseñado para ofrecer mayor estabilidad.
No necesitas necesariamente un mecanismo complicado.
A veces, simplemente sustituir un cuenco estrecho y ligero por otro más ancho y estable reduce considerablemente los accidentes.
El tamaño debe adaptarse al animal
Un recipiente demasiado pequeño puede hacer que el animal tenga que colocarse incómodamente para beber.
Uno excesivamente lleno puede derramarse con cualquier movimiento.
Elige un tamaño apropiado para tu mascota y evita llenar el agua exactamente hasta el borde.
Deja unos centímetros de margen cuando el diseño del recipiente lo permita.
Eso no significa limitar el acceso al agua. Tu mascota debe disponer de agua fresca y limpia de manera adecuada a sus necesidades.
No reduzcas el agua para evitar charcos
Este es un error importante.
Si el suelo termina mojado, la solución no consiste en ofrecer menos agua de la que necesita el animal.
El acceso al agua es esencial.
Corrige el recipiente, la ubicación o la superficie, pero no restrinjas el agua simplemente para mantener el suelo seco.
En días calurosos, después de actividad física o en determinadas situaciones, las necesidades pueden aumentar.
Cuidado con los suelos de madera y laminados
En baldosas, un pequeño derrame puede ser relativamente sencillo de secar.
Sobre madera, parquet o ciertos laminados, dejar agua repetidamente en el mismo punto puede ser más problemático.
La humedad puede penetrar por juntas o bordes y, dependiendo del material, producir:
- hinchamiento;
- deformación;
- manchas;
- deterioro del acabado.
Si tienes este tipo de suelo, utiliza una protección impermeable adecuada y seca los derrames cuanto antes.
Comprueba también debajo de la alfombrilla, no solamente alrededor.
No dejes agua acumulada bajo el recipiente
Aunque utilices una bandeja o alfombrilla, levántala periódicamente.
Puede parecer que el suelo está seco mientras debajo permanece una pequeña cantidad de humedad durante horas.
Después de un derrame:
- retira el cuenco;
- seca el agua visible;
- levanta la protección;
- seca también su parte inferior;
- comprueba el suelo;
- vuelve a colocar todo cuando esté seco.
Son pocos minutos que pueden evitar humedad permanente.
Mantén limpio el bebedero
Un recipiente estable también necesita una higiene regular.
Vacía el agua, lava el cuenco con un producto y método apropiados para el material, acláralo cuidadosamente y vuelve a llenarlo con agua fresca.
No esperes necesariamente a que aparezca una película visible.
Los recipientes de agua pueden desarrollar una capa resbaladiza en su superficie si no se limpian con suficiente frecuencia.
Lava también la alfombrilla o bandeja.
¿Y si tu mascota vuelca el agua deliberadamente?
Algunos animales juegan con el recipiente.
En ese caso, cambiarlo de lugar puede ayudar, pero probablemente no será suficiente.
Prueba con un modelo más estable y observa cuándo aparece el comportamiento.
Si es un animal joven, puede tratarse simplemente de exploración o juego.
Proporcionarle actividades apropiadas y evitar que el bebedero se convierta en el objeto más interesante del entorno puede ayudar.
Si el comportamiento aparece repentinamente acompañado de cambios importantes en la cantidad de agua que bebe, consulta con un veterinario.
Vigila los cambios repentinos en la sed
Una cosa es que tu mascota siempre haya sido desordenada al beber.
Otra diferente es que de repente empiece a acudir constantemente al cuenco, vaciarlo con mucha más rapidez o necesitar mucha más agua de lo habitual.
Un aumento o disminución marcada de la sed puede tener distintas causas.
No intentes resolverlo simplemente colocando un recipiente más pequeño.
Si notas un cambio persistente y claro en cuánto bebe tu mascota, especialmente acompañado de otros síntomas, consulta con un veterinario.
Errores que conviene evitar
- Colocar el cuenco en medio de una zona de paso.
- Dejarlo sobre una superficie inclinada.
- Utilizar un recipiente demasiado ligero para un animal grande.
- Llenarlo constantemente hasta el borde.
- Ponerlo parcialmente sobre una alfombra y parcialmente sobre el suelo.
- Utilizar una alfombrilla que resbala.
- Dejar agua atrapada debajo de la protección.
- Ignorar pequeños derrames repetidos sobre madera o laminado.
- Reducir el acceso al agua para evitar charcos.
- Olvidar lavar el cuenco regularmente.
- Pensar que todos los derrames son simplemente “mal comportamiento”.
- Ignorar un cambio repentino y persistente en la cantidad de agua que bebe el animal.
Cómo preparar una zona de agua más práctica paso a paso
- Observa cómo bebe tu mascota.
- Identifica qué provoca el derrame.
- Retira el recipiente de las zonas de paso.
- Busca una superficie plana y estable.
- Asegúrate de que existe espacio suficiente alrededor.
- Comprueba si el cuenco se balancea.
- Si es demasiado ligero, utiliza uno más estable.
- Elige un tamaño apropiado para el animal.
- Coloca debajo una base impermeable y antideslizante.
- Deja suficiente margen alrededor del recipiente.
- No llenes innecesariamente hasta el borde.
- Mantén siempre un acceso adecuado a agua fresca.
- Seca los derrames cuando aparezcan.
- Levanta también la alfombrilla para comprobar debajo.
- Lava regularmente el recipiente.
- Limpia y seca la protección inferior.
- Observa durante varios días si los derrames disminuyen.
- Si continúa empujando el recipiente, prueba un modelo de base más ancha o pesada.
- Mantén la zona accesible y tranquila.
- Consulta con un veterinario si detectas un cambio llamativo y persistente en la sed.
A veces el problema no es el cuenco, sino el sitio
Cuando encontramos agua constantemente en el suelo, es fácil pensar que nuestra mascota simplemente bebe de forma desordenada.
Pero mover el recipiente unos metros hacia una zona más tranquila, plana y protegida puede cambiar bastante la situación.
Combina una buena ubicación con un cuenco estable y una superficie impermeable antideslizante. Así, las pocas gotas inevitables quedan controladas y resulta mucho más difícil que todo el recipiente termine en el suelo.
Y lo más importante: puedes proteger el suelo sin comprometer algo esencial para tu mascota, que es disponer de agua fresca y accesible.
Preguntas frecuentes
¿Dónde es mejor colocar el cuenco de agua?
En una zona tranquila, accesible, nivelada y fuera de los principales lugares de paso. Debe haber espacio suficiente para que el animal pueda beber cómodamente.
¿Qué tipo de cuenco se vuelca menos?
Generalmente, los recipientes con base ancha, cierto peso y superficie antideslizante ofrecen mayor estabilidad.
¿Puedo poner una alfombrilla debajo?
Sí. Una base impermeable y antideslizante puede ayudar a estabilizar el recipiente y recoger salpicaduras. Límpiala y sécala regularmente.
¿Debo llenar menos el recipiente?
Puedes evitar llenarlo exactamente hasta el borde, pero nunca restrinjas el acceso adecuado de tu mascota al agua.
¿Qué hago si tengo parquet?
Protege la zona con una superficie impermeable apropiada y seca rápidamente cualquier derrame. Comprueba periódicamente que no haya humedad debajo.
¿Por qué mi mascota mete las patas en el agua?
Puede deberse a juego, exploración, preferencias individuales u otros motivos. Si aparece un comportamiento nuevo acompañado de cambios en la sed u otros síntomas, consulta con un veterinario.
¿Cuándo debería preocuparme por cuánto bebe?
Si notas un aumento o disminución marcado y persistente respecto a su comportamiento habitual, especialmente si existen otros cambios físicos o de comportamiento, es recomendable consultar con un veterinario.