Después de semanas de calor intenso, sol directo y riegos difíciles de mantener, algunas plantas del jardín pueden llegar a septiembre con un aspecto desolador. Hojas marrones, tallos aparentemente secos y flores desaparecidas pueden hacer pensar que lo mejor es arrancarlo todo y empezar de nuevo.
Pero una planta con la parte aérea seca no siempre está completamente muerta. En especies leñosas y perennes, las raíces o la parte interior de algunos tallos pueden continuar vivas. Antes de retirar una planta que llevaba años creciendo, merece la pena comprobar si conserva tejido vivo y darle un pequeño periodo para mostrar señales de recuperación.
Empieza observando la base de la planta
No te fijes únicamente en las hojas.
Mira la zona donde los tallos salen del suelo.
Busca:
- pequeños brotes nuevos;
- yemas;
- tallos que todavía conservan flexibilidad;
- zonas verdes cerca de la base;
- partes completamente secas y quebradizas.
Algunas plantas pierden gran parte de sus hojas para soportar periodos de estrés y pueden rebrotar cuando mejoran las condiciones.
Esto depende de la especie, por supuesto. Una planta anual que ha terminado su ciclo no responderá igual que un arbusto establecido.
Haz la prueba del raspado en plantas leñosas
En arbustos y otras plantas con tallos leñosos puede utilizarse una comprobación muy sencilla.
Elige primero una rama pequeña.
Con la uña o una herramienta limpia, raspa muy superficialmente una pequeña zona de la corteza.
No necesitas hacer una herida grande.
Observa el tejido situado inmediatamente debajo.
Si aparece verde
Es una señal de que esa sección del tallo conserva tejido vivo.
No significa que toda la planta esté perfectamente sana, pero sí que no deberías declarar muerta esa rama únicamente por su aspecto exterior.
Si aparece marrón y completamente seco
Prueba un poco más abajo en el mismo tallo.
Continúa acercándote progresivamente hacia la base.
Una punta puede haber muerto mientras una parte inferior permanece viva.
No hagas esta prueba en cualquier planta
El raspado resulta especialmente útil en tallos leñosos.
No tiene sentido raspar indiscriminadamente hojas, suculentas, bulbos o tallos herbáceos tiernos.
En plantas herbáceas, busca mejor brotes en la corona o base y comprueba si los tallos conservan firmeza y tejido sano.
Con bulbos y plantas de órganos subterráneos, la desaparición de las hojas puede formar parte incluso de su ciclo normal.
Identificar la especie evita retirar una planta que simplemente ha entrado en reposo.
Comprueba también la flexibilidad
Una rama fina completamente muerta suele volverse quebradiza y romperse con facilidad.
Una rama viva puede conservar cierta flexibilidad.
Haz esta comprobación con mucha suavidad.
No dobles una rama gruesa intentando demostrar que sigue viva: podrías romper tejido saludable.
Combina esta observación con la prueba superficial del raspado y con el estado general de la planta.
Antes de regar más, mira la tierra
Después de un verano caluroso es fácil concluir que cualquier planta deteriorada necesita inmediatamente mucha agua.
Introduce un dedo o una pequeña herramienta varios centímetros en el sustrato, evitando dañar raíces.
Comprueba si está:
- completamente seco;
- ligeramente húmedo;
- empapado;
- muy compacto;
- separado de los bordes;
- incapaz de absorber correctamente el agua.
Una planta marchita también puede tener problemas radiculares provocados por exceso de humedad.
Por eso no conviene establecer un calendario de riego únicamente por el aspecto de las hojas.
Si el suelo está extremadamente seco, rehidrátalo progresivamente
Una tierra que ha permanecido demasiado seca puede repeler inicialmente el agua.
En ese caso, un riego rápido y abundante puede escurrirse por la superficie sin humedecer correctamente la zona de las raíces.
Riega lentamente.
Espera unos minutos y comprueba cómo penetra.
En macetas, asegúrate de que los agujeros de drenaje estén libres.
No dejes permanentemente el recipiente dentro de agua salvo que las necesidades específicas de la planta indiquen otra cosa.
No añadas fertilizante inmediatamente
Una planta muy estresada no necesita necesariamente una gran dosis de abono.
Fertilizar una planta con raíces dañadas, suelo extremadamente seco o problemas de riego puede añadir otro factor de estrés.
Primero:
- comprueba que sigue viva;
- corrige el riego;
- revisa el drenaje;
- observa si comienza a producir nuevos brotes.
Después podrás retomar la fertilización apropiada para la especie y la temporada.
Tampoco podes todo de golpe
Si una planta parece quemada, puede resultar tentador cortar todas las ramas hasta dejar únicamente la base.
Espera.
Utiliza la prueba de tejido vivo para determinar hasta dónde llega realmente el daño.
Cuando corresponda podar esa especie, empieza retirando únicamente las partes claramente muertas y utiliza herramientas limpias y afiladas.
Ten en cuenta también la época: algunas plantas forman sus futuras flores sobre madera que no conviene eliminar indiscriminadamente.
Las hojas quemadas no volverán a ponerse verdes
Una hoja cuya superficie está completamente seca y marrón no se “cura”.
La recuperación se observa en nuevo crecimiento, no en que las zonas quemadas recuperen su color.
Por eso, después de corregir las condiciones, mira las yemas y brotes nuevos.
No sigas añadiendo productos esperando que las hojas antiguas vuelvan a estar como antes.
Dale tiempo para responder
Después de un estrés fuerte, la recuperación puede ser lenta.
Dependiendo de la especie, clima y nivel de daño, observa la planta durante las siguientes 2-4 semanas antes de tomar una decisión definitiva, siempre que no presente pudrición, enfermedades graves u otro problema que requiera actuar antes.
En septiembre, además, muchas plantas empiezan a crecer más lentamente al cambiar la estación.
Una ausencia inmediata de brotes no demuestra por sí sola que estén muertas.
Protege la recuperación del calor que todavía queda
Septiembre puede continuar siendo muy caluroso en zonas mediterráneas.
Una planta debilitada no debería pasar repentinamente de una situación extrema a otra.
En especies que toleren esa protección, una sombra temporal durante las horas más intensas puede reducir el estrés mientras se recuperan.
Las macetas son especialmente vulnerables porque sus raíces pueden calentarse mucho más rápidamente que las de una planta cultivada directamente en el suelo.
No cambies, sin embargo, una planta amante del sol a sombra permanente sin necesidad.
¿Cuándo sí puede ser momento de retirarla?
Si has comprobado varios tallos desde las puntas hasta la base y todo el tejido está marrón y seco, no aparecen brotes y las raíces o corona también muestran deterioro grave, las posibilidades de recuperación disminuyen considerablemente.
También debes actuar de forma diferente si encuentras:
- base blanda o podrida;
- olor desagradable procedente de las raíces;
- enfermedad evidente;
- raíces completamente deterioradas;
- daños estructurales importantes.
En esos casos, identifica la causa antes de plantar otra cosa en el mismo lugar.
Errores que conviene evitar
- Arrancar una planta únicamente porque sus hojas están marrones.
- Raspar profundamente la corteza.
- Hacer la prueba del raspado en plantas para las que no resulta apropiada.
- Regar automáticamente todos los días para “revivirla”.
- Añadir una gran dosis de fertilizante a una planta estresada.
- Podar toda la estructura antes de localizar el tejido vivo.
- Esperar que las hojas quemadas vuelvan a ponerse verdes.
- Confundir reposo estacional con muerte.
- Olvidar comprobar el drenaje.
- Sustituir la planta sin investigar qué provocó el problema.
Cómo comprobar si tu planta puede recuperarse paso a paso
- Identifica la planta si no sabes qué especie es.
- Observa la base buscando nuevos brotes.
- Revisa las ramas desde las puntas hacia abajo.
- En tallos leñosos, selecciona una pequeña zona.
- Raspa únicamente la superficie de la corteza.
- Busca tejido verde debajo.
- Si está marrón, repite la comprobación más cerca de la base.
- Comprueba suavemente la flexibilidad de ramas finas.
- Revisa la humedad del suelo.
- Comprueba el drenaje.
- Si está excesivamente seco, rehidrata progresivamente.
- Si está empapado, no añadas más agua automáticamente.
- Evita fertilizar inmediatamente.
- No realices una poda drástica.
- Retira solo material inequívocamente muerto cuando sea apropiado para la especie.
- Protege las plantas debilitadas de condiciones extremas cuando corresponda.
- Observa las yemas y la base.
- Busca crecimiento nuevo durante las siguientes semanas.
- Evalúa nuevamente aproximadamente 2-4 semanas después, según especie y condiciones.
- Retira la planta cuando hayas confirmado que no conserva tejido viable o exista un problema que haga necesaria su eliminación.
Antes de declarar perdido un jardín castigado por el verano, busca vida donde realmente importa: debajo de la corteza, en las yemas, en la base y en las raíces. Una planta puede haber sacrificado hojas y extremos de sus ramas y conservar todavía suficiente tejido vivo para empezar de nuevo cuando las condiciones mejoren.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé rápidamente si una rama está viva?
En una planta leñosa, un raspado muy superficial que revele tejido verde bajo la corteza es una buena señal de que esa sección sigue viva.
¿Una rama marrón por fuera está necesariamente muerta?
No. La corteza puede verse seca mientras debajo todavía existe tejido vivo. Comprueba antes de cortarla.
¿Debo regar mucho una planta quemada por el verano?
No automáticamente. Comprueba primero la humedad del suelo y el estado del drenaje. Tanto la sequedad extrema como el exceso de agua pueden causar problemas.
¿Conviene abonarla para que rebrote más rápido?
No como primera medida. Una planta muy estresada debe estabilizar primero sus condiciones de agua y raíces.
¿Las hojas marrones pueden recuperarse?
El tejido completamente seco no vuelve a ponerse verde. La recuperación se verá principalmente en nuevos brotes y hojas.
¿Cuánto tiempo debo esperar antes de arrancarla?
Depende de la especie y del clima. Como orientación, si no existe un problema que exija actuar inmediatamente, puedes observar su evolución durante 2-4 semanas y buscar tejido vivo y nuevos brotes.
¿La prueba del raspado sirve para todas las plantas?
No. Es especialmente útil en plantas leñosas. En herbáceas, bulbos y otras plantas hay que valorar la corona, los brotes, órganos subterráneos y el ciclo propio de la especie.