Septiembre es un buen momento para volver a aprovechar las jardineras que han quedado libres después de los cultivos de verano. Aunque los días empiezan a acortarse, todavía queda suficiente luz para sembrar varias hortalizas que prefieren temperaturas más suaves.
Y lo mejor es que no necesitas preparar semilleros ni esperar para trasplantar. Rábanos, rúcula, espinacas, canónigos y algunas lechugas pueden sembrarse directamente en la jardinera donde van a crecer.
La clave está en elegir cultivos adecuados para tu clima y no sembrarlos demasiado pronto si septiembre todavía llega con mucho calor.
Rábanos: una de las opciones más fáciles
Los rábanos son perfectos para la siembra directa y, además, ocupan poco espacio.
Haz pequeños surcos de aproximadamente 1 cm de profundidad, coloca las semillas y cúbrelas ligeramente con sustrato.
Cuando hayan germinado, deja aproximadamente 3-5 cm entre plantas para que cada raíz tenga espacio suficiente para engordar.
Dependiendo de la variedad y las condiciones, algunos rábanos pueden estar listos aproximadamente 25-45 días después de la siembra.
En lugar de sembrar todo el paquete de una vez, puedes hacer pequeñas siembras cada 10-14 días. Así tendrás rábanos disponibles durante más tiempo.
Rúcula para cosechar hojas tiernas
La rúcula también se adapta muy bien a las jardineras.
Siembra las semillas superficialmente, aproximadamente a 0,5-1 cm de profundidad, y cubre con una capa fina de sustrato.
Mantén la superficie ligeramente húmeda mientras germinan.
Cuando aparezcan demasiadas plantas juntas, aclara algunas para evitar que terminen compitiendo por espacio y luz.
Puedes empezar a cortar hojas jóvenes progresivamente sin necesidad de arrancar inmediatamente toda la planta.
Además, cuando las temperaturas empiezan a bajar, la rúcula suele desarrollarse mejor que durante los periodos de calor intenso.
Espinacas cuando las noches empiecen a refrescar
Las espinacas son excelentes para el huerto de otoño, pero aquí debes prestar atención al clima.
Si septiembre sigue siendo muy caluroso en tu zona, espera unas semanas.
Cuando las temperaturas sean más suaves, siembra directamente las semillas a unos 1-2 cm de profundidad.
Después de la germinación, aclara las plantas para que dispongan de suficiente espacio.
Si quieres hojas pequeñas puedes mantenerlas relativamente próximas; si prefieres plantas más desarrolladas, deja aproximadamente 8-10 cm entre ellas, ajustando la distancia a la variedad.
Canónigos para los meses frescos
Los canónigos son otra buena elección para una jardinera de otoño.
No necesitan un recipiente enorme y pueden sembrarse directamente.
Coloca las semillas aproximadamente a 0,5-1 cm de profundidad, o sigue la indicación específica del paquete.
Aquí también importa la temperatura. Los canónigos prefieren condiciones frescas y pueden germinar peor cuando el suelo continúa demasiado caliente.
Por eso, en climas mediterráneos cálidos puede ser mejor reservarlos para finales de septiembre o incluso principios de octubre.
Lechugas de corte
No todas las lechugas tienen que empezar necesariamente en un semillero.
Las variedades destinadas a producir hojas tiernas pueden sembrarse directamente en una jardinera.
Distribuye las pequeñas semillas sobre el sustrato y cúbrelas únicamente con una capa muy fina, respetando las instrucciones de la variedad.
Después riega suavemente para no desplazarlas.
Cuando empiecen a crecer, elimina las plantas excesivamente juntas. Una jardinera completamente saturada de pequeñas lechugas puede parecer productiva al principio, pero la competencia y la falta de ventilación acabarán perjudicándolas.
También puedes probar con acelgas
Si tu jardinera tiene suficiente profundidad, puedes sembrar algunas acelgas directamente.
Las semillas son mayores que las de lechuga y suelen sembrarse aproximadamente a 2 cm de profundidad, aunque conviene comprobar siempre las indicaciones del paquete.
La acelga necesita más espacio.
Si germinan varias plantas muy próximas, realiza un aclare y conserva las más vigorosas.
Para producir hojas tiernas necesitarás menos espacio que para desarrollar grandes plantas adultas.
Prepara bien la jardinera antes de sembrar
No preparar semilleros no significa sembrar directamente sobre cualquier tierra vieja.
Si la jardinera acaba de quedar libre después de un cultivo de verano, retira:
- raíces antiguas;
- hojas secas;
- malas hierbas;
- frutos caídos;
- restos vegetales.
Comprueba también los agujeros de drenaje.
Si están bloqueados por raíces o tierra compactada, límpialos antes de volver a utilizar el recipiente.
Después remueve suavemente el sustrato y comprueba su estado.
Si está muy compactado, agotado o ha perdido mucho volumen, puede ser necesario renovarlo parcialmente o utilizar sustrato nuevo apropiado para hortalizas.
No necesitas una jardinera enorme
Para rábanos, rúcula, canónigos y pequeñas lechugas, una profundidad de alrededor de 15-20 cm puede resultar suficiente.
Para acelgas y cultivos que quieras dejar desarrollar más, es preferible disponer aproximadamente de 20-30 cm o más.
Pero independientemente del tamaño, la jardinera necesita agujeros que permitan salir al exceso de agua.
Un recipiente profundo sin drenaje sigue siendo una mala opción.
El primer riego debe ser suave
Después de sembrar, utiliza una regadera con roseta fina.
Un chorro fuerte puede mover las semillas, concentrarlas en una esquina o dejarlas expuestas.
Durante la germinación, intenta mantener el sustrato ligeramente húmedo, pero nunca permanentemente empapado.
En septiembre tendrás que observarlo con frecuencia.
Un día caluroso y ventoso puede secar rápidamente la superficie, mientras que varios días frescos y nublados pueden mantenerla húmeda mucho más tiempo.
No establezcas un riego diario automático sin comprobar primero la tierra.
Si todavía hace mucho calor, espera
Este es probablemente el detalle más importante.
Septiembre no tiene las mismas temperaturas en todas partes.
En algunas zonas el ambiente ya es claramente otoñal. En otras todavía se superan fácilmente los 30 °C durante el día.
Si el calor continúa siendo intenso, no intentes compensarlo manteniendo las espinacas o los canónigos constantemente mojados.
Puedes empezar con rábanos o pequeñas cantidades de rúcula cuando las condiciones sean apropiadas y reservar los cultivos más amantes del fresco para unas semanas después.
Aprovecha el espacio con siembras escalonadas
No llenes necesariamente toda la jardinera el primer día.
Por ejemplo, puedes reservar tres pequeñas zonas para rábanos.
Siembra la primera ahora.
Después de 10-14 días, siembra la segunda.
Otros 10-14 días después, utiliza la tercera.
De esta forma no tendrás decenas de rábanos listos exactamente al mismo tiempo.
Puedes aplicar una estrategia parecida con algunas verduras de hoja.
Errores que conviene evitar
Uno de los más habituales es sembrar demasiado.
Es fácil distribuir muchas semillas pequeñas pensando que cuantas más plantas aparezcan, mayor será la cosecha. En realidad, después tendrás que aclararlas para que puedan desarrollarse correctamente.
También evita:
- enterrar demasiado las semillas pequeñas;
- utilizar una jardinera sin drenaje;
- mantener el sustrato constantemente empapado;
- dejar secar completamente la superficie durante la germinación;
- sembrar espinacas con temperaturas todavía demasiado altas;
- reutilizar tierra extremadamente compactada sin revisarla;
- dejar todas las plántulas amontonadas después de germinar.
Una combinación sencilla para septiembre
Si quieres empezar sin complicarte, prueba con rábanos, rúcula y lechugas de corte.
Puedes dividir una jardinera larga en tres zonas.
Los rábanos aprovecharán la profundidad, mientras que rúcula y lechugas proporcionarán hojas que podrás ir cosechando.
Cuando las noches sean más frescas, utiliza otra zona para espinacas o canónigos.
Así la jardinera irá cambiando progresivamente del huerto de verano al de otoño.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la hortaliza más sencilla para sembrar directamente?
El rábano es una de las mejores opciones. Germina directamente en su lugar definitivo y algunas variedades pueden cosecharse aproximadamente 25-45 días después.
¿Puedo sembrar lechugas sin semillero?
Sí. Las lechugas de corte y algunas otras variedades pueden sembrarse directamente, siempre respetando las indicaciones de profundidad y separación.
¿Qué hago si septiembre todavía es muy caluroso?
Espera para las espinacas y los canónigos. La temperatura real importa más que la fecha del calendario.
¿Necesito cambiar toda la tierra de la jardinera?
No necesariamente. Retira los restos del cultivo anterior, revisa su estructura y drenaje y renueva el sustrato cuando esté muy degradado, compactado o agotado.
¿Qué profundidad necesito?
Para pequeños rábanos y verduras de hoja, aproximadamente 15-20 cm puede ser suficiente. Para acelgas desarrolladas conviene disponer de más profundidad.
¿Puedo sembrar todas las semillas de una vez?
Puedes, pero suele ser más práctico realizar pequeñas siembras cada 10-14 días en cultivos rápidos.
¿Qué puedes sembrar en septiembre sin preparar semilleros?
Rábanos, rúcula, espinacas, canónigos, lechugas de corte y acelgas son buenas posibilidades para siembra directa. Solo recuerda adaptar la elección a las temperaturas de tu zona: si septiembre todavía parece pleno verano, reserva los cultivos que prefieren el fresco para unas semanas más tarde.