Qué hacían con las hierbas aromáticas que quedaban en el jardín cuando terminaba el verano

Cuando el verano llegaba a su fin, las plantas aromáticas del jardín no se abandonaban simplemente hasta que llegara el frío. Romero, tomillo, orégano, menta, salvia, albahaca o perejil podían haber producido durante meses y todavía quedaban muchas hojas aprovechables. Tradicionalmente, se recogía parte de esas hierbas, se seleccionaban los mejores tallos y se conservaban para seguir utilizándolos durante el otoño y el invierno.

Pero no todas las aromáticas deben tratarse igual. Algunas son perennes y pueden permanecer años en el jardín; otras son anuales y desaparecerán con el frío. Saber cuál tienes es el primer paso antes de cortar.

Primero distingue qué plantas tienes

Antes de hacer una poda general, identifica cada aromática.

El romero, tomillo, salvia y orégano pueden comportarse como plantas perennes en condiciones adecuadas y continuar en el jardín después del verano.

La menta también es perenne, aunque su parte aérea puede deteriorarse o desaparecer temporalmente con el frío y volver a brotar.

La albahaca, en cambio, es muy sensible a las bajas temperaturas y normalmente se cultiva como anual.

El perejil es bienal, aunque frecuentemente se cultiva durante periodos más cortos.

Por eso, cortar todas las aromáticas de la misma manera al terminar agosto o septiembre sería un error.

Aprovecha primero las hojas sanas

Antes de que el tiempo cambie demasiado, revisa las plantas.

Selecciona tallos con:

  • hojas sanas;
  • buen aroma;
  • ausencia de manchas importantes;
  • ausencia de insectos visibles;
  • tejidos todavía verdes y firmes.

Descarta hojas enfermas, podridas o muy deterioradas.

Para cocinar, recoge únicamente plantas que conozcas perfectamente y que no hayan recibido tratamientos incompatibles con el consumo.

Si has utilizado algún producto fitosanitario, respeta siempre el plazo de seguridad indicado.

Cosecha en un día seco

Para hierbas destinadas al secado, resulta conveniente cosechar cuando el follaje está seco.

Espera a que desaparezca el rocío de la mañana.

Utiliza tijeras limpias y afiladas y realiza cortes limpios.

No arranques grandes cantidades tirando de los tallos.

Como regla prudente, evita retirar de golpe una proporción excesiva de una planta perenne, especialmente si está debilitada o se aproxima el frío.

La cosecha de final de verano debería permitir aprovechar hojas, no dejar la planta completamente desnuda.

No hagas una poda drástica a todas las perennes

Es fácil pensar que el final de temporada es el momento de “cortar todo”.

No necesariamente.

Una poda intensa justo antes de temperaturas frías puede estimular crecimiento tierno que después resulte vulnerable.

En romero, tomillo o salvia, limita la intervención a retirar partes secas, dañadas y aquello que realmente quieras cosechar, salvo que las necesidades específicas de la especie y tu clima indiququen otra cosa.

Las podas estructurales importantes pueden tener otro momento más adecuado.

Haz pequeños manojos para secar

Una de las formas tradicionales de conservar aromáticas consiste en secarlas.

Retira hojas dañadas y agrupa aproximadamente 5-10 tallos, dependiendo de su grosor.

Átalos sin comprimirlos excesivamente.

Cuelga los manojos boca abajo en un lugar:

  • seco;
  • ventilado;
  • protegido del sol directo;
  • alejado de humedad.

Los manojos demasiado grandes retienen más humedad en el centro, por lo que es preferible preparar varios pequeños.

También puedes secarlas sobre una rejilla

No necesitas colgarlas.

Distribuye las hojas o pequeños tallos en una sola capa sobre una rejilla limpia apta para alimentos.

Deja espacio para que circule el aire.

Gíralos ocasionalmente si es necesario.

El tiempo de secado puede variar mucho según la planta, temperatura y humedad ambiental. En lugar de confiar únicamente en un número de días, comprueba el resultado.

Las hojas deben sentirse completamente secas y quebradizas antes de guardarlas.

La humedad es el enemigo durante el almacenamiento

No metas hierbas parcialmente secas dentro de un tarro cerrado.

Aunque exteriormente parezcan listas, la humedad residual puede causar deterioro durante el almacenamiento.

Comprueba los tallos más gruesos.

Cuando todo esté completamente seco, separa las hojas si lo deseas y colócalas en recipientes limpios, secos y bien cerrados.

Etiqueta cada uno con:

nombre de la hierba + fecha de secado.

Guárdalos lejos de calor, humedad y luz intensa.

No tritures todo inmediatamente

Las hierbas secas suelen conservar mejor sus características cuando las hojas se mantienen relativamente enteras y se desmenuzan en el momento de utilizarlas.

En lugar de convertir todo el orégano o tomillo en polvo, guarda las hojas secas y frótalas entre los dedos cuando vayas a cocinar.

Además, así resulta más fácil detectar cualquier cambio extraño durante el almacenamiento.

Si aparecen humedad, moho u olor anormal, descarta el contenido.

Otra opción: congelar las hojas

Algunas aromáticas conservan mejor determinadas características mediante congelación que mediante secado.

Lava las hierbas cuando sea necesario y sécalas muy bien.

Pícalas o déjalas en hojas según el uso previsto.

Puedes distribuir pequeñas porciones en recipientes aptos para congelador.

Otra posibilidad para hierbas culinarias es colocarlas en cubiteras con una pequeña cantidad de agua o aceite, siempre que después vayan a utilizarse en preparaciones apropiadas y se sigan prácticas seguras de conservación.

Etiqueta y fecha todo lo que congeles.

¿Qué hacer con la albahaca?

La albahaca merece especial atención al terminar el verano.

Cuando las temperaturas nocturnas empiezan a bajar considerablemente, puede deteriorarse rápidamente.

Antes de que llegue el frío, recoge las hojas sanas que todavía quieras aprovechar.

Puedes utilizarlas frescas o congelarlas.

El secado también es posible, aunque el resultado aromático es diferente.

Si quieres intentar prolongar la vida de una planta en maceta, puedes trasladarla a un lugar luminoso y protegido antes del frío, pero necesitará condiciones adecuadas de luz y temperatura.

Aprovecha las flores y semillas cuando corresponda

No todas las flores secas deben cortarse inmediatamente.

Si quieres obtener semillas de determinadas aromáticas anuales, deja algunas flores completar su ciclo.

Cuando las cabezas estén secas y las semillas maduras, recógelas en un día seco.

Colócalas sobre papel durante unos días para asegurarte de que no conservan humedad.

Después guárdalas en un sobre de papel etiquetado.

Ten en cuenta que las semillas obtenidas de determinadas variedades híbridas pueden producir plantas diferentes a la planta original.

Deja algunas flores para la fauna

Si todavía existen flores y actividad de insectos polinizadores, no necesitas cosechar absolutamente todo.

Una parte de las aromáticas en flor puede proporcionar recursos a abejas y otros insectos.

Observa el jardín y cosecha de forma selectiva.

Puedes reservar una zona para la cocina y dejar otra terminar su ciclo naturalmente.

Un jardín de final de verano no tiene que quedar completamente recortado para estar cuidado.

Revisa las plantas antes del otoño

Aprovecha la cosecha para mirar debajo de las hojas.

Busca:

  • pulgones;
  • pequeñas telarañas;
  • cochinillas;
  • hojas manchadas;
  • tallos deteriorados.

Retira las partes claramente enfermas cuando sea apropiado.

No utilices material enfermo para preparar hierbas culinarias ni lo distribuyas alrededor de plantas sanas.

Si existe una plaga, identifícala antes de aplicar cualquier tratamiento.

Qué hacer con las aromáticas en maceta

Las macetas requieren más atención porque sus raíces están mucho más expuestas a los cambios de temperatura.

Comprueba primero si la especie puede permanecer fuera durante el invierno de tu zona.

Una aromática resistente plantada directamente en suelo puede tolerar condiciones que serían más difíciles para la misma planta dentro de un recipiente pequeño.

Agrupa macetas cuando resulte útil, protégelas de vientos fuertes y evita dejar agua permanentemente acumulada en platos.

No traslades automáticamente todas las plantas al interior: algunas especies necesitan condiciones que una vivienda cálida y poco luminosa no proporciona.

Reduce el riego conforme cambia el tiempo

El final del calor suele reducir la velocidad a la que el sustrato pierde agua.

No mantengas automáticamente la frecuencia de riego de julio o agosto.

Comprueba la tierra antes.

Introduce un dedo unos 2-3 cm en macetas pequeñas, adaptando la prueba al tamaño y a la especie.

Si todavía existe humedad suficiente, espera.

Romero y tomillo, por ejemplo, suelen sufrir más por un suelo permanentemente encharcado que por no recibir agua diariamente.

No fertilices por costumbre

Una planta que está reduciendo su crecimiento no necesita necesariamente una dosis adicional de fertilizante.

Evita abonar intensamente simplemente porque termina el verano.

El exceso de nutrientes puede estimular nuevos tejidos tiernos justo cuando algunas plantas empiezan a prepararse para temperaturas más bajas.

Fertiliza únicamente cuando corresponda a la especie, el suelo y la época.

En macetas, sigue las dosis indicadas por el producto y nunca las aumentes intentando mantener artificialmente el crecimiento del verano.

Limpia alrededor de las plantas

Retira hojas enfermas, tallos podridos y restos que estén formando una capa húmeda alrededor de la base.

Pero no necesitas dejar la tierra completamente desnuda.

En especies y climas donde resulte apropiado, una pequeña capa de acolchado puede ayudar a proteger el suelo y moderar las variaciones de temperatura.

No amontones material húmedo directamente contra los tallos.

Deja un pequeño espacio alrededor de la base.

¿Qué hacer con las plantas que ya han terminado?

Las aromáticas anuales agotadas pueden retirarse cuando hayan completado su ciclo.

Si están sanas, los restos pueden ir al compost.

Si muestran enfermedades importantes, gestiona esos restos de manera adecuada en lugar de reutilizarlos inmediatamente alrededor de otras plantas.

Después protege el suelo que queda vacío con compost maduro, hojas trituradas u otro acolchado apropiado.

Así no dejas la tierra completamente expuesta durante los meses siguientes.

Guarda solo lo que realmente vas a utilizar

No necesitas llenar diez tarros de romero simplemente porque tienes una planta enorme.

Calcula aproximadamente cuánto consumes durante el invierno.

Cosechar de manera moderada permite conservar parte de la estructura de las plantas perennes y evita terminar tirando hierbas secas un año después.

Puedes combinar varios métodos: una pequeña cantidad seca, otra congelada y algunas ramas utilizadas frescas durante las semanas siguientes.

Errores que conviene evitar

  • Cortar todas las aromáticas al ras. Cada especie necesita un manejo diferente.
  • Guardar hojas todavía húmedas. Deben estar completamente secas.
  • Hacer manojos enormes. El centro puede tardar demasiado en secarse.
  • Secarlas bajo sol intenso. Un lugar ventilado y protegido suele ser más apropiado.
  • Mantener el riego de pleno verano cuando baja la temperatura.
  • Fertilizar intensamente antes del frío sin necesidad.
  • Guardar hierbas con manchas o deterioro.
  • Olvidar etiquetar los tarros. Después de varios meses algunas hojas secas pueden parecerse bastante.

Para ir un poco más allá

Antes de terminar el verano, prepara tres grupos con tus aromáticas.

Primer grupo: hojas que vas a consumir frescas durante los próximos días.

Segundo grupo: tallos sanos destinados al secado o congelación.

Tercer grupo: plantas perennes que permanecerán en el jardín y solo necesitan una limpieza ligera.

Si quieres guardar semillas, marca previamente algunos tallos para no cortarlos accidentalmente.

Anota también qué plantas resistieron mejor el calor. Esa información puede ayudarte a decidir qué especies cultivar en mayor cantidad la temporada siguiente.

Preguntas frecuentes

¿Qué hacían tradicionalmente con las hierbas que sobraban al terminar el verano?

Una práctica habitual era cosechar y secar parte de las aromáticas para disponer de ellas durante los meses siguientes.

¿Puedo cortar completamente el romero y el tomillo?

No es recomendable hacerlo por sistema. Son plantas perennes en muchas condiciones y una poda intensa antes del frío puede no ser conveniente.

¿Cuándo sé que una hierba está suficientemente seca?

Las hojas deben estar completamente secas y quebradizas. No cierres material que todavía conserve humedad dentro de un tarro.

¿Qué hago con las semillas?

Deja algunas flores completar su ciclo, recoge las semillas maduras y secas y guárdalas en sobres de papel etiquetados en un lugar fresco y seco.

¿Cuál es la idea principal?

Al terminar el verano, no se trataba simplemente de arrancar todo. Se aprovechaba lo que todavía estaba sano, se secaba parte de la cosecha, se reservaban semillas cuando interesaba y se preparaban las plantas perennes para el cambio de estación. Así, una pequeña parte del jardín de verano podía seguir acompañando la cocina durante muchos meses.