¿Tienes un cajón que siempre termina desordenado? Prueba la regla de los objetos que realmente usas

Hay cajones que parecen imposibles de mantener ordenados. Los organizas un domingo, colocas cada objeto perfectamente y, pocas semanas después, vuelven a estar llenos de cosas mezcladas. Tijeras, cables, bolígrafos, pilas, papeles, llaves antiguas, pequeños accesorios y objetos que ni siquiera recuerdas por qué guardaste.

Cuando esto ocurre continuamente, el problema no siempre es la falta de separadores. Muchas veces hay simplemente demasiadas cosas que casi nunca utilizas ocupando el espacio destinado a las que necesitas todos los días.

La solución puede empezar con una regla muy sencilla: sacar todo y devolver primero únicamente los objetos que realmente utilizas.

Vacía completamente el cajón

No intentes organizarlo moviendo las cosas de una esquina a otra.

Saca absolutamente todo.

Coloca los objetos sobre una mesa o encimera y deja el cajón completamente vacío.

Este paso permite ver dos cosas importantes: cuánto espacio tienes realmente y cuántos objetos estabas intentando guardar dentro.

Probablemente descubrirás cosas que llevaban meses escondidas en el fondo.

Aprovecha para limpiar el interior

Antes de volver a colocar nada, aspira las migas, polvo y pequeñas partículas.

Después pasa una microfibra ligeramente húmeda con un producto compatible con el material del cajón.

Limpia:

  • fondo;
  • esquinas;
  • laterales;
  • parte interior del frente.

Déjalo completamente seco antes de continuar.

Ahora aplica la regla

Coge cada objeto y hazte una pregunta:

“¿Realmente utilizo esto?”

No preguntes si algún día podría resultar útil. Pregunta cuándo fue la última vez que lo utilizaste y si tiene sentido que ocupe uno de los espacios más accesibles de la casa.

Puedes establecer como referencia los últimos 3-6 meses, adaptándolo al tipo de objeto.

Hay excepciones evidentes, como herramientas estacionales o artículos que se utilizan pocas veces pero son necesarios.

Crea cuatro grupos

Mientras revisas el contenido, divide los objetos en cuatro categorías:

  1. Uso frecuente: vuelven al cajón.
  2. Uso ocasional: quizá necesiten otro lugar.
  3. No lo utilizo: donar, reciclar o desechar según corresponda.
  4. No pertenece aquí: trasladar a su ubicación correcta.

Esta clasificación evita la clásica categoría de “ya decidiré después”, que suele acabar nuevamente dentro del cajón.

Devuelve primero lo que utilizas semanalmente

Empieza por los objetos que necesitas con mayor frecuencia.

Por ejemplo, en un cajón de cocina podrían ser:

  • tijeras;
  • abridor;
  • pinzas;
  • utensilios pequeños;
  • clips para bolsas.

En un cajón de escritorio:

  • bolígrafos;
  • lápiz;
  • tijeras;
  • cinta adhesiva;
  • cargador utilizado habitualmente.

Estos objetos merecen las posiciones más accesibles.

Lo que utilizas una vez al año no necesita estar delante

Quizá necesites determinado cable, una herramienta especial o un accesorio ocasional.

Eso no significa que debas tirarlo.

Simplemente puede guardarse en una zona menos privilegiada.

Los cajones que abrimos varias veces al día deberían contener principalmente aquello que utilizamos con frecuencia.

Cuidado con los duplicados

Uno de los mayores responsables del desorden son los objetos repetidos.

¿Necesitas realmente nueve bolígrafos en el mismo cajón?

¿Tres abrelatas?

¿Cinco cables idénticos?

Conserva una cantidad razonable según tus necesidades y traslada el resto a una zona de reserva.

No necesitas eliminar todos los duplicados; simplemente evita que ocupen innecesariamente el espacio principal.

Prueba cada objeto dudoso

Antes de guardar un bolígrafo, comprueba que escriba.

Antes de conservar unas tijeras, comprueba su estado.

Si encuentras un cable y no recuerdas para qué sirve, identifica su función antes de decidir.

No merece la pena organizar cuidadosamente objetos rotos o inutilizables.

No compres organizadores todavía

Este es un error muy frecuente.

Primero reduce y clasifica.

Después observa qué queda.

Solo entonces podrás saber si realmente necesitas divisores.

Comprar seis pequeñas cajas para organizar cincuenta objetos innecesarios puede hacer que el cajón parezca ordenado temporalmente, pero no resuelve el problema.

Deja espacio vacío

Un cajón bien organizado no necesita estar lleno al 100 %.

Intenta dejar aproximadamente un 15-20 % del espacio libre cuando sea posible.

Esto permite sacar y devolver objetos sin tener que recolocar todo.

Ese pequeño margen puede marcar la diferencia entre un sistema que dura meses y otro que se desordena en una semana.

Agrupa por función

Una vez seleccionado el contenido, reúne objetos similares.

Por ejemplo:

Zona 1: escritura
Zona 2: cortar y pegar
Zona 3: cables
Zona 4: pequeños accesorios

No necesitas crear quince categorías.

Cuanto más sencillo sea el sistema, más fácil será mantenerlo.

Utiliza separadores solo donde aporten algo

Los divisores funcionan especialmente bien para evitar que pequeños objetos se mezclen cuando abres y cierras el cajón.

Puedes utilizar:

  • bandejas;
  • pequeñas cajas;
  • divisores ajustables;
  • organizadores específicos.

Mide primero el interior del cajón.

No compres organizadores basándote únicamente en las medidas exteriores del mueble.

Los objetos grandes pueden ir sin caja

No todo necesita un compartimento.

Si unas tijeras o una regla permanecen perfectamente ordenadas en un lateral, no hace falta introducirlas en otro recipiente.

Los organizadores también ocupan espacio.

Utilízalos principalmente donde solucionen un problema real.

Coloca lo más utilizado delante

La frecuencia de uso debería decidir la posición.

Delante:

uso diario o semanal.

Detrás:

uso ocasional.

Si tienes que levantar cinco objetos cada vez que buscas las tijeras que utilizas todos los días, el sistema probablemente terminará desordenándose.

No crees un cajón para “cosas”

Un cajón puede contener objetos diferentes, pero todos deberían tener una razón clara para estar allí.

Por ejemplo:

“material pequeño de oficina” funciona.

“todo lo que no sé dónde guardar” no funciona.

Cada vez que aparezca un objeto nuevo, deberías saber inmediatamente si pertenece a ese cajón.

Utiliza la prueba de los 30 días

Si dudas sobre varios objetos, no necesitas decidir inmediatamente.

Colócalos temporalmente en una caja aparte.

Escribe la fecha.

Durante los siguientes 30 días, si necesitas uno, sácalo y devuélvelo después al cajón principal.

Al terminar el periodo, observa lo que continúa dentro de la caja.

Probablemente muchos de esos objetos no necesitan ocupar el cajón cotidiano.

La regla de “uno entra, uno sale”

Cuando el cajón ya funciona bien, evita volver a llenarlo.

Si compras otro objeto de una categoría que ya está completa, revisa lo que tienes.

Por ejemplo, si introduces unas nuevas tijeras porque las antiguas están deterioradas, retira las anteriores.

No conviertas cada sustitución en una acumulación.

Devuelve cada cosa inmediatamente

Un sistema complicado fracasa porque requiere demasiado esfuerzo.

La ubicación de cada objeto debería ser suficientemente evidente como para devolverlo en 5 segundos.

Si necesitas reorganizar tres compartimentos para guardar un cargador, probablemente terminarás dejándolo encima de todo.

Haz que guardar sea tan fácil como sacar.

Revisa el cajón durante cinco minutos al mes

No esperes hasta que vuelva a ser un desastre.

Una vez al mes:

  1. abre el cajón;
  2. retira objetos que no pertenecen allí;
  3. devuelve cada cosa a su categoría;
  4. elimina papeles o residuos;
  5. comprueba que siga existiendo espacio libre.

Cinco minutos pueden evitar una futura sesión de una hora.

Si vuelve a desordenarse, observa qué objetos causan el problema

Esto puede revelar un fallo en el sistema.

Si siempre encuentras cables encima de todo, quizá necesitan un compartimento mayor.

Si los papeles invaden constantemente el cajón, probablemente necesitan otro lugar.

Si un objeto nunca vuelve a su compartimento, quizá ese compartimento está mal ubicado.

No luches contra tus hábitos: diseña el cajón alrededor de ellos.

Un ejemplo práctico

Imagina un cajón con 40 objetos.

Después de vaciarlo descubres:

  • 12 objetos utilizados regularmente;
  • 8 duplicados;
  • 6 objetos que pertenecen a otras habitaciones;
  • 5 objetos rotos o inútiles;
  • 9 artículos utilizados muy ocasionalmente.

En lugar de intentar organizar 40 cosas, el cajón podría terminar conteniendo únicamente 12-15 objetos realmente útiles.

De repente, mantenerlo ordenado deja de ser difícil.

Hazlo en este orden

Para transformar ese cajón problemático:

  1. Vacíalo completamente.
  2. Límpialo.
  3. Reúne todos los objetos sobre una superficie.
  4. Retira basura y objetos rotos.
  5. Separa lo que pertenece a otro lugar.
  6. Identifica lo que utilizas realmente.
  7. Revisa duplicados.
  8. Devuelve primero los objetos de uso frecuente.
  9. Agrupa por función.
  10. Añade divisores únicamente si son necesarios.
  11. Coloca delante lo que utilizas más.
  12. Deja algo de espacio libre.
  13. Guarda fuera los objetos ocasionales.
  14. Revisa el resultado después de unas semanas.

Errores que conviene evitar

  • Comprar organizadores antes de reducir el contenido.
  • Guardar objetos rotos “por si acaso”.
  • Conservar demasiados duplicados.
  • Llenar absolutamente todos los centímetros disponibles.
  • Crear demasiadas categorías pequeñas.
  • Guardar objetos de uso diario detrás de los ocasionales.
  • Convertir el cajón en el destino de cualquier objeto sin sitio.
  • Diseñar un sistema que tarde demasiado en mantenerse.

Para ir un poco más allá

Cuando termines, no empieces inmediatamente a reorganizar toda la casa.

Prueba primero este cajón durante una o dos semanas.

Si permanece ordenado sin esfuerzo, aplica el mismo principio al siguiente.

Puedes hacerlo con:

  • cajón de cubiertos;
  • utensilios de cocina;
  • material de oficina;
  • accesorios del baño;
  • cables;
  • mesilla de noche.

La idea no es tener cajones perfectos para una fotografía. El objetivo es que encuentres rápidamente lo que necesitas y puedas devolverlo con la misma facilidad.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que tirar todo lo que no utilizo cada semana?

No. Los objetos ocasionales pueden ser necesarios, pero quizá no necesitan ocupar el espacio más accesible.

¿Cuánto espacio debería dejar libre?

Cuando sea posible, alrededor de un 15-20 % facilita que los objetos puedan moverse y guardarse cómodamente.

¿Necesito comprar separadores?

No necesariamente. Primero decide qué objetos realmente deben quedarse. Después podrás saber si necesitas divisores.

¿Qué hago con las cosas que no sé si necesito?

Colócalas temporalmente en una caja durante 30 días y observa si realmente vuelves a buscarlas.

¿Cuál es la regla que evita que el cajón vuelva a desordenarse?

Da prioridad al espacio según el uso real. Lo que utilizas constantemente vuelve al cajón; lo ocasional puede ir a otro lugar y lo que nunca utilizas debe revisarse. Cuando dejas de intentar guardar cuarenta cosas en un espacio pensado para quince, mantener el orden se vuelve mucho más sencillo.