Cuando termina un cultivo y queda una parcela libre, existe una técnica que aprovecha algo tan sencillo como el calor del sol para preparar el terreno: la solarización del suelo. Consiste en humedecer la tierra y cubrirla durante varias semanas con un plástico transparente bien ajustado, normalmente durante la época más cálida y soleada.
La radiación solar atraviesa el plástico y eleva la temperatura de las capas superficiales del suelo. Si se alcanzan temperaturas suficientes durante el tiempo necesario, este calentamiento puede reducir determinadas semillas de malas hierbas, algunos hongos y otros organismos perjudiciales presentes en el terreno.
No es una esterilización completa ni funciona igual en todos los climas, pero puede ser una herramienta interesante para preparar una zona problemática antes del siguiente cultivo.
La solarización no consiste simplemente en cubrir la tierra
Para que el método tenga sentido, hacen falta varias condiciones.
El terreno debe recibir bastante sol directo, el plástico tiene que permanecer bien ajustado y la época elegida debe proporcionar temperaturas suficientemente altas durante varias semanas.
Por eso la solarización suele realizarse durante la parte más calurosa del año.
En un clima mediterráneo, finales de verano todavía pueden ofrecer condiciones útiles en algunas zonas, pero septiembre no garantiza suficiente calor en todas partes. Cuanto más avanza el otoño y bajan las temperaturas, menor suele ser la eficacia.
¿Para qué puede servir?
Una solarización correctamente realizada puede ayudar a reducir la presión de ciertos problemas presentes en las capas superiores del terreno.
Entre ellos pueden encontrarse determinadas:
- semillas y plántulas de malas hierbas;
- enfermedades causadas por hongos del suelo;
- bacterias perjudiciales;
- nematodos;
- otros organismos sensibles a temperaturas elevadas.
Sin embargo, no todos responden de la misma manera.
Algunas semillas sobreviven mejor al calor, ciertos patógenos pueden encontrarse a mayor profundidad y las raíces o rizomas de determinadas malas hierbas pueden volver a desarrollarse.
Por eso no conviene presentar la solarización como una solución universal.
Primero hay que preparar la parcela
Empieza retirando los restos del cultivo anterior.
Elimina plantas secas, malas hierbas grandes, piedras y residuos que puedan levantar o perforar el plástico.
Si existen plantas claramente enfermas, no las incorpores automáticamente al terreno. Gestiona esos restos según el problema que presenten.
Después nivela razonablemente la superficie.
Un terreno relativamente uniforme permite que el plástico quede más cerca del suelo y reduce las bolsas de aire.
La humedad tiene un papel importante
Antes de colocar el plástico, el suelo debe tener una humedad adecuada.
La humedad ayuda a conducir el calor hacia las capas inferiores y también puede hacer que algunos organismos sean más sensibles al tratamiento.
Riega el terreno de forma que quede húmedo en profundidad, pero evita convertirlo en un barrizal.
La cantidad exacta dependerá del tipo de suelo y de su estado inicial, por lo que resulta más útil comprobar físicamente la humedad que utilizar una cantidad fija de litros.
El plástico debe ser transparente
Este punto diferencia la solarización de otros métodos de acolchado.
Normalmente se utiliza plástico transparente, no una lona opaca.
La radiación solar atraviesa el material y calienta el suelo situado debajo. El plástico ayuda posteriormente a conservar parte de ese calor.
Utiliza una lámina adecuada para solarización o agricultura y suficientemente resistente para permanecer instalada durante varias semanas.
Colócalo lo más cerca posible del terreno
Extiende el plástico sobre la zona húmeda.
Intenta mantenerlo próximo a la superficie y evita grandes bolsas de aire.
Entierra o fija correctamente todos los bordes para impedir que el viento lo levante y reducir la pérdida de calor.
Una zanja poco profunda alrededor de la parcela puede servir para introducir los extremos y cubrirlos con tierra.
Comprueba periódicamente que no se hayan soltado.
¿Cuánto tiempo debe permanecer?
No existe una duración exacta válida para cualquier lugar.
Como orientación, la solarización suele mantenerse aproximadamente 4-6 semanas durante un periodo de calor intenso, aunque en condiciones menos favorables puede necesitar más tiempo.
El resultado depende de:
- intensidad del sol;
- temperatura ambiental;
- duración de los días;
- tipo de suelo;
- humedad;
- profundidad;
- calidad de la instalación;
- organismo que se pretende controlar.
Por eso realizarla durante cuatro semanas de calor intenso no equivale a cubrir el terreno durante cuatro semanas de tiempo fresco y nublado.
¿Por qué septiembre puede ser un límite importante?
Al terminar el verano es frecuente tener espacios libres en el huerto y pensar en preparar los cultivos de otoño.
Pero la solarización necesita calor.
Si septiembre continúa siendo muy cálido y soleado en tu zona, todavía puede existir una ventana aprovechable. En regiones donde las noches ya refrescan considerablemente y las temperaturas diurnas empiezan a bajar, puede ser demasiado tarde para conseguir un tratamiento eficaz.
En ese caso, puede ser preferible reservar la solarización para el periodo más caluroso del próximo año.
No plantes inmediatamente sin revisar el terreno
Cuando termine el periodo previsto, retira cuidadosamente el plástico.
Evita remover profundamente la tierra sin necesidad.
Una labranza intensa puede llevar nuevamente hacia la superficie semillas u organismos procedentes de capas que recibieron menos calor.
Si necesitas preparar el lecho de plantación, trabaja únicamente lo necesario para instalar el siguiente cultivo.
La solarización no deja el suelo completamente estéril
Este es un concepto importante.
El suelo contiene una comunidad enorme de organismos, muchos de ellos beneficiosos. La solarización modifica temporalmente parte de esa comunidad, pero no debería entenderse simplemente como una forma de “matar todo”.
Sus efectos biológicos son más complejos y dependen de la temperatura alcanzada y del organismo.
El objetivo práctico es reducir determinados problemas hasta un nivel que facilite el siguiente cultivo, no convertir la tierra en un medio estéril.
¿Es necesaria en un huerto sano?
No.
Si una parcela produce correctamente y no presenta problemas importantes de malas hierbas o enfermedades del suelo, no existe razón para solarizarla sistemáticamente cada temporada.
Puede tener más sentido cuando existe un problema concreto que la técnica puede ayudar a controlar.
Además, si una enfermedad aparece repetidamente, conviene identificarla. La rotación de cultivos, el saneamiento, el manejo del riego y la elección de variedades resistentes pueden ser igualmente importantes.
Errores que conviene evitar
- Intentar solarizar durante una época fría y poco soleada.
- Utilizar plástico opaco pensando que producirá exactamente el mismo efecto.
- Colocar el plástico sobre tierra completamente seca.
- Dejar grandes bolsas de aire entre plástico y suelo.
- No sujetar correctamente los bordes.
- Utilizar una lámina perforada o muy deteriorada.
- Pensar que cuatro semanas son suficientes independientemente del clima.
- Esperar que elimine absolutamente todas las malas hierbas y enfermedades.
- Remover profundamente el suelo inmediatamente después.
- Solarizar cada año sin que exista un problema que lo justifique.
Cómo solarizar una zona del huerto paso a paso
- Elige un periodo de calor intenso y abundante sol.
- Retira los restos del cultivo anterior.
- Elimina las malas hierbas grandes y los objetos que puedan perforar el plástico.
- Nivela ligeramente la superficie.
- Riega hasta conseguir una buena humedad en el perfil que quieres tratar.
- Extiende una lámina de plástico transparente adecuada.
- Déjala lo más próxima posible al suelo.
- Fija o entierra completamente los bordes.
- Comprueba que el viento no pueda introducirse debajo.
- Revisa periódicamente posibles roturas.
- Mantén la cubierta aproximadamente 4-6 semanas en condiciones cálidas favorables, ajustando el periodo a tu clima y objetivo.
- Retira el plástico cuidadosamente.
- Evita una labranza profunda innecesaria.
- Prepara únicamente la capa necesaria para el siguiente cultivo.
- Combina el tratamiento con rotación y buenas prácticas de cultivo cuando exista un problema recurrente.
La solarización resulta interesante porque utiliza la energía del sol para modificar temporalmente las condiciones del suelo sin depender de un tratamiento químico convencional. Su eficacia, sin embargo, depende mucho del calor disponible. Elegir correctamente el momento es tan importante como colocar correctamente el plástico.
Preguntas frecuentes
¿La solarización elimina todas las malas hierbas?
No. Puede reducir muchas semillas y plantas sensibles al calor, pero algunas especies, semillas profundas, raíces o rizomas pueden sobrevivir.
¿Hay que utilizar plástico negro o transparente?
La solarización convencional utiliza plástico transparente, que permite el paso de radiación solar y favorece el calentamiento del terreno.
¿Por qué hay que regar antes?
La humedad mejora la transferencia del calor a través del suelo y puede aumentar la sensibilidad de determinados organismos al tratamiento.
¿Cuánto tiempo se deja el plástico?
Frecuentemente alrededor de 4-6 semanas durante la época más cálida, aunque la duración necesaria cambia según el clima, el suelo y el problema que quieras controlar.
¿Puedo hacerlo en septiembre?
Depende del clima. Si septiembre continúa siendo muy cálido y soleado, todavía puede ser posible. Si las temperaturas ya han bajado considerablemente, probablemente sea mejor realizarlo durante el periodo más caluroso.
¿Puedo plantar después?
Sí. Una vez terminado el tratamiento y retirado el plástico, puedes preparar el terreno para el siguiente cultivo. Evita removerlo profundamente sin necesidad.
¿Tengo que solarizar el huerto todos los años?
No. Es una herramienta para situaciones concretas, especialmente cuando existen problemas que pueden responder al calentamiento del suelo. Un terreno sano no necesita solarizarse simplemente por rutina.