Los flecos de una alfombra suelen ensuciarse antes que el resto. Están en contacto directo con el suelo, atrapan polvo y cabellos y pueden terminar doblados o agrupados. El problema aparece cuando intentamos limpiarlos como si fueran una parte resistente de la alfombra: una aspiración demasiado fuerte, un cepillado brusco o tirar de un nudo puede deformarlos e incluso dañar el borde al que están unidos.
La forma más segura de mantenerlos consiste en retirar primero la suciedad seca, desenredarlos con paciencia y utilizar humedad únicamente cuando el material permita una limpieza húmeda.
Antes de empezar, identifica el tipo de alfombra
Los flecos pueden ser simplemente un elemento decorativo añadido, pero en muchas alfombras forman parte de la propia estructura.
Esto es especialmente importante en piezas anudadas a mano.
Comprueba la etiqueta y, si puedes, averigua si se trata de:
- algodón;
- lana;
- fibras sintéticas;
- viscosa;
- seda;
- yute u otra fibra vegetal;
- una alfombra artesanal o antigua.
En una pieza valiosa, antigua, de seda o con tintes delicados, es preferible recurrir a limpieza profesional antes que experimentar con agua o productos domésticos.
Extiende los flecos sin tirar de ellos
Coloca la alfombra completamente plana.
Con las manos limpias, separa suavemente los grupos de flecos que estén amontonados.
Empieza cerca del borde de la alfombra y avanza hacia las puntas.
Si encuentras dos fibras entrelazadas, no tires de extremos opuestos para separarlas.
Afloja primero el enredo con los dedos.
Un peine de dientes muy separados puede utilizarse únicamente en flecos suficientemente resistentes y siempre con movimientos muy suaves.
Retira primero cabellos e hilos
Antes de aspirar, busca elementos que puedan enrollarse alrededor de los flecos.
Retira cuidadosamente:
- cabellos;
- hilos;
- pelusas grandes;
- pequeñas hojas;
- fibras sueltas;
- otros residuos visibles.
No cortes inmediatamente algo que parezca un hilo atrapado.
Podría formar parte de la propia alfombra.
Si no estás seguro, déjalo hasta poder identificarlo correctamente.
No pases el cepillo giratorio de la aspiradora por encima
Esta es una de las precauciones más importantes.
El rodillo motorizado de algunas aspiradoras puede atrapar los flecos en segundos y enrollarlos alrededor del mecanismo.
Cuando llegues al extremo de la alfombra, evita pasar el cabezal giratorio directamente sobre ellos.
Para limpiar esa zona, utiliza preferiblemente una boquilla adecuada sin cepillo rotatorio y potencia baja.
Aspira desde la alfombra hacia el borde
Trabaja primero sobre el cuerpo de la alfombra.
Cuando te acerques a los flecos, reduce la potencia y controla la boquilla.
No realices movimientos repetidos de ida y vuelta sobre las puntas.
En flecos delicados puede ser más seguro utilizar un pequeño cepillo manual de cerdas suaves para desprender el polvo y aspirar posteriormente la suciedad sin tocar directamente las fibras.
Limpia también debajo de los flecos
Levántalos suavemente y revisa el suelo situado debajo.
Es frecuente encontrar una línea de polvo exactamente en esa zona.
Aspira o limpia el suelo según corresponda y deja que se seque completamente antes de volver a colocar los flecos encima.
Así evitas limpiar las fibras para depositarlas inmediatamente sobre una superficie sucia.
Si necesitan agua, haz primero una prueba
No todos los flecos admiten una limpieza húmeda.
Comprueba la etiqueta de la alfombra.
Si el fabricante permite una limpieza localizada con agua, realiza primero una prueba en una zona discreta.
Utiliza un paño blanco para comprobar si existe transferencia de color.
En alfombras de lana, seda, viscosa, fibras vegetales o piezas artesanales, evita improvisar una solución doméstica si desconoces cómo reaccionará el material.
Para flecos lavables, utiliza muy poco detergente
Cuando tengas confirmado que el material admite este procedimiento, prepara una solución suave:
500 ml de agua templada + 2-3 gotas de detergente líquido suave.
No necesitas producir mucha espuma.
Humedece una microfibra blanca y escúrrela muy bien.
Los flecos deben limpiarse de forma controlada, no quedar sumergidos.
Trabaja desde la base hacia las puntas
Coloca una toalla blanca limpia debajo de los flecos para proteger el suelo.
Sujeta suavemente un pequeño grupo cerca de su base, sin tirar.
Pasa la microfibra húmeda desde la zona próxima al borde hacia las puntas, siguiendo la dirección de las fibras.
Haz una o dos pasadas.
Cambia de zona del paño cuando se ensucie.
No retuerzas los flecos ni los frotes entre las manos como si estuvieras lavando una prenda.
No intentes blanquearlos a cualquier precio
Los flecos claros pueden adquirir con los años un tono crema, grisáceo o amarillento.
Eso no significa necesariamente que continúen sucios.
El envejecimiento de las fibras y determinadas alteraciones pueden producir cambios permanentes de color.
Evita utilizar automáticamente lejía, blanqueadores, bicarbonato, agua oxigenada u otros productos fuertes para intentar devolverles un blanco intenso.
Podrías debilitar las fibras o modificar los tintes próximos.
Retira cualquier residuo de detergente
Si has utilizado una solución jabonosa y el material permite el procedimiento, pasa después otra microfibra blanca apenas humedecida con agua limpia.
Trabaja nuevamente desde la base hacia las puntas.
Después coloca una toalla seca alrededor de pequeños grupos de flecos y presiona suavemente durante 10-20 segundos.
No los retuerzas para extraer el agua.
Déjalos perfectamente extendidos mientras se secan
Después de limpiar, ordena los flecos con los dedos.
Déjalos separados y aproximadamente rectos.
Permite que se sequen mediante ventilación natural.
No coloques muebles encima ni dobles la alfombra mientras permanezcan húmedos.
Evita también secadores a alta temperatura, radiadores y otras fuentes intensas de calor.
¿Qué hacer si encuentras un fleco muy largo?
No lo cortes automáticamente para igualarlo con los demás.
En algunas alfombras, cortar los flecos puede afectar a elementos estructurales o hacer que el problema avance.
Tampoco intentes volver a introducirlo tirando desde otro punto.
Si varios flecos se están soltando o el borde comienza a deshacerse, conviene consultar a un especialista en reparación de alfombras.
Errores que conviene evitar
- Pasar un cepillo giratorio directamente sobre los flecos.
- Aspirarlos con máxima potencia.
- Tirar de ellos para deshacer un enredo.
- Cortar inmediatamente cualquier hilo que sobresalga.
- Cepillarlos con fuerza en ambas direcciones.
- Empaparlos para eliminar una pequeña mancha.
- Retorcerlos después de lavarlos.
- Aplicar lejía para recuperar el blanco original.
- Utilizar agua sin comprobar previamente la fibra.
- Doblar la alfombra mientras los flecos continúan húmedos.
Cómo limpiar los flecos paso a paso
- Consulta la etiqueta de mantenimiento de la alfombra.
- Extiéndela completamente sobre una superficie plana.
- Separa suavemente los flecos con los dedos.
- Retira cabellos y residuos visibles sin tirar.
- No cortes fibras cuya procedencia desconozcas.
- Aspira primero el cuerpo de la alfombra.
- Evita que el cepillo giratorio alcance los flecos.
- Utiliza potencia baja y una boquilla apropiada para el borde.
- Limpia también el suelo situado debajo.
- Si solo había polvo, detente después de la limpieza en seco.
- Si necesitan limpieza húmeda, comprueba que el material la admita.
- Realiza una prueba en una zona discreta.
- Para fibras compatibles, mezcla 500 ml de agua templada con 2-3 gotas de detergente suave.
- Coloca una toalla blanca debajo de los flecos.
- Humedece y escurre muy bien una microfibra blanca.
- Trabaja en pequeños grupos desde la base hacia las puntas.
- No frotes ni retuerzas.
- Retira el detergente con otra microfibra apenas húmeda si corresponde.
- Presiona con una toalla seca durante 10-20 segundos para absorber humedad.
- Ordena los flecos y déjalos extendidos hasta que estén completamente secos.
La clave está en recordar que los flecos no necesitan soportar la misma fuerza que utilizas sobre el resto de la alfombra. Retirar el polvo en seco, mantenerlos lejos del rodillo de la aspiradora y desenredarlos sin tirar ayuda a conservar tanto su aspecto como el borde de la alfombra.
Preguntas frecuentes
¿Puedo aspirar los flecos?
Sí, pero evita los cepillos giratorios y la máxima potencia. En flecos delicados es preferible trabajar con una boquilla apropiada o retirar el polvo manualmente.
¿Cómo desenredo un fleco sin romperlo?
Empieza con los dedos y afloja el enredo progresivamente desde la base hacia la punta. No tires de dos extremos en direcciones opuestas.
¿Puedo lavar los flecos con agua?
Solo si la etiqueta y el tipo de fibra permiten una limpieza húmeda. Algunas alfombras, especialmente las de fibras delicadas, necesitan métodos específicos.
¿Cómo consigo que vuelvan a quedar blancos?
Primero determina si realmente están sucios. El envejecimiento puede cambiar naturalmente su color y utilizar blanqueadores puede deteriorarlos.
¿Puedo cortar los flecos que sobresalen?
No conviene hacerlo sin conocer la construcción de la alfombra. En determinadas piezas forman parte de su estructura.
¿Qué hago si están muy amarillentos o manchados?
Si una limpieza suave compatible no mejora su aspecto, evita aumentar progresivamente la agresividad de los productos. En una alfombra valiosa, consulta a un profesional.
¿Cuándo puedo volver a colocar la alfombra normalmente?
Cuando los flecos y el borde estén completamente secos. Antes de hacerlo, asegúrate también de que el suelo situado debajo no conserve humedad.