Los escurreplatos de tela o alfombrillas absorbentes para secar la vajilla están constantemente en contacto con agua. Por eso necesitan lavarse con frecuencia. Sin embargo, a veces aparece un problema curioso: después del lavado quedan limpios, pero cuando terminan de secarse la tela se siente rígida, áspera o acartonada.
Una posible causa es utilizar demasiado detergente o no aclararlo completamente. Cuando parte del producto permanece entre las fibras y el agua se evapora, pueden quedar residuos que alteran el tacto del tejido. Los minerales del agua dura también pueden contribuir.
Antes de añadir suavizante o aumentar todavía más la cantidad de productos, conviene probar algo mucho más sencillo: reducir la dosis y mejorar el aclarado.
Comprueba primero la etiqueta
No todas las alfombrillas para secar platos están fabricadas igual.
Algunas son simples tejidos absorbentes de algodón o microfibra. Otras incorporan:
- espuma interior;
- capas acolchadas;
- materiales antideslizantes;
- membranas impermeables;
- fibras sintéticas;
- diferentes capas cosidas entre sí.
Por eso, comprueba siempre la etiqueta antes de elegir temperatura, centrifugado o secadora.
Si indica lavado a mano o establece una temperatura máxima, respétala.
Más detergente no significa más limpieza
Es fácil pensar que un tejido utilizado junto al fregadero necesita una dosis generosa de detergente.
Pero añadir más de lo necesario puede resultar contraproducente.
El detergente debe poder disolverse, desprender la suciedad y después salir del tejido durante el aclarado. Cuando utilizas una cantidad excesiva para el tamaño de la carga, tipo de lavadora o dureza del agua, puede resultar más difícil eliminarlo por completo.
La alfombrilla puede entonces quedar:
- rígida después del secado;
- con tacto extraño;
- excesivamente perfumada;
- con pequeñas zonas apelmazadas;
- aparentemente limpia pero cargada de residuos.
No existe una dosis universal. Utiliza la cantidad indicada por el fabricante del detergente teniendo en cuenta la carga, la suciedad y la dureza del agua.
Haz una prueba muy sencilla
Si sospechas que el problema es una acumulación de detergente, vuelve a lavar o aclarar la alfombrilla sin añadir más producto, siempre que su etiqueta permita el lavado a máquina.
Selecciona un aclarado adicional.
Después deja que se seque completamente.
Si al terminar está notablemente más flexible, es una buena pista de que existían residuos entre las fibras.
Si continúa exactamente igual, habrá que considerar otras causas.
Si prefieres aclararla a mano
Cuando el fabricante permita lavado manual, llena un recipiente con agua templada.
Introduce la alfombrilla y presiónala suavemente varias veces.
No necesitas añadir detergente si el objetivo de esta operación es precisamente retirar producto residual.
Cambia el agua cuando aparezca muy jabonosa.
Puedes repetir hasta que el agua salga prácticamente limpia y al presionar la tela ya no aparezca una cantidad importante de espuma.
Evita retorcer violentamente una alfombrilla acolchada, porque podrías deformar sus capas interiores.
La próxima vez utiliza la dosis correcta
En el siguiente lavado no elimines necesariamente el detergente: simplemente utiliza una cantidad adecuada.
Consulta la dosis indicada en el envase.
Si estás lavando una carga pequeña, no utilices automáticamente la cantidad destinada a un tambor completo.
También ten en cuenta la dureza del agua. Las instrucciones de muchos detergentes establecen dosis diferentes para agua blanda, media o dura.
La idea no consiste en lavar siempre con poquísimo producto, sino en no utilizar más del necesario.
El agua dura también puede dejar el tejido áspero
Si reduces el detergente y mejoras el aclarado pero la alfombrilla continúa endureciéndose, el agua puede estar contribuyendo.
El agua con elevada concentración de calcio y magnesio puede dejar depósitos minerales después de numerosos lavados.
Esto puede hacer que algunos tejidos pierdan parte de su suavidad.
Por eso no conviene asumir que cualquier rigidez significa automáticamente “demasiado detergente”.
Observa también otras prendas o paños de casa. Si muchos quedan ásperos después del secado, la dureza del agua podría formar parte del problema.
Cuidado con añadir suavizante automáticamente
Puede parecer la solución evidente para una tela rígida, pero un escurreplatos necesita sobre todo absorber agua correctamente.
Algunos suavizantes depositan sustancias sobre las fibras que pueden reducir la capacidad de absorción de determinados tejidos, especialmente microfibras.
Consulta la etiqueta de la alfombrilla.
Si el fabricante desaconseja suavizante, no lo utilices.
En muchas alfombrillas absorbentes, mejorar el aclarado es preferible a intentar cubrir el problema con otro producto.
No mezcles productos intentando eliminar los residuos
Tampoco necesitas preparar una combinación de bicarbonato, vinagre, detergente y otros limpiadores.
Empieza por la solución más simple:
agua + buen aclarado.
Si posteriormente necesitas tratar depósitos minerales, consulta primero la composición de la alfombrilla y sus instrucciones de lavado.
No utilices ácidos o productos blanqueadores sin comprobar su compatibilidad, y nunca mezcles lejía con vinagre u otros ácidos.
El secado influye mucho
Después del lavado, extiende bien la alfombrilla.
No la dejes doblada sobre el fregadero mientras está húmeda.
Si tiene varias capas, el exterior puede parecer seco mientras el centro continúa conservando agua.
Colócala donde circule aire por ambos lados. Una rejilla de secado puede resultar útil.
Si la etiqueta permite secadora, utiliza únicamente el programa y temperatura recomendados.
Evita calor intenso cuando la alfombrilla contenga espuma, goma o materiales sensibles.
No la guardes mientras conserve humedad
Una alfombrilla gruesa puede necesitar bastantes horas para secarse completamente.
Antes de doblarla y guardarla, comprueba:
- centro;
- esquinas;
- costuras;
- reverso;
- zonas acolchadas.
Si alguna parte todavía se siente fría y húmeda, continúa ventilándola.
Guardar un tejido húmedo puede favorecer olor desagradable y, en condiciones adecuadas, crecimiento microbiano.
Déjala secar entre usos cotidianos
No hace falta esperar al día de lavado para cuidarla.
Después de utilizarla para secar platos, evita dejarla permanentemente plana sobre una encimera húmeda.
Cuando termines, cuélgala o colócala de manera que pueda circular aire.
Si ha absorbido mucha agua, déjala secar completamente antes del siguiente uso.
También limpia y seca periódicamente la superficie situada debajo. La humedad puede permanecer atrapada allí aunque la parte superior parezca seca.
¿Y si sigue rígida después de varios aclarados?
Entonces probablemente el detergente no sea la única explicación.
Comprueba si existen:
- depósitos minerales;
- deterioro de las fibras;
- exposición repetida a temperaturas demasiado altas;
- residuos de otros productos;
- envejecimiento del material;
- daños en las capas interiores.
Una alfombrilla que lleva mucho tiempo utilizándose puede cambiar de textura de forma permanente.
Seguir lavándola repetidamente con productos más fuertes no necesariamente recuperará su tacto original.
Errores que conviene evitar
- Añadir más detergente porque la alfombrilla se utiliza en la cocina.
- Usar la misma dosis para una carga pequeña que para una lavadora llena.
- Añadir suavizante automáticamente para corregir la rigidez.
- Ignorar las instrucciones específicas de una alfombrilla de microfibra.
- Mezclar diferentes productos caseros.
- Retorcer violentamente modelos acolchados.
- Secar con temperaturas superiores a las permitidas.
- Doblar la alfombrilla mientras todavía está húmeda por dentro.
- Dejarla permanentemente mojada sobre la encimera.
- Asumir que toda rigidez procede del detergente sin considerar el agua dura o el desgaste.
El método paso a paso
- Comprueba la etiqueta de cuidado.
- Si sospechas residuos de detergente, realiza un lavado o aclarado sin añadir más producto.
- Selecciona un aclarado adicional si la lavadora y la etiqueta lo permiten.
- Si lo haces a mano, utiliza únicamente agua templada.
- Presiona suavemente la alfombrilla para ayudar a liberar los residuos.
- Cambia el agua si aparece mucha espuma.
- Repite hasta que prácticamente deje de salir detergente.
- No retuerzas agresivamente los modelos acolchados.
- Extiéndela en un lugar con buena circulación de aire.
- Déjala secar completamente por ambas caras.
- Comprueba su textura una vez totalmente seca.
- En futuros lavados, utiliza la dosis de detergente recomendada para el tamaño de la carga y la dureza del agua.
Una alfombrilla rígida no siempre necesita un producto adicional. En ocasiones ocurre exactamente lo contrario: necesita que quede menos producto entre sus fibras. Una dosis correcta, un buen aclarado y un secado completo pueden ser suficientes para recuperar un tacto mucho más natural.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi escurreplatos de tela queda duro después de lavarlo?
Una posibilidad es la acumulación de detergente. También pueden influir los minerales del agua, el calor excesivo durante el secado o el desgaste de las fibras.
¿Cómo puedo saber si hay demasiado detergente?
Prueba un aclarado adicional sin añadir producto. Si aparece bastante espuma o la alfombrilla queda más flexible después de secarse, probablemente existían residuos.
¿Debo añadir suavizante?
No necesariamente. Algunos suavizantes pueden reducir la absorción de ciertos tejidos, especialmente microfibras. Comprueba siempre la etiqueta.
¿Puedo volver a lavarla solo con agua?
Si las instrucciones del fabricante lo permiten, un ciclo de aclarado adicional sin detergente puede ayudar a eliminar residuos acumulados.
¿Por qué sigue rígida aunque ya no salga espuma?
El agua dura, temperaturas demasiado altas o el deterioro del propio material también pueden modificar el tacto.
¿Cómo debo secarla?
Déjala extendida o colgada con buena circulación de aire por ambas caras y no la guardes hasta que las capas interiores estén completamente secas.