A finales del verano y comienzos del otoño es fácil encontrarse con más pimientos y berenjenas de los que se pueden consumir frescos. Antes de que pierdan firmeza o empiecen a estropearse, una de las formas más sencillas de aprovecharlos es asarlos en una sola tanda y congelarlos en pequeñas porciones. Así ocupan menos espacio, quedan listos para futuras recetas y puedes conservar una cosecha abundante sin necesidad de preparar conservas caseras en tarros.
Asa los pimientos y las berenjenas y congélalos por porciones
El horno permite procesar bastante cantidad de una sola vez. Después, las verduras pueden utilizarse en salsas, cremas, guisos, tortillas, pasta o como acompañamiento.
Necesitas: aproximadamente 1 kg de pimientos, 1 kg de berenjenas, 30-45 ml de aceite de oliva, dos bandejas, papel de horno si lo deseas y recipientes aptos para congelador.
- Lava las verduras bajo agua corriente. Retira tallos y partes deterioradas. Desecha cualquier pieza con moho, podredumbre u olor extraño.
- Corta los pimientos en mitades o cuartos y elimina semillas y partes blancas. Corta las berenjenas longitudinalmente o en rodajas gruesas de 2-3 cm.
- Distribuye las verduras sin amontonarlas y utiliza unos 15-20 ml de aceite por cada kilogramo.
- Hornea a 200-220 °C durante 25-40 minutos, girándolas cuando sea necesario. Deben quedar tiernas y presentar algunas zonas doradas.
- Déjalas perder calor brevemente, distribúyelas en recipientes poco profundos y refrigera o congela sin mantenerlas durante horas a temperatura ambiente.
Cuando estén completamente frías, prepara porciones de 200-400 g y congélalas a -18 °C.
Pela los pimientos fácilmente después del horno
Si prefieres los pimientos sin piel, no necesitas pasar mucho tiempo raspándolos.
Cuando estén asados y todavía calientes, colócalos durante 10-15 minutos en un recipiente cubierto. El vapor ayuda a separar la piel de la pulpa.
Después, cuando puedas manipularlos sin quemarte, retira la piel con los dedos o con ayuda de un cuchillo pequeño. No es necesario conseguir que desaparezca absolutamente toda.
Evita enjuagarlos bajo el grifo después de pelarlos: además de ser innecesario, puedes perder parte de sus jugos y sabor.
Las berenjenas asadas también pueden vaciarse fácilmente con una cuchara si solo quieres conservar la pulpa.
Deja que las verduras terminen de enfriarse antes de cerrar los recipientes destinados al congelador para reducir la condensación.
Congela cantidades que realmente vayas a utilizar
Un recipiente enorme puede parecer más práctico al principio, pero obliga a descongelar toda la preparación cada vez que necesitas una pequeña cantidad.
Divide los pimientos y las berenjenas en porciones de aproximadamente 200-400 g, dependiendo del tamaño habitual de tus comidas.
Utiliza bolsas de congelación o recipientes rígidos adecuados. En las bolsas, elimina suavemente el exceso de aire antes de cerrarlas. En recipientes rígidos, deja algo de espacio libre.
Anota el contenido y la fecha de congelación.
A -18 °C, estas verduras pueden permanecer congeladas durante meses; para disfrutar de una buena calidad de sabor y textura, resulta práctico utilizarlas en unos 3-6 meses.
La textura será más blanda después de descongelarlas, algo normal y especialmente adecuado para platos cocinados.
Prepara una base de verduras para las comidas de las próximas semanas
Otra posibilidad es convertir parte de la cosecha en una base lista para cocinar.
Corta 500 g de pimientos y 500 g de berenjenas en dados. Calienta 30 ml de aceite de oliva en una sartén grande y cocina las verduras a fuego medio durante aproximadamente 15-25 minutos, removiendo regularmente, hasta que estén tiernas.
Puedes añadir cebolla si la receta final lo permite, pero es mejor mantener la preparación relativamente neutra y condimentarla después según el plato.
Divide la mezcla en recipientes de 250-300 g.
Esta base puede utilizarse posteriormente para pasta, arroz, huevos, guisos o una salsa rápida de verduras.
Si no vas a consumirla en pocos días, congélala. No prepares una gran cantidad con la intención de conservarla durante semanas simplemente en el frigorífico.
Separa primero las verduras que deben consumirse cuanto antes
Antes de cocinar toda la cosecha, clasifícala.
Los pimientos firmes y las berenjenas con piel lisa pueden reservarse para consumir frescos durante los próximos días. Utiliza primero los ejemplares maduros que empiezan a perder firmeza pero siguen estando sanos.
Una berenjena algo blanda no está necesariamente estropeada. Sin embargo, si presenta moho, olor desagradable, zonas viscosas o podredumbre extensa, deséchala.
Haz la misma comprobación con los pimientos.
No congeles verduras deterioradas pensando que el frío solucionará el problema. La congelación detiene o ralentiza muchos procesos mientras el alimento permanece congelado, pero no convierte un producto estropeado en uno seguro.
Errores que debes evitar
- Amontonar demasiado las verduras en la bandeja: producirán mucho vapor y se cocinarán de forma menos uniforme.
- Congelar pimientos o berenjenas deteriorados: selecciona únicamente piezas en buenas condiciones.
- Esperar la misma textura después de descongelar: estarán más blandos, por lo que funcionan mejor en preparaciones cocinadas.
- Dejar las verduras cocinadas durante horas sobre la encimera: enfríalas y refrigéralas o congélalas sin retrasos innecesarios.
- Improvisar conservas en aceite para guardarlas en la despensa: las verduras en aceite requieren procedimientos de seguridad específicos; congelarlas es una opción doméstica mucho más sencilla.
Para ir un poco más allá
Congela algunas porciones mezclando pimiento y berenjena y otras por separado. Así tendrás más posibilidades al cocinar.
También puedes triturar la pulpa de berenjena asada y congelarla en cantidades de 150-250 g para futuras cremas, salsas o untables.
Si todavía quedan frutos en las plantas y se aproxima una bajada importante de temperatura, revisa la cosecha cada pocos días y recoge primero aquellos que ya hayan alcanzado un tamaño aprovechable.
Preguntas frecuentes
¿Hay que cocinar las berenjenas antes de congelarlas?
No es la única posibilidad, pero asarlas previamente ofrece una preparación muy práctica para utilizar directamente después en platos cocinados.
¿Puedo congelar los pimientos con piel?
Sí. Puedes congelarlos asados con piel o retirarla previamente. Después del asado suele desprenderse con mucha facilidad.
¿Cuánto duran en el congelador?
A -18 °C pueden conservarse durante meses. Para obtener una buena calidad, intenta utilizarlos aproximadamente dentro de 3-6 meses.
¿Tengo que descongelarlos antes de cocinar?
No siempre. En muchas salsas, sopas y guisos puedes añadir las verduras congeladas directamente y continuar la cocción hasta que estén completamente calientes.