Al final del verano es habitual lavar fundas, sacudir textiles y preparar el salón o el dormitorio para los meses más frescos. Los cojines decorativos suelen entrar en esa limpieza, pero muchas veces hacemos únicamente lo más evidente: quitamos la funda, la lavamos y volvemos a colocarla sobre el mismo relleno sin revisarlo.
Aunque permanezca protegido, el interior también puede acumular polvo, humedad y olores con el uso. Además, una pequeña mancha que atravesó la funda meses atrás puede haber llegado hasta el relleno.
Antes del otoño, aprovecha para abrir cada cojín y comprobar qué estado tiene realmente.
Primero, retira la funda
Si el cojín tiene cremallera, abre la funda con cuidado y saca el relleno.
No tires bruscamente de las esquinas, especialmente si el cojín está muy ajustado.
Una vez separado, podrás revisar las dos piezas correctamente.
Si el cojín no tiene funda desmontable, consulta directamente su etiqueta de cuidados antes de intentar lavarlo.
Mira la funda por dentro
No observes únicamente la cara visible.
Dale la vuelta y revisa:
- esquinas;
- costuras;
- zona de la cremallera;
- manchas;
- restos de polvo;
- posibles signos de humedad.
A veces una funda parece impecable por fuera mientras la cara interior presenta una pequeña marca.
Ahora revisa el relleno
Colócalo sobre una superficie limpia y examínalo con buena luz.
Busca:
- manchas amarillentas;
- zonas húmedas;
- olor desagradable;
- relleno apelmazado;
- costuras abiertas;
- deformaciones.
Presiónalo suavemente en varios puntos.
Si recupera razonablemente su forma, probablemente todavía esté en buenas condiciones.
No todos los rellenos pueden lavarse igual
Antes de meterlo en la lavadora, busca su etiqueta.
Los cojines pueden contener:
- fibra de poliéster;
- algodón;
- plumas o plumón;
- espuma;
- látex;
- mezclas de diferentes materiales.
Un método perfectamente adecuado para fibra sintética puede estropear un relleno de espuma.
Por eso, la etiqueta tiene prioridad sobre cualquier truco doméstico.
Aprovecha para eliminar el polvo
Si el relleno no necesita lavado, puede bastar con airearlo y retirar el polvo superficial según las recomendaciones del fabricante.
Sacúdelo suavemente al aire libre o en una zona fácil de limpiar.
No lo golpees violentamente.
Después puedes dejarlo ventilándose durante un tiempo en un lugar seco.
Lava la funda según su etiqueta
Comprueba:
- temperatura máxima;
- tipo de ciclo;
- posibilidad de secadora;
- instrucciones de planchado.
No asumas que una funda decorativa puede lavarse con las toallas.
Algunas contienen bordados, terciopelo, aplicaciones, flecos o tejidos que necesitan un programa delicado o incluso limpieza profesional.
Cierra las cremalleras antes del lavado
Si la etiqueta permite lavadora, normalmente resulta práctico cerrar la cremallera antes de introducir la funda.
Así reduces la posibilidad de que los dientes se enganchen con otras prendas.
En fundas especialmente delicadas, una bolsa de lavado puede proporcionar protección adicional.
Trata las manchas antes
Si encuentras una mancha, no aumentes simplemente la temperatura del lavado.
Identifica primero el tipo de tejido.
Aplica un quitamanchas compatible siguiendo sus instrucciones y prueba en una zona discreta cuando sea necesario.
Evita frotar agresivamente tejidos delicados.
Si el relleno es de poliéster
Muchos rellenos sintéticos son lavables, pero debes comprobar siempre la etiqueta.
Si admite lavadora, utiliza el ciclo y la temperatura recomendados.
No sobrecargues el tambor.
El cojín necesita espacio suficiente para moverse y aclararse correctamente.
¿Y los rellenos de plumas?
Necesitan cuidados específicos.
Algunos pueden lavarse siguiendo determinadas instrucciones y otros requieren limpieza profesional.
Además, el secado debe ser completo: un relleno de plumas que conserva humedad en el interior puede desarrollar olor desagradable.
Sigue estrictamente la etiqueta.
La espuma necesita especial precaución
No introduzcas automáticamente un bloque de espuma en la lavadora.
El movimiento del tambor puede deformar o romper determinados tipos.
Si la etiqueta permite limpieza localizada, utiliza únicamente la cantidad de humedad necesaria y sigue las instrucciones correspondientes.
Tampoco retuerzas la espuma para eliminar agua.
El olor a humedad merece atención
Si al retirar la funda aparece un olor claramente húmedo, no vuelvas a cerrarlo inmediatamente.
Busca el origen.
Comprueba si existe una zona mojada y revisa también el sofá, silla o superficie donde estaba colocado.
Lavar únicamente la funda no solucionará un problema de humedad que procede del entorno.
Si encuentras moho visible
No lo ignores ni vuelvas a cubrirlo con una funda limpia.
El tratamiento dependerá del material, de la extensión del problema y de las instrucciones del fabricante.
Un relleno poroso con crecimiento importante puede resultar difícil de limpiar completamente y puede ser necesario sustituirlo.
También conviene investigar de dónde procede la humedad.
El secado es fundamental
Después de cualquier lavado, tanto la funda como el relleno deben quedar completamente secos antes de volver a juntarlos.
No te fíes únicamente de la superficie.
Un relleno grueso puede sentirse seco por fuera mientras conserva humedad en el centro.
Déjalo secar durante el tiempo necesario según su material.
No vuelvas a poner la funda demasiado pronto
La impaciencia puede arruinar toda la limpieza.
Si introduces un relleno todavía húmedo dentro de una funda seca, dificultas la evaporación del agua restante.
Espera hasta que ambas piezas estén completamente secas.
Aprovecha para recuperar la forma
Una vez seco, ahueca suavemente el relleno.
Presiona desde diferentes lados y redistribuye la fibra cuando el material lo permita.
Presta atención a las esquinas, que suelen quedar vacías con el uso.
Después introduce nuevamente el relleno poco a poco.
Revisa las costuras
Antes de cerrar la funda, comprueba las costuras del relleno.
Una pequeña abertura puede convertirse rápidamente en un agujero mayor.
Si ves fibras o plumas escapando, repara la costura antes de volver a utilizar el cojín.
Haz lo mismo con la funda.
Limpia también el lugar donde estaba
Mientras los cojines están fuera, aprovecha para aspirar el sofá, sillón o banco.
Presta especial atención a:
- esquinas;
- uniones;
- espacio entre asiento y respaldo;
- zona situada detrás de los cojines.
Es frecuente encontrar polvo y pequeñas migas precisamente allí.
No olvides los cojines que casi nunca utilizas
Los puramente decorativos también necesitan revisión.
Aunque nadie apoye la cabeza sobre ellos, permanecen expuestos al polvo ambiental.
Los que pasan meses sobre una cama, una butaca poco utilizada o un banco pueden ser precisamente los que menos revisamos.
Una rutina sencilla antes del otoño
Puedes hacerlo así:
- Retira todos los cojines decorativos.
- Quita las fundas desmontables.
- Revisa cada funda por dentro y por fuera.
- Observa y huele suavemente cada relleno.
- Busca manchas, humedad o deformaciones.
- Consulta las etiquetas.
- Lava únicamente las piezas que lo permitan.
- Airea los rellenos que no necesiten lavado.
- Aspira el sofá o la superficie donde estaban.
- Deja secar completamente todas las piezas.
- Ahueca los rellenos.
- Vuelve a colocar las fundas.
Errores que conviene evitar
- Lavar la funda y no mirar nunca el interior.
- Meter cualquier relleno en la lavadora.
- Ignorar la etiqueta de cuidados.
- Retorcer espuma o materiales delicados.
- Utilizar demasiado detergente.
- Volver a montar el cojín todavía húmedo.
- Intentar ocultar un olor con perfume textil.
- Ignorar manchas de humedad.
- Olvidar aspirar el sofá mientras los cojines están fuera.
- Guardar cojines húmedos en bolsas o cajas cerradas.
Para ir un poco más allá
Si tienes cojines que cambias según la temporada, revisa también los que vas a guardar.
No los metas directamente en una caja después de varios meses sobre el sofá.
Límpialos según sus instrucciones y asegúrate de que estén completamente secos.
Guárdalos en un lugar limpio y seco, evitando comprimir innecesariamente rellenos que puedan perder su forma.
Cuando vuelvas a sacarlos meses después, estarán mucho más preparados para regresar al salón.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que lavar el relleno cada vez que lavo la funda?
No. Depende de su estado, material y de las instrucciones de cuidado. Lo importante es revisarlo, no lavarlo innecesariamente.
¿Puedo meter cualquier cojín en la lavadora?
No. Algunos rellenos admiten lavado a máquina y otros, especialmente ciertas espumas y materiales delicados, necesitan métodos diferentes.
¿Qué hago si el relleno huele a humedad?
No vuelvas a cubrirlo inmediatamente. Comprueba si está húmedo, revisa el lugar donde estaba colocado y sigue el método de limpieza indicado para su material.
¿Cómo sé si está completamente seco?
Comprueba también el centro y las zonas más gruesas. No debería sentirse húmedo ni conservar olor a humedad.
¿Cuándo conviene sustituir un relleno?
Cuando está muy deteriorado, ha perdido completamente su forma, presenta problemas que no pueden limpiarse adecuadamente o las costuras y el material están demasiado dañados.
¿Cuál es el gesto que merece la pena hacer antes del otoño?
Quita la funda y dedica unos segundos a mirar el relleno. Si está limpio, seco y en buen estado, bastará con airearlo y ahuecarlo. Si encuentras una mancha, humedad o deterioro, podrás solucionarlo antes de volver a esconderlo bajo una funda recién lavada.